Ayer dije que estaba inmerso en un proyecto de poesía histórica. Pero como mi cabeza es tan inestable (debería de poner un aviso tipo warning: inestabilidad mental en el botón de Seguir, para que sepáis a qué os atenéis), he decidido hacer una mezcla de romances en verso con relatos cortos románticos, porque hay belleza que solo puede reflejar el verso, e ideas que se hacen más grandes en prosa.

¿Qué opináis vosotros? ¿Sois más de la poesía clásica con su rima y métrica? ¿O más de la poesía moderna sin normas? ¿Preferís un relato romántico a la poesía? Mi neuronas no paran de patinar alrededor de estos conceptos, y al final simplemente voy a hacer lo que hago siempre, dejar fluir a mi cabeza y corazón.

Como una imagen vale más que mil palabras, os ejemplifico con unas imágenes con palabras. Ayer tocó un romance, hoy texto. Cada vez que escribo un mini-relato o un poema, siento la necesidad de compartirlo, arde en mí la necesidad de mostrarlo. Y como ya sabéis que ando con resquemor hacia las editoriales y no me ata ningún compromiso comercial más allá del propio respeto y valor que me doy a mí mismo como autor, os muestro a continuación lo que escribí anoche.

Sigo poetizando sobre el Antiguo Egipto, ya sabéis di mi obsesivo orden cronológico. Espero que os guste. Espero vuestra opinión, ya sabéis que me nutre como persona y como escritor. Al principio parece más relato histórico que romántico, pero prometo que al final se justifica, me gustan los finales efectivos.

 

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