¿Qué es un escritor sin un blog? Pues un jardín sin flores, que diríamos en tono poético.  O una mierda como un camión, dicho de forma común.

Sobre el objetivo de este blog, más allá de la necesidad interna de un servidor, ya hablaremos largo y tendido. Ya veremos, de hecho, si al final sirve para algo. En tal caso editaré esta entrada en un futuro con letras triunfales, aunque no sean necesariamente las que más me gusta utilizar para escribir.

Me presento entonces, que la clásica egolatría de los blogueros vaya por delante. Soy muchas cosas, pero en lo que concierne a este espacio, soy sólo uno más de los que adoran las letras y les encanta montar puzzles con ellas para crear puentes entre las personas con los que transmitir lo que uno siente y espera hacer sentir. Si dejamos de adornar con palabrería y vamos al grano, mi currículum de escritor tiene en su haber un primer premio de microrrelato, otro de relato corto y una edición de poesía. Pero más importante que eso, en este caso, destaco las ganas de seguir escribiendo, y de hacer que la inspiración me pille trabajando, cosa a la que obliga un blog. Tengo dos perfiles literarios principales, a través de los cuales presento mis seudónimos:

JIWportada

J.F. Kastro: es el poeta, el tío sensible, el pagafantas. Bajo ese nombre escribo poesía lírica.
Jon Ícaro: es el aventurero, al que le gusta dejar correr la imaginación, el que se deja seducir por la fantasía épica.

Y bueno, como un escritor se presenta realmente por sus textos y no quiero ganarme el adjetivo de tedioso en la primera entrada, vamos a terminar aquí la presentación.

Me despido, no sin antes dar un abrazo virtual enorme a cualquiera que se pase por este blog y gaste aunque sea una milésima de segundo de su tiempo en él. Un saludo a todos. Nos vemos por aquí, espero.

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