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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

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alicante

TIEMPO DE ENCIERRO… ¿O DE REFLEXIÓN?

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Llegan tiempos de cambio. Crisis en chino significa oportunidad y… no seré yo el que os dé la chapa motivacional con eso de que todo cambio requiere una respuesta adaptativa. Aunque sea una verdad como un templo. Esta reclusión hogareña supone todo un reto para muchos. Pero es una oportunidad para ver lo tan dependientes que somos de fuera y para empezar a saber vivir desde dentro.

Eso, para los que tenemos un mundo interior un tanto errante como yo, es una bomba de relojería. Este período de reflexión me ha llevado a escoger una dinámica literaria algo distinta, que es la que quiero compartir con vosotros.

En primer lugar, voy a darle un tiempo muerto a la narrativa, al menos tal y como la conocemos. Dejo mis historias un poco aparcadas para refugiarme en la poesía. Llegan tiempos muy emocionales, y a mí, que cambio de parecer casi como el viento, me apetece darme al verso. Si publico algo parecido a un libro próximamente, será en el género lírico.

¿Significa eso que dejo de crear historias? No podría. Pero sí aparco al menos la intención de sacar algún nuevo libro en ese sentido. En su lugar, me daré al librojuego, que últimamente me ha dado bastante feedback y diversión. Hay que reinventarse. Y esto de crear una historia para jugar me mueve por dentro y veo que tiene más respuesta. Lo haré en modo trivial, además. Es decir, habrá que acertar respuestas para poder avanzar en la historia. O lo que es lo mismo y lo que pretendo transmitir: será como jugar una partida al clásico Trivial a través de una novela.

¿En qué lugar deja esto a la aventura de Caótico Neutral que estábamos abordando? ¿Continuará? Sí, pero no de la manera en la que se estaba abordando. El sistema de acertijos, que yo considero más atractivo, parece no serlo tanto para la mayoría de los lectores. Muchos, que disfrutaron del trivial de «El último gato vikingo», me han pedido la vuelta a ese sistema. Así que ese será el que adopte.

Además, lo haré a través de una plataforma que me parece fantástica para este tipo de iniciativas. Ya lo veréis, la experiencia es mucho mejor, y más adecuada para el tiempo que tengo ahora tras esta última revolución y que me limita bastante. La primera parte será muy parecida a lo que hemos vivido aquí, pero adaptada, y seguirá con la salida a Sumergia.

Así que, esos serán los siguientes pasos a seguir y que guiarán el devenir del blog: poesía y librojuegos. Espero que os guste, y nada me haría más feliz que seguir teniéndoos por aquí. Nada me causa más alegría que encontrarme con vosotros reencontrándome conmigo mismo.

Nos leemos en breve. Espero que estéis pasando una buena cuarentena, y que os sirva para reflexionar y que esta salida de la rutina sea provechosa para encontrar un camino todavía mejor.

Un abrazo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

¿CÓMO VAS DE IDIOMAS INVENTADOS?

TrivialCNOpts

¡Vosotros lo habéis querido! Con cuatro personas con pleno de aciertos, toca subir un poco la dificultad del acertijo en el capítulo de hoy. Nos resituamos: mientras os realizaban las pruebas para obtener la ciudadanía en Sumergia, la primera ciudad flotante, el laboratorio fue atacado y ayudaste a defenderlo aprendiendo a usar el sistema de calibrado del cañón de mano.

Para los nuevos: estamos llevando a cabo un librojuego en el que en cada capítulo se plantea un acertijo que puedes resolver y firmar en la web como participante exitoso. En la página principal de http://www.jonicaro.com están todos los capítulos recopilados por si quieres empezar el juego desde el principio, aunque para la clasificación solo se puntúan los del día en cuestión. ¡Vamos allá!


 

ACERTIJO 4

 

EN MEDIO DEL CONFLICTO

 

El rayo rojizo sale de tu cañón de mano e impacta en uno de los motores de la aeronave a la que habías apuntado. La llamarada que sale en la zona del impacto refleja la euforia que sientes por dentro al haber acertado.

 

Al parecer, has comprendido el sistema de corrección. Reduce el error justo la mitad de la cifra que se le ordena. Esto permite afinar la puntería con el doble de posibilidades en caso de objetivos más lejanos, pero para ti lo importante es que has aprendido cómo funciona.

 

Te agachas para cubrirte hasta que tu cañón te envía un nuevo mensaje: “recarga energética finalizada”. Al parecer, vuelves a tener munición. Repites la operación de disparo y ocultación varias veces hasta que la aeronave queda lo suficientemente deteriorada para retirarse, dejando una nube de humo negro a su paso. Buscas tu siguiente objetivo y repites el proceso, volviendo a ocultarte cada vez que tu arma necesita recargarse.

 

Cuando ya le has cogido el truco a la maniobra, todas las naves atacantes parecen estar dañadas y ejecutan una retirada conjunta.

 

—¡Victoria! ¡Yuuuuju! —grita el soldado que tenías al lado y que parece recibir mensajes optimistas a través de su casco. Tú no escuchas nada de lo que le están comunicando, pero deduces que se ha ganado la batalla—. Sí, mensaje recibido, capitana. A la orden —continúa el militar, y entonces te mira. Puedes ver sus oscuros ojos tras la visera—. Gracias por la ayuda.

 

El hombre flexiona el brazo con el que no sujeta el cañón y expone su antebrazo para que tú hagas lo mismo con el tuyo y choquéis en forma de saludo amistoso. Acercas tu extremidad también flexionada y antes de que te des cuenta, saca unas esposas eléctricas que te coloca con una habilidad pasmosa.

 

—¡Eh! —te quejas por esa traición.

 

—Órdenes de la capitana —te explica—. Todo el personal que no sea del laboratorio es susceptible de ser un traidor. Incluso los científicos lo son, diría yo. Sígueme, por favor.

