sanador

Ando en horas bajas. Hablo con la voz de Jon Ícaro, seudónimo que Juanjo tiene algo olvidado últimamente. Lo habréis notado en la ausencia alargada por el blog, en la demora de las respuestas, incluso en la caída de la Web que ya lleva unos días sin estar operativa. Tampoco voy a hacer sangre de la persona que se esconde tras este sobrenombre, pues este olvido se debe a prioridades laborales (que por suerte, también tienen que ver con la escritura).

Os cuento.
Para empezar, en estos momentos se está debatiendo descatalogar El sanador del tiempo. La trilogía unificada que dio vida y sentido al nombre de Jon Ícaro (y a la que tanta felicidad y momentos emotivos que perdurarán siempre en la memoria se le debe), con casi toda seguridad no será continuada. Con esta decisión, la falta de un final álgido se hace más evidente y la necesidad de darle mayor consistencia al argumento y a los cabos sueltos en entregas posteriores se hace notable. Todo ello, unido al aprendizaje que gracias a la novela se ha obtenido, hace que la autoexigencia obligue a subir el nivel y a dejar esta historia en el panteón que merece, para poder subir un peldaño más.

El-corazón-del-aedo

El corazón del aedo, conjunto de poemas y relatos cortos que mezclan romance e historia y que se publicó a través de Ediciones B, también será abandonado, al menos en cuanto a esfuerzo promocional se refiere. La experiencia editorial no anima a seguir invirtiendo tiempo y medios en esta obra.

loverally

Y en cuanto al último proyecto, Love Rally, hay sensaciones contradictorias. Por un lado, el disfrute a la hora de escribirlo ha sido máximo y la participación de los lectores cero en directo ha sido maravillosa. La experiencia, inmejorable. Pero una vez escrito, en las revisiones posteriores para ponerla a punto, no puedo evitar pensar que le falta algo. Creo que como entretenimiento para leer en dos o tres horas, sin muchas pretensiones, sus 200 páginas pueden servir. Si no se busca la excelencia, si solo se desea una lectura amena para disfrutarla, me parece una buena historia con tintes de cuento y moraleja final. Pero mi autoexigencia me obliga a algo más. Entonces, ahora mismo se está debatiendo si sacarla en una línea “Light Ícaro” que comprenda este tipo de lecturas o prescindir directamente de ella. Si alguien quiere echarle un vistazo, que me lo diga en los comentarios o a través del correo jonicaroescritor@gmail.com y se la envío gratuitamente, a ver si con su opinión me ayuda a decantarme por una u otra opción.

Y ante tal panorama, ¿qué queda de Jon Ícaro?
Pues muchas ganas de seguir tecleando y plasmando ideas en forma de historias. Lo que sí tengo claro es que todo girará en torno a la ciencia ficción y la fantasía (puede que incluso mezclando estos dos mundos), pues son los géneros que me mantienen tecleando hasta altas horas de la madrugada sintiéndome incapaz de apagar mi mente y pensando que dormir es una cosa prescindible en esta vida.

Os mentiría si dijera que no sé muy bien por dónde van a ir los tiros y que no tengo algo esbozado. Lo que sí sé es que tiene que ser algo ambicioso, que me desgaste por dentro, que me obligue a darlo todo para que una vez concluido, sienta ese fuego por dentro que no me deje a medio gas, que me obligue a querer mostrárselo a todo el mundo con toda la energía que pueda invertir en el proceso de representarlo. Pero todo esto ya es cosa del futuro, y esta entrada era para hablar de lo que dejamos en el pasado. Así que, aquí termina toda esta parrafada que, por cierto, necesitaba soltar.

Pronto, más cosas, y puede que con Web renovada para esta nueva etapa que empieza YA.
¡Que paséis un buen fin de semana!

Anuncios