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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

Autor

Jon Ícaro

PANDEMIA 1 – DIOS 0

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¿Dónde está ese Dios todopoderoso que por definición puede solucionar todo este desastre con un chasquido de dedos y que ni está ni se le espera? O a lo mejor, es que no quiere tanto a su creación como predica. Sin intención de cuestionar creencias ni herir sensibilidades, no es esa la intención, quiero compartir una reflexión a la que me lleva esa pregunta.

Para mí un dios no es esa cosa ante la que nos arrodillamos a pedirle que nos solucione los problemas. Más aún cuando a menudo se le olvidan nuestras plegarias. Para mí un dios es esa cosa que te da el poder para solucionar tus propias dificultades. Sentarnos y esperar a que nos arreglen nuestros desaguisados nos hace débiles, pasivos. En cambio, tener la resolución para enfrentarlos nos empodera. Y a menudo, actuar es mejor camino hacia la solución que quedarse de brazos cruzados.

Esta pandemia ha demostrado una vez más este pensamiento. Con las iglesias cerradas, conseguiremos salir de esta cuando todos actuemos en consecuencia. Con el personal sanitario como punta de lanza, los profesionales de la alimentación asegurando el abastecimiento, los políticos con sus (acertadas o no) decisiones, el personal de seguridad, de limpieza, cada uno quedándose en casa y todo aquel que aporta su pequeño granito de arena… Para mí, esos son los verdaderos dioses, todos aquellos que contribuyen a la solución del problema con sus actos y que me motivan a ser como ellos y a querer participar y enfrentar al caos.

Este pensamiento me lleva a compartir una poesía que, en esa dirección, habla de cómo una pareja puede aportarle a uno más beneficios que una divinidad, cambiándonos completamente el concepto de dios. Porque yo, sinceramente, creo más en esa persona con la que despierto cada día y que me motiva a comerme el mundo que en una creencia que gana cuando yo pierdo y soy débil.

Espero que os guste. Os dejo con los versos, no sin antes recordaros que sigo manteniendo mis libros de forma gratuita en formato Pay after show en mi página web. Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

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¿A QUIÉN ESTÁS DESEANDO VER TRAS TU PUERTA?

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¿Estáis deseando volver a ver a alguien y la cuarentena os lo imposibilita? Estoy seguro de que sí. De hecho, releyendo uno de mis poemas que habla sobre los pensamientos de alguien que se encuentra secuestrado, no he podido evitar que todos nos sentimos un poco así: encerrados y a la espera de que se abra la puerta de nuestra casa para poder ver a esa persona que tanto echamos de menos.

Así que, sin extenderme más, os la comparto aquí. En mi cuenta de Instagram (@icaro_jon) la tenéis recitada, por si queréis verla enriquecida con música ambiental y eso. Espero que os guste. ¡Un saludo!

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P.D.: os recuerdo que en la sección de libros de mi página web tenéis acceso libre y con descarga gratuita a todos mis libros.

¿ESTÁS A FAVOR DEL “APAGÓN CULTURAL”?

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¿Qué os parece el “apagón cultural” promovido por la Unión de Actores? Cuidado, que van a volar cuchillos. Yo mi opinión la tengo clara. No digo que sea la correcta, y de hecho me encantará leer opiniones contrarias para tener un punto de vista más completo. Porque la verdad, me cuesta bastante entender esta rabieta.

En resumen: la asociación de actores se queja de que el gremio no recibe el dinero suficiente por parte del Estado. Nada nuevo bajo el sol. Lo llevan haciendo desde… siempre. Cada gala que hacen es para lanzar balas verbales y quejarse de lo maltratados económicamente que están, en lugar de centrarse en los premios y premiados. En su pasión.

Como medida, han decidido no publicar nada de contenido cultural este fin de semana, para que la gente se aburra hasta la muerte (nunca mejor dicho en los tiempos que estamos) y hacer ver así lo importantes e imprescindibles que son. En resumen, “como no me pagan lo que quiero, me pongo en huelga”.