 

Tras un bufido, obedeces. Sabes que esas esposas te lanzarán una descarga eléctrica ante cualquier intento de evasión, así que caminas con pies de plomo, con temor a que esa herramienta malinterprete algún paso acelerado creyendo que se trata de una posible huida y te regale un potente calambrazo.

 

Avanzas por el laboratorio donde las escenas se suceden a tu paso, algunas de ellas son totalmente opuestas. En un lugar los soldados celebran haber acabado con el ataque y unos pasos más adelante algún militar llora a un compañero caído.

 

Finalmente, te meten a una sala y te introducen en una especie de cilindro cuya superficie en forma de pantalla impenetrable se activa encerrándote en su interior. Te das cuenta de que es una jaula para criaturas de experimentación. Tu aventura en Sumergia no ha empezado lo que se dice muy bien… Poco a poco, empiezan a traer nuevos individuos que también quedan encerrados como tú.

 

Un par de horas más tarde en las que el bestiario ha quedado reducido a un eterno silencio, las puertas metálicas de la estancia se abren y dejan pasar a una mujer. Va vestida con una coraza negra que le cubre el pecho, supones que para identificar su mayor rango, y tiene un rostro que es la viva personificación de la autoridad y la decisión. Su cabello castaño está revuelto, imaginas que como su interior a juzgar por su paso apresurado. Parece ansiosa por algo. Se pone en una posición más o menos central respecto a las jaulas y se dirige a todos en general y a nadie en concreto.

 

—¡Soy la capitana Sharker y estoy al mando de la defensa del laboratorio! —grita para mostrar su autoridad a todos los presentes, tras lo que parece relajar su voz—. Estáis aquí porque no tenéis documentación alguna que os acredite en el dispositivo de vuestra esfera textil.

 

“¿Ya ha entrado en la computadora integrada en mi traje?”, piensas. Bueno, son militares… “Por supuesto que no tengo documentación, si ni siquiera he terminado el test para que me aprueben la ciudadanía…”, reflexionas, pero prefieres no expresar tu opinión y sigues escuchando.

 

—Sin documentación alguna, no puedo saber si sois amigos o enemigos. Tendréis que ganaros mi confianza entonces para conseguir la liberación echándome una mano. Así, de paso, podréis hacer algo útil mientras… restauramos el orden. Ayudadme, y yo os ayudaré. Antes de recibir el ataque, una patrulla detectó una estación de transmisión hostil en la periferia de la ciudad. Intentamos recopilar la información que contenía para evitar… ataques como este. —Su suspiro evidencia el lamento de no haberlo conseguido—. Pero cuando llegamos, habían borrado toda la información. Solo quedaba un mensaje cifrado que, cortésmente, nuestros enemigos se encargaron de mantener junto a su traducción.

 

La capitana pulsa varias veces sobre su antebrazo y maximiza un mensaje para que todos los presos podáis verlo:

 

“ducsiñat”

 

—¿Sabéis lo que significa? —pregunta, pero nadie se atreve a asentir ni a negar, tal es el respeto que refleja la capitana—. Cabrones. Significa “cabrones”. Simpáticos nuestros enemigos, ¿verdad? Bien. Hace unos minutos hemos interceptado un mensaje de ellos que al parecer mantiene la misma capa de cifrado. El que consiga traducirlo, será considerado aliado y se ganará la libertad. Ánimo, a ver si sois capaces de resolverlo por el bien de la paz de Sumergia.

 

La capitana vuelve a manipular su antebrazo y sale el mensaje que están intentando descifrar:

 

“mohus teñ tim”

 

Intentas buscar un paralelismo que te dé las claves para resolver el sistema de cifrado. Así, podrás conseguir tu libertad.

 

Escribe la respuesta en minúsculas y con sus espacios cuando se pida la contraseña

¿TE ATREVES CON ESTA SUCESIÓN?

TrivialCNOpts

Con más aciertos de los esperados en el último acertijo (¡sois unas bestias!), nos metemos en el tercer capítulo del librojuego de Caótico Neutral. Nos situamos: estabais afrontando los test para ser aceptados como ciudadanos de la ciudad flotante de Sumergia, pero todo va a cambiar y vuestra supervivencia va a depender de que seais capaces de resolver una peculiar sucesión numérica. ¿Lo conseguiréis?

Para los nuevos, se trata de una historia en la que os convertís en protagonistas resolviendo cuestiones. Podéis seguirla desde el principio en http://www.jonicaro.com, aunque solo podréis empezar a sumar puntos a partir de este capítulo. ¡Pero estáis a tiempo de remontar! ¡Vamos allá!


ACERTIJO 3

 

CUESTIÓN DE PUNTERÍA

 

—¡Exacto! ¡Esto promete! ¡Esto promete! —grita el hombre al comprobar tu acierto y los iris de sus ojos se vuelven de un amarillo fluorescente, mostrando su alegría—. Muy bien, te has dado cuenta de que la primera letra siempre pasa a la segunda posición en la línea siguiente, de que la segunda pasa a la última, de que la tercera avanza un cuadro, la cuarta vuelve al principio y…

 

¡¡¡BOOOOOOOM!!!

 

Una explosión interrumpe las palabras del hombre. De repente, tu mente se sumerge en el caos. Tus oídos zumban por el ruido del estallido. Tu visión queda anulada por la nube de humo que se levanta a tu alrededor. Sientes dolor en la espalda, como si un pedazo de la pared te hubiera golpeado. Pero por lo demás, no sientes que tengas nada roto.

