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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

mes

abril 2020

MÉTODO PARA CUMPLIR UN SUEÑO – Cómo logré vivir de escribir

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¿Vivir de escribir? ¡Pero tú estás loco! Soy un motivado de la vida, me ponen los retos. Y a la que alguien dice “eso es imposible”, ahí voy yo a intentar demostrar que, como mucho, es improbable. Y si hay algo que tengo claro es que para conseguir un sueño solo hacen falta dos cosas: voluntad y una organización efectiva. No hay fracaso, sino planificación inadecuada. ¿Queréis saber cuál es el método que utilizo yo y que mejor me ha ido para lograr mis objetivos? Ahí va la bomba: me organizo en función de los chakras.

Los conocéis, imagino, son los centros energéticos que rigen el equilibrio físico, mental y espiritual. Incredulidad aparte, lo cierto es que muchas personas consiguen el bienestar a través de la tarea de equilibrarlos. Y ser feliz, al final, batallas aparte, es lo que importa. ¿Por qué no aplicar ese complejo sistema de equilibrio para cumplir un sueño? Lo que hago yo es anotar en mi agenda una acción diaria que tenga que ver con cada uno de los chakras. Ellos guían mi hoja de ruta.

Os resumo un poco de qué va cada chakra, para que os hagáis una idea de cómo los enfoco yo a mi sueño de vivir d escribir. Esto cambiará dependiendo de tu sueño, pero todos tienen algo que aportar a tu proyecto, sea cual sea:

Primer chakra: es el encargado de la supervivencia, el que te aporta los recursos básicos para sobrevivir. Yo lo enfoco a esas tareas que, aunque no sean mis favoritas, me generan un dinero extra. Siempre trato de llevar a cabo alguna corrección o traducción para tener un ingreso extra porque vender libros es algo muy inestable y algún trabajo adicional me da esa confianza terrenal.

Segundo chakra: se encarga de la creatividad, por lo que aquí en mi caso está claro. En este chakra anoto lo que tengo que escribir cada día, mi objetivo de páginas diarias para seguir elaborando contenido.

Tercer chakra: es el que rige la motivación y la autoestima. Siempre trato de ver algún vídeo que me anime. O en esos momentos de peores ventas, en los que dudo de la viabilidad de este sueño, me dedico unos minutos a recordarme que yo puedo, que he llegado hasta aquí y que no es el momento de rendirse. Estar siempre arriba mentalmente es importantísimo para progresar y no sabéis lo necesario que es dedicarse unos minutos al día para no perder la fe en uno mismo. Es la diferencia entre seguir al pie del cañón o rendirse, y sin embargo muy pocas personas lo tienen como tarea fundamental en sus proyectos.

Cuarto chakra: es el encargado del amor, de dar gracias por todo. Esto tiene muchos significados. Por un lado, anoto acciones solidarias. Por otro, trato de aprender cuando algo me sale mal, me obligo a entender qué ha podido pasar para crecer en lugar de lamentarme. Doy gracias por el tropezón y entiendo que es una oportunidad de mejorar.

Quinto chakra: es el de la comunicación. Aquí siempre apunto alguna tarea para darme a conocer o mantener el contacto con mi comunidad. Una publicación en Instagram, redactar una entrada en el blog, valor promociones pagadas…

Sexto chakra: es el de la sabiduría y yo lo enfoco al aprendizaje, siempre trato de formarme en aquellos aspectos que considero que tengo que mejorar para abrir nuevos caminos. Todos los días hago algo para aprender y ser mejor. Aunque lo cierto es que espiritualmente debería enfocarse más bien a la intuición. Así que, también me dedico unos minutos a pensar qué puede gustar, qué puedo escribir para que tenga éxito y así abro nuevas vías.

Séptimo chakra: este rige la espiritualidad. Aquí siempre me apunto alguna meditación, orientada al aspecto que sienta más débil de los anteriores. También me recuerdo a diario que si pongo la intención y creo en ello, el camino se abrirá ante mí sin esfuerzo y que tengo que olvidar toda preocupación para no bloquearme. “Pide y se te dará”, el universo es demasiado amplio como para no tener un camino para ti.

La conjunción de estos siete enfoques considero que es perfecta, te hace trabajar en tu proyecto desde varios puntos de vista y a la vez analizarlo constantemente, no estancarte, incluye la promoción, la fe, la motivación… Desde que lo uso me ha funcionado estupendamente, y lo recomiendo.