Me parece legítimo su derecho a hacerse notar. Pero, perdóname, ¿hacerlo con la intención de que te paguen por hacer “cultura” alguien que no son tus espectadores? Es decir, ¿estás reclamando que te den dinero público porque no eres capaz de generar clientes? O, siendo claros: como lo que haces no genera interés, reclamas que se te pague a la fuerza por otro lado. Porque sí. Porque tú lo vales, aunque no lo demuestres. Creo que han perdido el norte. El objetivo en el que tienen que enfocarse son sus espectadores y les están perdiendo el respeto. En lugar de mejorar para ellos, se comportan como mercenarios.

En este mundo están los que se han adaptado a los nuevos modelos de negocio y a sus espectadores. Que se lo digan a los de “La casa de papel”. Están también los que sí consiguen triunfar con sus películas, y que yo sepa no devuelven parte de sus ganancias al erario público. Y después está el resto, los que se aferran al argumento de la cultura para que se les pague por un trabajo con el que no han conseguido trascender. Como si la cultura fuera algo objetivo.

Lo digo desde conocimiento de causa, porque los escritores somos los que más sufrimos esta dura realidad. He visto libros con una riqueza cultural brutal morir a base de polvo. O una persona podría leerse mi libro Gàta y aprender de manera más o menos entretenida la historia de Alejandro Magno. ¿No es eso cultura? ¿No es cultura también los libros que escribís muchos de vosotros? Y no por ello vamos reclamando una paga por el simple hecho de escribirlos.

Sabemos que es muy difícil ganar dinero escribiendo, pero eso va en la vocación. Nos reinventamos para sobrevivir, inventamos mil maneras de generar interés a través de un texto, nos adaptamos, buscamos la forma de llegar al lector sea como sea, PORQUE ÉL ES NUESTRO ÚNICO OBJETIVO Y A QUIEN NOS DEBEMOS. Y si no lo conseguimos, morimos con nuestra obra en paz, sin hacer ruido. Hacemos autocrítica y aprendemos, y una vez recuperadas las fuerzas, lo volvemos a intentar enfocándonos en el único capaz de levantarnos: nuestro lector; nuestro espectador. Porque solo ellos pueden ejercer de jueces. Si lo que hacemos es cultura o no, si es necesario o no para la población, son ellos y solo ellos los que tienen que decidirlo.

Me parece indignante que reclamen un reconocimiento (económico, por cierto) que no han conseguido por parte de aquellos que verdaderamente tienen que dárselo. Y sobre todo que lo hagan en estos tiempos, donde todos los esfuerzos gubernamentales han de centrarse en lo sanitario. Más grave es si cabe que decidan hacer un apagón cuando la gente más necesita de entretenimiento confinados en casa, cuando pueden ser más útiles socialmente. Pero mira que ellos prefieren hacer uso de esa utilidad para erigirse como salvadores y necesarios. Gracias por tanta solidaridad, en serio. Os debemos la vida.

Bueno, puede que al menos les sirva para comprobar que hay otras alternativas que se dedican a reinventarse y que por eso no necesitan pedir el reconocimiento a base de exigencias y presión política. Que se lo digan a Netflix. Y puede que entonces se den cuenta de que ni son tan necesarios ni se les echa tanto de menos.

Aunque en algo sí que tengo que darles la razón: en este país no se valora lo suficiente la cultura ni el esfuerzo que se invierte en ella. Si alguien puede piratear y conseguir una obra gratis, lo hace. No empatizan con los autores. Hablo de mayorías, por supuesto. Generalizo. Excluyo a esas minorías que nos hacen seguir escribiendo páginas, que nos dan la vida con cada comentario. Pero no podemos quejarnos de la situación y echar balones fuera. Algo tendremos de culpa, digo yo. Es nuestra responsabilidad generar interés y crear valor y reconocimiento. Algo estaremos haciendo mal si no conseguimos hacernos valer con lo que hacemos.

De hecho, eso me acaba de recordar un modelo de negocio para el arte que pienso llevar a cabo a partir de ahora: el Pay after show. En este caso, el consumidor accede a la obra libremente y paga después de disfrutarla lo que cree conveniente. Si no le ha gustado, si su disfrute ha sido cero, pues no pagará por ello. Si la ha disfrutado, pagará lo que crea conveniente. Al fin y al cabo, tampoco es justo pagar previamente por algo que no sabes si te va a gustar.

