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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

mes

diciembre 2016

EDAD INCOMPLETA

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Por fin tengo tiempo para desintegrarlo devorando letras. Así que esta tarde he decidido darme una vuelta por la Biblioteca Pública de Alicante a ver si algún libro me elegía para que lo leyera. Mi único criterio, que fuera una novela histórica medieval (a poder ser, una novela breve, pero ya sabemos que esos dos conceptos parecen ser agua y aceite, motivo por el cual decidí escribir El sanador del tiempo). Si en El sanador del tiempo me transporté a la Edad Antigua, en mi nuevo proyecto me embarco en la demasiado idealizada Edad Media, por lo que me apetece leer algo de esa época.

Me encanta deslizarme por los pasillos hasta que un libro llama mi atención. Esta vez le ha tocado el turno a Del norte a Jerusalén, libro perteneciente a la Trilogía de las cruzadas de Jan Guillou. Voy prácticamente a ciegas. No sé nada del libro (a veces me gusta saborearlos con mi mente en forma de lienzo en blanco, sin estar bosquejada por opiniones ajenas). Del autor he leído que es de los escritores con más éxito de Suecia y que incluso existe una ruta turística a través de los destinos que atraviesa el protagonista.

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Promete. Pero realmente no sé nada de este libro. Así que, os cedo la palabra y, si alguien lo ha leído, agradezco su opinión. Si no, en un par de semanas tendréis una crítica en este blog.

¡Un saludo!

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REGALA LITERATURA

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Mal escritor sería yo si no recomendara regalar libros en estas fechas. Y peor aún lo sería si no recomendara el mío. Así que, poniendo al burro delante para que no se espante, ahí van las razones por las que sé que El sanador del tiempo sería un gran regalo navideño:

· Entretenimiento: va a gustar, tanto a los amantes del género (histórico / ciencia-ficción), como a los que no. De hecho, fue escrito bajo la premisa de convertir un género a menudo duro de leer como es el histórico en algo ameno y divertido. Ése fue el punto diferencial que buscaba para la obra, hacer algo que gustara a los lectores no excesivamente experimentados ni en la literatura ni en el género.

· Aprendizaje: de un plumazo y de manera amena y con ganas de continuar debido a una trama actual y misteriosa que entrelaza todo lo que acontece, se pasa por la cronología del Antiguo Egipto, Mesopotamia y Grecia, aprendiendo sus acontecimientos más relevantes sin ni siquiera quererlo.

· 3 en 1: hace poco se unificaron las tres subtramas en un único libro. Además de la facilidad para completar la saga, esto significa que se trata realmente de tres novelas cortas. Las novelas cortas se leen solas, suelen tener mayor aceptación por su ligereza y suelen ser un regalo más acertado para regalar.

· Precio y forma de venta: de los 15 € que valía inicialmente, ahora se puede conseguir por poco más de 7 €. Además, Amazon te lo lleva a casa, o a casa del destinatario, por lo que no hay que molestarse en ir a buscarlo.
Y ahora sí, apagando la modalidad Teletienda, os deseo una Feliz Navidad y unas increíbles fiestas.
¡Un abrazo a todos!

EL TRABAJO DEL ESCRITOR

libros

¡Aviso! ¡Alarma de emergencia! Me meto de lleno en la promoción de El sanador del tiempo, por lo que las seguientes entradas tendrán una alta gradación comercial. Es la parte que más odio de la vida del escritor.

Como muchos escritores (como todos, espero), escribo por placer y mi mayor recompensa es simplemente ser leído. Y no me gusta vender, no tengo el talento necesario para ello y no puedo evitar sentir que causo molestia cuando ofrezco mi trabajo. Pero tras no poco esfuerzo y mucho tiempo de aprendizaje, he aprendido que todo eso se soluciona valorándose a uno mismo. Escribir lleva mucho, muchísimo trabajo, y es algo que hay que valorar. Y es precisamente a ese tema al que quiero dedicar la entrada de hoy. Voy a describir los puntos por los que escribir debe ser valorado y considerado como un trabajo:

· El proceso creativo: inventar es difícil. La inspiración llega sola y de la manera menos esperada, pero ese punto de motivación es un simple copo de nieve al que hay que hacer rodar para convertirlo en una gran bola consistente. Mucho tiempo dedicado a la creación de ideas complementarias, a organizarlas, unirlas, darles sentido y crear un armazón digno de sostener una buena historia.

