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Os diría que hoy vengo a hablaros de un libro, pero estaría mintiendo, porque para mí, Mika Holdbrand: Diplomacia en Alisia, es algo más que eso. Es el regreso de Luis M. Núñez a la fantasía épica, y tal noticia, como seguidor ferviente que soy de él, es equiparable a la emoción que me causa la suma de todos los retornos posibles del universo, incluidos el retorno del rey y el del jedi.

Poca broma con esto, que Luis M. Núñez es a día de hoy uno de los pocos autores que me causan la necesidad de completar toda su obra. Me hace recobrar la fe en ese pensamiento de que los lectores deberíamos ver más allá del libro y ser conscientes del autor que hay tras ellos. Porque, os aseguro, detrás de este hay uno maravilloso.

Pero vamos a lo que vamos. Yo conocí literariamente a Luis M. Núñez con La sombra dorada y su secuela Resurge la plata. Si tuviera que hacer una campana de Gauss con el género de la fantasía épica, esta bilogía estaría justo en el centro de ella, en su punto de equilibro perfecto entre diversión y profundidad. A un extremo de la campana tendríamos a Tolkien con su soporífero Señor de los Anillos, tan elaborado como denso, y en el otro el 90 % de las novelas de fantasía que se publican actualmente que son muy entretenidas pero aportan una elaboración más bien justa y poco novedosa. Pero Luis, para mi gusto, coge lo bueno de uno y lo mejor de lo otro para ser esa referencia que adoro.

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Y Mika Holbrand: Diplomacia en Alisia es una vuelta de tuerca. Nos pone en los ojos de su protagonista, un veterano diplomático de la República de Priseida, y crea una historia en torno a su persona, con lo que eso conlleva. Nos movemos en una primera persona que centra la perspectiva desde el punto de vista de Mika, y eso establece unas claras y definidas reglas del juego.

Los primeros compases del libro nos ponen en la piel del diplomático, en sus quehaceres, y reconozco que estas primeras páginas me desubicaron momentáneamente. ¿Qué me podía ofrecer un funcionario de oficina respecto a la aventura y la acción que uno espera de un libro de este tipo? Me sentía como un lector encerrado entre labores propias de su protagonista. Es el precio que hay que pagar por la originalidad y las propuestas frescas: no saber muy bien a qué atenernos en un principio

Pero ese precio se paga gustosamente conforme avanzan las páginas y la construcción del personaje toma forma a menudo que el argumento se va volviendo más movido. Su inicio nos deja claro que el protagonista no es un héroe al uso, que es un mortal más con sus virtudes y carencias y esto hace que uno pueda sumergirse en los acontecimientos conforme van sucediendo. Mika se convierte entonces en el perfecto motor de una trama que va creciendo y creciendo, pero con una exquisita coherencia que hace que nada se salga del enfoque marcado al inicio. Las aventuras aparecen y la acción se acelera, pero siempre dentro de la cercanía que ofrece la propuesta de centrarse en el personaje de Mika. Y esto, chic@s, es maravilloso.

Siempre digo que es fundamental que una obra de este tipo haga creíble lo increíble, y Luis sabe utilizar a Mika como una perfecta herramienta para conseguirlo. Se mete en la piel del personaje para trasladarnos a su universo de manera precisa, pero es que además lo utiliza para explicar el mundo (de nuevo un maravilloso mundo) que nos muestra, con una sutileza tal que a través de la duda, de la opinión, de la subjetividad de los pensamientos de Mika, nos eneña todo a su alrededor con una excelsa claridad. Me encanta, dicho sea de paso, esa forma en la que Mika reflexiona sobre muchos aspectos y la naturaleza con la que desde su criterio (que puede ser más acertado o no), el autor nos lanza explicaciones atemporales. Eso, nunca mejor dicho, es magia.

Y resumiendo, que no quiero haceros perder un buen tiempo que podríais utilizar en leer esta aventura (que además se lee en una tarde): Mika Holdbrand, diplomacia en Alisia es una novela de fantasía épica que aporta la frescura de un enfoque distinto y original, muy entretenida y balanceada, que vais a disfrutar mucho sin echar de menos una generosa construcción de mundo. Como siempre digo, leer un libro de Luis es como abrir un bote de perfume literario: sabe concentrar lo bueno dándole la medida exacta.

Recomendadísimo, por supuesto.
Nada más por hoy, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

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