Lo sé, pensaréis que es un modelo… ¿insostenible?  ¿Eso de poner las obras con acceso libre es un suicidio? No lo creo. Pienso que es una forma efectiva de concienciar a la gente de que todo proceso de creación merece la pena ser recompensado. A la larga, solo cuando la sociedad sea consciente de ello, los artistas podrán vivir de lo que hacen. La solución es más social que política. Como consumidor, practico este modelo, me ayudó a conseguir esa conciencia y soy un fan de él. Y como creador, en concordancia, pongo a partir de ahora todos mis libros de libre acceso.

Lo que no voy a hacer es quejarme por la evidencia de que no se venden libros, ni exigir una remuneración aferrándome a que son cultura si no soy capaz de venderlos, porque al fin y al cabo este es un concepto un tanto laxo. Y mucho menos, voy a quejarme en estos tiempos.

Si en algún momento tiene que reivindicarse la cultura en su formato de entretenimiento, es ahora, de acuerdo. Pero no con un apagón. Si alguien puede evadirse un poco de la situación o entretenerse en esta cuarentena eterna con una de nuestras obras, pues deberíamos sentirnos unos privilegiados porque es una realización personal inmensa y una oportunidad de demostrar la valía del arte. A mí no se me ocurre mayor recompensa que saber que en estos tiempos alguien pasa un buen rato leyendo una de mis historias. Así que, por mi parte, de apagón nada; más encendido que nunca.

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

VACIÁNDOTE UN CARGADOR (a versos) I

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¡Os lo avisé! ¿Preparados para una sobredosis de azúcar? Hace unos días comenté que toda esta revolución sentimental que provoca el confinamiento me estaba llevando por el camino del verso. Y he aquí los primeros frutos.

Estoy mano a mano con un poemario novelizado; es decir, que las poesías siguen una historia, con una breve introducción en prosa que la contextualiza y las une (aunque después se respeta el carácter universal de la poesía que hace que funcione fuera de toda antología y todo contexto, faltaría más). En líneas generales, la cosa va de un miserable que no le encuentra sentido a la vida y se alista al ejército en busca de emociones para sentirse vivo. Allí, por supuesto, el sentido de su vida lo encontrará en otra persona.

Quiero compartiros aquí el primer lance, porque estoy muy ilusionado con ello. Espero que os guste. Si queréis verla recitada, podéis verla en las historias de mi Instagram (@icaro_jon), que aunque no sea lo mío, entusiasmo le pongo. Os dejo con ella, ¡y espero que os guste!


 

MI PAZ EN TU GUERRA

Hoy he vuelto a ganar una batalla.

Cuando me alisté, esperaba encontrar algo, quizás un poco de aventura que llenara una vida ausente…  aunque reconozco que rodearse de muerte y destrucción puede que no fuera lo más sensato para intentar sentirse vivo. Tal vez solo estaba buscando rodearme de la mayor miseria posible para que, en comparación con la mía, no me sintiera tan insignificante.

Sin embargo, acabo de encontrar lo que de alguna manera y sin saberlo buscaba.

Por mis méritos, he pasado a formar parte de un batallón de las fuerzas especiales. Aunque lo único de especial que he encontrado en ellas es mi nueva capitana.

He recibido puñetazos en el pecho que me han dejado con más aire que la primera vez que la he visto.

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Por cierto, si queréis echarme una mano para poder sacar adelante el proyecto, podéis echarle un ojo a la iniciativa Apadrina una poesía, ¡cosa que os agradecería mucho!

¡Nos leemos!

No preguntes CUÁNDO saldrás de la cuarentena, sino CÓMO

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¿Cuándo nos van a dejar salir a la calle? Esa es la pregunta del millón en estos momentos. Muchos estáis ya al límite del confinamiento, desesperados, así que ahí va mi truco: cada vez que al borde de la desesperación os preguntéis ¿cuándo va a acabar esto?, cambiad la pregunta por ¿cómo voy a acabar esto?

El impacto en el ánimo es brutal. Ya que tenemos que estar en casa, mejor aprovechar ese tiempo. Yo quiero salir de la cuarentena más en forma, con un libro de poesía nuevo y habiéndome hecho alguno de los cursos que siempre voy aplazando. Y entre entrenar, escribir y formarme, y el rato de ocio diario, se me pasa el día volando.

