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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

mes

diciembre 2019

YULE – La Navidad antes de la Navidad

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¿Sois muy de espíritu navideño o más tipo Grinch como yo? Respeto las creencias de cada uno, pero me sorprende que los agoreros seamos los que no queremos celebrar la Navidad, como si esta festividad hubiera existido desde siempre y lo normal sea pensar que estamos atados a ella per se. Pues no, hubo un tiempo en el que estas fiestas no eran más que celebraciones paganas que se moldearon para llevar a los bárbaros al cristianismo.

Pero como no se puede ir por ahí diciendo a la gente que está celebrando algo que en origen era pagano y que el cristianismo decidió un día convertir en su celebración religiosa por antonomasia por orden y voz de una autoridad eclesiástica y no de Dios, prefiero descargar mi frustración en un relato corto que dejo en manos de dos de mis personajes vikingos. Ya sabéis, la ambiciosa Kaysa y el supersticioso Niels forman un cóctel perfecto para representar esta idea. ¡Espero que os guste!

cenefa

UN YULE MUY CRISTIANO

Niels no podía dejar de reír, tirado en el suelo de tierra batida de su casa normanda en Caen. Aunque gran parte del mérito de aquella carcajada continua la tenía la cerveza ya casi agotada de su vaso de madera, Kaysa tenía mucho que ver con aquella diversión desmedida.

—Eso no va ahí… —le repitió el vikingo a la mujer, refiriéndose a unas figuritas de madera que supuestamente eran para adornar el pequeño pino que habían traído al hogar, y que Kaysa trataba de colgarse de los pezones.

—¿Acaso te gustan más en ese pedazo de hierba que aquí? —le preguntó ella, contoneando su pecho desnudo y haciendo que las figuritas cayeran al suelo, despertando otra estruendosa carcajada en Niels—. ¿Entonces por qué no nos olvidamos de adornar el árbol y nos centramos en otro tipo de celebración más íntima y carnal? —dijo ella abalanzándose sobre él, aprovechando que ya estaba tumbado bocarriba en el suelo para posicionarse encima.

—Kaysa, Kaysa… —afirmó él mientras la agarraba de los hombros para retener su ímpetu—. Deberíamos unirnos a los cánticos en las calles y al brindis con el resto de aldeanos…

—Oh, qué valor Niels, que me digas que prefieres unirte a los demás que seguir conmigo, sobre todo ahora que estoy sobre ti… —se quejó la mujer dedicándole una mirada pícara, esa que no tenía que fingir en exceso.

—No es eso, Kaysa… —afirmó él, y se notaba que era cierto por la parte que comenzaba a abultarse en su entrepierna—. Es que no debemos dejar de lado las tradiciones…

—¿Por qué? ¿Tanto te gustan las tradiciones? Inventemos una tú yo en este momento —sugirió ella deslizando su mano entre las calzas del hombre.

—Nada me gustaría más ahora mismo que crear una tradición que nos obligue a estar juntos y llevarla hasta la eternidad un año tras otro —comenzó a decir Niels con esa voz dulce que envolvía la fogosa iniciativa de la mujer.

—Pero…

—Pero tenemos que unirnos al resto de la aldea —repitió Niels, que no quería dejar de lado las costumbres.

—Ya lo haremos luego, haremos uso de los demás cuando nos hayamos agotado el uno al otro —dijo Kaysa, agilizando sus movimientos con la mano derecha y llevando la izquierda del normando a su propio pecho. Siempre era ella la que tenía que arrastrarle en la intimidad. A decir verdad, eso era algo que se extendía a cualquier ámbito de su relación.

—No, Kaysa, que nos conocemos —negó él retirando la mano y haciendo que ella parara—. Yo cederé a mi pasión por ti, porque soy totalmente vulnerable a ella, y para cuando la haya saciado, la celebración ahí fuera ya habrá terminado…

—¡Uf! ¡Así le quitas las ganas a cualquiera! —se quejó Kaysa, se quitó de encima de él y se tumbó a su lado, abrazándole y apoyando la cabeza en el fuerte torso del normando.

—Esta noche seré todo tuyo, te lo prometo… —se excusó Niels.

