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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

mes

septiembre 2016

JON ÍCARO GUITARRISTA – CONFESIONES#1

JUEVES DE CONFESIONES

Si ayer era el día más egocéntrico del blog, hoy toca el día de abrirse un poco. Una de las cosas más bonitas del blog es la interacción entre el que ahora mismo está escribiendo y los que, gracias a una deriva llamada suerte, pasáis por aquí.

Pues sí, pertenezco a esa generación de chicos-buenos-para-nada que, unido a mi eterna pasión por el maestro de nada y aprendiz de todo, acabamos tocando varios palos. Y uno de ellos es la música. aunque del vídeo han pasado ya nada más y nada menos que tres años. Me encanta el rollo cantautor, una guitarra y poco más. Ese estilo lo metieron en mis venas para entonces unos desconocidos Luis Ramiro y Marwan que, a día de hoy, giran por toda España. Lo dicho, una deriva llamada suerte la que los pudo traer a las salas cercanas a mí.

Pero que me desvío del tema. Empecé a darle a las seis cuerdas y aunque no pasé la barrera de la afición a la profesión, tuve la suerte de tocar en algún que otro concierto. A día de hoy siento que me he llevado lo mejor que podía darme ese mundo. Creo que no hay éxito comparable a la felicidad de componer tu primera canción, de que algún amigo te diga que mola lo que haces, o, más impresionante aún, que un completo desconocido contacte contigo para felicitarte por tu trabajo.

Y para acabar y así de paso enlazar la entrada de hoy a la temática general del blog, os diré que mi intención es preparar algunas canciones para las presentaciones de El sanador del tiempo. Canciones que tengan que ver con la temática del libro y así convertirlo en una reunión-concierto entretenida, alejarlo un poco de la charla promocional. No descarto hacer alguna presentación online. Os iré informando en breve.

Y nada más por hoy. ¡Un fuerte abrazo a todos los que estáis ahí!

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EL INCONSCIENTE DE JON ÍCARO

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MIÉRCOLES DE JON ÍCARO

Hoy es el día de la semana más egocéntrico del blog, porque me toca hablar de mí, o mejor dicho de mi extensión mental: mi obra.

Uno de los circunstancias más interesantes de El sanador del tiempo es la relación que hay entre Poul Reenberg como sanador y el subconsciente de Tuyi, su primera paciente. En MediTime, los sanadores acceden al subconsciente de los pacientes donde se retienen los traumas de vidas pasadas para resolverlos mediante una simulación virtual que les lleva al pasado. Eso está mejor explicado en la novela, lo prometo.

Entonces, Poul viaja mentalmente a distintos lugares en distintos tiempos donde vive espectaculares aventuras con una representación atemporal de Tuyi. Y ya se sabe que el roce hace el cariño. Más aún cuando el roce implica vivir situaciones extremas, salvarse mutuamente y compartir aventuras de esas que dejan huella. En tales condiciones, no desvelaré nada, pero uno se imagina que es difícil no compartir sentimientos más allá del afecto.

Pero… si bien Poul está consciente durante la terapia, la paciente no lo está. Todo se corrige a nivel de subconsciencia, sin que ella se entere. ¿Qué significa esto? Que a pesar de haber vivido tantas cosas juntos, si la paciente llegara a despertar, sería incapaz de recordar nada de nada. Y el interventor (que así se llama a los terapeutas en MediTime), después de haber creado tantos lazos, de haber salvado la vida de la paciente, verá a los ojos de ella que es un completo desconocido. Que no sabe quién es ni lo que ha hecho por ella.

¿Y os imagináis cómo os sentiríais vosotros si tras haber cuidado y haber dado tanto por una persona, de repente, os convertís en completos desconocidos como si su memoria se hubiera evaporado? Pues es una de las situaciones que más me ha gustado crear en Poul Reenberg en El sanador del tiempo.

Un saludo, ¡y mañana más!

LO MÁS BONITO QUE NUNCA HEMOS TENIDO

MARTES DE POESÍA

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UN MONSTRUO VIENE A VERME – Crítica literaria

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LUNES DE CRÍTICA LITERARIA

Sigo devorando recomendaciones en forma de novela corta y esta vez, al menos el título, me sonaba. ¿Cómo no iba a sonarme con el tsunami publicitario que se le está dando a la versión cinematográfica? Bueno, no me dejo llevar por la marea y hago tabla rasa para afrontar el libro. Aunque, a decir verdad, soy incapaz de dejar de pensar que si alguien ha decidido invertir tanto dinero para hacer la película, es que algo bueno debe tener. Teorías aparte, vamos allá con la crítica literaria.