Sé que la principal preocupación de muchos reside más bien en el plano laboral. ¿Qué va a pasar con mi trabajo? Bien, pues es momento de dar un paso adelante. De aprovechar este parón para formarte en algo, en algo que te guste, de manera que te empoderes y que consigas algo que te genere la confianza para salir de esta con el convencimiento de que no solo tendrás trabajo cuando esto acabe, sino que tendrás uno en el que vas a disfrutar. Ese por el que nunca te has atrevido a luchar porque no tenías tiempo. Para ello, solo necesitas internet y tiempo libre, dos cosas de las que disponemos en cuarentena.

Sé que suena muy idealista, e incluso irresponsable. Yo sentí todo eso en el momento en el que decidí vivir de escribir. Dejé mi trabajo principal como profesor porque yo quería vivir de las letras, lo tenía muy claro, y me lancé a la incertidumbre. Me tacharon de loco, decían que eso no me iba a dar de comer. Y mira por donde, me está siendo útil para superar esta crisis, ya que los libros por el confinamiento han visto aumentadas sus ventas.

Yo tuve suerte. Como pude no haberla tenido. Pero si me hubiera quedado en ese trabajo en el que no estaba a gusto, ahora mismo estaría parado. Lo que quiero decir es que no hay opción mejor ni peor. Al final también hay que tener suerte. Pero puestos a no tener el control de nada, mejor intentar vivir de lo que a uno le llena. Es posible, os lo digo de corazón y por experiencia. No cambio nada por estos últimos años viviendo de reventar teclas. Puede que las cosas se tuerzan, pero pienso seguir luchando por lo que me gusta todo lo que esté en mi mano.

Si me dejáis recomendaros un libro en ese sentido, os aconsejaría este: Monetiza tu pasión; hazte millonario con lo que de verdad te gusta. Os va a dar además de la motivación, las herramientas y los pasos a seguir para lanzaros a ese sueño que es intentar vivir de lo que os gusta.

Las crisis, por muy jodidas que vengan, hay que tomárselas como oportunidades. Aprovechad este tiempo en casa. Pensad en lo que os hace felices y si no sabéis como sacar dinero con ello, estoy seguro que en ese libro con tantos ejemplos encontraréis ideas que os vendrán muy bien. Os animo a ello. Yo siempre digo que no hay personas que se aburren, sino perezosas. Espero que os ayude tanto como a mí a convertir esa desesperanza en un proyecto y en ilusión, que es lo que de verdad necesitamos no solo en estos tiempos, sino en el día a día.

Mucho ánimo, esta lucha es para muchos más mental que física, y espero de verdad que encontréis la motivación para salir victoriosos.

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

 

¿CAMPEONATO DE ESCRITORES?

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¿Os imagináis leyendo vuestro libro y todo un estadio alrededor aplaudiendo esa historia que tanto les ha gustado? Sería genial, ¿eh?, que por una vez se aplaudiera algo más que meter un balón en una red y que la etiqueta de héroe reconocido se la pudiera poner alguien que hace soñar a los demás con sus historias.

Pero hasta que ese momento mágico llegue, os propongo algo en esa línea: un campeonato entre escritores para darle emoción y espectáculo a nuestros libros. ¿Os atrevéis a convertiros en gladiadores de las palabras? En esta competición, cada semana se repartiría un determinado número de puntos en función de la posición en el  ranking de ventas en Amazon. Estos rankings son volátiles, por lo que una buena semana puede auparte a lo alto o devolverte al mundo terrenal.

¿Y qué hay de premio? Esa siempre es la pregunta estrella. En principio, nada más allá de la emoción y el estímulo que os va a proporcionar intentar vender más para escalar posiciones, además de la coletilla comercial de “ayudadme con el libro que estoy en una competición” o de la originalidad de ser concursantes. Buscaré con todas mis fuerzas patrocinadores para que pueda existir un premio en metálico, pero será complicado en una primera temporada; quizás si la iniciativa tiene éxito, para futuras ediciones.

¿Os animáis? Para participar solo es necesario tener una novela en venta en Amazon. Todos necesitamos un estímulo para ser más eficientes. Seguro que tenéis algún libro semiolvidado al que sacar brillo y por el cual pelear a capa y espada. Si os apuntáis, decídmelo en los comentarios. Pongo la barrera mínima para que esto salga adelante en 10 participantes, y la máxima en 20. Si hay voluntarios para el experimento, prometo dar todo mi esfuerzo para conseguir una plataforma digna de la competición. Estoy pensando en hacerlo a través de una APP. Habrá entrevistas, noticias, vídeos si os animáis a hacerlos (y que os ayudarán aún más a promocionar)…

Ya me decís. Son buenos tiempos para la venta de libros, el confinamiento lo ha disparado un 20 %. Vamos más allá y a hacer de esto algo aún más emocionante.