· Escribir: propiamente dicho. Se trata de vestir las ideas en forma de relato para contar la historia en su totalidad. Para muchos, escribir es una de las partes más tediosas, pero mentiría si digo que para mí no es un placer. Cuando me pongo a picar teclas pierdo la noción del tiempo. Pero es cierto que no deja de ser un trabajo en sí, sentarse a hilar líneas de caracteres.

· Corregir: para mí, una de las partes más tediosas. No nos engañemos, no existe el corrector ortográfico perfecto. Facilitan la tarea pero hay que, prácticamente, volver a pasar detenidamente palabra por palabra para asegurarte que todo está correcto. Un mundo aparte es la corrección de estilo. Hay ciertas expresiones que, aún siendo gramaticalmente correctas, están mal expresadas. No hay corrector digital para ello. Y después está, para los que son un poco TOC como yo, el hecho de que nunca, nunca, se consigue la expresión perfecta y acabas constantemente cambiando cosas.

· Revisar: y una vez que está todo… toca volver a leer. Varias veces. Porque detalles del principio de la novela se te pueden haber olvidado al final y se pueden haber escrito incoherencias narrativas. Así que, toca leer de nuevo, y rápido, para ver que no hay datos contradictorios productos del olvido.

· Maquetación: y por último toca preparar portada y contraportada, ilustraciones (si las hay), que todo el texto tenga el formato correcto… es decir, que el producto quede con la cara bien lavada.

Resumiendo: es un proceso largo y costoso que conlleva un gran trabajo. Un trabajo que, como cualquier otro, merece ser recompensado. Y de ahí la necesidad de promoción y de monetización que conllevaría cualquier otro trabajo.

Por otro lado, y yo que siempre trato de llevármelo todo al plano emocional, también es el momento de enfrentar el producto al público y de encontrarte con él. Felicitaciones, críticas (constructivas, espero), comentarios, presentaciones…

Como siempre digo, las cosas buenas son las que hacen que merezca la pena pasar las malas. Espero que en este período de promoción todos podamos sacar cosas beneficiosas.

¡Un enorme saludo!

MAGIA IMPLÍCITA

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Hoy no me voy a andar por las ramas para unir la frase moña del día con el tema literario a abordar. Si hablamos de magia, a todos nos viene un nombre a la cabeza: Harry Potter. Personalmente, no me gusta el universo Harry Potter (lo sé, voy a acumular odio por esta declaración, pero yo prefiero una verdad respetuosa a una mentira populista). No me gusta porque el recurso de un adolescente elegido para salavar el mundo es tan inverosímil como saturante (Los juegos del hambre, Divergente, El corredor del laberinto…). Sí me gustó en cambio el enfoque de Animales fantásticos, algo más maduro y serio, siguiendo en el ámbito juvenil pero con más consistencia.

Pero volvamos a Harry, en particular a su última novela. A mí, la idea de hacer una obra de teatro basada en la saga literaria me parece buena, nunca dedicaré palabras malas a innovar (me guste el resutado o no). Lo que sí me ha demostrado es algo que siempre critico, y es la falta de criterio que otorga el fanatismo. Pondré dos claros ejemplos:

  • “La última novela de Harry Potter no es de J.K. Rowling“: a favor de los pro-Harry, diré que este comentario tan recurrido demuestra la falta de documentación a la hora de criticar algo. Para empezar, la última novela de Harry Potter no es una novela. Es una adaptación teatral de John Tiffany y Jack Thorne de una historia que sí es de J. K. Rowling.
  • “El último libro de Harry Potter mantiene la línea de los anteriores”: lo siento, pero no, y esta vez es punto para los anti-Harry. Que te guste tanto o más que los anteriores porque te encanta todo ese universo tiene sentido, pero que no asumas que es un cambio drástico del estilo es un exceso de fanatismo. Pasamos de la novela al teatro, luego las descripciones de los personajes no pueden ser iguales, el relato tampoco. El motivo del cambio, no lo sé, ni quiero dar credibilidad a los que dicen que es una manera más de dar vida a la gallina de los huevos de oro que es la saga. Prefiero apostar por la necesidad de hacer algo nuevo. Porque sí, los autores a veces necesitamos esos giros para no caer en la monotonía. Eso no significa que nos vendamos.