Si os animáis a probarlo, os aconsejo este cuaderno: El método organizativo de los chakras. Al principio explica brevemente para qué sirve cada chakra, de manera que puedas relacionarlo con tu objetivo, y después tienes un cuaderno para anotar la acción dedicada a cada uno de ellos para cada día. Es muy agradable de usar y anima a avanzar páginas a la vez que te vas acercando a tu sueño.

 

Espero que os sea útil, que tengáis un objetivo que cumplir o un sueño que perseguir, sobre todo en estos tiempos en los que todo es pesimismo. Ánimo, no diré que es un camino fácil, la de horas que he tenido que echarle a este sueño son infinitas, pero sí puedo afirmar que cada una de ellas la he disfrutado hasta el agotamiento y ha valido la pena.

Un abrazo, estamos en contacto y ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

La que se nos viene encima… ¿Y QUÉ?

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¿Preocupado por la crisis económica que se nos viene encima? Son muchos los que ceden al pánico en este sentido. Es normal. Las perspectivas son las que son. Lo que ya no es tan normal es que a algunos les preocupe más el bolsillo que la salud. Como dijo Melendi: a este año le pido al cielo la salud del anterior. Si has tenido la suerte de haber esquivado la enfermedad tanto tú como tu gente cercana, eso ya es una bendición. Otros no han tenido tanta suerte, lamentablemente. Así que vamos a dar gracias y usarlo como punto de anclaje a la realidad. El resto, irá llegando poco a poco.

Porque a pesar del temor, esto no es nuevo para nadie. Las crisis son cíclicas, comportamientos macroeconómicos e intereses aparte. Estuvieron, están y estarán. Tú mismo seguro que has superado algunas de ellas, tanto globales como personales. El otro día Pablo Motos hizo un apunte muy esclarecedor: en las crisis el dinero no desaparece, simplemente cambia de manos. O lo que es lo mismo: cambian los hábitos de consumo. En consecuencia, no desaparecen las posibilidades de ganar dinero, simplemente varían. El problema es que no sabemos adaptarnos a estos cambios.

Nadie nos enseña a ello. Estamos anclados al estatismo: a comprar una casa para toda la vida, una pareja hasta que la muerte nos separe, a vivir en la ilusión de que un oficio nos dure para siempre… Los tiempos cambian, y los hábitos de consumo, que rigen las sociedades capitalistas, también. Vivimos en la falsa creencia de que debemos formarnos durante toda nuestra infancia y juventud en algo en concreto para vivir de ello el resto de nuestra vida. Pero la eficacia de las universidades cae por su propio peso. ¿Cómo vas a empezar a formarte para algo si cuando acabes los estudios diez años después el mundo va a ser diferente y con otras necesidades?

El problema es que nadie nos enseña a reinventarnos. Nos crían en el miedo al cambio, en lugar de en el gozo de la renovación. Nos quieren atados, temerosos. Porque el problema es que si evolucionamos, si decidimos crearnos nuestro propio trabajo y destetarnos de la gran empresa, esta, que se adueña de los programas políticos a golpe de financiación, se queda sin mano de obra barata.

Tenemos que  reinventarnos cada día. Ahora más que nunca, por supuesto, pero incluso en los tiempos de bonanza, un espíritu de evolución siempre hará que vayamos a mejor, que estemos cada vez más arriba y estas caídas nos afecten menos. Solo hay que pensar lo siguiente: ¿en qué va a gastar la gente el dinero en estos momentos? Las farmacias van a seguir funcionando a todo tren durante un tiempo. ¿Por qué no intentar sacarse un título de auxiliar online ya que necesitarán más personal? Y los artículos de lujo se van a disparar, porque la puta verdad de las crisis es que hacen más ricos a los ricos y más pobres a los pobres; quizá sea el momento de montar una tienda online de joyas. El oro se va a comprar baratito cuando todos intenten desprenderse de él para subsistir…

Así que, no se trata del entorno, sino de la capacidad de uno mismo de adaptarse. Resiliencia lo llaman, y es verdad. Os lo dice un escritor. ¿Acaso hay algo más crítico que intentar vivir de las letras? Pero yo lo intento. Y ya van varios años desde que me decían que eso iba a ser imposible. ¿Que la crisis me va a afectar? Por supuesto, como a todos e incluso más que a nadie: las novelas no son un bien esencial. Sí ya de por sí muy poca gente lee, ahora los lectores se lo van a pensar dos veces a la hora de gastar en un libro. Pero igual me toca pasarme a los libros técnicos, desempolvar mi título de biólogo y escribir un libro Virus para dummies, o algo así. Puede que la gente quiera saber qué es un virus y cómo funciona en estos momentos y se venda mejor. Adaptación y resiliencia. No hay más.