—Pero yo quiero que lo seas ahora, ¿dónde está ese Niels que todo me lo concede?

—Ahora es momento de venerar a los dioses…

—Sí, a los dioses. Esos que por lo visto tienen más importancia en tu vida que yo. Vale, lo entiendo. —Hasta la rebelde de Kaysa tenía que reconocer que por mucho que a veces los olvidara, no podía desafiarlos eternamente—. Pero hoy es Yule, ¡y también se celebra la fertilidad! —exclamó, y utilizando ese argumento como comodín, volvió a posicionarse encima de él para honrar sus creencias.

Volvió a estimular a Niels, pero esta vez no encontró respuesta. Él le evitó la mirada, y entonces ella le dio una fuerte bofetada como cada vez que esa actitud esquiva en él hacía que le ardieran las entrañas de ira.

—¿¿Qué te pasa, Niels??

—Uff… Es que esto que pretendemos hacer, los cristianos dicen que es pecaminoso…

—¿Otra vez con los cristianos? —se quejó Kaysa. En una transitiva Normandía en la que los seguidores de Cristo ya eran más numerosos que los que seguían las antiguas costumbres vikingas, Niels no podía hacer caso omiso a las dudas que se asentaban en su cabeza—. ¿Ahora es el dios cristiano el que te dice cuándo podemos darnos placer y cuándo no? ¿Desde cuándo hacerte mío hasta el punto de provocar que te derrames de felicidad en mi interior se puede considerar algo malo?

—¡¡No lo sé!! —replicó Niels, preso de sus dudas—. Pero eso es lo que dicen. ¿Y si tienen razón? ¿Y si ese Dios es más poderoso y nos castiga? Ellos celebran hoy el nacimiento de su señor. Convendría no ofenderles, no al menos hoy. Entiéndelo, Kaysa…

Pero Kaysa no lo entendió. Se levantó y se puso el pesado abrigo sobre su piel, negándole las vistas de su robusto y desnudo cuerpo a Niels.

—Pues por lo visto, sí que es poderoso ese Dios cristiano. Lo es al menos más que tus estúpidos pensamientos, que no sé en qué momento han preferido hacer más caso a las locuras ajenas que atender a la parte de mí que, quisiera creer, aún tienes dentro de esa cabezota.

Kaysa abandonó la casa dejando allí a un Niels confuso y lleno de incertidumbre. Sin apenas darse cuenta, se había visto sumergido en una batalla de dioses en la que él ni hacía ni deshacía, y mucho peor, había hecho que se olvidara de lo que de verdad le reclamaba su corazón: disfrutar de la presencia de Kaysa. Pero él, como mostraría en el futuro, no tenía la capacidad de obrar por sí mismo, obviando las creencias ajenas.

 

Si os ha gustado y queréis saber más de esta peculiar pareja y sus dificultades para ser felices, ya sabéis que podéis haceros con la novela “El último gato vikingo” de manera gratuita en www.jonicaro.com.

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

¿TÚ NO TE MUERES POR VER “THE WITCHER”?

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Lo confieso. Desde que vi el anuncio he contado los días hasta la publicación de esta serie, que por fin ya está disponible en Netflix. Hacía tiempo que no sentía ese nerviosismo, esas ansias por disfrutar de una serie, película, libro o cualquier tipo de obra, y eso que yo soy de los que se ilusionan con cualquier cosa. Los que me conocéis sabéis que no soy muy de portadas, que me gusta escudriñar entre la masa indiferenciada para encontrarme con autores y obras que son joyas en la sombra. Pero es que Sapkowski es mucho Sapkowski…

Ya lo he dicho muchas veces, está escrito. Andrzej Sapkowski es mi escritor favorito. Creo que tiene el equilibrio perfecto entre descripción y ritmo. Usa las palabras justas para meterte de lleno en la escena, y lo consigue sin utilizar ni una de más ni una de menos; sin florituras. Y sus potentes diálogos marca de la casa son regalos literarios para todo lector que se precie. Casi puedes diferenciar a cada personaje por su forma de hablar. La saga de Geralt de Rivia fue un antes y un después en mi devenir como lector, me sacó de la fantasía de colores tolkeniana para meterme en una realista y dura fantasía épica.