Y aquí finalizo este debate interno. Que para ser domingo y no querer andarme por las ramas, me estoy extendiendo. Ya conocéis el peligro de ponerme frente a un teclado, más aún cuando llevaba casi una semana sin publicar una entrada.

Y os echaba mucho de menos.

CORRER CON SENTIDO#1

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Ya sabéis que a veces me gusta poner la versión personal del blog en modo ON, me encanta conoceros a través de los comentarios tanto o más que dejar fuera a mi alter-ego Jon Ícaro y mostraros pedacitos de la persona que hay tras él. Así pues, poneos cómodos, que estáis invitados a este café emocional en una entrada un poco más íntima de lo normal.

Esta historia empieza como muchas otras: muchacho regordete se pone a correr para ponerse en forma. Y lo consigue. 15 kilos menos en cerca de dos meses. Esa fue mi primera “medalla” como corredor.

Después, a seguir corriendo para mantenerse en forma. Pero aparece el archienemigo de estas historias: la pereza. Entonces procedo a hacer uso del gusanillo de las carreras populares para acabar con la rutina. De 10K en 10K, recuerdo mi momento de mayor ilusión tras acabar la Media Maratón de Orihuela. Mi segunda “medalla” emocional.

A partir de ahí, idas y venidas. Semanas de continuidad con parones indefinidos. Ya sólo me queman las piernas cuando corro, me falta ese ardor en el corazón. Y es entonces cuando decido que hay que correr, pero con sentido. Me propongo a fabricarme retos que me motiven y que tengan un alto contenido emocional.

El primero de ellos, ayer. Hace poco comenté en el blog la pérdida de mi madrina. Mi primer reto sería entonces correr desde su casa (lugar en el que la conocí) hasta el lugar en el que la despedimos. De Elche a San Isidro. 22 km. Demasiado para mi forma actual.

No estaba preparado físicamente. Pero de eso se trataba. 22km de quemar la pena, de sudar la tristeza para deshacerme de ella en el camino y dejarla allí, fuera de mí, para siempre. Dos horas y pico de la “soledad del runner” para recordar momentos, para dialogar con mi alma y buscar la paz.

Finalmente, reto conseguido. Con el sufrimiento esperado y necesario, pero conseguido. Sin estar preparado, porque la vida va de eso. La vida nos pone a menudo ante situaciones inesperadas para las que no estamos preparados. Y no nos queda otra opción que enfrentarlas, como siempre, dando un paso más. Un paso más, sin rendirse. Uno no puede quedarse quieto ante las adversidades. Ayer iba de eso. De dejar salir la pena, de dejar entrar la resiliencia.

Por supuesto, habrá retos superiores que iré compartiendo. Esto es sólo un principio.
Os animo a que gestionéis la pena a vuestra manera. Pero no dejad que os cale los huesos. ¡Un abrazo enorme!

UN SIMPLE CATARRO

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Hace un par de entradas utilizábamos la llegada de las lluvias como tema del día y ahora abordamos su consecuencia inmediata: orgías víricas en la sociedad.

Por suerte, estas “epidemias” invernales son simplemente catarros autolimitados que se marchan con la misma facilidad que llegan. Nada que ver con otro tipo de epidemia vírica más literaria de la que quiero hablar, la causante del apocalipsis zombi. Vaya por delante que no soy docto en literatura sobre muertos vivientes. Pero es que hay algo que me echa muy para atrás. La mayoría de obras se meten de lleno en el apocalipsis zombi explicando vagamente su origen, algunas incluso omitiéndolo. Está bien, los lectores buscan acción, sangre, muerte y resurrección sin perderse en tediosas explicaciones científicas. Pero mi parte TOC me obliga a, al menos, recibir una mínima coherente explicación.

