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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

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alicante

AÑO NUEVO, VIDA NUEVA… O MIL VIDAS NUEVAS

¿Cómo vais con los propósitos de año nuevo? Bueno, antes de nada, Feliz 2021. Los modales ante todo, se me habían olvidado de tanto tiempo sin pasarme por aquí. Y de eso quería hablaros. Los sucesivos intentos (alejados en el tiempo entre sí) de retomar el blog conconstancia han quedado en un motor que no termina de arrancar. Y es que Jon Ícaro se ha quedado congelado; desde antes del invierno. Y no sé cuándo voy a poder descongelarlo, al menos lo suficiente para que este alter ego pueda protagonizar un blog.

Pero no quiero abandonar este espacio. De ahí los sucesivos intentos de retomarlo. Y ahora, con los propósitos de año nuevo, un intento más. Así pues, lo voy a extender a mis experiencias y aficiones en general, más allá de mi versión literaria. Eso permitirá ampliar el contenido y podré recurrir en mayor medida a este rincón de internet para compartir todo aquello que me lleva a querer escribir una entrada. Sea por mi toc o por mi búsqueda de lo invisible, escribir en este espacio me hace disfrutar más de aquello que me apasiona.

En conclusión, el universo de este blog se expande. Habrá literatura, por supuesto, es una parte de mí de la que no puedo desprenderme. En dosis más medidas, sí, pero habrá. Pero también habrá fantasía, historia, baloncesto, automovilismo, juegos… y cualquier cosa que llame mi atención en mi constante variación de gustos y fijaciones.

Un blog multitema conlleva una dispersión de seguidores. Lo asumo. Pero sé que los que os quedéis, lo haréis por una parte más personal de mí. Y confío en que esta nueva deriva siga dándome tantos buenos momentos como los años anteriores.

Regreso. En mayor medida y con menos ropa. ¡Y espero seguir contando con vosotros por aquí para seguir recogiendo dosis de felicidad!

¿MENOS ROPA Y MÁS DISTANCIA? ¿Estamos locos?

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¿Cómo lleváis este verano tan… peculiar? Yo, como veis, bastante desaparecido. No por motivos vacacionales, todo lo contrario. Pero mi ilusión creativa siempre ganará la batalla a mi escaso tiempo disponible y aquí os traigo un pedacito del proyecto que me traigo entre manos: Veranovirus, versos al calor de la fría distancia.

La verdad es que este verano está siendo extraño. Pero como siempre digo, allí donde hay incertidumbre siempre hay poesía. Y donde hay novedad, siempre hay reflexión (senti)mental. Esta obra será una recopilación de poemas estivales relacionados con esta nueva normalidad. El que os dejo hoy, versa sobre la incongruente lucha de tener que mantener la distancia en la época más instintiva del año. ¿Cómo se lleva eso de tener que distanciarse de la persona que te atrae en la estación más calurosa del año y no solo por la temperatura ambiental?

Os dejo con el poema ¿Menos ropa y más distancia? Espero que os guste.

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¿MENOS ROPA Y MÁS DISTANCIA?

Algo falla en la ecuación de menos ropa y más distancia
si tu piel descubierta es mi mejor estancia.

¿Cómo voy a alejarme de ti por seguridad
si cada paso atrás es la más pura crueldad?

¿Cómo hago para que mi cuerpo al fin entienda
que no es metal que imantas al caer cada prenda?

Ya me dirás cómo a mí mismo yo me miento
si tus finos tirantes son mi pegamento.

Que sí, que entiendo y sé que alejarme salva vidas,
pero morir pegado a ti es de mis muertes preferidas.

Que la separación no es una opción al ver tu escote,
me salvará del virus, pero no de que explote…

La cosa se complica al llegar a la playa,
tú en bikini y a varios metros mi toalla.

¿Cómo va a ser sano el distanciamiento
si no tocarte es enfermar de pensamiento?

 

Si os ha gustado, iré publicando más contenido constantemente en la cuenta de Instagram @icaro_jon (ahí tengo este mismo poema recitado) y en el blog. Igualmente, si queréis echar una mano con la obra para que pueda seguir avanzando, podéis hacerlo con alguna de las recompensas que hay preparadas para su desarrollo.

