TrivialCNOpts

¡Vosotros lo habéis querido! Con cuatro personas con pleno de aciertos, toca subir un poco la dificultad del acertijo en el capítulo de hoy. Nos resituamos: mientras os realizaban las pruebas para obtener la ciudadanía en Sumergia, la primera ciudad flotante, el laboratorio fue atacado y ayudaste a defenderlo aprendiendo a usar el sistema de calibrado del cañón de mano.

Para los nuevos: estamos llevando a cabo un librojuego en el que en cada capítulo se plantea un acertijo que puedes resolver y firmar en la web como participante exitoso. En la página principal de http://www.jonicaro.com están todos los capítulos recopilados por si quieres empezar el juego desde el principio, aunque para la clasificación solo se puntúan los del día en cuestión. ¡Vamos allá!


 

ACERTIJO 4

 

EN MEDIO DEL CONFLICTO

 

El rayo rojizo sale de tu cañón de mano e impacta en uno de los motores de la aeronave a la que habías apuntado. La llamarada que sale en la zona del impacto refleja la euforia que sientes por dentro al haber acertado.

 

Al parecer, has comprendido el sistema de corrección. Reduce el error justo la mitad de la cifra que se le ordena. Esto permite afinar la puntería con el doble de posibilidades en caso de objetivos más lejanos, pero para ti lo importante es que has aprendido cómo funciona.

 

Te agachas para cubrirte hasta que tu cañón te envía un nuevo mensaje: “recarga energética finalizada”. Al parecer, vuelves a tener munición. Repites la operación de disparo y ocultación varias veces hasta que la aeronave queda lo suficientemente deteriorada para retirarse, dejando una nube de humo negro a su paso. Buscas tu siguiente objetivo y repites el proceso, volviendo a ocultarte cada vez que tu arma necesita recargarse.

 

Cuando ya le has cogido el truco a la maniobra, todas las naves atacantes parecen estar dañadas y ejecutan una retirada conjunta.

 

—¡Victoria! ¡Yuuuuju! —grita el soldado que tenías al lado y que parece recibir mensajes optimistas a través de su casco. Tú no escuchas nada de lo que le están comunicando, pero deduces que se ha ganado la batalla—. Sí, mensaje recibido, capitana. A la orden —continúa el militar, y entonces te mira. Puedes ver sus oscuros ojos tras la visera—. Gracias por la ayuda.

 

El hombre flexiona el brazo con el que no sujeta el cañón y expone su antebrazo para que tú hagas lo mismo con el tuyo y choquéis en forma de saludo amistoso. Acercas tu extremidad también flexionada y antes de que te des cuenta, saca unas esposas eléctricas que te coloca con una habilidad pasmosa.

 

—¡Eh! —te quejas por esa traición.

 

—Órdenes de la capitana —te explica—. Todo el personal que no sea del laboratorio es susceptible de ser un traidor. Incluso los científicos lo son, diría yo. Sígueme, por favor.

 

Tras un bufido, obedeces. Sabes que esas esposas te lanzarán una descarga eléctrica ante cualquier intento de evasión, así que caminas con pies de plomo, con temor a que esa herramienta malinterprete algún paso acelerado creyendo que se trata de una posible huida y te regale un potente calambrazo.

 

Avanzas por el laboratorio donde las escenas se suceden a tu paso, algunas de ellas son totalmente opuestas. En un lugar los soldados celebran haber acabado con el ataque y unos pasos más adelante algún militar llora a un compañero caído.

 

Finalmente, te meten a una sala y te introducen en una especie de cilindro cuya superficie en forma de pantalla impenetrable se activa encerrándote en su interior. Te das cuenta de que es una jaula para criaturas de experimentación. Tu aventura en Sumergia no ha empezado lo que se dice muy bien… Poco a poco, empiezan a traer nuevos individuos que también quedan encerrados como tú.

 

Un par de horas más tarde en las que el bestiario ha quedado reducido a un eterno silencio, las puertas metálicas de la estancia se abren y dejan pasar a una mujer. Va vestida con una coraza negra que le cubre el pecho, supones que para identificar su mayor rango, y tiene un rostro que es la viva personificación de la autoridad y la decisión. Su cabello castaño está revuelto, imaginas que como su interior a juzgar por su paso apresurado. Parece ansiosa por algo. Se pone en una posición más o menos central respecto a las jaulas y se dirige a todos en general y a nadie en concreto.

 

—¡Soy la capitana Sharker y estoy al mando de la defensa del laboratorio! —grita para mostrar su autoridad a todos los presentes, tras lo que parece relajar su voz—. Estáis aquí porque no tenéis documentación alguna que os acredite en el dispositivo de vuestra esfera textil.

 

“¿Ya ha entrado en la computadora integrada en mi traje?”, piensas. Bueno, son militares… “Por supuesto que no tengo documentación, si ni siquiera he terminado el test para que me aprueben la ciudadanía…”, reflexionas, pero prefieres no expresar tu opinión y sigues escuchando.

 

—Sin documentación alguna, no puedo saber si sois amigos o enemigos. Tendréis que ganaros mi confianza entonces para conseguir la liberación echándome una mano. Así, de paso, podréis hacer algo útil mientras… restauramos el orden. Ayudadme, y yo os ayudaré. Antes de recibir el ataque, una patrulla detectó una estación de transmisión hostil en la periferia de la ciudad. Intentamos recopilar la información que contenía para evitar… ataques como este. —Su suspiro evidencia el lamento de no haberlo conseguido—. Pero cuando llegamos, habían borrado toda la información. Solo quedaba un mensaje cifrado que, cortésmente, nuestros enemigos se encargaron de mantener junto a su traducción.

 

La capitana pulsa varias veces sobre su antebrazo y maximiza un mensaje para que todos los presos podáis verlo:

 

“ducsiñat”

 

—¿Sabéis lo que significa? —pregunta, pero nadie se atreve a asentir ni a negar, tal es el respeto que refleja la capitana—. Cabrones. Significa “cabrones”. Simpáticos nuestros enemigos, ¿verdad? Bien. Hace unos minutos hemos interceptado un mensaje de ellos que al parecer mantiene la misma capa de cifrado. El que consiga traducirlo, será considerado aliado y se ganará la libertad. Ánimo, a ver si sois capaces de resolverlo por el bien de la paz de Sumergia.

 

La capitana vuelve a manipular su antebrazo y sale el mensaje que están intentando descifrar:

 

“mohus teñ tim”

 

Intentas buscar un paralelismo que te dé las claves para resolver el sistema de cifrado. Así, podrás conseguir tu libertad.

 

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