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Los que os pasáis por aquí de vez en cuando me habréis oído hablar alguna que otra vez de “La sombra dorada“, novela que me enamoró del talento literario de Luis M. Núñez, autor del blog Lord Alce lee y escribe. Así pues, no pude evitar lanzarme a ver otros títulos de su autoría y me encontré con “Fragmentos mentales“.

Es curioso. En otras disciplinas artísticas, por ejemplo la música, cuando nos gusta una canción tendemos a buscar el disco o más temas de su autor. No es algo que pase en la literatura. Ni siquiera en los best sellers. Muchos cientos de miles han devorado la Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin pero pocos se han atrevido a indagar más allá de su prosa.

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Pero a lo que vamos. Me hice con Fragmentos mentales, que se trata de una recopilación de relatos que aúnan los tres géneros fantásticos por excelencia: terror, fantasía épica y ciencia-ficción. No soy muy propenso a leer colecciones, pero me pareció una muy buena manera de calmar un poco esa ansia provocada por la espera de la continuación de La sombra dorada.

En primer lugar, nos encontramos con los relatos de temática terrorífica. He de decir que de los tres géneros que abarca la obra, es el que menos suelo frecuentar. Aún así, en ellos se ve claramente el estilo de Luis M. Núñez. Y qué queréis que os diga… para mí, eso ya es suficiente para disfrutar de sus líneas.
Lo dije en su momento y vuelvo a confirmarlo, Luis es el equilibrio. Yo siempre digo que leer es para disfrutar. Y a este autor se le disfruta, porque su claridad es impecable, su capacidad de sumergirte en su mundo sin necesidad de descripciones tediosas es maravillosa. La optimización de las letras tiene un nombre, el suyo.

En la posición media aparecen los relatos de fantasía. En este ambiente es donde yo le conocí como escritor y de nuevo vuelve a ir sobrado de ideas y desarrollo para envolverte de realidad. Algo que me sorprendió en La sombra dorada fue su manera de esquivar heroicidades y épica previsible para llevarte a la hierba, a la cercanía, a la verdad. Y esos pequeños detalles se mantienen. Basta alguien hurgando su nariz, un olor característico o un detalle original para transportarte de lleno al marco de la acción. Todo eso puede saborearse aquí, incluso en la limitación que conlleva el relato corto.

Y, sin embargo, es en la ciencia-ficción donde luce con un brillo potente y esplendoroso y donde yo, personalmente, me he llevado una muy grata sorpresa con Fragmentos mentales. La tercera parte de la antología es brillante. Para no perdérsela, vaya. Desde una reflexión sobre la necesidad de una divinidad con la ayuda de la tecnología al eterno debate de la militarización de todo lo bueno, Luis acopla el sentir humano con el frío futurismo de una manera espléndida. De verdad, hago un ruego desde mi humilde posición: queremos una novela de ciencia ficción de tu autoría, Luis.

Hago hincapié en el relato (más bien una novela breve) que cierra la obra: Diseñando la humanidad del futuro. Una exquisitez. Un must read. La imaginación que desbordan sus líneas es digna de un genio con un talento más allá de la capacidad de una mente humana. Desde las nimiedades, como las comodidades futurísticas, hasta los cambios más importantes, como la futura situación de algunos países, va dejando comentarios que uno tiende a pensar que el autor ha viajado al futuro y ha vuelto para escribirlo porque son creíbles hasta el extremo. Todo ello sin perder de vista la humanidad de su protagonista que sufre y vive de manera anacrónica, y nosotros con él. Mis más sinceros agradecimientos por escribir algo así. Más que recomendado.

Así que nada, ahí os dejo con la reseña de mi última lectura, que espero que disfrutéis tanto como yo lo he hecho. Si me recomendáis algo nuevo para leer, quedo agradecido. Recordad que estoy en un ciclo en el que solo leo autoeditado, en busca de joyas como esta.

Sin más, deseo que tengáis un gran día.

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