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Que el sector literario está naufragando económicamente no es un secreto para nadie, y por ello muchos escritores buscan (buscamos) nuevas fórmulas para mantener a flote este trabajo (que además de una pasión, no deja de ser un trabajo, y probablemente de los que menos dinero dan por tiempo invertido en él).

Y una de las medidas que más suenan y que puede que os hayáis planteado probar para financiar vuestros libros es el crowdfunding. La idea es cojonuda: tus seguidores (mecenas) hacen un aporte económico antes de que esté terminada tu obra para que puedas sufragar los costes de la edición y una vez terminada se la envías junto a algún detalle adicional para agradecer su participación. Sin ellos no tendrías ese sueño hecho papel en tus manos, y lo sabes.

Yo mismo me planteé hacer uso de esta medida, y resultó ser un fracaso revelador. Por ello os traigo una nueva entrada cargada de verdad, basada en la experiencia personal, por si pudiera seros útil. Así que, allá voy con lo que, para mí, son los puntos críticos en esta modalidad de financiación.

 

1 Elegir una buena plataforma

Es muy importante que sepas con quién estás trabajando. Antes de lanzarte con la primera plataforma de crowdfunding que encuentres, busca varias y lee bien sus condiciones. Intenta si puedes contactar con alguien que las haya utilizado (satisfactoriamente o no) y que te cuenten un poco su experiencia. Tras leer las condiciones de varias, yo me dejé seducir por Ulule, aunque a día de hoy lo intentaría con Kickstarter, ya que muchos compañeros han llegado al éxito con ella.

Fíjate bien en la comisión que se llevan las plataformas que pretendas usar y lo importante aquí es que no te cobren ni un céntimo si no consigues cumplir tu objetivo, que se supone que aquí estamos para conseguir dinero, no para palmarlo. Cuidado con algunas que dicen que no te cobran nada, te dejan rellenar la ficha, y después casualmente piden un pago para lanzarla, una vez has hecho el esfuerzo de completar todo el proyecto. También hay que andarse con ojo con las que dicen que son gratuitas, pero te ofrecen servicios especiales de pago para estar mejor posicionado o tener ciertas ventajas. Si la idea es no invertir dinero, en estas jugarías con desventaja.

 

2 El lanzamiento del proyecto

Bien. Supongamos que has hecho la elección perfecta y ya tienes tu página de crowdfunding perfectamente confeccionada y lista para seducir a tus seguidores. En este punto vino mi segunda sorpresa. Ulule me pedía que, para publicar mi página de proyecto, debía conseguir antes por mis medios la financiación del 30% del proyecto.

¿¿Cómo?? A ver, a ver… Se supone que creo un crowdfunding para conseguir financiación, pero me dicen que para empezarlo ya tengo que tener un tercio del proyecto financiado… Muy lógico, sí. La respuesta que me dan es que para que la gente se anime a participar, tiene que ver que hay progresos, que hay cierto interés. Los mecenas no se lanzan a un proyecto que va por el 0%.

Y lo entiendo. Pero me piden que busque ese apoyo económico entre amigos y familiares, que es precisamente lo que trato de evitar. Sé que si a mi gente cercana les pido colaboración, la voy a tener, y para eso no me hace falta un crowdfunding detrás que se quiera llevar la comisión de esta ayuda cercana.  Pero no es lo que busco. Agradezco infinitamente ese apoyo, esa lealtad, pero siempre digo lo mismo. Por muy familiares o amigos que sean, no quiero que se gasten dinero en algo que de manera natural no lo gastarían. No a toda mi gente cercana le gusta leer, ni mucho menos el género que escribo, ni tiene por qué gustarle mi forma de escribir. No quiero que participen por compromiso.

Bien, pues esta primera criba, si no del 30%, con otra cifra, la llevan a cabo muchas plataformas de crowdfunding. Estad atentos a ello. No digo que no tengan cierta razón, hasta me atrevería a decir que ellos mismos tienen contrastado que es necesario ese despegue para llegar al éxito. Pero si le damos la vuelta a la moneda, también es su forma de apostar sobre seguro, de buscar sus comisiones donde saben que van a poder rascarlas.

 

3 La promoción del proyecto

Y una vez lanzada la página, no te creas que los mecenas van a estar ahí, como peces hambrientos, buscando proyectos en los que participar. De eso nada. Uno de los motivos por los que decidí probar este método fue porque pensaba que era otro mundo, que había mucha gente interesada en este nuevo modelo de venta. A mí, personalmente, me gusta participar en el desarrollo de obras ajenas y ver cómo se van construyendo poco a poco.

Pero promocionar una campaña de crowdfunding es tan difícil o más que vender tu libro ya elaborado. Las recompensas adicionales del crowdfunding tienen su cierto poder de atracción, pero no son la panacea. Vas a tener que meter dinero en la promoción si quieres que tenga éxito. Para eso, mejor buscar formas gratuitas de publicación e invertirlo en vender directamente tu libro, salvo que quieras alguna edición especial o algo muy característico que te obligue a necesitar esa suma de dinero. La mayoría de las campañas exitosas llevan una campaña de marketing bastante potente detrás, tenlo en cuenta. De hecho, me atrevería a decir que el crowdfunding es más una inversión que un método de financiación.

 

Así que, al menos esas tres cosas deberíais tenerlas en cuenta antes de gastar vuestro tiempo en una campaña de crowdfunding. Como dije el otro día, la mejor forma de vender es dedicar unos minutos al día a buscar vuestra mejor manera de vender. Pero tampoco quiero desanimaros, ni muchísimo menos. Hay muchos intentos exitosos que han utilizado esta forma de financiación y si sabéis contagiar vuestra ilusión estoy seguro de que llegaréis a esos mecenas que os merecéis. Me reitero en que vuestra pasión por vuestros escritos es lo que os abrirá las puertas, independientemente del medio utilizado. Pero si optáis por estos micromecenazgos, espero que mi experiencia os sea útil para allanar ese camino.

Nada más por hoy.
Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

 

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