la semilla

Ya conocéis mi devoción por Luis M. Núñez. Pudisteis verla en mis reseñas de “La sombra dorada” y “Fragmentos mentales“. A estas alturas del blog creo que sobran las presentaciones. Es suficiente con decir que Luis es el culpable de que haya retomado mi Kindle y de que no busque literatura más allá de la tienda de Amazon a ver si tengo la suerte de encontrar a alguien que me ofrezca tan buenas experiencias lectoras como él. Su calidad literaria y humana es una clara señal de que hay vida más allá de la promoción indiscriminada y de la polarización literaria.

Así que, en cuanto me enteré de que había una tercera obra suya disponible, no dudé en hacerme con ella. Esta vez se trata de La semilla, una novela breve de base policíaca con tintes de fantasía sobrenatural. En ella, la policía Lucía Utrilla investiga un asesinato que acaba adquiriendo connotaciones más allá de lo humano. Se trata de una historia ligera que actúa como el comienzo de una futura saga.

La obra comienza bien, con el estilo propio del autor que una vez más tengo que resumir en EQUILIBRIO. Es una de las bondades que espero jamás escapen a la prosa de Luis. Hice hincapié en mis dos reseñas anteriores y lo hago una tercera vez sin temor a repetirme porque es algo digno de alabar. Aparecen las palabras exactas para sentir que no falta nada, que el texto goza de un nivel exquisito, pero que jamás se hace denso y aburrido, como si el autor fuera un exacto conocedor de la frontera que convierte el texto en algo engorroso. El resultado es un gozo continuo de la lectura.

Con ese estilo particular, se nos adentra en una investigación que acaba derivando en algo inesperado con la inclusión de fuerzas sobrenaturales. Y es aquí donde personalmente comienzo a tener sensaciones contradictorias. El relato vuelve a servirse de la increíble imaginación de su autor (la misma con la que pienso que tocó cielo con el relato “Diseñando la humanidad del futuro“, claro merecedor de su podio en el Certamen Alberto Magno). La narración goza de esa paradójica coherencia que hace creíbles las cosas increíbles de la fantasía. No se le puede reprochar nada en ese aspecto, y eso ya es meritorio en un relato de ficción. Sin embargo, a mí me falta algo más. No sabría decir qué es, no sería capaz de nombrar aspecto negativo alguno, pero hay una parte que (ojo, sin dejar de mantenerme enganchado), hace que me falte algo de pegamento para ponerle el sobrenombre de magistral a la obra. Sirva mi incapacidad de sugerir alguna mejora para recalcar que no soy capaz de hacer crítica negativa alguna a la obra. Todo lo contrario. Se trata de una excelente fusión de géneros que he disfrutado en todo momento.

Apuesto a que esa décima que me falta quedará resuelta en posteriores entregas. Sé que ese brillo está reservado a las continuaciones; estoy seguro. Añado además que toda novela breve tiene algo de cuento y que la metáfora final se basta a sí misma para bordar todo lo anterior. Así pues, esperaré nuevos capitulos con anhelo. Si ese era el objetivo de esta primera dosis, misión cumplida.

Tras todas estas divagaciones, concluyo. ¿La he disfrutado? Sí. ¿Recomendada? Por supuesto. Es un placer disfrutar del talento de Luis M. Núñez. Tal es mi devoción por él que no dudaría en leer ninguna de sus obras, pertenezcan o no a mis géneros favoritos. Agradezco, una vez más, el placer que me causa reseñar una de sus obras. ¡Larga vida a la prosa de Luis!

Un saludo a todos. He estado ausente últimamente, ¡pero sigo por aquí!

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