¡Espero vuestras páginas en alto! Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

TIEMPO DE ENCIERRO… ¿O DE REFLEXIÓN?

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Llegan tiempos de cambio. Crisis en chino significa oportunidad y… no seré yo el que os dé la chapa motivacional con eso de que todo cambio requiere una respuesta adaptativa. Aunque sea una verdad como un templo. Esta reclusión hogareña supone todo un reto para muchos. Pero es una oportunidad para ver lo tan dependientes que somos de fuera y para empezar a saber vivir desde dentro.

Eso, para los que tenemos un mundo interior un tanto errante como yo, es una bomba de relojería. Este período de reflexión me ha llevado a escoger una dinámica literaria algo distinta, que es la que quiero compartir con vosotros.

En primer lugar, voy a darle un tiempo muerto a la narrativa, al menos tal y como la conocemos. Dejo mis historias un poco aparcadas para refugiarme en la poesía. Llegan tiempos muy emocionales, y a mí, que cambio de parecer casi como el viento, me apetece darme al verso. Si publico algo parecido a un libro próximamente, será en el género lírico.

¿Significa eso que dejo de crear historias? No podría. Pero sí aparco al menos la intención de sacar algún nuevo libro en ese sentido. En su lugar, me daré al librojuego, que últimamente me ha dado bastante feedback y diversión. Hay que reinventarse. Y esto de crear una historia para jugar me mueve por dentro y veo que tiene más respuesta. Lo haré en modo trivial, además. Es decir, habrá que acertar respuestas para poder avanzar en la historia. O lo que es lo mismo y lo que pretendo transmitir: será como jugar una partida al clásico Trivial a través de una novela.

¿En qué lugar deja esto a la aventura de Caótico Neutral que estábamos abordando? ¿Continuará? Sí, pero no de la manera en la que se estaba abordando. El sistema de acertijos, que yo considero más atractivo, parece no serlo tanto para la mayoría de los lectores. Muchos, que disfrutaron del trivial de “El último gato vikingo”, me han pedido la vuelta a ese sistema. Así que ese será el que adopte.

Además, lo haré a través de una plataforma que me parece fantástica para este tipo de iniciativas. Ya lo veréis, la experiencia es mucho mejor, y más adecuada para el tiempo que tengo ahora tras esta última revolución y que me limita bastante. La primera parte será muy parecida a lo que hemos vivido aquí, pero adaptada, y seguirá con la salida a Sumergia.

Así que, esos serán los siguientes pasos a seguir y que guiarán el devenir del blog: poesía y librojuegos. Espero que os guste, y nada me haría más feliz que seguir teniéndoos por aquí. Nada me causa más alegría que encontrarme con vosotros reencontrándome conmigo mismo.

Nos leemos en breve. Espero que estéis pasando una buena cuarentena, y que os sirva para reflexionar y que esta salida de la rutina sea provechosa para encontrar un camino todavía mejor.

Un abrazo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

¿CÓMO VAS DE IDIOMAS INVENTADOS?

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¡Vosotros lo habéis querido! Con cuatro personas con pleno de aciertos, toca subir un poco la dificultad del acertijo en el capítulo de hoy. Nos resituamos: mientras os realizaban las pruebas para obtener la ciudadanía en Sumergia, la primera ciudad flotante, el laboratorio fue atacado y ayudaste a defenderlo aprendiendo a usar el sistema de calibrado del cañón de mano.

Para los nuevos: estamos llevando a cabo un librojuego en el que en cada capítulo se plantea un acertijo que puedes resolver y firmar en la web como participante exitoso. En la página principal de http://www.jonicaro.com están todos los capítulos recopilados por si quieres empezar el juego desde el principio, aunque para la clasificación solo se puntúan los del día en cuestión. ¡Vamos allá!