 

Toses durante unos minutos hasta que la ventilación hace que la capa de humo se disipe. Entonces, desearías no haber recuperado la visión. Delante de ti, el hombre que te estaba entrevistando yace muerto sobre su silla. Un pedazo de pared le ha golpeado en la cabeza, a juzgar por el pedazo de cráneo que falta en ella y que deja ver parte de su cerebro. Sus ojos ya no son amarillos, muestran una blancura fantasmal.

 

Dos personas entran en la habitación rápidamente y te retraes por instinto, pegas tu espalda a la pared. Si te han visto, obvian tu presencia, porque rápidamente se colocan frente al gran ventanal que hay en la estancia. Parecen dos soldados, a juzgar por el traje especial que cubre sus cuerpos. Es una coraza blanca y anaranjada de carbono reforzado, con una capa de teflón para aislar la electricidad de posibles proyectiles.

 

—¡¡Fuego!! —grita uno de ellos y las armas que llevan acopladas en sus brazos comienzan a escupir rayos rojizos despedazando el cristal de la ventana.

 

Sus disparos son contraatacados y ves cómo explosiones de luz entran en la habitación volviendo a herir tus oídos e impactando en todas partes. Te tiras al suelo como respuesta instintiva y cierras los ojos. Cuando el ruido se apaga ligeramente, te atreves a abrirlos para ver qué ha pasado. Uno de los dos soldados yace en el suelo bocarriba. Su coraza tiene un agujero del que gorgotea sangre y humo a la par.

 

—¿Qué miras? —te pregunta el soldado que queda vivo, que se ha puesto a cubierto apartándose del ventanal—. ¡Coge el cañón de mano y dispara!

 

Los calores se te suben a la cara. ¿Coger un arma? ¿Disparar? Tú habías venido a Sumergia a disfrutar de la vida, no a jugártela. Tu esfera textil te inyecta automáticamente una solución relajante y agradeces la calma instantánea que invade tu pecho y se extiende por el resto del cuerpo.

 

—¡Nos están atacando! —te grita de nuevo, desesperándose al ver tu incapacidad de moverte—. Si no defendemos el laboratorio, ¡caeremos con él!

 

Entonces, comprender la situación te da una motivación extra para actuar. Al parecer, alguien intenta derrumbar el edificio en el que estás. Y si no haces nada, acabarás entre sus ruinas.

 

Gateas hasta la posición del soldado muerto evitando exponerte a la abertura del ventanal, cuyo cristal a estas alturas ya es inexistente. Coges el cañón de mano e intentas sacarlo del brazo muerto del hombre que acaba de caer. Tienes que tirar varias veces para conseguir separar de su cuerpo ese armatoste que, te sorprendes, no pesa tanto como habías pensado a juzgar por su enorme tamaño.

 

Introduces el brazo por la parte posterior hasta alcanzar la sujeción donde insertas la mano y palpas el gatillo. Temes que por el temblor de los nervios dispares accidentalmente y tu traje detecta tu preocupación y te inyecta una nueva dosis de dopamina.

 

Te levantas ligeramente hasta poder ver al exterior y visualizas varias aeronaves que sobrevuelan el laboratorio disparando desde todos los lados. Son los atacantes. Apuntas a una de ellas, intuyendo que alineas el cañón con la aeronave y aprietas el gatillo. Un rayo rojizo sale de tu arma y… pasa muy desviado del objetivo. En el lateral del arma se proyecta una pequeña pantalla que te muestra y narra un mensaje.

 

“Desviación del disparo a la derecha: 20 unidades. ¿Ajuste de corrección?”.

 

¿Ajuste de corrección ha dicho? ¿Te está pidiendo que corrijas el disparo? Te atreves a responder.

 

—Mmm… veinte unidades —dices. No entiendes el mecanismo de corrección, pero si te ha dicho que has fallado esas unidades, deduces que es necesario un ajuste del mismo calibre.

 

Vuelves a apuntar igual que antes y disparas otra vez. Pero de nuevo vuelves a fallar.

 

“Desviación del disparo a la derecha: 10 unidades. ¿Ajuste de corrección?”.

 

Te sorprendes ante el nuevo error, aunque por lo menos ha sido menor que antes. Sin embargo, no entiendes nada. Pero intentas continuar con el proceso.

 

—¡10! —dices esta vez, esperando que el ajuste sea correcto, intentando de nuevo corregir las mismas unidades que has fallado esta vez.

 

Apuntas una vez más, de la misma manera que las anteriores veces y vuelves a apretar el gatillo. Te desesperas al ver que cometes un nuevo error. Recibes un tercer mensaje en tu arma.

 

“Desviación del disparo a la derecha: 5 unidades. Aviso, última carga. ¿Ajuste de corrección?”.

 

¿Último intento? ¿Qué significa eso? ¿Si no lo consigues ya no habrá nada que puedas hacer para defender el laboratorio y morirás en ese mísero lugar? No sabes muy bien cómo actúa el sistema de calibrado, pero piensas que tiene que haber algún tipo de relación y analizas los mensajes y resultados anteriores. Intentas hacer algún tipo de cálculo mental.

 

Cuando crees entender el mecanismo, dices la cifra con la que esperas acertar esta vez.

 

Escribe la cifra correcta con dígitos cuando se te pida la contraseña

¿PODRÁS SUPERAR ESTE TEST DE LÓGICA?

TrivialCNOpts

Millones de gracias por la participación en el primer capítulo del librojuego interactivo de Caótico Neutral: el origen. Así da gusto, joder. Así que, con la energía que da la ilusión y el agradicimiento, hoy seguimos con un nuevo episodio. Os aviso, toca subir un poco el nivel que ayer era para calentar. ¡A ver quién resuelve la prueba de hoy!

Para los nuevos, Caótico Neutral: el origen es un librojuego en el que el lector es el protagonista. En cada capítulo se plantea un acertijo relacionado con la historia de manera que el objetivo es que la lectura sea divertida y tenga ese punto pícaro y competitivo. En http://www.jonicaro.com voy poniendo los enlaces de todos los capítulos, por lo que podéis seguirla desde el principio en cualquier momento (aunque los capítulos anteriores ya no puntúen).