Patrick Ness pone como protagonista de esta obra a Conor O’Malley, un niño de 13 años atormentado por una pesadilla que le azota cada noche. Despierto, su vida no parece mejorar con problemas en el colegio y, aquí el eje sobre el que gira la novela, la enfermedad de su madre. Cierto día, a las 00:07, una bestia gigantesca con forma de árbol acude a él para ayudarle.

Me gano el odio de los numerosos seguidores de esta novela (al final me reconcilio, espero), si digo que al principio me pareció demasiado simplista y predecible. Un niño con problemas escolares y una madre enferma, recursos altamente repetidos en la literatura básica y a mí me cuesta bastante perdonar la falta de originalidad. La enfermedad, el cáncer. Una vorágine destructiva que facilita, por desgracia, el drama facilón. A mí, personalmente, me duele que se utilice con tanta facilidad y sin el respeto que merece tan dolorosa y frecuente patología. Yo no me atrevería a incluirla en mis textos, de momento. Todo ello, unido a una prosa sencilla y sin ánimo de enredarse, en un principio me hizo creer que estaba ante una novela simple con algún que otro giro populista.

Y me arrepiento de tan prematuro juicio. Conforme avanzan los capítulos (capítulos cortos por cierto, yo soy un amante de ese estilo como se puede ver en mis libros), se gana en empatía, en sentido y en intensidad. Y no sabría decir por qué. No hay ningún giro de espectaular revelación, tampoco hay nada sorprendente que uno no pudiera esperarse, no hay algo tangible que pueda destacar. Pero el relato acaba cazándote, se te mete en las tripas como un arpón. Comienza a sacar sus verdaderas bondades al mismo tiempo que Conor va sacando de sí mismo sensaciones y sentimientos.

Y al final, mentiría si dijera que no me emocioné como supongo que todo ser humano se emocionó al leer este libro (y como supongo que se emocionarán con la película, a poco que esté bien hecha). Siempre es de aplaudir que un trozo de papel con letras nos saque el alma por el lacrimal, sin la necesidad de los efectos visuales y sonoros del cine.

¿Cómo concluir esta crítica entonces? Pues recomendando su lectura. Fácil, sin necesidad de grandes recursos, pero con alma. Una línea sentimental ascendente con un clímax que, sin necesidad de ser revulsivo, te deja con un gran sabor de boca al llegar al final.

Un último apunte: la publicidad nos vende una película de acción, o espectacular al menos por sus efectos visuales. Nada más lejos de la realidad, nos vamos a encontrar (o eso espero), con un drama de altas proporciones. Que nadie vaya con la idea que se está vendiendo, que se llevará una gran decepción.

Un saludo,
¡nos vemos!

TE REGALO MI AFECTO #2

¡Buuuuuuu! ¡El compromiso de Jon Ícaro a la hoguera! Tal día como hoy, la semana pasada, fijé un calendario de actualizaciones diarias para el blog que cumplí… hasta el martes (y con retraso). Pero todo tiene una explicación, he estado de visita por el paraíso.

Hace unos días publiqué una entrada sobre los regalos personalizados. Como estos días hice algo parecido, este blog tiene un contenido moñántico elevado, y porque me apetece contarlo, lo publico. De manera indirecta y por si os ayuda a alguno a pinchar: de nada.

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El caso es que anteayer, un día cualquiera y sin venir a cuento (como de verdad han de hacerse los verdaderos regalos), me apeteció preparar algo personalizado. Lo titularemos el sobre de los 5 sentidos.  En un primer sobre inicial, incluí cinco sobres más pequeños, uno para cada sentido, y en cada uno de ellos un recuerdo único que sólo tenga sentido para con esa persona, un recuerdo de algo que ya es nuestro, exclusivamente nuestro.

En el sobre del olfato una gota de su perfume favorito (el cual ciertas navidades tuve que patearme el mundo entero para encontrarlo); en el del tacto el aceite de masaje de la primera vez que pude acariciar su piel; en del oído la primera canción que escuchó mía con la guitarra; en el del gusto los ingredientes de la primera receta que (de una manera especial y censurable) hicimos juntos, y en el de la vista un pétalo de rosa que le recuerde lo que veo cuando la miro, una flor que ha ido creciendo y haciéndose más esplendorosa con el tiempo.

Y ésta es mi excusa por la cual he estado ocupado y no he podido actualizar.
Pero a la vez es un consejo que me permito lanzaros: valorad lo que tenéis. Y demostrad que lo valoráis con hechos personalizados, con palabras o hechos que sólo valgan para esa persona a la que valoráis. El oro o los diamantes tienen mucho valor, pero es exclusivamente económico. Con la misma joya que seduces a una puedes serle infiel con otra. Resumiendo, ¡regalos cutres pero sinceros al poder!

Un saludo y… ¡mañana retomo el calendario programado el domingo pasado!