Y nada más por hoy, ¡que tengáis un gran inicio de semana!

¿Y TÚ CÓMO TRATAS A TUS MAYORES?

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¿Tratas a los mayores mejor que como lo hacían en el Antiguo Egipto? No, el hecho de estar tanto tiempo sin publicar una entrada no significa que haya entrado en la tercera edad. Pero sí os invito a una reflexión al respecto.

Una de las cosas que más rabia me dan de la pandemia es que ha evidenciado lo poco que hoy en día se valora a los mayores. Puedo comprender y perdonar errores durante la gestión sanitaria por la intensidad de la crisis y sus implicaciones económicas, sin mirar siquiera colores políticos. Pero lo que no perdono es el abandono y el descuido respecto a las personas más vulnerables. Habiendo precedentes y certeza del desastre, a nuestros mayores se les tenía que haber sencillamente blindado.

No voy a entrar en polémicas. Los errores no sirven de nada si no son para aprender. Así que, como he dicho, invito a una reflexión. Como estoy en pleno proceso de recuperación de la saga de El sanador del tiempo,  lo dejo en manos de sus personajes. Ya sabéis que me gusta sacarlos de sus historias para hacer pequeños capítulos relacionados con temáticas actuales. Y de paso, servirá como contenido extra para la nueva edición.

Así que, aquí os dejo este pequeño relato junto a Poul y Christiaan. ¡Espero que os guste!


 

El olvido de los años

 

—Aquí tienes, una cerveza de verdad.

Christiaan plantó dos botellines frente a su compañero Poul en una de las mesas de las cafeterías de MediTime. El golpe del cristal contra la madera sobresaltó al interventor, le hizo volver a la realidad. Le hacía falta, porque a decir verdad, sentía que se había quedado anclado en otro mundo en su último viaje virtual por el tiempo.

—Esto sí es cerveza buena, europea como nosotros —continuó hablando el pelirrojo mientras tomaba asiento frente a su amigo—, y no la basura que hacen los americanos.

Sin embargo, Poul seguía absorto en la pantalla de su portátil, como si esta se hubiera apoderado de todos sus sentidos, incluso de aquellos que había descubierto en su última intervención a juzgar por las nuevas sensaciones que le había provocado viajar virtualmente ene l tiempo.

—¿Y qué? ¿Cómo es la chica en vida? —siguió Christiaan con su monólogo. Se refería a la paciente, que se encontraba en un estado comatoso permanente, pero a la que Poul había podido ver consciente durante la simulación—. Se le ve buena persona, porque tiene un corazón que no le cabe en el…

El pelirrojo hizo unos gestos con las manos que evidenciaban que su broma hacía ilusión a los grandes pechos de la joven y no a su órgano cardíaco precisamente. Poul, por su parte, seguía inmerso en su lectura, lo que hizo desesperarse al técnico.

—¡Poul! ¡Relájate un poco! —le recomendó su compañero—. Desde que te has convertido en interventor no dejas de estudiar… Tranquilízate, recobra las fuerzas, así estarás mejor preparado para la próxima sesión.

—Eso es lo que intento —reaccionó Poul finalmente—. Trato de estar más preparado para el próximo viaje —añadió, en un tono seco que mostraba su estrés y preocupación.

Giró el portátil para que Christiaan pudiera ver que leía sobre el Antiguo Egipto. Ahí es donde le enviaban las intervenciones, y cuanto más supiera de esa época más preparado estaría para afrontar las nuevas situaciones.

—La sociedad egipcia se encargaba de que los ancianos vivieran en el estado de Amaku, lo que significaba que el resto de la sociedad se encargaba de proporcionarles el sustento para el resto de sus días —comenzó a leer el pelirrojo tras ajustarse las gafas, con unos claros gestos con los que mostraba que no entendía nada—. La vejez se ensalzaba y no se ridiculizaba la pérdida de plenitud o facultades, sino que se elogiaban y englobaban en un proceso llamado Maaty que tenía que ver con la bienaventuranza… Ocupaban un puesto privilegiado en la sociedad por la sabiduría que acumulaban… Tío, ¿qué haces leyendo sobre viejos? ¿Cómo te va a ayudar eso en las intervenciones?

