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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

mes

julio 2020

La vez que Gandalf me acompañaba de paseo

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¿Sois de los que os gusta coleccionar libros en papel? En la última entrada hablaba sobre el dispositivo Kindle y la lectura digital, y me alegraba coincidir con muchos de vosotros en los comentarios en eso de que aunque leyéramos mucho en digital, nos gustaba comprar y conservar nuestras obras preferidas en papel. Eso me ha llevado a querer hablar de ellas, de esas que conservo de forma física, como si así pudiera abrazarlas para recordar los tan buenos momentos que me dieron.

Una de ellas (o mejor dicho trilogía) que no puede faltar en esta lista es El señor de los anillos. Como a muchos de mi generación, la obra de Tolkien nos hizo entrar de lleno a la fantasía épica. Nos introdujo a los reinos de humanos, elfos, enanos, orcos y magia a través de sus pesadas líneas. A día de hoy no estaría en mi Top 5 de fantasía (puede que ni en el Top 10), pero el mérito de conseguir aficionarme a ese universo (como a tantos otros) es lo que la mantiene en un rincón predilecto de mi nostalgia.

Tras ella conocí obras de fantasía épica más oscura, realista, donde la magia es más creíble, en las que el argumento va más allá de un simple objeto superpoderoso capaz de dominar el mundo y la lectura es más ágil sin perder por ello ni un ápice de riqueza o profundidad. Sapkowski llegó con su brujo y me cambió completamente el concepto. Reconozco que a día de hoy estoy un poco deshinchado con este género, me cuesta abordar obras nuevas. Desconozco este “desánimo” con la fantasía. Será que me hago mayor.

Además, uno de los motivos que me hace tener en tan buena estima esta trilogía hace referencia a lo personal. Fue la primera obra que leí en digital. Y como ya he nombrado algunas veces, lo hice de camino a recoger a mi pareja a su trabajo. En mis paseos de ida para juntarme con ella y acompañarla después de vuelta a casa tras su jornada laboral, sacaba el móvil y me leía unas cuantas páginas. Sí, es posible leer andando. En cuanto te acostumbras, puedes caminar mientras lees en el móvil y conservar la vida. Esos veinte minutos de paseo a la sombra de aquellas líneas bien merecen un grato recuerdo (y los otros veinte de vuelta con la muchacha, también).

Apuesto que más de uno ha pensado en llevar esta obra a su biblioteca de nostalgia particular. La ventaja en este caso es que hay muchas ediciones con un acabado estético precioso para adornar nuestras estanterías. Con otras obras que forman parte de mi coleccionismo particular y que os nombraré en otras entradas, no existe esa suerte. Y vosotros, ¿qué obras conserváis en papel simplemente por los recuerdos que os traen?

Nada más por hoy. ¡Nos vemos las caras en Instagram!

¿Lector KINDLE? Necesario, no. Recomendable, sí.

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Encuesta rápida. Que levante la mano quien tenga un lector Kindle. Aunque no os vea, imagino que sois pocos. Por mi experiencia, sé que es un dispositivo muy conocido, pero poco usado. Salvo en Estados Unidos e Inglaterra, donde están en la vanguardia de la lectura digital. El caso es que… es curioso que llame tanto la atención, pero que sean tan escasos sus usuarios. Cuando trato de indagar sobre esta cuestión, la conclusión a la que llego es porque la mayoría de gente todavía no asimila la lectura digital o incluso la rechaza. Es llamativo precisamente… porque el lector Kindle busca mantener la esencia del papel para salvar esta barrera. Veamos…

¿Es recomendable un lector Kindle? En mi caso tengo clara la respuesta: SÍ. Os lo digo yo, que me leí la trilogía de El señor de los anillos en el móvil de camino al trabajo y ojalá hubiera descubierto el Kindle para entonces. El lector Kindle es un dispositivo de lectura digital, sí, pero que trata de no alejarse mucho de la experiencia del papel. La experiencia es muy gratificante, no es reflectante, no cansa la vista… Es justo lo que necesitan aquellos que reniegan de la lectura digital pero quieren aprovecharse de todas sus ventajas.