Pero sobre todo sin temor. Si hay un lema que tengo claro es que un minuto perdido en la queja es un minuto en el que no estás desarrollándote ni buscando la solución. Internet nos da opciones ilimitadas. Podemos formarnos en lo que queramos, buscar proyectos para ganar dinero desde nula inversión. No es fácil, cuidado. Es jodido con motivación, pero ten claro que es imposible sin ella.

Para ello, os voy a recomendar una técnica que me encanta y que considero que me ha ayudado a subir escalones constantemente y que es la del Ikigai. Es tan sencillo como hacerse cuatro preguntas:

  • ¿Qué es lo que amas?
  • ¿En qué eres bueno/a?
  • ¿Qué necesita el mundo?
  • ¿Por qué te podrían pagar?

Aquello que une esas cuatro respuestas, es algo que vas a disfrutar y que seguro que te va a generar dinero. Estas cuestiones tienes que repetírtelas cada cierto tiempo. ¿Por qué? Porque tanto tus gustos, como tus habilidades, como las necesidades de tu entorno cambian. Y en tiempos de crisis, todavía más. Pero si sabes responder a esas cuatro cuestiones, ahí tienes tu solución.

Te animo a ello. Sé que es complicado. Pero como siempre digo, que algo sea difícil no significa que tengamos que lamentarnos y rendirnos. Todo lo contrario, a más complicación, más motivación y más energía se nos está pidiendo.

Mucho ánimo y a encarar estos tiempos como lo que son, una época de aprendizaje y crecimiento, ¡y a salir más reforzados! Si necesitáis ayuda de un motivado de la vida como soy yo, ya sabéis dónde encontrarme. Si estas palabras os han ayudado y creéis que pueden ayudar a combatir este halo de pesadumbre que nos envuelve, compartidlo a diestro y siniestro.

Un abrazo, nos vemos las instacaras en @icaro_jon.

PANDEMIA 1 – DIOS 0

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¿Dónde está ese Dios todopoderoso que por definición puede solucionar todo este desastre con un chasquido de dedos y que ni está ni se le espera? O a lo mejor, es que no quiere tanto a su creación como predica. Sin intención de cuestionar creencias ni herir sensibilidades, no es esa la intención, quiero compartir una reflexión a la que me lleva esa pregunta.

Para mí un dios no es esa cosa ante la que nos arrodillamos a pedirle que nos solucione los problemas. Más aún cuando a menudo se le olvidan nuestras plegarias. Para mí un dios es esa cosa que te da el poder para solucionar tus propias dificultades. Sentarnos y esperar a que nos arreglen nuestros desaguisados nos hace débiles, pasivos. En cambio, tener la resolución para enfrentarlos nos empodera. Y a menudo, actuar es mejor camino hacia la solución que quedarse de brazos cruzados.

Esta pandemia ha demostrado una vez más este pensamiento. Con las iglesias cerradas, conseguiremos salir de esta cuando todos actuemos en consecuencia. Con el personal sanitario como punta de lanza, los profesionales de la alimentación asegurando el abastecimiento, los políticos con sus (acertadas o no) decisiones, el personal de seguridad, de limpieza, cada uno quedándose en casa y todo aquel que aporta su pequeño granito de arena… Para mí, esos son los verdaderos dioses, todos aquellos que contribuyen a la solución del problema con sus actos y que me motivan a ser como ellos y a querer participar y enfrentar al caos.

Este pensamiento me lleva a compartir una poesía que, en esa dirección, habla de cómo una pareja puede aportarle a uno más beneficios que una divinidad, cambiándonos completamente el concepto de dios. Porque yo, sinceramente, creo más en esa persona con la que despierto cada día y que me motiva a comerme el mundo que en una creencia que gana cuando yo pierdo y soy débil.

Espero que os guste. Os dejo con los versos, no sin antes recordaros que sigo manteniendo mis libros de forma gratuita en formato Pay after show en mi página web. Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

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¿A QUIÉN ESTÁS DESEANDO VER TRAS TU PUERTA?

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¿Estáis deseando volver a ver a alguien y la cuarentena os lo imposibilita? Estoy seguro de que sí. De hecho, releyendo uno de mis poemas que habla sobre los pensamientos de alguien que se encuentra secuestrado, no he podido evitar que todos nos sentimos un poco así: encerrados y a la espera de que se abra la puerta de nuestra casa para poder ver a esa persona que tanto echamos de menos.

Así que, sin extenderme más, os la comparto aquí. En mi cuenta de Instagram (@icaro_jon) la tenéis recitada, por si queréis verla enriquecida con música ambiental y eso. Espero que os guste. ¡Un saludo!