—¡Yo qué sé! —replicó Poul, inquieto como estaba debido a su interés en salvar a su primera paciente—. Se supone que tengo que solucionar traumas de los predecesores de la paciente, si les importaban tanto los ancianos puede que sea una de las principales preocupaciones que me encuentre en mi próxima simulación… Así le daré la importancia que se merece…

—No te agobies, Poul… —le recomendó su amigo pelirrojo—. Simplemente disfruta de la experiencia, tú que puedes. Otros no tenemos tanta suerte de poder intervenir.

Poul asintió, por cortesía, pero cerró el ordenador y se levantó de la mesa.

—Tengo que irme, Christiaan —informó Poul no sin antes dar un trago al botellín para agradecer que su amigo le hubiera ofrecido la cerveza.

—Al menos me haces caso y te vas a descansar…

—No, Christiaan. No me voy porque tenga que descansar. Voy a visitar a mi abuela. —Poul le ofreció una triste sonrisa—. ¿Sabes lo que pienso? Es muy triste que tras miles de años, lo único que haya avanzado respecto al trato de nuestros mayores sea el tiempo.

Christiaan asintió, miró hacia otro lado avergonzado y sus mejillas llenas de pecas se tiñeron del color de su cabello. Él también tenía bastante abandonado a su abuelo. El trabajo le impedía visitarlo con frecuencia. También le pareció miserable que las preocupaciones laborales hubieran relegado a los ancianos a un segundo plano, cuando hacía ya más de 4.000 años, estos ocupaban un espacio más privilegiado en la moral humana.

 

Si te ha gustado, recuerda que tienes los tres primeros episodios de Poul y Christiaan recopilados en un único volumen a tu disposición.

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

SI VOLVIERA A NACER CON LO QUE SÉ AHORA…

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¿Cómo sería vuestra vida si volvierais a nacer con todo lo que sabéis ahora? Buah, vaya preguntón, ¿eh? Seguro que alguno os la habéis hecho más de una vez. ¿Qué errores no volveríais a cometer? Sería maravilloso. Por suerte, la literatura sí nos da esa oportunidad de renacer cada vez que queramos.

Yo no creo en las casualidades. Esta cuarentena aproveché para echarle unas horas al Age of Empires, videojuego que me hizo apasionarme por la historia, y que en consecuencia me llevó a escribir El sanador del tiempo. Eso hizo que se removiera la nostalgia por mis entrañas. Unido a un misterioso repunte en las ventas de esta obra, que tengo abandonada a nivel promocional años ya, sentí la llamada de la magia: esa que se siente cuando publicas por primera vez.

El sanador del tiempo me lo ha dado todo. Me desvirgó como escritor, y me acercó a todo lo que plasmar una historia en unas páginas de papel significa: tanto lo bueno como lo malo. De lo malo ni me acuerdo, ya lo he convertido en aprendizaje. Y la parte buena la llevo grabada a fuego en el corazón. Después he escrito mucho más y mejor, he tenido aventuras editoriales, he aprendido y aplicado recursos de redacción y estilísticos, he cerrado obras en mi opinión mucho más maduras y coherentes. Pero nada tiene la frescura de la novedad. No hay segundas oportunidades para una primera vez.

Ahora vuelvo a leer El sanador del tiempo y, aunque muero de emoción, no puedo dejar de preguntarme cómo habría sido esa historia con ese entusiasmo del novato aplicando todo lo que he aprendido, tanto a nivel de escritura como de promoción, desde que se creó años atrás.

