akascons

Hoy, 6 de diciembre, se conmemora la Constitución Española. Para la mayoría de españoles, lo más importante es que es fiesta (ese sustantivo que tendemos a tratar con tintes de adjetivo). Pero creo que deberíamos dedicar unos minutos de nuestro descanso a reflexionar sobre ese documento que hace que hoy sea festivo.

La Constitución es la ley máxima que deben obedecer el resto de leyes. Ninguna ley puede contradecirla y es por lo tanto la ruta de viaje que ha de seguir la sociedad. Defiende lo que merecemos y dicta lo que debemos (ahí es poco). En teoría, por supuesto, en teoría (que todos tenemos derecho a una vivienda en lugar de sufrir la especulación urbana… que todos tenemos derecho a tener acceso a la sanidad y educación en lugar de sufrir recortes para restablecer las entidades bancarias… y bla, bla, bla). No es perfecta, ni de lejos. Pero es lo que tenemos. Es por lo que murieron muchas personas y es una muestra de lo que hemos conseguido como sociedad, como grupo. A veces me da pena que la gente no lo valore.

Así que, como conclusión y tendiendo a enlazar el tema del día con la literatura, diré que echo en falta alguna novela que acerque este texto al público de manera amena. La historia es un coñazo. Leer la Constitución no es menos tedioso. Tendemos a digerir mejor los relatos novelescos. Necesito alguna novela que muestre el significado de este texto. O a lo mejor la hay y se me escapa, en cuyo caso apelo a vuestra eterna sabiduría. Sabéis que me encanta escribir literatura histórica, pero no me siento capacitado para respetar una parte tan cercana de nuestro pasado sin haberla vivido.

Nada más, que ya os he robado demasiado tiempo de un día de descanso.
Un abrazo a todos, gracias por estar al otro lado de la pantalla.

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