 

ACERTIJO 4

 

EN MEDIO DEL CONFLICTO

 

El rayo rojizo sale de tu cañón de mano e impacta en uno de los motores de la aeronave a la que habías apuntado. La llamarada que sale en la zona del impacto refleja la euforia que sientes por dentro al haber acertado.

 

Al parecer, has comprendido el sistema de corrección. Reduce el error justo la mitad de la cifra que se le ordena. Esto permite afinar la puntería con el doble de posibilidades en caso de objetivos más lejanos, pero para ti lo importante es que has aprendido cómo funciona.

 

Te agachas para cubrirte hasta que tu cañón te envía un nuevo mensaje: “recarga energética finalizada”. Al parecer, vuelves a tener munición. Repites la operación de disparo y ocultación varias veces hasta que la aeronave queda lo suficientemente deteriorada para retirarse, dejando una nube de humo negro a su paso. Buscas tu siguiente objetivo y repites el proceso, volviendo a ocultarte cada vez que tu arma necesita recargarse.

 

Cuando ya le has cogido el truco a la maniobra, todas las naves atacantes parecen estar dañadas y ejecutan una retirada conjunta.

 

—¡Victoria! ¡Yuuuuju! —grita el soldado que tenías al lado y que parece recibir mensajes optimistas a través de su casco. Tú no escuchas nada de lo que le están comunicando, pero deduces que se ha ganado la batalla—. Sí, mensaje recibido, capitana. A la orden —continúa el militar, y entonces te mira. Puedes ver sus oscuros ojos tras la visera—. Gracias por la ayuda.

 

El hombre flexiona el brazo con el que no sujeta el cañón y expone su antebrazo para que tú hagas lo mismo con el tuyo y choquéis en forma de saludo amistoso. Acercas tu extremidad también flexionada y antes de que te des cuenta, saca unas esposas eléctricas que te coloca con una habilidad pasmosa.

 

—¡Eh! —te quejas por esa traición.

 

—Órdenes de la capitana —te explica—. Todo el personal que no sea del laboratorio es susceptible de ser un traidor. Incluso los científicos lo son, diría yo. Sígueme, por favor.

 

Tras un bufido, obedeces. Sabes que esas esposas te lanzarán una descarga eléctrica ante cualquier intento de evasión, así que caminas con pies de plomo, con temor a que esa herramienta malinterprete algún paso acelerado creyendo que se trata de una posible huida y te regale un potente calambrazo.

 

Avanzas por el laboratorio donde las escenas se suceden a tu paso, algunas de ellas son totalmente opuestas. En un lugar los soldados celebran haber acabado con el ataque y unos pasos más adelante algún militar llora a un compañero caído.

 

Finalmente, te meten a una sala y te introducen en una especie de cilindro cuya superficie en forma de pantalla impenetrable se activa encerrándote en su interior. Te das cuenta de que es una jaula para criaturas de experimentación. Tu aventura en Sumergia no ha empezado lo que se dice muy bien… Poco a poco, empiezan a traer nuevos individuos que también quedan encerrados como tú.

 

Un par de horas más tarde en las que el bestiario ha quedado reducido a un eterno silencio, las puertas metálicas de la estancia se abren y dejan pasar a una mujer. Va vestida con una coraza negra que le cubre el pecho, supones que para identificar su mayor rango, y tiene un rostro que es la viva personificación de la autoridad y la decisión. Su cabello castaño está revuelto, imaginas que como su interior a juzgar por su paso apresurado. Parece ansiosa por algo. Se pone en una posición más o menos central respecto a las jaulas y se dirige a todos en general y a nadie en concreto.

 

—¡Soy la capitana Sharker y estoy al mando de la defensa del laboratorio! —grita para mostrar su autoridad a todos los presentes, tras lo que parece relajar su voz—. Estáis aquí porque no tenéis documentación alguna que os acredite en el dispositivo de vuestra esfera textil.

 

“¿Ya ha entrado en la computadora integrada en mi traje?”, piensas. Bueno, son militares… “Por supuesto que no tengo documentación, si ni siquiera he terminado el test para que me aprueben la ciudadanía…”, reflexionas, pero prefieres no expresar tu opinión y sigues escuchando.