Pero como decía al principio, la literatura sí nos da esa oportunidad de volver a nacer con todo lo que hemos aprendido. Me ha mordido la serpiente de la nostalgia. Y me veo obligado a retomar la serie. Me puede la emoción. Así que, entramos en fase El sanador del tiempo 3.0. ¿Por qué este nombre? Porque retomo la saga a través de tres novedades que iré desarrollando poco a poco:

  • Sacaré una tercera edición de Los capítulos originales, con contenido extra.
  • Publicaré el primer libro que abrió la trilogía, ambientado en Egipto, en formato audiolibro.
  • Añadiré un episodio adicional a la trilogía original manteniendo el formato antes de buscar fórmulas novedosas, esta vez ambientado en la Antigua China (guiño a los jugones del AOE1).

Muchos me seguís desde esta aventura que fue el principio de todo. A los que seguís a bordo, no me queda más que daros unas gracias enooooormes por seguir ahí. Ha llovido desde entonces… Si me seguís leyendo, buf, sois mi vida, en la parte literaria al menos, porque estáis ahí desde el inicio. A los que os hayáis ido incorporando poco a poco, espero que este resurgir de la serie os anime a conocer al Jon Ícaro más fresco, apasionado, casi virginal, pero el que más ilusionado he visto con una historia entre manos.

Nos vemos en breve, que iré anunciando novedades. Id preparando vuestra mochila, ¡que viajamos en el tiempo!

¡Nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

Y NO PODER TOCAR A QUIEN UNA VEZ NOS TUVO DENTRO…

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Así es esta cuarentena, otra vez afilando un poco más nuestros sentimientos. De ahí este salto emocional a la poesía. Esta vez, no dejándonos estar junto a las madres para celebrar su día. Es paradójico eso de tener que guardar las distancias con alguien en quien vivimos durante nueve meses, en su interior.

Pero una madre siempre está más allá del distanciamiento y de cualquier situación. Para ellas va la poesía de hoy. Si no habéis podido comprarles un regalo o hacérselo llegar por la situación, dedicadle este poema. Que ninguna se quede sin saber lo importantes que son para nosotros. En mi cuenta de Instagram (@icaro_jon) acabo de subirla recitada, por si queréis mencionarla ahí o compartirla para hacérsela llegar.

Espero que os guste:

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La que se nos viene encima… ¿Y QUÉ?

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¿Preocupado por la crisis económica que se nos viene encima? Son muchos los que ceden al pánico en este sentido. Es normal. Las perspectivas son las que son. Lo que ya no es tan normal es que a algunos les preocupe más el bolsillo que la salud. Como dijo Melendi: a este año le pido al cielo la salud del anterior. Si has tenido la suerte de haber esquivado la enfermedad tanto tú como tu gente cercana, eso ya es una bendición. Otros no han tenido tanta suerte, lamentablemente. Así que vamos a dar gracias y usarlo como punto de anclaje a la realidad. El resto, irá llegando poco a poco.

Porque a pesar del temor, esto no es nuevo para nadie. Las crisis son cíclicas, comportamientos macroeconómicos e intereses aparte. Estuvieron, están y estarán. Tú mismo seguro que has superado algunas de ellas, tanto globales como personales. El otro día Pablo Motos hizo un apunte muy esclarecedor: en las crisis el dinero no desaparece, simplemente cambia de manos. O lo que es lo mismo: cambian los hábitos de consumo. En consecuencia, no desaparecen las posibilidades de ganar dinero, simplemente varían. El problema es que no sabemos adaptarnos a estos cambios.

Nadie nos enseña a ello. Estamos anclados al estatismo: a comprar una casa para toda la vida, una pareja hasta que la muerte nos separe, a vivir en la ilusión de que un oficio nos dure para siempre… Los tiempos cambian, y los hábitos de consumo, que rigen las sociedades capitalistas, también. Vivimos en la falsa creencia de que debemos formarnos durante toda nuestra infancia y juventud en algo en concreto para vivir de ello el resto de nuestra vida. Pero la eficacia de las universidades cae por su propio peso. ¿Cómo vas a empezar a formarte para algo si cuando acabes los estudios diez años después el mundo va a ser diferente y con otras necesidades?

