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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

mes

enero 2021

THIERRY NEUVILLE – ¿Un eterno segundón?

Dice mi padre que el segundo siempre es el primero de los tontos. Me encanta el automovilismo, pero sobre todo las reflexiones personales que hay tras él. Para la de hoy, tenemos como protagonista a Thierry Neuville, piloto belga de Hyundai en el WRC que ha tenido la suerte (o desgracia) de ser subcampeón hasta cinco veces, al que la victoria parece escapársele una y otra vez de entre los dedos. Y llegados a este punto, ¿cómo se debe sentir alguien en su situación?

Neuville fue subcampeón en 2013. Hasta ahí bien, porque era su mejor resultado. Pero después, entre 2016 y 2019 acumuló cuatro subcampeonatos más. En 2020 fue tercero, pero ese no lo contamos ya que… fue un año raro. Y corto. Su objetivo, desde 2014, no deja de ser conseguir un campeonato que siempre se le escapa. Así que, ¿en qué momento una segunda posición pasa de ser un éxito a una frustración?

¿Qué debe de estar pasando por su cabeza? ¿Cómo se motiva alguien y evita caer en la desesperación cuando un año tras otro se queda a las puertas de su ansiado objetivo? ¿Cómo evita alguien caer en las arenas movedizas del estancamiento?

Bien, todo y que soy más de Toyota, voy a romper una lanza a favor de Thierry y pienso que lo único que puede sentir es orgullo. Y así lo espero. ¡Qué mala es la mente humana que siempre aspirando a más nos hace ver negativo aquello que es exitoso! Y así nos va por la vida: siempre queremos tener más de lo que poseemos y eso hace que no apreciemos lo tanto de lo que disponemos.

Un subcampeonato de un Campeonato del Mundo de Rally es una barbaridad. Y cinco subcampeonatos, cinco barbaridades. Eso está al alcance de muy pocos. Thierry es una bestia al volante. Y sin embargo, si Neuville no consigue el título antes de retirarse, será recordado como un eterno segundón que no llegó a ser campeón. ¿De dónde nos viene esa mentalidad de que no ganar es fracasar incluso habiendo alcanzado un enorme resultado? Pues de nuestros padres. De creernos eso de que el segundo es solo el primero del resto.

Ya está bien, y ahora no hablo solo de automovilismo. Hay que elogiar todos los logros. Todos. Los mejores y los que les siguen. Porque no hacerlo solo lleva a dos resultados, y ambos malos: a la frustración continua o a no atrevernos a hacer algo por miedo a no conseguir el éxito supremo, lo que nos aleja de otros éxitos secundarios que siempre están a nuestro alcance.

No hay segundones en el mundo, sino gente incapaz de entender el éxito en su justa medida y como algo propio y personal. Ya me gustaría a mí ser el segundo mejor en mi disciplina, como Neuville. Y a ti en la tuya. Así que, mucha suerte en todo aquello que os propongáis, y a por ello sin temor a no conseguir el éxito esperado.

Por cierto, si eres fan de Hyundai, puedes aprovechar esta miniatura en oferta del i20 para apoyar a su equipo en el WRC.

ELFYN EVANS – CaballerosAlVolante

¿Tú también piensas que las carreras de coches son cosa de macarras? Muchas personas se sorprenden de que me guste el automovilismo, porque no doy con el perfil. En mi adolescencia y juventud siempre he sido muy de respetar los límites, no de ir rompiéndolos, el clásico buenazo, el empollón de manual. No encajo en el marco del rebelde que siempre va sobre los límites de velocidad con las manos en un volante. De hecho ni tengo coche, y considero que es un privilegio y una aspiración no necesitarlo.

Pero las carreras de coches, me apasionan. Por muchos motivos que comentaré en otra ocasión.

Lo que sí es cierto, es que siento empatía por los pilotos más modosos, los de modales caballerescos y los que se alejan del rebelde de manual y de la chulería propia de conducir una bestia de casi 400 caballos. Y este fin de semana que empieza el Campeonato del Mundo de Rally, no puedo evitar compartir mi devoción por Elfyn Evans.

El británico es el piloto correcto. Un servidor del equipo siempre alejado del protagonismo y de las luces estelares. Su mayor preocupación es cumplir con aquello para lo que le han contratado. Es impasible. Incluso cuando tiene opciones de conseguir un título mundial, su discurso es “todos estamos trabajando para conseguir el mejor resultado posible”.

Su nobleza brilló más si cabe en la última prueba de 2020, donde era candidato al título. Una placa de hielo oculta bajo una capa de nieve le sacó de la pista. Imposible haberlo previsto. Su compañero Ogier y único rival capaz de robarle el campeonato venía detrás, y habría sufrido su mismo destino de no ser porque Evans le advirtió del estado del terreno con gestos para que evitara tener su mismo final. Aunque eso significara regalarle el campeonato del mundo. Sacrificó un mundial por el bienestar de su compañero. Primero lo personal, luego lo profesional. Nada más por ese gesto, para mí ya hubo dos campeones.

Este año vuelven a rugir los motores del Yaris. Va a ser difícil que Evans vuelva a tener una oportunidad de ser campeón como en 2020, salvo que vuelva a haber un calendario extraño. Pero victorioso o no, seguiré disfrutando de este profesional, de su particular postura encorvada a la hora de conducir y de su talento y forma de entender el rally.

Si tú también eres seguidor de Toyota, no dudes en aprovechar esta oportunidad para hacerte con la gorra oficial del equipo.

AÑO NUEVO, VIDA NUEVA… O MIL VIDAS NUEVAS

¿Cómo vais con los propósitos de año nuevo? Bueno, antes de nada, Feliz 2021. Los modales ante todo, se me habían olvidado de tanto tiempo sin pasarme por aquí. Y de eso quería hablaros. Los sucesivos intentos (alejados en el tiempo entre sí) de retomar el blog conconstancia han quedado en un motor que no termina de arrancar. Y es que Jon Ícaro se ha quedado congelado; desde antes del invierno. Y no sé cuándo voy a poder descongelarlo, al menos lo suficiente para que este alter ego pueda protagonizar un blog.

Pero no quiero abandonar este espacio. De ahí los sucesivos intentos de retomarlo. Y ahora, con los propósitos de año nuevo, un intento más. Así pues, lo voy a extender a mis experiencias y aficiones en general, más allá de mi versión literaria. Eso permitirá ampliar el contenido y podré recurrir en mayor medida a este rincón de internet para compartir todo aquello que me lleva a querer escribir una entrada. Sea por mi toc o por mi búsqueda de lo invisible, escribir en este espacio me hace disfrutar más de aquello que me apasiona.

En conclusión, el universo de este blog se expande. Habrá literatura, por supuesto, es una parte de mí de la que no puedo desprenderme. En dosis más medidas, sí, pero habrá. Pero también habrá fantasía, historia, baloncesto, automovilismo, juegos… y cualquier cosa que llame mi atención en mi constante variación de gustos y fijaciones.

Un blog multitema conlleva una dispersión de seguidores. Lo asumo. Pero sé que los que os quedéis, lo haréis por una parte más personal de mí. Y confío en que esta nueva deriva siga dándome tantos buenos momentos como los años anteriores.

Regreso. En mayor medida y con menos ropa. ¡Y espero seguir contando con vosotros por aquí para seguir recogiendo dosis de felicidad!

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