akasbro

El dinero no da la felicidad. La felicidad no está en lo material. Y demás tópicos, ciertos solamente en la medida que uno abre el corazón.

Cuando digo lo que gano con cada libro que vendo, un euro frente a los seis y medio que se lleva la editora, la gente se sorprende, me pregunta si de verdad vale la pena tanto esfuerzo para una renta tan pequeña. Lo vale. Sin duda. Si no, no seguiría golpeando teclas como un poseso cada noche, no pondría todo mi empeño en contar una historia original, entretenida, barnizada y empaquetada bajo la bandera de la responsabilidad y la profesionalidad. La recompensa no es ese euro, es la oportunidad que me da cada uno de los lectores que adquiere el ejemplar, es la suerte de compartir los pensamientos ficticios que atormentan mi cabeza y que me encanta plasmar en el papel, es la autorrealización de dedicar el limitado tiempo de vida que tenemos a algo que me apasiona. Sí, vale la pena. Quizá no sea la mentalidad más apropiada para un mundo cada vez más capitalizado, pero mientras a mí me siga estallando el corazón con las pequeñas cosas, creo y sé que estoy mirando de verdad a la cara a la vida.

Un saludo, y arriba la sensibilidad.

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