¿Os acordáis de Jon Ícaro? Porque yo no. En el último post comenté que iba a recuperarlo del pasado (literalmente), pero cuando algo no fluye y las propuestas caen en saco roto, es que la pasión no termina de encenderse.

Y cuando algo se apaga, se intensifica un brillo interior que me dice que tengo algo pendiente: el RPG y el anime, con su vestido de fantasía épica. Siempre he querido hacer contenido relativo a esa temática, pero nunca me he lanzado a ello. Lo he tenido en recámara, como si tuviera que experimentar antes y foguearme con otras áreas impuras para conseguir la madurez necesaria para mimar esta gran pasión interna como merece.

Pero ha llegado el momento. Es la hora de enterrar a Jon Ícaro (con opción a resucitar, algo frecuente en la fantasía épica, que los caminos de la mente son inescrutables y a veces uno tiende a dirigirse justo al punto del que trata de huir). Agradezco todo lo logrado con él, en esta transmigración de seudónimos, y doy a luz a un nuevo alter ego: Lord RPG.

El rol me motiva, me emociona. Me hace mejor persona. Aprendo mucho de él. Considero que es una extensión de la vida misma: un esfuerzo constante por mejorar nuestras características para poder abarcar cada vez situaciones más difíciles con el objetivo final de lograr un sueño. Y bajo esa esencia, creo que puedo emprender un nuevo camino.

Necesito mostrar lo que el contenido fantástico me da a mí (más allá del entretenimiento), por si a otros también les sirviera para mejorar su vida. Quiero mostrar que la fantasía puede ser un espejo con el cual comprender y mejorar la realidad. Todos somos héroes. Cada uno de su propia aventura. Pero a veces no lo vemos. Me encantaría poder arrojar un poco de luz en ese sentido.

Así pues, nos vemos pronto. Os informaré de mis nuevas aventuras a través de este hechizo llamado internet. Será un placer teneros al otro lado. ¡Un abrazo mágico!