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La entrada de hoy es simplemente para saber si alguno de los que os pasáis por aquí sois de Alicante, porque estaría bien juntarnos en alguna ocasión, más ahora que el sol le da vida a nuestra marítima ciudad. Si os gusta leer o escribís, mejor que mejor, ya que sería interesante realizar alguna actividad en ese ámbito. Así que, manifestáos, alzad la mano para ver si hay gente y predisposición y preparamos algo interesante.

Ya de paso y para los que no sois de aquí, o para los que no la conozcáis, aprovecho para contar una leyenda que me encanta: la historia de la cara del moro que se dibuja en la montaña que sostiene el castillo de Santa Bárbara. Hay varias que han sobrevivido al paso del tiempo, yo os cuento la que a mí me ha llegado.

Cuenta la leyenda que el califa de Alicante tenía dos pretendientes para su hija y que, para elegir entre ellos, tendría en cuenta los méritos militares de cada uno. Así pues, uno de los dos pretendientes, Almanzor, marchó a la guerra en busca de conquistas mientras el otro, Alí, permaneció en la ciudad. Aprovechando la cercanía, Alí se ocupó de la princesa, la cuidó, le hizo compañía y se ocupó de todas sus necesidades. Tal era la dedicación y el mimo de Alí que la princesa acabó irreversiblemente enamorada de él. Cuando Almanzor, el otro pretendiente, volvió de la guerra con honor y victoria, el califa decidió que sería él el que acabaría casándose con su hija. La princesa, incapaz de olvidar su amor por Alí e infeliz con su matrimonio con Almanzor, decidió poner fin a su amargura suicidándose. Del disgusto, el califa también decidió acabar con su propia vida arrojándose por la montaña, y es por eso que esta adoptó la forma de su rostro.

Bonita historia, ¿eh?
Nada más por hoy. ¡Que tengáis un legendario día!

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