akasest

Buscad en el suelo (o en el subsuelo) y encontraréis mi fe en las personas. La victoria del no a la paz en el referendo colombiano fue un golpe mortal a mi esperanza, y la elección de un ser misógino, racista, clasista, beligerante y propenso a la dilapidación de los Derechos Humanos como presidente de la nación más importante del mundo ha terminado de enterrar mi esperanza de que las personas cambien el mundo.

Creo en los milagros, pero no creo en un ser divino protector todopoderoso con demasiadas evidencias sobre su ausencia a lo largo y ancho del planeta. Siempre he creído que las utopías no se esperan con pasividad, se consiguen con pico y pala, con la bondad y la insistencia de las personas buenas. Días como hoy son una estocada al corazón de esa creencia. Y, puesto que estamos en un blog literario, debemos reflexionar sobre qué valores estamos inculcando con nuestras palabras. Creo y sé que la palabra es uno de los principales poderes para construir un mundo solidario e igualitario. Algo estamos haciendo mal los escritores, algo está fallando en nuestra transmisión de valores si cuando a la gente se le da la oportunidad de crecer como humanos, acaba optando por la opción del odio y del separatismo.

Un triste saludo a todos.

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