julio césar

Y así, como si el día tuviera más de 24 horas, como si no estuviera ya inmerso en otros proyectos… os cuento en qué voy a derramar tinta los próximos días. Dejo una pista en la imagen de la entrada, pues es uno de los libros que estoy utilizando para pulir el proceso previo de documentación.

Nos vamos de viaje a Roma. De viaje virtual. Efectivamente, lo hacemos con la tecnología de MediTime en lo que, más que una secuela de El sanador del tiempo, me gustaría llamarlo una expansión cuyo título provisional es: El sanador del tiempo +1; Crucifixión.

Un asesino en serie de sacerdotes es capturado y paradójicamente, solo un milagro divino podría salvarle de la ejecución. El interventor Poul Reenberg solicita tiempo para poder demostrar su inocencia. Paradójicamente, es más allá del tiempo donde tendrá que viajar, a la Antigua Roma, para poder buscar las pruebas que está convencido que existen.

Esos serían los primeros compases argumentales. En cuanto a la estructura, voy a aplicar varias cosas aprendidas de vosotros, inestimables lectores, pues sois la piedra que afila a todo escritor:

· Toda la novela tratará sobre una única simulación (o mejor dicho, tensión genética), así se podrá profundizar más en el aspecto histórico. Girará en torno a la Roma de César, siempre desde un punto de vista dinámico pero respestuoso.

· MediTime no solo seguirá en la escena, sino que veremos que los hechos ocurridos en El sanador del tiempo cobran sentido. El futuro de la empresa quedó un poco en el aire y aquí se atarán cabos.

· Se tratará de dar más profunidad a los personajes y a sus conflictos personales, de manera que la obra original servirá para conocerlos y estas expansiones para llegar a lo más interno de ellos.

Y dicho esto, acabo aquí la entrada y me pongo a escribir, que poca cosa hay que me estrese más que tener muchas ideas y no poder plasmarlas. Tengo mucha ilusión en este proyecto.

Y hablando de ilusión, en cada entrada de las que haga a partir de ahora hablaré de un pequeño obsequio personal que daré con cada compra de El sanador del tiempo. Serán tonterías sin importancia pero que demuestren que entre lector y escritor hay algo más que un simple intercambio de páginas. Para empezar, a todo aquel que compre el libro le enviaré una carta por correo postal escrita a mano (siempre que sea en territorio peninsular por razones logísticas) para agradecerle la adquisición y desearle una feliz lectura. Si lo compráis, hacédmelo saber a juanpacheco85@gmail.com.

Un saludo.
¡Que tengáis un felix dies!

Anuncios