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LUNES DE CRÍTICA LITERARIA

Sigo devorando recomendaciones en forma de novela corta y esta vez, al menos el título, me sonaba. ¿Cómo no iba a sonarme con el tsunami publicitario que se le está dando a la versión cinematográfica? Bueno, no me dejo llevar por la marea y hago tabla rasa para afrontar el libro. Aunque, a decir verdad, soy incapaz de dejar de pensar que si alguien ha decidido invertir tanto dinero para hacer la película, es que algo bueno debe tener. Teorías aparte, vamos allá con la crítica literaria.

Patrick Ness pone como protagonista de esta obra a Conor O’Malley, un niño de 13 años atormentado por una pesadilla que le azota cada noche. Despierto, su vida no parece mejorar con problemas en el colegio y, aquí el eje sobre el que gira la novela, la enfermedad de su madre. Cierto día, a las 00:07, una bestia gigantesca con forma de árbol acude a él para ayudarle.

Me gano el odio de los numerosos seguidores de esta novela (al final me reconcilio, espero), si digo que al principio me pareció demasiado simplista y predecible. Un niño con problemas escolares y una madre enferma, recursos altamente repetidos en la literatura básica y a mí me cuesta bastante perdonar la falta de originalidad. La enfermedad, el cáncer. Una vorágine destructiva que facilita, por desgracia, el drama facilón. A mí, personalmente, me duele que se utilice con tanta facilidad y sin el respeto que merece tan dolorosa y frecuente patología. Yo no me atrevería a incluirla en mis textos, de momento. Todo ello, unido a una prosa sencilla y sin ánimo de enredarse, en un principio me hizo creer que estaba ante una novela simple con algún que otro giro populista.

Y me arrepiento de tan prematuro juicio. Conforme avanzan los capítulos (capítulos cortos por cierto, yo soy un amante de ese estilo como se puede ver en mis libros), se gana en empatía, en sentido y en intensidad. Y no sabría decir por qué. No hay ningún giro de espectaular revelación, tampoco hay nada sorprendente que uno no pudiera esperarse, no hay algo tangible que pueda destacar. Pero el relato acaba cazándote, se te mete en las tripas como un arpón. Comienza a sacar sus verdaderas bondades al mismo tiempo que Conor va sacando de sí mismo sensaciones y sentimientos.

Y al final, mentiría si dijera que no me emocioné como supongo que todo ser humano se emocionó al leer este libro (y como supongo que se emocionarán con la película, a poco que esté bien hecha). Siempre es de aplaudir que un trozo de papel con letras nos saque el alma por el lacrimal, sin la necesidad de los efectos visuales y sonoros del cine.

¿Cómo concluir esta crítica entonces? Pues recomendando su lectura. Fácil, sin necesidad de grandes recursos, pero con alma. Una línea sentimental ascendente con un clímax que, sin necesidad de ser revulsivo, te deja con un gran sabor de boca al llegar al final.

Un último apunte: la publicidad nos vende una película de acción, o espectacular al menos por sus efectos visuales. Nada más lejos de la realidad, nos vamos a encontrar (o eso espero), con un drama de altas proporciones. Que nadie vaya con la idea que se está vendiendo, que se llevará una gran decepción.

Un saludo,
¡nos vemos!

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