CHUPETÓN POÉTICO

MARTES DE POESÍA (lo sé, acaba de empezar la semana y ya voy con retraso, pero lo recuperaré a lo largo de la semana, ¡jojo!)

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DEL COLOR DE LA LECHE – Crítica literaria

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LUNES DE CRÍTICA LITERARIA (Lo sé, ya voy con retraso)

Como buen cobarde literario, tengo la novela corta en lo alto de mis prioridades. Hace poco pedí referencias sobre este género y una de las primeras recomendaciones fue “Del color de la leche” de Nell Leyshon.Diría que tuve que forzarme para acabar las escasas 176 páginas. Pero antes de que se entienda este comentario como algo malo, me preparo el café (o debería decir té), y os cuento.

“Del color de la leche” nos pone en la piel de Mary, una niña de una granja de la Inglaterra de principios del siglo XIX cuyas características principales son su cabello blanco y una pierna defectuosa. Características especiales que pasan inadvertidas a lo largo del relato. En la primera parte, nos cuenta la dura vida en la casa de la granja junto a su familia, de la cual exclusivamente destaco la aparición del abuelo. El avance se hace lento, porque poco más se cuenta que las tareas diarias de la familia de manera superficial, con bonitos apuntes rurales pero sin una profundidad excesiva. Salva este lento sector el hecho de que se nos cuenta en primera persona y por lo tanto el relato no está obligado a profundizar más allá de lo que siente una niña en su trabajo diario. En eso, chapó. Para mí, la mayor virtud de este libro es la capacidad de la autora de saber ponerse en el papel de la protagonista, de hacer creer que el texto está escrito por esa ingenua muchacha.

En la segunda parte, Mary es contratada como sirvienta en la casa del vicario. Más allá del cambio de ambiente y de las características bastante bien relatadas de una casa acomodada de su época, el relato vuelve a hacerse plano. No suceden cosas interesantes y las pocas cosas que pasan de interés son demasiado predecibles y no impactan ni por la sorpresa ni por la intensidad del relato. De nuevo, la excusa de estar relatado por una niña y a la vez, su mayor virtud.

En las páginas finales comienzan a suceder acontecimientos de importancia, de los que atrapan y animan a seguir leyendo. Sin embargo, si bien justifican el resto del relato, si bien dan sentido a todas las páginas predecesoras, no sé si hace que merezcan la pena.

En resumen, y por supuesto bajo mi opinión, me parece un texto plano, fácil de leer pero poco inmersivo en el cual, si haces el esfuerzo de llegar al final, te quedas con la sensación de haber leído una buena historia pero en la que cuesta llevarse el amor de alguno de sus personajes con los que es difícil empatizar.

Y vosotros, ¿la habéis leído? ¿Qué os parece?

¡Un saludo!

IMAGINA QUE PUEDES IMAGINAR

EXTRA DE DOMINGO
El poder de la imaginación

El otro día SoldaditoMarinero escribió un comentario que me hizo pensar. Mi cabeza es una cerilla. No por la alopecia, aunque todo se andará, sino porque basta un simple roce para encenderla.

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Somos replicantes. No, no es ninguna raza tipo Star Wars ni nada por el estilo. Somos expertos en copiar y pegar. Aprendemos por visualización del prójimo. Si ha hecho algo que le hace feliz o le lleva al éxito, lo intentamos repetir. Si ha hecho algo que le hace infeliz o le causa dolor lo evitamos. Si no funcionáramos así, ¿de qué se iban a gastar las empresas tanto dinero en publicidad? Piénsalo. Nos señalan un camino, nos ponen una zanahoria delante, y caminamos. Y eso estaría bien en un mundo estático. Pero el mundo cambia.

Lo triste es que el sistema educativo potencia esa conducta. No voy a meterme en intereses políticos sobre este tipo de formación o empezará a salir fuego de mis teclas. Sólo digo que premia el cerebro replicante, el que va acompañado de un culo capaz de estar horas sentado leyendo unos papeles para que, a modo fotocopiadora, se pueda copiar su contenido en un examen. Contenido que olvidaremos muy pronto. Es tal el arraigo de este modelo de crecimiento que todos nos hemos enfrentado al típico sermón paternal de “lo que está bien y lo que está mal”. Leo e integro. Oigo e integro. No modifico ni una coma.

Tampoco voy a entrar en el debate de si uno debe seguir el camino seguro que lleva a un oficio que nos asegura un sueldo en forma de esquela mensual o luchar por sus sueños, que entonces tendría que tirar de extintor. Voy al grano, que me alargo: tenemos un modelo social que castiga la imaginación. Y eso es muy triste.