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P.D.: os recuerdo que en la sección de libros de mi página web tenéis acceso libre y con descarga gratuita a todos mis libros.

¿ESTÁS A FAVOR DEL “APAGÓN CULTURAL”?

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¿Qué os parece el “apagón cultural” promovido por la Unión de Actores? Cuidado, que van a volar cuchillos. Yo mi opinión la tengo clara. No digo que sea la correcta, y de hecho me encantará leer opiniones contrarias para tener un punto de vista más completo. Porque la verdad, me cuesta bastante entender esta rabieta.

En resumen: la asociación de actores se queja de que el gremio no recibe el dinero suficiente por parte del Estado. Nada nuevo bajo el sol. Lo llevan haciendo desde… siempre. Cada gala que hacen es para lanzar balas verbales y quejarse de lo maltratados económicamente que están, en lugar de centrarse en los premios y premiados. En su pasión.

Como medida, han decidido no publicar nada de contenido cultural este fin de semana, para que la gente se aburra hasta la muerte (nunca mejor dicho en los tiempos que estamos) y hacer ver así lo importantes e imprescindibles que son. En resumen, “como no me pagan lo que quiero, me pongo en huelga”.

Me parece legítimo su derecho a hacerse notar. Pero, perdóname, ¿hacerlo con la intención de que te paguen por hacer “cultura” alguien que no son tus espectadores? Es decir, ¿estás reclamando que te den dinero público porque no eres capaz de generar clientes? O, siendo claros: como lo que haces no genera interés, reclamas que se te pague a la fuerza por otro lado. Porque sí. Porque tú lo vales, aunque no lo demuestres. Creo que han perdido el norte. El objetivo en el que tienen que enfocarse son sus espectadores y les están perdiendo el respeto. En lugar de mejorar para ellos, se comportan como mercenarios.

En este mundo están los que se han adaptado a los nuevos modelos de negocio y a sus espectadores. Que se lo digan a los de “La casa de papel”. Están también los que sí consiguen triunfar con sus películas, y que yo sepa no devuelven parte de sus ganancias al erario público. Y después está el resto, los que se aferran al argumento de la cultura para que se les pague por un trabajo con el que no han conseguido trascender. Como si la cultura fuera algo objetivo.

Lo digo desde conocimiento de causa, porque los escritores somos los que más sufrimos esta dura realidad. He visto libros con una riqueza cultural brutal morir a base de polvo. O una persona podría leerse mi libro Gàta y aprender de manera más o menos entretenida la historia de Alejandro Magno. ¿No es eso cultura? ¿No es cultura también los libros que escribís muchos de vosotros? Y no por ello vamos reclamando una paga por el simple hecho de escribirlos.

Sabemos que es muy difícil ganar dinero escribiendo, pero eso va en la vocación. Nos reinventamos para sobrevivir, inventamos mil maneras de generar interés a través de un texto, nos adaptamos, buscamos la forma de llegar al lector sea como sea, PORQUE ÉL ES NUESTRO ÚNICO OBJETIVO Y A QUIEN NOS DEBEMOS. Y si no lo conseguimos, morimos con nuestra obra en paz, sin hacer ruido. Hacemos autocrítica y aprendemos, y una vez recuperadas las fuerzas, lo volvemos a intentar enfocándonos en el único capaz de levantarnos: nuestro lector; nuestro espectador. Porque solo ellos pueden ejercer de jueces. Si lo que hacemos es cultura o no, si es necesario o no para la población, son ellos y solo ellos los que tienen que decidirlo.

Me parece indignante que reclamen un reconocimiento (económico, por cierto) que no han conseguido por parte de aquellos que verdaderamente tienen que dárselo. Y sobre todo que lo hagan en estos tiempos, donde todos los esfuerzos gubernamentales han de centrarse en lo sanitario. Más grave es si cabe que decidan hacer un apagón cuando la gente más necesita de entretenimiento confinados en casa, cuando pueden ser más útiles socialmente. Pero mira que ellos prefieren hacer uso de esa utilidad para erigirse como salvadores y necesarios. Gracias por tanta solidaridad, en serio. Os debemos la vida.

Bueno, puede que al menos les sirva para comprobar que hay otras alternativas que se dedican a reinventarse y que por eso no necesitan pedir el reconocimiento a base de exigencias y presión política. Que se lo digan a Netflix. Y puede que entonces se den cuenta de que ni son tan necesarios ni se les echa tanto de menos.