Pero ¿es necesario? La respuesta es NO. Existen aplicaciones para móvil y tablet que nos permiten disfrutar de los libros digitales como Aldiko o la propia App de Amazon para Kindle. Alternativas a tener en cuenta, sobre todo por el alto coste de un dispositivo Kindle (aunque si eres un lector frecuente se amortiza al ser los libros digitales más baratos). La experiencia con estas aplicaciones no es en absoluto la misma que con un lector Kindle (y de hecho entiendo que la gente incluso reniegue de la lectura digital), pero yo me he leído decenas de obras así en mi teléfono móvil. Y las he disfrutado. Y de hecho hubo una época en la que leía más en el móvil que en papel. Podía leer en cualquier lugar, llevar decenas de libros siempre encima y a mejores precios.

Pero a día de hoy reconozco que el lector Kindle es otra cosa que se acerca más a la lectura tradicional, que es la mejor opción para los que buscan lo mejor de ambos mundos, el del papel y el digital. Para los que estéis pensando en darle una oportunidad, debéis saber los tipos que hay y sus ventajas, de manera que podáis haceros con el que más se adapte a vosotros:

  • Kindle clásico: es la versión original y por ello… la más barata. Si no te convencen las mejoras de los otros modelos, quédate con este, tampoco creo que haga falta más. Por algo es el modelo más vendido. Tendrás la experiencia de este reader y las ventajas en cuanto a precios de libros y comodidad de transporte en su modelo más básico. Desde 2019 incorpora iluminación, por lo que su principal problema, que era no poder leer de noche, queda subsanado. Su precio suele estar en torno a 100 €, aunque ahora Amazon lo tiene en oferta aquí en torno a 70 €, por lo que es una gran oportunidad para hacerse con él.
  • Kindle Paperwhite: la principal ventaja de este modelo era que incorporaba iluminación, algo que el modelo clásico ya ha subsanado. También es más ligero y más fino, y resistente al agua, lo cual puede ahorrarte un disgusto si te gusta leer en piscinas y playas. Su precio está en torno a 130 – 150 €, aunque Amazon en este momento también tiene este modelo rebajado.
  • Kindle Oasis: es la versión más moderna y de alta gama. Lo más llamativo es su estética, con una carcasa de aluminio (en dorado o plateado) que le da un aspecto más exclusivo. Incorpora un acelerómetro que busca emular la sensación de sujetar un libro por el lomo y la pantalla de 7” es ligeramente más grande que en los anteriores. Prestaciones, por supuesto, a cambio de un precio que se eleva a los 250 €. Y en honor a esa exclusividad que Amazon pretende otorgarle, no tiene oferta en su página oficial. Es, entre nosotros, el iPhone de los Kindle, mucho postureo.

 

Para los que estéis dubitativos o hayáis pensado alguna vez en comprar uno de estos dispositivos, espero haberos sido de ayuda. Lo cierto es que el hecho de que cada vez más gente se familiarice con ellos y sea utilizado en mayor medida, nos beneficia a los autores. Descubrir que se pueden conseguir libros por menos de 3 euros (muchos de ellos incluso a 0,99 €), por no hablar del programa Kindle Unlimited (tarifa plana tipo Netflix con un catálogo de millones de títulos), aumenta el consumo de libros, y aunque sea de forma digital, la felicidad de ver que nuestras obras tienen más salida es muy, pero que muy real.

Nada más por hoy, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

¿MENOS ROPA Y MÁS DISTANCIA? ¿Estamos locos?

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¿Cómo lleváis este verano tan… peculiar? Yo, como veis, bastante desaparecido. No por motivos vacacionales, todo lo contrario. Pero mi ilusión creativa siempre ganará la batalla a mi escaso tiempo disponible y aquí os traigo un pedacito del proyecto que me traigo entre manos: Veranovirus, versos al calor de la fría distancia.