Nos condena como sociedad. Decían por ahí que “un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”. Pero voy más lejos. Un pueblo que conoce su historia pero es incapaz de cambiarla, también está condenado a repetirla. De ahí que las crisis económicas sean periódicas. De ahí que obligáramos anualmente a los hombres a hacer el servicio militar, en lugar de obligarles durante un año a efectuar una tesis sobre cómo conseguir la paz mundial. Alguna idea buena habría salido de ahí, seguro.

Pero además, nos condena como individuos. Hace ya mucho tiempo que sé que la solución a todo no es tener una mejor casa, un mejor coche, ni una cuenta corriente boyante. Porque hasta en esa situación, la gente tiene problemas, de otros tipos. Los problemas siempre están ahí, y son la causa de la infelicidad.

Falso. Totalmente falso.

Los problemas no causan la infelicidad, la causa la incapacidad de solucionarlos, de encontrar una solución. Porque, solucionarlos, paradójicamente, genera euforia y felicidad. Pero uno tiende a pensar que el árbol sólo tiene las ramas que ve. Uno tiende a desesperarse cuando cree que ha abordado todas las soluciones posibles. No, sólo ha abordado las que conoce. Siempre, y digo siempre, hay más de las que sabemos. Pero un cerebro replicante, cuando agota las del entorno, es incapaz de crear más.

¿Cómo vencí yo mi miedo a la muerte? Imagino numerosas alternativas. La de la vida eterna católica es tan válida como los cientos de alternativas que crea mi mente, y unas me convencen más que otras. Pero más importante que el miedo a la muerte, es el miedo a la vida, el temor a encontrarnos problemas irresolubles. Ahí reside el poder de la imaginación. Abre las puertas y las ventanas, deja que el aire fresco entre allí donde un cerebro comienza a estar viciado. Es una fuente de felicidad.

 

Y todo este tocho dominical para llegar a una conclusión que tiene más sentido en un blog literario:
La literatura entrena nuestra imaginación. Nuestro potencial creativo. Los caminos secundarios que también llevan a la felicidad. Si el objetivo en nuestra vida es ser felices, yo no me dejaría ninguna rota por explorar.

Creo que como lectores, todos conocemos ese secreto. Gracias por dejarme compartirlo con vosotros.

Os deseo un feliz (e imaginativo) domingo.

 

ORGANIZANDO EL CAOS

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¡Bum! Mi cabeza siempre actúa igual. Todo empieza con una idea que me seduce, me enamora, da vueltas sin dejarme dormir hasta que encuentra su rinconcito en el cerebro. Y entonces, estalla. A modo de Big Bang, aparece una diversidad de ideas anexas que hacen que acabe yéndome por las ramas. Mi idea inicial se transforma en desorden.

Este blog no podía ser distinto…
Lo que en principio definía como el “blog del escritor Jon Ícaro”, empieza a ser un cajón desastre. Por eso, he dividido los principales posts en temáticas y voy a dedicar un día de la semana a cada uno de ellos. Así pues, se hace saber, que el blog quedará organizado del siguiente modo a partir de ahora:

LUNES DE CRÍTICAS – Como mi objetivo es leerme un libro semanal (ya os confesaré que soy seguidor de la novela breve) y puede que use el descanso dominical para acabarlo, los lunes haré la crítica del libro en cuestión.

MARTES DE POESÍA – Aunque soy un escritor generalmente narrativo, sabéis que hago y necesito mis pequeños textos poéticos. Los martes publicaré alguna poesía.

MIÉRCOLES DE JON ÍCARO – Y con Jon Ícaro me refiero a mi álter ego con cosas ya publicadas. Este día prácticamente servirá para publicar algún texto de mis libros que me guste especialmente y para comentarlo.

JUEVES DE CONFESIONES – Lo bonito de un blog es la interacción entre personas. Gracias a él aprendo cosas de vosotros y, sólo para los que estáis tras la pantalla, los jueves haré alguna pequeña confesión para que me conozcáis más y mejor a mí también.

VIERNES DE PROMO – Como si la llegada del fin de semana no fuera suficiente regalo, trataré de negociar alguna promoción semanal para que mis libros sean más accesibles y serán publicadas este día.

SÁBADO DE OPINIÓN – A veces uno necesita escupir alguna opinión que tiene enquistada sobre algo que le impacta especialmente, y a calmar mi alma sacando lo que pienso dedicaré los sábados. Trataré, en la medida de lo posible, que sean artículos de opinión referentes a la literatura.

DOMINGO DE EXTRA – Los utilizaré para cualquier cosa que no tenga cabida en los anteriores días. O para descansar, quién sabe.

Y una vez hecha la hoja de ruta, mañana nos seguimos viendo por aquí.
Un saludo y un fuerte abrazo a todos.

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