El problema es que nadie nos enseña a reinventarnos. Nos crían en el miedo al cambio, en lugar de en el gozo de la renovación. Nos quieren atados, temerosos. Porque el problema es que si evolucionamos, si decidimos crearnos nuestro propio trabajo y destetarnos de la gran empresa, esta, que se adueña de los programas políticos a golpe de financiación, se queda sin mano de obra barata.

Tenemos que  reinventarnos cada día. Ahora más que nunca, por supuesto, pero incluso en los tiempos de bonanza, un espíritu de evolución siempre hará que vayamos a mejor, que estemos cada vez más arriba y estas caídas nos afecten menos. Solo hay que pensar lo siguiente: ¿en qué va a gastar la gente el dinero en estos momentos? Las farmacias van a seguir funcionando a todo tren durante un tiempo. ¿Por qué no intentar sacarse un título de auxiliar online ya que necesitarán más personal? Y los artículos de lujo se van a disparar, porque la puta verdad de las crisis es que hacen más ricos a los ricos y más pobres a los pobres; quizá sea el momento de montar una tienda online de joyas. El oro se va a comprar baratito cuando todos intenten desprenderse de él para subsistir…

Así que, no se trata del entorno, sino de la capacidad de uno mismo de adaptarse. Resiliencia lo llaman, y es verdad. Os lo dice un escritor. ¿Acaso hay algo más crítico que intentar vivir de las letras? Pero yo lo intento. Y ya van varios años desde que me decían que eso iba a ser imposible. ¿Que la crisis me va a afectar? Por supuesto, como a todos e incluso más que a nadie: las novelas no son un bien esencial. Sí ya de por sí muy poca gente lee, ahora los lectores se lo van a pensar dos veces a la hora de gastar en un libro. Pero igual me toca pasarme a los libros técnicos, desempolvar mi título de biólogo y escribir un libro Virus para dummies, o algo así. Puede que la gente quiera saber qué es un virus y cómo funciona en estos momentos y se venda mejor. Adaptación y resiliencia. No hay más.

Pero sobre todo sin temor. Si hay un lema que tengo claro es que un minuto perdido en la queja es un minuto en el que no estás desarrollándote ni buscando la solución. Internet nos da opciones ilimitadas. Podemos formarnos en lo que queramos, buscar proyectos para ganar dinero desde nula inversión. No es fácil, cuidado. Es jodido con motivación, pero ten claro que es imposible sin ella.

Para ello, os voy a recomendar una técnica que me encanta y que considero que me ha ayudado a subir escalones constantemente y que es la del Ikigai. Es tan sencillo como hacerse cuatro preguntas:

  • ¿Qué es lo que amas?
  • ¿En qué eres bueno/a?
  • ¿Qué necesita el mundo?
  • ¿Por qué te podrían pagar?

Aquello que une esas cuatro respuestas, es algo que vas a disfrutar y que seguro que te va a generar dinero. Estas cuestiones tienes que repetírtelas cada cierto tiempo. ¿Por qué? Porque tanto tus gustos, como tus habilidades, como las necesidades de tu entorno cambian. Y en tiempos de crisis, todavía más. Pero si sabes responder a esas cuatro cuestiones, ahí tienes tu solución.

Te animo a ello. Sé que es complicado. Pero como siempre digo, que algo sea difícil no significa que tengamos que lamentarnos y rendirnos. Todo lo contrario, a más complicación, más motivación y más energía se nos está pidiendo.

Mucho ánimo y a encarar estos tiempos como lo que son, una época de aprendizaje y crecimiento, ¡y a salir más reforzados! Si necesitáis ayuda de un motivado de la vida como soy yo, ya sabéis dónde encontrarme. Si estas palabras os han ayudado y creéis que pueden ayudar a combatir este halo de pesadumbre que nos envuelve, compartidlo a diestro y siniestro.

Un abrazo, nos vemos las instacaras en @icaro_jon.

PANDEMIA 1 – DIOS 0

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¿Dónde está ese Dios todopoderoso que por definición puede solucionar todo este desastre con un chasquido de dedos y que ni está ni se le espera? O a lo mejor, es que no quiere tanto a su creación como predica. Sin intención de cuestionar creencias ni herir sensibilidades, no es esa la intención, quiero compartir una reflexión a la que me lleva esa pregunta.