Y sin más, ¡vamos a por el segundo episodio poniendo a prueba vuestra capacidad de lógica!

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ACERTIJO 2

LA LEY SUMERGIA

 

Efectivamente, la respuesta era “granate” y eso te lleva a ganar la ciudadanía de Sumergia. Los días antes de la marcha pasan fugaces, con un nerviosismo y una ilusión creciente que se antepone a la nostalgia de pensar en todo lo que dejas atrás en la Tierra.

Finalmente, llega el día y conforme la aeronave que te lleva a la ciudad flotante se aleja de la Tierra, miras hacia atrás y sonríes. “Adiós al sufrimiento”. Sabes que en Sumergia todo es idílico, no dejan de llegar buenas noticias de una ciudad creada para el bienestar y la paz.

Cuando por fin te aproximas a tu nuevo hogar, de lejos observas esa esfera grisácea que parece a lo lejos la ciudad flotante, apenas una roca gigantesca en medio del universo. Pero a medida que te acercas, empiezan a definirse las diferentes formas que se despliegan a lo largo y ancho de varias placas gigantescas que actúan a modo de niveles y subniveles. Primero ves los edificios metálicos con estructura de pirámide escalonada, y poco a poco se van definiendo los jardines y los lagos artificiales. Te sorprende la ausencia de montañas y formaciones rocosas, realmente es una ciudad flotante, y poco más. No puedes despegarte del cristal, disfrutando de tanta novedad.

De manera imperceptible, atraviesas la capa que retiene la falsa atmósfera de la ciudad gracias a la gravedad artificial de los generadores de densidad del centro de la ciudad. La aeronave se dirige al aparcamiento de un gran edificio rectangular con un enorme patio interior que te hace pensar en un hospital, aunque bastante distinto a los que conoces. Varios habitáculos se despegan y se conectan en otro punto del edificio, como si el edificio pudiera dividirse en piezas y recomponerse a su antojo para facilitar sus actividades internas.

Tras el aterrizaje, un hombre cuya ajustada esfera textil parece formar un uniforme policial por sus colores azulados sale a tu encuentro.

—Sumergia a tu disposición —te dice en lo que parece ser el saludo adoptado en aquella ciudad flotante—. Permita que te acompañe en tus primeros pasos aquí.

Más que un acompañante, sientes que se trata de un vigilante, a juzgar por la pistola de su cinto. Pero a pesar de la confusión, no tienes motivos para dudar, por lo que avanzas a su lado a lo largo de la plataforma de la terraza a través de la cual te introduces en el interior del enorme edificio.

Este resulta ser, por los letreros que vas observando, un laboratorio más que un hospital. Avanzas a través de los blancos pasillos, que tienen líneas de colores en las paredes para orientar al personal en función del departamento al que se dirija. Una de ellas parece apagarse de repente, como si la sección a la que señala hubiera terminado su sesión y quedara cerrada.

Sin decirte nada, el vigilante-acompañante te hace pasar a un habitáculo a merced de una joven que te sonríe, aunque el traje de protección que la aísla del exterior no te da lo que se dice mucha tranquilidad.

—No te preocupes —te dice, al parecer leyendo tus pensamientos. Aunque lo cierto es que debe estar acostumbrada a tal confusión inicial en los recién llegados—. Es un análisis protocolario —dice mientras carga una pistola inyectiva y te invita a sentarte—. Sumergia es una ciudad libre de enfermedades infecciosas. Nuestro aislamiento nos permite librarnos de todo agente infeccioso de la Tierra, y eso es gracias a que analizamos a los nuevos integrantes con dedicación para asegurarnos de que no traen consigo estos molestos visitantes. —Se ríe como si hubiera hecho un chiste y sigue con su tarea—. Por eso te han traído directamente al laboratorio antes de poder dejarte pasear por nuestras calles. Pero pronto tendrás acceso a la ciudad.

Eso suena lógico. La única forma de mantenerse alejados de los patógenos es vigilar que los recién llegados no los traigan consigo. Así pues, dejas que utilice su pistola sobre tu brazo. Debido a la anestesia potenciada incorporada en la aguja, ni siquiera notas el pinchazo. El cargador de la pistola comienza a llenarse con ese líquido rojo que es tu sangre. La propia herramienta se encarga de cerrar la perforación, por lo que tu piel vuelve a estar intacta en menos de dos segundos.

Después, la joven te invita a acceder a una nueva sala. En esta, un hombre te espera tras un escritorio. Te invita a sentarte frente a él y accedes.

—Buenos días —te dice mientras presta atención a la mesa de su escritorio que hace las veces de pantalla táctil—. Voy a hacerte un pequeño test. Necesito confirmar que tienes un nivel apto de lógica para habitar en Sumergia. No, no me mires así… No es que aquí seamos discriminatorios ni que busquemos la raza aria, pero sí necesitamos un nivel medio de inteligencia para mantener la paz que nos caracteriza. Las leyes en Sumergia se basan en suposiciones lógicas, de manera que se excluyen las ideologías y pensamientos subjetivos. Solo así se puede conseguir un orden común, el de la lógica. Llámalo lógicocracia —dice, y sonríe ante esa invención mientras tú te preguntas si él habrá superado ese test de inteligencia—. El caso es que tienes que superar un pequeño test de lógica para asegurar que tienes la capacidad necesaria para comprender y aceptar las leyes y asegurar así una comunidad pacífica y sin conflictos.

El hombre te mira y ves cómo sus iris adquieren un color amarillento. No habías visto a nadie que se hubiera tratado con EMOLOUR, un fármaco que hace que los ojos cambien de color en función de la situación emocional de la persona. Al parecer, está entusiasmado de hacerte ese test.