De hecho, aún asumo como más válida la explicación que daba aquellas adaptaciones literarias de Stephani Danelle Perry sobre la saga de videojuegos Resident Evil. Laboratorio clínico busca un virus con aplicaciones militares (como casi la mayoría de las investigaciones, siempre buscando la aplicación militar) cuyo objetivo es resucitar a los soldados caídos para conseguir un ejército eterno. Lamentablemente, los resultados no son perfectos y sólo se consigue un virus capaz de realizar una resurrección parcial, demasiado parcial. El resultado son muertos vivientes con capacidad intelectual muy limitada (torpes, estúpidos, movimientos toscos) cuya limitación del cerebro racional le otorga el poder al cerebro irracional, el de los instintos primarios como el de alimentarse. Simple, sencillo, pero efectivo. A mí me vale esta explicación. Al menos, esa simpleza es la que pido para creerme una novela de este tipo.

Como siempre, espero vuestros sabios comentarios. No me avergüenza abordar temas que no domino, porque sé que son justo esos temas los que más me permiten aprender de vosotros.
Un abrazo, ¡y cuidado con los catarros!

MI CONSTITUCIÓN

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Hoy, 6 de diciembre, se conmemora la Constitución Española. Para la mayoría de españoles, lo más importante es que es fiesta (ese sustantivo que tendemos a tratar con tintes de adjetivo). Pero creo que deberíamos dedicar unos minutos de nuestro descanso a reflexionar sobre ese documento que hace que hoy sea festivo.

La Constitución es la ley máxima que deben obedecer el resto de leyes. Ninguna ley puede contradecirla y es por lo tanto la ruta de viaje que ha de seguir la sociedad. Defiende lo que merecemos y dicta lo que debemos (ahí es poco). En teoría, por supuesto, en teoría (que todos tenemos derecho a una vivienda en lugar de sufrir la especulación urbana… que todos tenemos derecho a tener acceso a la sanidad y educación en lugar de sufrir recortes para restablecer las entidades bancarias… y bla, bla, bla). No es perfecta, ni de lejos. Pero es lo que tenemos. Es por lo que murieron muchas personas y es una muestra de lo que hemos conseguido como sociedad, como grupo. A veces me da pena que la gente no lo valore.

Así que, como conclusión y tendiendo a enlazar el tema del día con la literatura, diré que echo en falta alguna novela que acerque este texto al público de manera amena. La historia es un coñazo. Leer la Constitución no es menos tedioso. Tendemos a digerir mejor los relatos novelescos. Necesito alguna novela que muestre el significado de este texto. O a lo mejor la hay y se me escapa, en cuyo caso apelo a vuestra eterna sabiduría. Sabéis que me encanta escribir literatura histórica, pero no me siento capacitado para respetar una parte tan cercana de nuestro pasado sin haberla vivido.

Nada más, que ya os he robado demasiado tiempo de un día de descanso.
Un abrazo a todos, gracias por estar al otro lado de la pantalla.

LLUVIA DE FRUSTRACIÓN

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¡Llega la lluvia! Eso en mi ciudad (Alicante), se traduce en los dos únicos días al año que llueve. Pero me sirve como pretexto para el tema de hoy.

En el mundo literario (y no literario) la lluvia se asocia con tristeza. Un día lluvioso es un día de morriña y encierro (voy más allá, se asocia la actitud civilizada y calmada de los países nórdicos con su climatología). A mí, personalmente me gustan. El caso es que la mayoría de escenas tristes y dramáticas de la literatura ocurren en ambientes lluviosos, recurso muy utilizado para focalizar y exaltar el momento triste. Eso se ve también reflejado en el cine. Puede que la utilización de ese recurso haya provocado una realimentación positiva y a la vez nos haga acentuar la idea de que los días lluviosos son tristes. Pienso que los escritores debemos de dejar de utilizar este truco, por el bien de nuestra salud mental en invierno.

Por empezar a darle la vuelta a la tortilla, diré que me quedo con la escena de la lluvia de la película Daredevil. Preciosa. El protagonista, ciego, tiene la capacidad de recrear el espacio que le rodea gracias al sonido. Así, por el ruido de las gotas golpeando el cuerpo de su amada, es capaz de imaginarse su figura y de poder “verla”. Lo dicho, una increíble y preciosa forma de aprovechar el recurso de la lluvia.

¿Tenéis alguna escena lluviosa grabada en vuestra mente también? ¡Quiero saberla!
Un fuerte abrazo a todos para estos días fríos.

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