¿Tú también piensas que las carreras de coches son cosa de macarras? Muchas personas se sorprenden de que me guste el automovilismo, porque no doy con el perfil. En mi adolescencia y juventud siempre he sido muy de respetar los límites, no de ir rompiéndolos, el clásico buenazo, el empollón de manual. No encajo en el marco del rebelde que siempre va sobre los límites de velocidad con las manos en un volante. De hecho ni tengo coche, y considero que es un privilegio y una aspiración no necesitarlo.

Pero las carreras de coches, me apasionan. Por muchos motivos que comentaré en otra ocasión.

Lo que sí es cierto, es que siento empatía por los pilotos más modosos, los de modales caballerescos y los que se alejan del rebelde de manual y de la chulería propia de conducir una bestia de casi 400 caballos. Y este fin de semana que empieza el Campeonato del Mundo de Rally, no puedo evitar compartir mi devoción por Elfyn Evans.

El británico es el piloto correcto. Un servidor del equipo siempre alejado del protagonismo y de las luces estelares. Su mayor preocupación es cumplir con aquello para lo que le han contratado. Es impasible. Incluso cuando tiene opciones de conseguir un título mundial, su discurso es “todos estamos trabajando para conseguir el mejor resultado posible”.

Su nobleza brilló más si cabe en la última prueba de 2020, donde era candidato al título. Una placa de hielo oculta bajo una capa de nieve le sacó de la pista. Imposible haberlo previsto. Su compañero Ogier y único rival capaz de robarle el campeonato venía detrás, y habría sufrido su mismo destino de no ser porque Evans le advirtió del estado del terreno con gestos para que evitara tener su mismo final. Aunque eso significara regalarle el campeonato del mundo. Sacrificó un mundial por el bienestar de su compañero. Primero lo personal, luego lo profesional. Nada más por ese gesto, para mí ya hubo dos campeones.

Este año vuelven a rugir los motores del Yaris. Va a ser difícil que Evans vuelva a tener una oportunidad de ser campeón como en 2020, salvo que vuelva a haber un calendario extraño. Pero victorioso o no, seguiré disfrutando de este profesional, de su particular postura encorvada a la hora de conducir y de su talento y forma de entender el rally.

Si tú también eres seguidor de Toyota, no dudes en aprovechar esta oportunidad para hacerte con la gorra oficial del equipo.