Por la pantalla comienzan a desplegarse letras ordenadas en filas y columnas:

 

ABCDE
DAECB
CDBEA
¿¿¿¿¿

 

Es evidente que lo que tienes que hacer es rellenar la última fila, al menos tu inteligencia sí te llega para deducir eso. Pero completarla correctamente, eso es algo más complicado…

En la pantalla, aparece un teclado táctil invitándote a escribir las letras que faltan. Exprimes tus neuronas para dar con la solución. No has llegado a Sumergia para que te expulsen de buenas a primeras.

Acercas tu dedo al teclado táctil y marcas las letras que crees correctas.

 

Haz clic aquí y escribe la secuencia correcta en mayúsculas y sin espacios cuando se te pida la contraseña

 

¿CHARLAMOS UN RATO? – Entrevista en Radio Candil

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¿Os apetece escucharme un rato? El mejor regalo que podemos recibir los escritores es simplemente que alguien se interese por lo que hacemos. Ese fue el motivo que me llevó a poner la serie Cats & Books de manera gratuita, sin intereses más allá.  Pero si además, nos ayudan a que la ilusión que vertimos en el papel pueda llegar a más gente, eso ya es el summum de la felicidad. Es por eso que me alegra tanto haber participado en Radio Candil para hablar un rato sobre mi experiencia literaria y mi obra.

El viernes pasado tuve la suerte de participar en una entrevista en el programa «Letras de esparto» de Radio Candil, donde se habló sobre el panorama editorial para que todos aquellos que tenéis especial ilusión en publicar un libro conozcáis un poco mejor la jungla literaria, al menos desde mi punto de vista.

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Publicar es adentrarse en terreno salvaje, es un universo complicado. Por eso, considero una suerte y un privilegio que una emisora dedique unos minutos de su trabajo para prestarte atención. Siempre digo que un escritor consigue la felicidad escribiendo, pero que cuando esta rebota en alguien y vuelve amplificada, eso… es lo que hace que valga la pena tanto trabajo y esfuerzo. Mil gracias al programa por contar conmigo, de verdad. Gestos así son los que animan a no rendirse nunca. Escribe, escribe, y escribe, porque la felicidad siempre está a solo un par de palabras de distancia. Y actividades como esta son las que lo confirman.

CLIC AQUÍ PARA ESCUCHAR LA ENTREVISTA

Nada más por hoy, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

REGALO de EVA en plena crisis del Ministerio de Igualdad

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¿Necesitamos un Ministerio de Igualdad para defender a la mujer? En unas fechas en las que la creación de este nuevo ministerio no deja de levantar ampollas suspicacias, mi opinión es que lo que necesitamos en general es un Ministerio de Respeto. Que no se discrimine a una mujer por ser mujer, ni a un hombre por ser hombre, ni a un hombre por querer ser mujer, ni viceversa, ni a una persona por ser más alta, o tener un grano en el dedo gordo del pie…

Creo que lo que le falta a la humanidad es mucho respeto. Con una sociedad respetuosa, que sabe que sus límites acaban donde empiezan los de los demás, el 90 % de las leyes serían innecesarias. De hecho, la elaboración de leyes es el principal síntoma del fracaso del respeto social. Mi utopía, pienso, es una Sociedad del Respeto que no necesita normas, como si fuera una gran familia.

Pero no nos desviemos. En la cuestión de género, ¿es necesario ponerse tan duro en este sentido? Sí. Hay machismo en la sociedad. Y eso solo se radica con educación. Recuerdo que en ese sentido publiqué En el nombre de Eva. Creo que solo las mujeres tienen un argumento incontestable para unirnos y para darle una buena cura de humildad a los que se sienten por encima de ellas; que los hay, y muchos. Lo que propongo en la historia entiendo que es indiscutible. Pero no quiero desvelarla completamente. En su lugar, os la regalo para que podáis disfrutarla. Esta semana, hasta el domingo, estará gratuitamente en Amazon. Si os hacéis con ella, me haréis muy feliz. Espero que os guste. Si además os animáis a reseñarla para recompensar el esfuerzo de ofrecerla de manera gratuita, os lo agradeceré.

Aquí os dejo la sinopsis:

libro

¿Y SI DIOS FUESE MUJER?

El descubrimiento del ADN del primer ser humano está a punto de revelar una incómoda verdad: la primera persona del mundo fue una mujer. En su nombre está a punto de comenzar una guerra en esta ópera espacial cuya única solución reside en el corazón de la madre de todos. ¿Estás con Eva o contra ella?

 

Nada más por hoy. Un saludo y ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

CÓMO VENDER LIBROS CUANDO NO SE VENDEN LIBROS #3 – Visibilízate como nadie

viral

¿Eres consciente de que tu libro es invisible por muy bueno que sea? Uno de los principales motivos por los cuales nos cuesta tanto vender libros es porque, aunque nos duela, simplemente no existen a los ojos de los demás. Hagamos honor a la verdad, aunque no queramos verlo: si bien es cierto que en general cada vez se venden menos libros, todavía existen esos pocos títulos que, tocados por la varita mágica del fanatismo, se venden como churros. Pero eso, a nosotros, desgraciadamente no nos pasa.

Entonces, ¿cómo hacer para salir de esa  masa informe que no se vende para pasar a ser de esos pocos privilegiados que sí consiguen llamar la atención de los cada vez más escasos lectores? Pues fácil, dándolo a conocer. Una vez que sepa de su existencia, ya llegará la difícil tarea de hacer que le interese. Pero la mayoría de nosotros nos quedamos en este primer y letal eslabón de intentar darle visibilidad a nuestra obra y no conseguimos pasar al siguiente.

