Dibujo

Ayer fui a la Biblioteca Pública de Alicante y, como cada vez que voy, fui a buscar La dama del lago de Andrzej Sapkowski. Como en cada visita que hago, me lo volví a encontrar indisponible, y no me parece tan conocido como para que siempre esté prestado. Así que pregunté a la bibliotecaria (desde aquí un saludo al personal de la biblioteca, siempre amable), y resulta que alguien se lo llevó hace dos años y desde entonces el tomo está en busca y captura.

Sin embargo, lo que más me sorprende del asunto es que la saga del brujo esté localizada en la sección Juvenil. Personalmente, yo la considero más adulta. No por las escenas de sexo, que los adolescentes están ya acostumbrados a todo, sino por las reflexiones anacrónicas que hace sobre diversos problemas mundiales actuales y su vasta narración que pienso interesa más a un público de más edad. Yo, bajo mi humilde opinión, no veo al brujo compartiendo estantería con Harry Potter, Eragon o Narnia…

Y esta situación me ha hecho reflexionar sobre un tema preocupante. ¿Acaso la fantasía es un género de adolescentes? ¿Se considera socialmente como tal? Porque ahí estaban apiñadas todas las historias de magia y espada (salvo la idolatrada Canción de hielo y fuego). Quiero pensar que no, que nombres como Patrick Rothfuss o Joe Abercrombie colaboran a que no sea así.

Y sé que muchos de los que conocéis el género en profundidad me vais a quitar preocupaciones con recomendaciones adultas que grabaré a fuego en mi memoria. Pero me preocupa el lector que no es asiduo a este género, esa cantidad potencial que puede ser atraída por este maraviloso tipo de lectura y que puede que ese pensamiento se convierta en una barrera fatal e infranqueable para ambas partes. ¿De verdad pensáis que la fantasía es un género infantil o de adolescentes?

¡Un saludo!

 

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