Para mí un dios no es esa cosa ante la que nos arrodillamos a pedirle que nos solucione los problemas. Más aún cuando a menudo se le olvidan nuestras plegarias. Para mí un dios es esa cosa que te da el poder para solucionar tus propias dificultades. Sentarnos y esperar a que nos arreglen nuestros desaguisados nos hace débiles, pasivos. En cambio, tener la resolución para enfrentarlos nos empodera. Y a menudo, actuar es mejor camino hacia la solución que quedarse de brazos cruzados.

Esta pandemia ha demostrado una vez más este pensamiento. Con las iglesias cerradas, conseguiremos salir de esta cuando todos actuemos en consecuencia. Con el personal sanitario como punta de lanza, los profesionales de la alimentación asegurando el abastecimiento, los políticos con sus (acertadas o no) decisiones, el personal de seguridad, de limpieza, cada uno quedándose en casa y todo aquel que aporta su pequeño granito de arena… Para mí, esos son los verdaderos dioses, todos aquellos que contribuyen a la solución del problema con sus actos y que me motivan a ser como ellos y a querer participar y enfrentar al caos.

Este pensamiento me lleva a compartir una poesía que, en esa dirección, habla de cómo una pareja puede aportarle a uno más beneficios que una divinidad, cambiándonos completamente el concepto de dios. Porque yo, sinceramente, creo más en esa persona con la que despierto cada día y que me motiva a comerme el mundo que en una creencia que gana cuando yo pierdo y soy débil.

Espero que os guste. Os dejo con los versos, no sin antes recordaros que sigo manteniendo mis libros de forma gratuita en formato Pay after show en mi página web. Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

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No preguntes CUÁNDO saldrás de la cuarentena, sino CÓMO

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¿Cuándo nos van a dejar salir a la calle? Esa es la pregunta del millón en estos momentos. Muchos estáis ya al límite del confinamiento, desesperados, así que ahí va mi truco: cada vez que al borde de la desesperación os preguntéis ¿cuándo va a acabar esto?, cambiad la pregunta por ¿cómo voy a acabar esto?

El impacto en el ánimo es brutal. Ya que tenemos que estar en casa, mejor aprovechar ese tiempo. Yo quiero salir de la cuarentena más en forma, con un libro de poesía nuevo y habiéndome hecho alguno de los cursos que siempre voy aplazando. Y entre entrenar, escribir y formarme, y el rato de ocio diario, se me pasa el día volando.

Sé que la principal preocupación de muchos reside más bien en el plano laboral. ¿Qué va a pasar con mi trabajo? Bien, pues es momento de dar un paso adelante. De aprovechar este parón para formarte en algo, en algo que te guste, de manera que te empoderes y que consigas algo que te genere la confianza para salir de esta con el convencimiento de que no solo tendrás trabajo cuando esto acabe, sino que tendrás uno en el que vas a disfrutar. Ese por el que nunca te has atrevido a luchar porque no tenías tiempo. Para ello, solo necesitas internet y tiempo libre, dos cosas de las que disponemos en cuarentena.

Sé que suena muy idealista, e incluso irresponsable. Yo sentí todo eso en el momento en el que decidí vivir de escribir. Dejé mi trabajo principal como profesor porque yo quería vivir de las letras, lo tenía muy claro, y me lancé a la incertidumbre. Me tacharon de loco, decían que eso no me iba a dar de comer. Y mira por donde, me está siendo útil para superar esta crisis, ya que los libros por el confinamiento han visto aumentadas sus ventas.

Yo tuve suerte. Como pude no haberla tenido. Pero si me hubiera quedado en ese trabajo en el que no estaba a gusto, ahora mismo estaría parado. Lo que quiero decir es que no hay opción mejor ni peor. Al final también hay que tener suerte. Pero puestos a no tener el control de nada, mejor intentar vivir de lo que a uno le llena. Es posible, os lo digo de corazón y por experiencia. No cambio nada por estos últimos años viviendo de reventar teclas. Puede que las cosas se tuerzan, pero pienso seguir luchando por lo que me gusta todo lo que esté en mi mano.