Cuando pregunto a la gente qué hace para dar a conocer su libro la respuesta más frecuente es «publicarlo en mis redes sociales«. Ya, como el resto de millones de escritores. Para empezar, la mayoría de la gente no está en las redes sociales buscando una lectura, sino para saciar el gusanillo social, y que les bombardees vendiéndole tu libro no hace otra cosa que interrumpir su ocio. Es más, las publicaciones sobre «este es mi libro» se han multiplicado tanto que ya cansan, el cerebro se aburre de tanto mensaje repetitivo y no causa ningún efecto. Ni siquiera pagando una promoción supuestamente dirigida al público potencial es eficaz esta promoción. Pruébalo. Promociona una publicación de tu libro en Facebook e Instagram y verás cómo pierdes más dinero del que ganas.

Y así con el resto de medidas de promoción que puedas aprender de los miles de libros de marketing literario que hayas podido leer. Todas están demasiado usadas, cansan a la gente, generan indiferencia en el mejor de los casos, cuando no molestia. Hazte a la idea, no te va a funcionar nada que ya hayan hecho millones de personas antes para visibilizar tu libro.

¿Qué es lo que hay que hacer entonces? Pues lo contrario: aquello que no haya hecho nadie. O casi nadie. «Eso es muy fácil decirlo, Jon». Lo sé. Pero es precisamente por eso que te va a funcionar. Si fuera fácil lo haría todo el mundo y todos los cerebros de tus lectores ya estarían insensibilizados contra eso. Pero ahí van un par de consejos para ayudarte a conseguirlo:

· Enfócate en tu libro: ¿qué tiene de especial tu obra? Y no me digas que nada, porque entonces mal vamos. Dentro de tu libro está la respuesta. En sus páginas encontrarás la forma en la que puedes hacer algo especial y único para hacer que sea visible. Por ejemplo, yo ahora con la serie Cats & Books estoy enfocado en los gatos. ¿Por qué no dejarlo en salas de espera de veterinarios? Ahí hay mucha gente esperando sin nada que hacer y no tengo libros que compitan conmigo en esa sala para que lo conozcan. ¿Y por qué no llegar a un acuerdo con tiendas de artículos para mascotas? Ellos me dan descuentos para mis lectores y así me acerco a ellos ofreciéndoles algo que puede interesarles, y a través de «ese favor» consigo que me conozcan. ¿Sale algún restaurante en tu novela romántica? ¡Llega a un acuerdo con él! ¿Aparece algún lugar real en tu historia? Haz una presentación allí encubierta en forma de excursión con actividades, que siempre atrae a más gente… Los poetas lo tenéis más sencillo, simplemente salid a un lugar de la ciudad a recitar, en plena calle.

En resumen: haz lo que nadie hace y no pierdas tiempo en lo que hacen todos.

· Busca la viralización: deja de perder tiempo buscando formas de promocionar que ya están más que quemadas y dedica esa energía a aprender cómo viralizar tu contenido. Lo sé, que algo llegue de manera repentina a las masas tiene mucho que ver con la suerte, es cierto. Pero hay ciertos patrones que se repiten, aspectos que puedes utilizar para atraer ese golpe de suerte. Aplicar las medidas de promoción archiconocidas te puede hacer ganar unas ventas puntuales, crecer poco a poco,  pero los grandes logros llegan a través de la explosión. Aprende la ciencia (quizás mejor dicho arte) de la viralización. Hay muchos manuales sobre ello, y es infinitamente más eficaz que la promoción repetitiva. Requiere de ingenio y suerte, pero también hay mucha parte que se puede estudiar. Siempre hago hincapié en que la época en la que más vendí fue cuando acusaron a El sanador del tiempo de plagio de Assassin’s Creed. Nunca he vendido en un mes tanto como en esa ocasión. Fue algo fortuito, cierto, ¿pero podría haber hecho algo yo para que ocurriera? Ahí dejo el fantasma de la viralización.

Si quieres llegar a las masas, olvídate de la limitada promoción constante y fórmate en el arte de la viralización.

En conclusión, hay que hacerse visible pero con medidas que ya no estén tan utilizadas que el cerebro de tus lectores ya se hayan adormecido ante ellas. Para ello, hay que ser creativo y original (y valiente). No te centres en miles de medidas (casi) ineficaces y busca el pez gordo que hay dentro de tu libro.

Como sabéis, aquí tenéis el índice con el resto de consejos para vender libros cuando no se venden libros por si os habéis perdido alguno.

Nada más por hoy, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

Porque nos lo merecemos – GRATIS «El último gato vikingo»

el ultimo gato vikingo

¿Eres más de instinto o de cabeza? ¿Eres de esas personas que le da muchas vueltas a las cosas como Niels? ¿O eres de los que van a por la vida con todo como Kaysa? Por fin, ya ha salido a la luz El último gato vikingo: una historia donde las circunstancias llevan a sus dos protagonistas a actitudes totalmente opuestas y a un reencuentro… ¿imposible? Bueno, ahí tienen mucho que decir dos lindos gatitos, que como en toda la serie Cats & Books, tienen mucho que decir.

Ya puedes hacerte con esta novela animalista que mezcla historia y romance y además lo puedes hacer GRATIS. ¿Por qué? Porque como digo en el título de la entrada, nos lo merecemos. Como dije en su momento, necesitaba desintoxicarme de la parte comercial de la escritura, tan necesaria como agotadora. Así que esta historia es mi tirita, mi ponerme a escribir sin pensar en otra cosa. Llevaba mucho tiempo dedicándole más tiempo a la promoción que a las teclas. Y necesitaba algo así.