 

—Sin documentación alguna, no puedo saber si sois amigos o enemigos. Tendréis que ganaros mi confianza entonces para conseguir la liberación echándome una mano. Así, de paso, podréis hacer algo útil mientras… restauramos el orden. Ayudadme, y yo os ayudaré. Antes de recibir el ataque, una patrulla detectó una estación de transmisión hostil en la periferia de la ciudad. Intentamos recopilar la información que contenía para evitar… ataques como este. —Su suspiro evidencia el lamento de no haberlo conseguido—. Pero cuando llegamos, habían borrado toda la información. Solo quedaba un mensaje cifrado que, cortésmente, nuestros enemigos se encargaron de mantener junto a su traducción.

 

La capitana pulsa varias veces sobre su antebrazo y maximiza un mensaje para que todos los presos podáis verlo:

 

“ducsiñat”

 

—¿Sabéis lo que significa? —pregunta, pero nadie se atreve a asentir ni a negar, tal es el respeto que refleja la capitana—. Cabrones. Significa “cabrones”. Simpáticos nuestros enemigos, ¿verdad? Bien. Hace unos minutos hemos interceptado un mensaje de ellos que al parecer mantiene la misma capa de cifrado. El que consiga traducirlo, será considerado aliado y se ganará la libertad. Ánimo, a ver si sois capaces de resolverlo por el bien de la paz de Sumergia.

 

La capitana vuelve a manipular su antebrazo y sale el mensaje que están intentando descifrar:

 

“mohus teñ tim”

 

Intentas buscar un paralelismo que te dé las claves para resolver el sistema de cifrado. Así, podrás conseguir tu libertad.

 

Escribe la respuesta en minúsculas y con sus espacios cuando se pida la contraseña

¿TE ATREVES CON ESTA SUCESIÓN?

TrivialCNOpts

Con más aciertos de los esperados en el último acertijo (¡sois unas bestias!), nos metemos en el tercer capítulo del librojuego de Caótico Neutral. Nos situamos: estabais afrontando los test para ser aceptados como ciudadanos de la ciudad flotante de Sumergia, pero todo va a cambiar y vuestra supervivencia va a depender de que seais capaces de resolver una peculiar sucesión numérica. ¿Lo conseguiréis?

Para los nuevos, se trata de una historia en la que os convertís en protagonistas resolviendo cuestiones. Podéis seguirla desde el principio en http://www.jonicaro.com, aunque solo podréis empezar a sumar puntos a partir de este capítulo. ¡Pero estáis a tiempo de remontar! ¡Vamos allá!


ACERTIJO 3

 

CUESTIÓN DE PUNTERÍA

 

—¡Exacto! ¡Esto promete! ¡Esto promete! —grita el hombre al comprobar tu acierto y los iris de sus ojos se vuelven de un amarillo fluorescente, mostrando su alegría—. Muy bien, te has dado cuenta de que la primera letra siempre pasa a la segunda posición en la línea siguiente, de que la segunda pasa a la última, de que la tercera avanza un cuadro, la cuarta vuelve al principio y…

 

¡¡¡BOOOOOOOM!!!

 

Una explosión interrumpe las palabras del hombre. De repente, tu mente se sumerge en el caos. Tus oídos zumban por el ruido del estallido. Tu visión queda anulada por la nube de humo que se levanta a tu alrededor. Sientes dolor en la espalda, como si un pedazo de la pared te hubiera golpeado. Pero por lo demás, no sientes que tengas nada roto.

 

Toses durante unos minutos hasta que la ventilación hace que la capa de humo se disipe. Entonces, desearías no haber recuperado la visión. Delante de ti, el hombre que te estaba entrevistando yace muerto sobre su silla. Un pedazo de pared le ha golpeado en la cabeza, a juzgar por el pedazo de cráneo que falta en ella y que deja ver parte de su cerebro. Sus ojos ya no son amarillos, muestran una blancura fantasmal.

 

Dos personas entran en la habitación rápidamente y te retraes por instinto, pegas tu espalda a la pared. Si te han visto, obvian tu presencia, porque rápidamente se colocan frente al gran ventanal que hay en la estancia. Parecen dos soldados, a juzgar por el traje especial que cubre sus cuerpos. Es una coraza blanca y anaranjada de carbono reforzado, con una capa de teflón para aislar la electricidad de posibles proyectiles.

 

—¡¡Fuego!! —grita uno de ellos y las armas que llevan acopladas en sus brazos comienzan a escupir rayos rojizos despedazando el cristal de la ventana.

