FRACA

Pero ¿qué dices, Jon? ¿En serio dejas Amazon? ¿Tú que tanto has dicho que es el paraíso de los escritores? Pues tras mucho meditarlo, aunque las decisiones por mucho que se piensen al final se escogen por un golpe de corazón, creo que en el punto literario en el que estoy, tengo que salir de ese, insisto, paraíso para los escritores.

Sí, he dado charlas y he hecho ponencias sobre los beneficios de autopublicar en Amazon, y mantengo cada una de las ventajas. Si alguien me pregunta ahora mismo qué camino escoger para publicar, lo seguiré recomendando. Mi dilema moral viene después, una vez el libro está publicado. ¿Se vende en Amazon? Sí, si sabes cómo hacerlo. Si no, tendrás un cero en los reportes; aún hay gente que cree que por poner el libro se vende solo.

En Amazon tienes ventas si estás constantemente informado, si te sabes posicionar en la guerra de las palabras clave, si haces las coaliciones necesarias con la mafia de las reseñas, si copias a los grandes y renuevas las acciones de marketing digital constantemente porque lo que funciona hoy, mañana ya no sirve. Bueno, se vende lo justo, no es que uno se haga rico. ¿Da para vivir de escribir? Con libros técnicos, puede. Con novelas, está jodido. Para que os hagáis una idea, haciendo las cosas muy bien se puede vivir de manera muy humilde. Pero lo cierto es que yo solo hubo un mes que superé el salario mínimo y fue porque se extendió el bulo de que El sanador del tiempo era una copia de Assassin’s Creed. Ya ves, una medida de promoción que ni salió de mí ni fue premeditada.

Lo que quiero decir es que vender libros en Amazon supone un gran esfuerzo. Y ojo, que a los escritores a vocación no nos gana nadie, ya tenemos el callo hecho. Los meses que más tiempo he podido meter a la promoción he conseguido llevar algún que otro libro al Top10 de su género, algo que se esfuma en cuanto no sigues presionando como un animal. Y yo, por vender mi libro, haría eso y más: pero cuidado, por vender mi libro.

Pero la guerra de guerillas para vender a través de Amazon hace que actúes como si vendieras cualquier otra cosa. Las técnicas de marketing digital literario no son muy distintas a las de vender un reloj. Y lo siento, pero mis personajes no son un objeto para mí. Lo peor de todo esto es que este proceso envenena, es una droga, te vicia a estar a la última porque en cuanto te despistas estás fuera. Y yo tengo que salir de ahí.

Ahora mismo necesito un cambio. En este panorama, me dedico más a promocionar que a escribir. Y me siento más comercial que escritor. Lo sé, el capitalismo es así. Pero me niego, o al menos quiero negarme. “El último gato vikingo”, novela que publicaré el 30 de noviembre, la lanzaré gratuitamente. Necesito ser leído porque sí, porque a alguien simplemente le interese y le apetezca, y poder disfrutar de esa historia mientras escribo otras, sin estar atento a un gráfico de ventas. Creo que esa será la deriva que tome de aquí en adelante, crear contenido gratuito que pueda monetizar porque el lector considera que vale la pena y quiera valorarlo y no por técnicas de venta.

PRgato

Solo me queda un cabo que atar. Los precios del libro en papel que da Amazon no los da ninguna imprenta, porque salir con mi libro a la calle y disfrutar del contacto humano es algo que no quiero perder. En tal caso, puede que sí utilice la plataforma para el formato papel, pero el digital ni en broma. Estoy valorando imprentas POD que ofrecen condiciones similares, aquí os pido vuestra ayuda: si conocéis alguna de confianza, hacédmelo saber, por favor.

Y nada, creo que con estas líneas cierro y abro una nueva etapa en este convulso camino que es el de escribir. Espero también que con esta liberación pueda tener más tiempo que dedicar al blog, al cual tengo bastante abandonado.

Así que, imagino que nos veremos por aquí más a menudo.
Nada más por hoy. ¡Nos vemos las instacaras en @icaro_jon!