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Quedarse a medias es algo que genera mucha frustración, según en qué contexto. Pero en lo que a un librus interruptus se refiere, no hay nada peor que dejar una historia sin terminar, negándole ese final merecido y matando a sus personajes para siempre de forma prematura. Por eso, os voy a contar lo que a mí me sirve para llegar a ese deseado punto final de una obra.

Os diría los miles de técnicas disciplinarias que he utilizado, los cientos de formas de organización y recursos de gestión del tiempo que he probado, me pondría aquí a hablar de pomodoros o de crear hábitos en 21 días, pero no estaría siendo sincero. Creo que todos los recursos técnicos, por muy útiles que puedan llegar a ser, se deshacen en el vacío de la procrastinación si no tienen un empuje motivacional bestial por detrás. O, lo que es lo mismo y como diría Confucio, si sabes lo que tienes que hacer y no lo haces estás peor que antes.

Por eso, más que en las técnicas, yo me centraría en la motivación. Nada puede parar a quien tiene algo en el corazón que le lleva a donde quiere estar. Lo tengo comprobado. Yo he dejado más de media docena de novelas sin acabar (los que me seguís bien conocéis esos anuncios de proyectos que se los acabó llevando el viento), pero las que sí he finalizado es porque han tenido por detrás algo que me quemaba, que me hacía tenerles más respeto que a mí mismo, y por eso mismo abandonarlas no era una opción. Por ejemplo, El sanador del tiempo refleja mi transición desde mi visión científica y opaca a una mente más abierta gracias a haber conocido a través de mi hermana las terapias alternativas y energéticas. El respeto a ese aprendizaje y crecimiento personal y ese vínculo fraternal me llevaron línea a línea hasta el final. Otro ejemplo sería En el nombre de Eva, el desprecio a esta sociedad machista que no se entera de que la mujer existió antes que el hombre era algo que me impedía parar, por respeto a esa igualdad, algo más importante que un simple antojo literario.

Cuento esto ahora porque he vuelto a sentir esa llamada, y de paso enlazo con la imagen inicial. Hace algo más de un año que se me fue mi ojito derecho, una explosión de amor en forma felina llamada Leore. Mi próxima novela tendrá a un gato como hilo conductor. Se la debo a Leore, y  me la debo a mí para saber despedirme de él de manera que mi corazón pueda latir tranquilo. Solo por eso, por respeto a ese ser que tanta felicidad me dio, sé que voy a acabar la novela. Esa es mi motivación, y os aseguro que es algo más eficaz que cualquier método disciplinario. También hay más cosas por detrás que tienen que ver con ello y que estoy preparando y que aumentan esta responsabilidad, pero de eso os hablaré en un post dedicado al nuevo proyecto. El cual, por cierto, tengo muchísimas ganas de comunicaros.

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Y dicho esto, os cedo el turno de palabra. ¿Cuáles son vuestros trucos para no rendiros y no dejar un libro a medias? Os recuerdo que lo más valioso de este blog son vuestros comentarios, yo disfruto contando mis cosas personales, compartiéndolas, pero el aprendizaje colectivo que nos llevamos todos con vuestras opiniones son sin duda lo más valorable de todo lo que se pueda ofrecer en esta bitácora. Así que, es vuestro turno.

Nada más por hoy, ¡nos vemos las instacaras por @icaro_jon!

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