Aunque en algo sí que tengo que darles la razón: en este país no se valora lo suficiente la cultura ni el esfuerzo que se invierte en ella. Si alguien puede piratear y conseguir una obra gratis, lo hace. No empatizan con los autores. Hablo de mayorías, por supuesto. Generalizo. Excluyo a esas minorías que nos hacen seguir escribiendo páginas, que nos dan la vida con cada comentario. Pero no podemos quejarnos de la situación y echar balones fuera. Algo tendremos de culpa, digo yo. Es nuestra responsabilidad generar interés y crear valor y reconocimiento. Algo estaremos haciendo mal si no conseguimos hacernos valer con lo que hacemos.

De hecho, eso me acaba de recordar un modelo de negocio para el arte que pienso llevar a cabo a partir de ahora: el Pay after show. En este caso, el consumidor accede a la obra libremente y paga después de disfrutarla lo que cree conveniente. Si no le ha gustado, si su disfrute ha sido cero, pues no pagará por ello. Si la ha disfrutado, pagará lo que crea conveniente. Al fin y al cabo, tampoco es justo pagar previamente por algo que no sabes si te va a gustar.

Lo sé, pensaréis que es un modelo… ¿insostenible?  ¿Eso de poner las obras con acceso libre es un suicidio? No lo creo. Pienso que es una forma efectiva de concienciar a la gente de que todo proceso de creación merece la pena ser recompensado. A la larga, solo cuando la sociedad sea consciente de ello, los artistas podrán vivir de lo que hacen. La solución es más social que política. Como consumidor, practico este modelo, me ayudó a conseguir esa conciencia y soy un fan de él. Y como creador, en concordancia, pongo a partir de ahora todos mis libros de libre acceso.

Lo que no voy a hacer es quejarme por la evidencia de que no se venden libros, ni exigir una remuneración aferrándome a que son cultura si no soy capaz de venderlos, porque al fin y al cabo este es un concepto un tanto laxo. Y mucho menos, voy a quejarme en estos tiempos.

Si en algún momento tiene que reivindicarse la cultura en su formato de entretenimiento, es ahora, de acuerdo. Pero no con un apagón. Si alguien puede evadirse un poco de la situación o entretenerse en esta cuarentena eterna con una de nuestras obras, pues deberíamos sentirnos unos privilegiados porque es una realización personal inmensa y una oportunidad de demostrar la valía del arte. A mí no se me ocurre mayor recompensa que saber que en estos tiempos alguien pasa un buen rato leyendo una de mis historias. Así que, por mi parte, de apagón nada; más encendido que nunca.

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

VACIÁNDOTE UN CARGADOR (a versos) I

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¡Os lo avisé! ¿Preparados para una sobredosis de azúcar? Hace unos días comenté que toda esta revolución sentimental que provoca el confinamiento me estaba llevando por el camino del verso. Y he aquí los primeros frutos.

Estoy mano a mano con un poemario novelizado; es decir, que las poesías siguen una historia, con una breve introducción en prosa que la contextualiza y las une (aunque después se respeta el carácter universal de la poesía que hace que funcione fuera de toda antología y todo contexto, faltaría más). En líneas generales, la cosa va de un miserable que no le encuentra sentido a la vida y se alista al ejército en busca de emociones para sentirse vivo. Allí, por supuesto, el sentido de su vida lo encontrará en otra persona.

Quiero compartiros aquí el primer lance, porque estoy muy ilusionado con ello. Espero que os guste. Si queréis verla recitada, podéis verla en las historias de mi Instagram (@icaro_jon), que aunque no sea lo mío, entusiasmo le pongo. Os dejo con ella, ¡y espero que os guste!


 

MI PAZ EN TU GUERRA

Hoy he vuelto a ganar una batalla.

Cuando me alisté, esperaba encontrar algo, quizás un poco de aventura que llenara una vida ausente…  aunque reconozco que rodearse de muerte y destrucción puede que no fuera lo más sensato para intentar sentirse vivo. Tal vez solo estaba buscando rodearme de la mayor miseria posible para que, en comparación con la mía, no me sintiera tan insignificante.

Sin embargo, acabo de encontrar lo que de alguna manera y sin saberlo buscaba.

Por mis méritos, he pasado a formar parte de un batallón de las fuerzas especiales. Aunque lo único de especial que he encontrado en ellas es mi nueva capitana.

He recibido puñetazos en el pecho que me han dejado con más aire que la primera vez que la he visto.

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Por cierto, si queréis echarme una mano para poder sacar adelante el proyecto, podéis echarle un ojo a la iniciativa Apadrina una poesía, ¡cosa que os agradecería mucho!

¡Nos leemos!

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