akasmil

Aprovecho la efervescencia del Corpus Christi para hablar de la temática sobre la que giraba la expansión de El sanador del tiempo, cuyo título provisional era Crucifixión (hablo en pasado porque de momento he metido el proyecto en la nevera). Y es que por mi parte, sobre la temática religiosa, correrían ríos de tinta.

El sanador del tiempo +1: crucifixión comenzaba con un asesino en serie de sacerdotes. Su comportamiento había sido manipulado por MediTime y el equipo debía corregir las tensiones genéticas introducidas en él  que le hacían comportarse así para demostrar su inocencia.

Lo curioso de este personaje es su odio racional (si es que el odio puede ser alguna vez racional). Como no me gustan los malos malotes per se, la motivación de este criminal era castigar a los enviados de un Dios que hace que la gente sea pasiva. Las personas se escudan tras la religión, esperando que sus problemas sean solucionados por obra divina, delegando su responsabilidad y abandonando el poder que tienen por sí mismas para solucionarlos. Dejarlo todo en manos del cielo tras el amén. Si algo tengo claro, es que el fin de las guerras, del hambre, de todo, no vendrá con una oración a un trozo de madera tallada, sino con la voluntad y la acción del ser humano cuando alcance un raciocinio digno de su evolución.

No pretendo abrir una guerra ideológica. La religión tiene muchas cosas buenas, por ejemplo todas las que giran en torno a la solidaridad o cuando se convierte en la fuerza que una persona desesperada necesita y no es capaz de encontrar en otro lugar. No es mi intención atacar las creencias de nadie, las respeto absolutamente. De corazón.

Pero también considero que la religión es un lastre en tanto que, como hablábamos hace un par de días con la ciencia, el interés se antepone al corazón humano. Ayer os dije que quería escribir fantasía, y tengo en mente una serie de novelas tintadas de cuento que aborden las lacras sociales a las que estamos sometidos. En la cabeza ya tengo una historia fantástica cuya moraleja gire en torno al lobby farmacéutico que comenté en la penúltima entrada. Sobre la religión, puede que caiga otra.

Nada más por hoy.
¡Que tengáis un religioso día, sea cual sea vuestra creencia!

 

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