 

Sus disparos son contraatacados y ves cómo explosiones de luz entran en la habitación volviendo a herir tus oídos e impactando en todas partes. Te tiras al suelo como respuesta instintiva y cierras los ojos. Cuando el ruido se apaga ligeramente, te atreves a abrirlos para ver qué ha pasado. Uno de los dos soldados yace en el suelo bocarriba. Su coraza tiene un agujero del que gorgotea sangre y humo a la par.

 

—¿Qué miras? —te pregunta el soldado que queda vivo, que se ha puesto a cubierto apartándose del ventanal—. ¡Coge el cañón de mano y dispara!

 

Los calores se te suben a la cara. ¿Coger un arma? ¿Disparar? Tú habías venido a Sumergia a disfrutar de la vida, no a jugártela. Tu esfera textil te inyecta automáticamente una solución relajante y agradeces la calma instantánea que invade tu pecho y se extiende por el resto del cuerpo.

 

—¡Nos están atacando! —te grita de nuevo, desesperándose al ver tu incapacidad de moverte—. Si no defendemos el laboratorio, ¡caeremos con él!

 

Entonces, comprender la situación te da una motivación extra para actuar. Al parecer, alguien intenta derrumbar el edificio en el que estás. Y si no haces nada, acabarás entre sus ruinas.

 

Gateas hasta la posición del soldado muerto evitando exponerte a la abertura del ventanal, cuyo cristal a estas alturas ya es inexistente. Coges el cañón de mano e intentas sacarlo del brazo muerto del hombre que acaba de caer. Tienes que tirar varias veces para conseguir separar de su cuerpo ese armatoste que, te sorprendes, no pesa tanto como habías pensado a juzgar por su enorme tamaño.

 

Introduces el brazo por la parte posterior hasta alcanzar la sujeción donde insertas la mano y palpas el gatillo. Temes que por el temblor de los nervios dispares accidentalmente y tu traje detecta tu preocupación y te inyecta una nueva dosis de dopamina.

 

Te levantas ligeramente hasta poder ver al exterior y visualizas varias aeronaves que sobrevuelan el laboratorio disparando desde todos los lados. Son los atacantes. Apuntas a una de ellas, intuyendo que alineas el cañón con la aeronave y aprietas el gatillo. Un rayo rojizo sale de tu arma y… pasa muy desviado del objetivo. En el lateral del arma se proyecta una pequeña pantalla que te muestra y narra un mensaje.

 

“Desviación del disparo a la derecha: 20 unidades. ¿Ajuste de corrección?”.

 

¿Ajuste de corrección ha dicho? ¿Te está pidiendo que corrijas el disparo? Te atreves a responder.

 

—Mmm… veinte unidades —dices. No entiendes el mecanismo de corrección, pero si te ha dicho que has fallado esas unidades, deduces que es necesario un ajuste del mismo calibre.

 

Vuelves a apuntar igual que antes y disparas otra vez. Pero de nuevo vuelves a fallar.

 

“Desviación del disparo a la derecha: 10 unidades. ¿Ajuste de corrección?”.

 

Te sorprendes ante el nuevo error, aunque por lo menos ha sido menor que antes. Sin embargo, no entiendes nada. Pero intentas continuar con el proceso.

 

—¡10! —dices esta vez, esperando que el ajuste sea correcto, intentando de nuevo corregir las mismas unidades que has fallado esta vez.

 

Apuntas una vez más, de la misma manera que las anteriores veces y vuelves a apretar el gatillo. Te desesperas al ver que cometes un nuevo error. Recibes un tercer mensaje en tu arma.

 

“Desviación del disparo a la derecha: 5 unidades. Aviso, última carga. ¿Ajuste de corrección?”.

 

¿Último intento? ¿Qué significa eso? ¿Si no lo consigues ya no habrá nada que puedas hacer para defender el laboratorio y morirás en ese mísero lugar? No sabes muy bien cómo actúa el sistema de calibrado, pero piensas que tiene que haber algún tipo de relación y analizas los mensajes y resultados anteriores. Intentas hacer algún tipo de cálculo mental.

 

Cuando crees entender el mecanismo, dices la cifra con la que esperas acertar esta vez.

 

Escribe la cifra correcta con dígitos cuando se te pida la contraseña

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