Los videojuegos de esta saga no he podido tocarlos, porque me falta potencia informática. También los tengo en mi lista de deseos, ya sabéis que a mis treinta y pocos soy un defensor nato de los juegos virtuales. El caso es que debido a eso voy todavía más virgen a la serie. No tengo ninguna imagen prefabricada del brujo, voy a abordar esta producción a pecho descubierto. Sí comparto la opinión de que me esperaba al actor más viejo y no tan idealizado, pero This is hollywood, lo entiendo.

Temo las producciones de Netflix. En cuanto a las películas, cada vez me da más la impresión de que tienen tanta prisa en fichar estrellas que en producir, y en cuanto a las series, qué decir de su abordaje a la adolescencia. Creo que a The Witcher le habría pegado más el estilo HBO. Pero he de reconocer que el anuncio me ha ganado. Veo seriedad y nivel. A mí, que se haya hecho alusión al concepto del mal menor, ya me tiene ganado. He oído muchas quejas, pero lo cierto es que no me han quitado ni una pizca de ganas. Soy consciente de la dificultad del salto del papel a la pantalla, y voy con la intención de disfrutar en lugar de buscar fallos o críticas.

Así que, seguramente al caer la noche me deleite con esta historia que tanta diversión me ha dado en forma de palabras, y que espero que siga dándome en su formato en imagen animada. ¿Y vosotros? ¿Os habéis puesto ya manos a la obra? ¿Qué os parece? ¡Sin spoilers, eh!

¡Nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

Porque nos lo merecemos – GRATIS “El último gato vikingo”

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¿Eres más de instinto o de cabeza? ¿Eres de esas personas que le da muchas vueltas a las cosas como Niels? ¿O eres de los que van a por la vida con todo como Kaysa? Por fin, ya ha salido a la luz El último gato vikingo: una historia donde las circunstancias llevan a sus dos protagonistas a actitudes totalmente opuestas y a un reencuentro… ¿imposible? Bueno, ahí tienen mucho que decir dos lindos gatitos, que como en toda la serie Cats & Books, tienen mucho que decir.

Ya puedes hacerte con esta novela animalista que mezcla historia y romance y además lo puedes hacer GRATIS. ¿Por qué? Porque como digo en el título de la entrada, nos lo merecemos. Como dije en su momento, necesitaba desintoxicarme de la parte comercial de la escritura, tan necesaria como agotadora. Así que esta historia es mi tirita, mi ponerme a escribir sin pensar en otra cosa. Llevaba mucho tiempo dedicándole más tiempo a la promoción que a las teclas. Y necesitaba algo así.

Y creo que tú, como lector, también te lo mereces. El marketing literario no solo embauca la mente de los escritores, creo que también hace que se le pierda el respeto a los lectores. ¿Qué es lo que más se lee? ¿Dónde está mi potencial lector?¿Cómo atraerlo hacia mí? ¿Atraer? ¿En serio? ¿En qué momento un lector se convierte en una cifra de venta? Necesito alejarme un poco de esa atmósfera.

Esto es lo que hago, y esto es lo que tengo. Y quien quiera llegar a lo que hago por sí misma o sí mismo, será más que bienvenido o bienvenida, porque además esa es la única manera de asegurar que mi libro llegó a alguien porque tenía que llegar, sin más. Hecho de menos esos puentes donde dos personas conectan exclusivamente por una historia, sin intereses económicos de por medio.

Así que os invito a haceros con esta historia (y con Gàta, que también he optado por esta fórmula para la primera novela con la que comenzó Cats & Books). Para ello, solo tenéis que entrar en http://www.jonicaro.com y descargar el contenido. Si sois más de papel, lo tengo puesto en Amazon a precio mínimo de impresión, pero si queréis darle una oportunidad a la lectura digital, aquí os digo por qué y cómo hacerlo. Yo desde que leí la trilogía de El señor de los anillos en el móvil cuando caminaba para recoger a mi pareja a su trabajo, leo más en digital que en papel.

Y nada más, simplemente gracias por ser parte de esta nueva etapa en la que estoy más sentimental que nunca, así que os agradeceré con la sensibilidad a flor de piel que os acerquéis a este, mi mundo.

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

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