Y creo que tú, como lector, también te lo mereces. El marketing literario no solo embauca la mente de los escritores, creo que también hace que se le pierda el respeto a los lectores. ¿Qué es lo que más se lee? ¿Dónde está mi potencial lector?¿Cómo atraerlo hacia mí? ¿Atraer? ¿En serio? ¿En qué momento un lector se convierte en una cifra de venta? Necesito alejarme un poco de esa atmósfera.

Esto es lo que hago, y esto es lo que tengo. Y quien quiera llegar a lo que hago por sí misma o sí mismo, será más que bienvenido o bienvenida, porque además esa es la única manera de asegurar que mi libro llegó a alguien porque tenía que llegar, sin más. Hecho de menos esos puentes donde dos personas conectan exclusivamente por una historia, sin intereses económicos de por medio.

Así que os invito a haceros con esta historia (y con Gàta, que también he optado por esta fórmula para la primera novela con la que comenzó Cats & Books). Para ello, solo tenéis que entrar en http://www.jonicaro.com y descargar el contenido. Si sois más de papel, lo tengo puesto en Amazon a precio mínimo de impresión, pero si queréis darle una oportunidad a la lectura digital, aquí os digo por qué y cómo hacerlo. Yo desde que leí la trilogía de El señor de los anillos en el móvil cuando caminaba para recoger a mi pareja a su trabajo, leo más en digital que en papel.

Y nada más, simplemente gracias por ser parte de esta nueva etapa en la que estoy más sentimental que nunca, así que os agradeceré con la sensibilidad a flor de piel que os acerquéis a este, mi mundo.

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

¿DE VERDAD ES NECESARIO DESENTERRAR A FRANCO? – Nerea dice…

Sin título

¿De verdad es necesario desenterrar a Franco? Entiendo que los familiares de las víctimas de la guerra no quieran que en un lugar destinado a la concordia esté presente precisamente el causante de ella. Es comprensible. Incluso me parece cuanto menos curioso que la familia del dictador recurra esta sentencia apelando a unos derechos que él precisamente arrebató a los españoles.

Pero si nos referimos a la necesidad de evolucionar como sociedad, ¿es necesario tanto revuelo y tanto resentimiento? Lo hicimos mal en el pasado, sí. Eso está claro. Pero eso no se puede cambiar. Hay que aprender de la historia para que algo así no vuelva a suceder, no devolver a la vida aquello que jamás debió suceder. No creo que desenterrar el pasado sea lo mejor para avanzar. La forma más correcta de demostrar que hemos aprendido de esta desgracia que tuvieron que sufrir los que nos precedieron, habría sido precisamente llegar a un acuerdo de gobierno que demuestre que, a pesar de las diferencias, estamos juntos en esto de sacar un país adelante. Eso habría sido una lección más práctica que volver a abrir las heridas.

Pero como siempre, dejo esta opinión en los personajes de GATA en este relato breve. Creo que ellos se explican mejor que yo.

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Néstor cogió el cuchillo y se dispuso a cortar aquellas flores que con tanto recelo había cuidado. Amaba hasta la última hierba de aquel jardín y no era para menos. Que su señor, Megacles, le hubiera contratado para mantenerlo, le había sacado de las peligrosas calles de Atenas y le había permitido disfrutar de una vida más o menos acomodada lejos de la pobreza.

—¡¡No!! —grito alguien de repente y Néstor dio un respingo, estuvo a punto de cortarse con el filo de bronce.

Se giró para comprobar que la propietaria de aquel grito había sido el otro motivo por el cual agradecía poder ocuparse de aquel jardín: Nerea, la hija de su señor. Cada vez que la veía, sentía que lo que florecía era su corazón. Tenerla allí, tan cerca, hacía que le temblaran hasta las manos, y tuvo que guardar el cuchillo por temor a no tener la precisión necesaria para hacer un corte sin dañarse.

—¡No la cortes! —le dijo la muchacha señalando la flor y acercándose a él. Cada paso que daba la joven encontraba su eco en un latido del jardinero. Ella, casi todo el tiempo recluida en el gineceo, apenas tenía contacto con él, que sentía su presencia en las escasas oportunidades que tenían para hablar como un regalo de los dioses.

—Tengo que hacerlo —explicó el chico esquivándole la mirada conforme se acercaba, tal era la influencia que tenía en él—. Me lo ha ordenado tu padre.

—¡Pero es que es preciosa! —dijo ella acercándose para oler aquella colorida violeta.

—Tu padre me lo ha ordenado —siguió justificándose Néstor. Si por él fuera, cumpliría el deseo de aquella muchacha y la dejaría allí. De hecho, no tardaría en comprobar que era capaz de hacer cualquier cosa por complacer sus anhelos.

—¡Utiliza otras flores! Esas son… mis favoritas —le dijo señalando las violetas y añadiendo una sonrisa que firmaba sus palabras.

—No hay otras que las puedan sustituir. Todavía no es el tiempo de las flores. Las violetas crecen antes porque fueron regadas con la sangre de Atis cuando se cortó los… —Néstor se calló de repente, sus mejillas enrojecieron. Pensó que no procedía contarle a la muchacha la leyenda en la que el amante de la diosa Cibeles se mutilaba los genitales permitiendo que las violetas florecieran antes de la primavera.

—Se cortó los… —repitió Nerea animándole a continuar ante su silencio.

—Eh, nada, lo que quería decir es que son las mejores flores de las que disponemos en este momento y no hay otras que puedan sustituirlas.

—¿Y si son las mejores por qué vas a cortarlas? —preguntó ella en un alarde de lógica con un gesto pensativo que vaciaba el corazón de Néstor. Bueno, cualquier otro gesto hubiese servido para ello, su pecho se alteraba cada vez que miraba el rostro de aquella muchacha.

—Tu padre quiere ofrendarlas para adornar el monumento a Teágenes de Tebas. —Nerea torció el gesto ante aquel nombre que no reconocía. De nuevo otra forma de expresión más de la muchacha que impactaba en el pecho del jardinero—. Fue uno de los generales de Queronea —aclaró—. Murió en la batalla contra Filipo y tu padre quiere honrarle.