Si me dejáis recomendaros un libro en ese sentido, os aconsejaría este: Monetiza tu pasión; hazte millonario con lo que de verdad te gusta. Os va a dar además de la motivación, las herramientas y los pasos a seguir para lanzaros a ese sueño que es intentar vivir de lo que os gusta.

Las crisis, por muy jodidas que vengan, hay que tomárselas como oportunidades. Aprovechad este tiempo en casa. Pensad en lo que os hace felices y si no sabéis como sacar dinero con ello, estoy seguro que en ese libro con tantos ejemplos encontraréis ideas que os vendrán muy bien. Os animo a ello. Yo siempre digo que no hay personas que se aburren, sino perezosas. Espero que os ayude tanto como a mí a convertir esa desesperanza en un proyecto y en ilusión, que es lo que de verdad necesitamos no solo en estos tiempos, sino en el día a día.

Mucho ánimo, esta lucha es para muchos más mental que física, y espero de verdad que encontréis la motivación para salir victoriosos.

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

 

TIEMPO DE ENCIERRO… ¿O DE REFLEXIÓN?

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Llegan tiempos de cambio. Crisis en chino significa oportunidad y… no seré yo el que os dé la chapa motivacional con eso de que todo cambio requiere una respuesta adaptativa. Aunque sea una verdad como un templo. Esta reclusión hogareña supone todo un reto para muchos. Pero es una oportunidad para ver lo tan dependientes que somos de fuera y para empezar a saber vivir desde dentro.

Eso, para los que tenemos un mundo interior un tanto errante como yo, es una bomba de relojería. Este período de reflexión me ha llevado a escoger una dinámica literaria algo distinta, que es la que quiero compartir con vosotros.

En primer lugar, voy a darle un tiempo muerto a la narrativa, al menos tal y como la conocemos. Dejo mis historias un poco aparcadas para refugiarme en la poesía. Llegan tiempos muy emocionales, y a mí, que cambio de parecer casi como el viento, me apetece darme al verso. Si publico algo parecido a un libro próximamente, será en el género lírico.

¿Significa eso que dejo de crear historias? No podría. Pero sí aparco al menos la intención de sacar algún nuevo libro en ese sentido. En su lugar, me daré al librojuego, que últimamente me ha dado bastante feedback y diversión. Hay que reinventarse. Y esto de crear una historia para jugar me mueve por dentro y veo que tiene más respuesta. Lo haré en modo trivial, además. Es decir, habrá que acertar respuestas para poder avanzar en la historia. O lo que es lo mismo y lo que pretendo transmitir: será como jugar una partida al clásico Trivial a través de una novela.

¿En qué lugar deja esto a la aventura de Caótico Neutral que estábamos abordando? ¿Continuará? Sí, pero no de la manera en la que se estaba abordando. El sistema de acertijos, que yo considero más atractivo, parece no serlo tanto para la mayoría de los lectores. Muchos, que disfrutaron del trivial de “El último gato vikingo”, me han pedido la vuelta a ese sistema. Así que ese será el que adopte.

Además, lo haré a través de una plataforma que me parece fantástica para este tipo de iniciativas. Ya lo veréis, la experiencia es mucho mejor, y más adecuada para el tiempo que tengo ahora tras esta última revolución y que me limita bastante. La primera parte será muy parecida a lo que hemos vivido aquí, pero adaptada, y seguirá con la salida a Sumergia.

Así que, esos serán los siguientes pasos a seguir y que guiarán el devenir del blog: poesía y librojuegos. Espero que os guste, y nada me haría más feliz que seguir teniéndoos por aquí. Nada me causa más alegría que encontrarme con vosotros reencontrándome conmigo mismo.

Nos leemos en breve. Espero que estéis pasando una buena cuarentena, y que os sirva para reflexionar y que esta salida de la rutina sea provechosa para encontrar un camino todavía mejor.

Un abrazo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

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