La verdad es que este verano está siendo extraño. Pero como siempre digo, allí donde hay incertidumbre siempre hay poesía. Y donde hay novedad, siempre hay reflexión (senti)mental. Esta obra será una recopilación de poemas estivales relacionados con esta nueva normalidad. El que os dejo hoy, versa sobre la incongruente lucha de tener que mantener la distancia en la época más instintiva del año. ¿Cómo se lleva eso de tener que distanciarse de la persona que te atrae en la estación más calurosa del año y no solo por la temperatura ambiental?

Os dejo con el poema ¿Menos ropa y más distancia? Espero que os guste.

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¿MENOS ROPA Y MÁS DISTANCIA?

Algo falla en la ecuación de menos ropa y más distancia
si tu piel descubierta es mi mejor estancia.

¿Cómo voy a alejarme de ti por seguridad
si cada paso atrás es la más pura crueldad?

¿Cómo hago para que mi cuerpo al fin entienda
que no es metal que imantas al caer cada prenda?

Ya me dirás cómo a mí mismo yo me miento
si tus finos tirantes son mi pegamento.

Que sí, que entiendo y sé que alejarme salva vidas,
pero morir pegado a ti es de mis muertes preferidas.

Que la separación no es una opción al ver tu escote,
me salvará del virus, pero no de que explote…

La cosa se complica al llegar a la playa,
tú en bikini y a varios metros mi toalla.

¿Cómo va a ser sano el distanciamiento
si no tocarte es enfermar de pensamiento?

 

Si os ha gustado, iré publicando más contenido constantemente en la cuenta de Instagram @icaro_jon (ahí tengo este mismo poema recitado) y en el blog. Igualmente, si queréis echar una mano con la obra para que pueda seguir avanzando, podéis hacerlo con alguna de las recompensas que hay preparadas para su desarrollo.

Y nada más por hoy, ¡que tengáis un gran inicio de semana!

¿Y TÚ CÓMO TRATAS A TUS MAYORES?

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¿Tratas a los mayores mejor que como lo hacían en el Antiguo Egipto? No, el hecho de estar tanto tiempo sin publicar una entrada no significa que haya entrado en la tercera edad. Pero sí os invito a una reflexión al respecto.

Una de las cosas que más rabia me dan de la pandemia es que ha evidenciado lo poco que hoy en día se valora a los mayores. Puedo comprender y perdonar errores durante la gestión sanitaria por la intensidad de la crisis y sus implicaciones económicas, sin mirar siquiera colores políticos. Pero lo que no perdono es el abandono y el descuido respecto a las personas más vulnerables. Habiendo precedentes y certeza del desastre, a nuestros mayores se les tenía que haber sencillamente blindado.

No voy a entrar en polémicas. Los errores no sirven de nada si no son para aprender. Así que, como he dicho, invito a una reflexión. Como estoy en pleno proceso de recuperación de la saga de El sanador del tiempo,  lo dejo en manos de sus personajes. Ya sabéis que me gusta sacarlos de sus historias para hacer pequeños capítulos relacionados con temáticas actuales. Y de paso, servirá como contenido extra para la nueva edición.

Así que, aquí os dejo este pequeño relato junto a Poul y Christiaan. ¡Espero que os guste!


 

El olvido de los años

 

—Aquí tienes, una cerveza de verdad.

Christiaan plantó dos botellines frente a su compañero Poul en una de las mesas de las cafeterías de MediTime. El golpe del cristal contra la madera sobresaltó al interventor, le hizo volver a la realidad. Le hacía falta, porque a decir verdad, sentía que se había quedado anclado en otro mundo en su último viaje virtual por el tiempo.

—Esto sí es cerveza buena, europea como nosotros —continuó hablando el pelirrojo mientras tomaba asiento frente a su amigo—, y no la basura que hacen los americanos.