Nerea se sentó en uno de los bancos de piedra del jardín. Sabía que necesitaba una lección de historia para comprender eso. Tocó con la palma de su mano al lado de ella para invitar a Néstor a sentarse también. El joven obedeció, guardando las distancias.

—¿Y quién es ese Teógenes?

—Teágenes —corrigió Néstor—. Luchó contra los macedonios.

—Ah, sí, los que ahora nos mandan —recordó Nerea. La sarta de improperios que su padre Megacles escupía contra el dominio macedonio a diario le había hecho tener bien clara esa parte.

—Bueno, yo diría más bien con los que cooperamos. —Al menos esa era la versión que los atenienses tenían para no aceptar del todo su derrota. Según ellos, obedecían a Filipo porque así lo querían, cuando la realidad era que la batalla de Queronea había dejado bien claro que el rey macedonio había dejado de ser un pastor salvaje y tenía el poder suficiente para someterles—. Les vamos a ayudar a acabar con la tiranía persa. Juntos, macedonios y griegos, podemos conseguirlo.

—Entonces, ¿por qué rendir homenaje a aquel que intentó separarnos? —preguntó la chica. Néstor se preguntó si de verdad era simple curiosidad lo que sentía la joven o trataba de ponerle a prueba con sus enrevesadas preguntas que, ciertamente, iban cargadas de lógica. Sea cual fuera la intención, ambas complacían al jardinero, que disfrutaba de aquella conversación.

—Bueno, ya conoces a tu padre. Perdió a muchos amigos en esa batalla y es una forma de recordarlos. Se le amarga la voz cuando habla de esos macedonios…

—¿Y qué? —dijo Nerea con una naturalidad pasmosa—. ¿La culpa la tiene esa flor? ¿Por eso tiene que arrancarla?

—Es su forma de mostrar sus respetos —terció Néstor, con temor en la voz por si enfadaba a la chica al replicarle—. A él al menos le sirve para sentirse bien.

—Pues muy bien —espetó ella, cruzándose de brazos como la joven caprichosa que era—. Córtala, y que se pudra bajo una estatua que no tiene la capacidad de verla ni olerla. Aquí esta flor tiene más sentido. Imagina que uno de los esclavos la ve y se la regala a una de las concubinas que gracias a ese gesto se enamora de él. ¡Anda que no sería esa una forma mejor de aprovechar esa flor!

Néstor tembló al pensar en la posibilidad de que ellos pudieran ser los protagonistas de esa imaginativa historia.

—Ya, si te entiendo. Pero esto es lo que quiere tu padre —insistió Néstor—. Quizás habría que comprender sus sentimientos, a él le duele recordar aquella derrota y necesita de alguna manera rememorarla.

—¡Pues yo no lo entiendo! —se quejó Nerea, aumentando un grado su enfado—. Si tanto le duele, ¿por qué prolongar esa agonía? ¿No dices que ahora nos llevamos bien con los macedonios? ¿Por qué volver atrás? ¿Acaso quiere eternizar esos recuerdos que tanto dolor le causan? ¡Pues es muy tonto eso que hace!

—¡No es tan fácil, Nerea! —Néstor no sabía cómo explicarle la situación, lo difícil que era sanar las heridas causadas con el filo del orgullo. Cuando el odio llevaba hasta el punto de matarse en un campo de batalla, era muy difícil hacerlo desaparecer sin más—. Son asuntos de políticos, muy complicados.

—Ah, ya, y yo soy tan tonta que no puedo entenderlo…

—No quería decir eso… —aclaró Néstor, que se moría por decirle que la entendía, que alababa incluso la pureza de sus pensamientos, pero se debía a su señor. No quería que este le reprendiera por adoctrinar a su hija permitiéndole pensamientos que él consideraba inapropiados.

—Ahora estamos junto a los griegos —continuó la joven, intentando argumentar esa opinión que según el jardinero era estúpida—. Y dices que tenemos la oportunidad de unirnos para librarnos de los persas. ¿No será mejor concentrarnos en lo que podemos conseguir juntos que perder el tiempo en lo que en el pasado nos separó?

—Si, eso sería lo ideal, pero…

—Mira, Néstor —interrumpió Nerea, lanzada como estaba—. Si yo algún día me enfado contigo, me gustaría que pudiéramos arreglarlo y que no estuviéramos todo el día recordándonos el uno al otro lo que nos hizo enfadar.

—Yo nunca me enfadaría contigo, Nerea… —afirmó Néstor, convencido.

—Ya, porque tú me quieres —afirmó ella en sentido fraternal, sin saber que él lo hubiera ampliado a todos sus significados—. Entonces ya lo entiendo, el problema aquí es que la gente no se quiere. Si todos se apreciaran como lo hacemos nosotros, se acabarían todos los problemas —apuntilló Nerea.

—En eso estoy de acuerdo. —Sentado en el banco, Néstor intentó estirar el dedo del brazo que apoyaba en la piedra para que acariciara el de la joven. Se arrepintió de aquel intento porque sabía que tenían el contacto prohibido.

—Ya, pero de momento me quedo sin flor en el jardín —concluyó la joven—. De verdad que me da rabia. Juntos, seguro que a griegos y macedonios nos iría mejor, y hasta podríamos conseguir la gloria.

—Sí, podría ser… —afirmó Néstor dando por finalizada la conversación, sin saber que unos años después, Alejandro Magno validaría aquella hipótesis.

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Y hasta aquí esta reflexión, si queréis conocer más de estos personajes y disfrutar de su historia original, podéis hacerlo en la novela Gàta. Si os hacéis con ella, ¡espero que la disfrutéis!

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Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

 

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