akascam

El título tan llamativo de la entrada hace referencia al escafismo, un tipo de tortura (supuestamente) aplicado en el imperio Persa que consistía en introducir al castigado en una caja de madera con agujeros por donde se sacaban las extremidades. Brazos y piernas se untaban con leche y miel para atraer a diversos insectos. Al desafortunado se le había alimentado previamente con alimentos en mal estado, de tal manera que la diarrea atraía a los insectos que se introducían por el ano y que acababan devorando internamente al torturado.

No me pongo a exponer gratuitamente este despreciable acontecimiento. No es que me haya levantado con ganas de hablar de lo más desagradable que se me pasara por la cabeza. Lo nombro porque aparece en uno de los relatos de El corazón del aedo. Uno de los protagonistas de la narración es condenado a este tipo de tortura. ¿Por qué?

Pues por asesinato. A su propia esposa. Cuando Ciro II el Grande liberó Judea, permitió la libre convivencia entre seguidores del judaísmo y el zoroastrismo, la religión persa mayoritaria. La pasión y el fuego cegador del inicio del amor permitió obviar estas diferencias entre los protagonistas, cada uno seguidor de una de estas creencias. Pero con el paso del tiempo, estas diferencias comienzan a generar tensiones que estiran la cuerda del odio hasta desembocar en un final trágico.

Y aprovecho el comentario sobre este relato para pedir tolerancia religiosa. Por favor.

Nada más por hoy. ¡Que tengáis un tolerante día!