Sin embargo, Poul seguía absorto en la pantalla de su portátil, como si esta se hubiera apoderado de todos sus sentidos, incluso de aquellos que había descubierto en su última intervención a juzgar por las nuevas sensaciones que le había provocado viajar virtualmente ene l tiempo.

—¿Y qué? ¿Cómo es la chica en vida? —siguió Christiaan con su monólogo. Se refería a la paciente, que se encontraba en un estado comatoso permanente, pero a la que Poul había podido ver consciente durante la simulación—. Se le ve buena persona, porque tiene un corazón que no le cabe en el…

El pelirrojo hizo unos gestos con las manos que evidenciaban que su broma hacía ilusión a los grandes pechos de la joven y no a su órgano cardíaco precisamente. Poul, por su parte, seguía inmerso en su lectura, lo que hizo desesperarse al técnico.

—¡Poul! ¡Relájate un poco! —le recomendó su compañero—. Desde que te has convertido en interventor no dejas de estudiar… Tranquilízate, recobra las fuerzas, así estarás mejor preparado para la próxima sesión.

—Eso es lo que intento —reaccionó Poul finalmente—. Trato de estar más preparado para el próximo viaje —añadió, en un tono seco que mostraba su estrés y preocupación.

Giró el portátil para que Christiaan pudiera ver que leía sobre el Antiguo Egipto. Ahí es donde le enviaban las intervenciones, y cuanto más supiera de esa época más preparado estaría para afrontar las nuevas situaciones.

—La sociedad egipcia se encargaba de que los ancianos vivieran en el estado de Amaku, lo que significaba que el resto de la sociedad se encargaba de proporcionarles el sustento para el resto de sus días —comenzó a leer el pelirrojo tras ajustarse las gafas, con unos claros gestos con los que mostraba que no entendía nada—. La vejez se ensalzaba y no se ridiculizaba la pérdida de plenitud o facultades, sino que se elogiaban y englobaban en un proceso llamado Maaty que tenía que ver con la bienaventuranza… Ocupaban un puesto privilegiado en la sociedad por la sabiduría que acumulaban… Tío, ¿qué haces leyendo sobre viejos? ¿Cómo te va a ayudar eso en las intervenciones?

—¡Yo qué sé! —replicó Poul, inquieto como estaba debido a su interés en salvar a su primera paciente—. Se supone que tengo que solucionar traumas de los predecesores de la paciente, si les importaban tanto los ancianos puede que sea una de las principales preocupaciones que me encuentre en mi próxima simulación… Así le daré la importancia que se merece…

—No te agobies, Poul… —le recomendó su amigo pelirrojo—. Simplemente disfruta de la experiencia, tú que puedes. Otros no tenemos tanta suerte de poder intervenir.

Poul asintió, por cortesía, pero cerró el ordenador y se levantó de la mesa.

—Tengo que irme, Christiaan —informó Poul no sin antes dar un trago al botellín para agradecer que su amigo le hubiera ofrecido la cerveza.

—Al menos me haces caso y te vas a descansar…

—No, Christiaan. No me voy porque tenga que descansar. Voy a visitar a mi abuela. —Poul le ofreció una triste sonrisa—. ¿Sabes lo que pienso? Es muy triste que tras miles de años, lo único que haya avanzado respecto al trato de nuestros mayores sea el tiempo.

Christiaan asintió, miró hacia otro lado avergonzado y sus mejillas llenas de pecas se tiñeron del color de su cabello. Él también tenía bastante abandonado a su abuelo. El trabajo le impedía visitarlo con frecuencia. También le pareció miserable que las preocupaciones laborales hubieran relegado a los ancianos a un segundo plano, cuando hacía ya más de 4.000 años, estos ocupaban un espacio más privilegiado en la moral humana.

 

Si te ha gustado, recuerda que tienes los tres primeros episodios de Poul y Christiaan recopilados en un único volumen a tu disposición.

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

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