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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

Categoría

ciencia-ficción

DESMONTANDO EBROLIS – ¿Gato por libro?

ebrolis

Como todo buen escritor que pretenda sobrevivir a la jungla de papel, siempre trato de buscar formas de visibilidad. Antes me avergonzaba reconocer que constantemente estoy buscando promoción, pero la cruda realidad me ha enseñado que, si amas tus libros, tienes que estar continuamente apostando por ellos intentando aprovechar cualquier mínima oportunidad de sacarlos a flote.

Una de esas opciones para acceder al público que había tenido siempre en la recámara había sido ebrolis. Se trata de una plataforma que tiene un gran impacto sobre la literatura digital (o eso se dice). Se basa en recopilar títulos de calidad contrastada a precios muy bajos o de oferta, lo cual suena muy apetecible para los lectores. O, al menos, eso es lo que yo tenía entendido.

Con motivo de la reedición de El sanador del tiempo: Los capítulos originales, decidí contactar con la plataforma para ver si había alguna opción de aparecer en ella. A mi entender, aunque puede que con esa distorsión con la que un padre ve a un hijo, el libro cumple los requisitos. Tiene reseñas positivas, no muchas pero sí de calidad, tanto dentro como fuera de Amazon. Ha llegado a estar en el Top10 de viajes en el tiempo y en el Top25 de ciencia ficción. Y en cuanto a los términos económicos, para celebrar esta reedición he decidido dejar su precio en 0,99 € durante el mes de octubre.

Decido entonces enviar mi propuesta junto a una buena dosis de ilusión en el remite y la respuesta que recibo es, básicamente, que están saturados y que solo se dedican a publicar a autores que optan por la opción premium. Vamos, la de pago. Que, ojo, lo entiendo y reconozco que su trabajo debe ser remunerado, pero aquí llega mi primera decepción: publican aquello que llena su cuenta corriente. El filtro de calidad aquí se vuelve un poco laxo y, para mí, siento que esta plataforma pierde una de las grandes características que la identifican: su capacidad de recomendar libros por su contrastada calidad. La ley del dinero, que se dice.

No obstante, me dan una alternativa. Si consigo que 30 amigos se registren en la página (para lo cual me dan un link personalizado y un contador muy bien traído), publicarán mi libro; eso sí, en el fondo del fondo de las páginas y correos. Vamos, que si trabajo para ellos de comercial, en deferencia, me incluyen discretamente en su base de datos. Lo cual me lleva a una segunda cuestión: ¿tan necesitados están de registros que utilizan estos medios tan poco respetuosos con los autores convirtiéndolos en evangelizadores suyos por unas migajas? Al final va a ser que ebrolis no tiene una base de aficionados tan potente como proclaman.

Todo esto son conjeturas y sensaciones, por supuesto, pero algo me dice que ebrolis no es lo que dice ser y que su amor por el papel no se refiere a las hojas llenas de tinta, sino a ese que se imprime en forma de moneda. Y vosotros, ¿habéis probado a promocionaros con esta plataforma? ¿Cómo os ha ido? De verdad que estoy muy interesado en conocer opiniones ajenas, porque todo el respeto que tenía por esta página se está esfumando en 3, 2, 1…

Nada más por hoy.
¡Nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

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LOS LIBROS NO VALEN NADA

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Literalmente, el valor de los libros está por los suelos. Rozan el cero absoluto y no es broma:  hay incluso que promocionar los días de descargas gratuitas para que nuestros libros se difundan y conseguir una pequeña visibilidad que nos permita luego vender nuestro libro al, oh, magnánimo precio de 0,99 euros si quieres ser competitivo. El siguiente paso será pagar para ser leído.

Ojo, que no es una queja. A mí no es que me afecte en gran medida. Yo seguiré escribiendo igual, sencillamente porque la única ley que me rige en este mundo es la de mi ilusión. Es más, si consigue ahuyentar a los que exclusivamente buscan un fin económico en esto de juntar letras, menos oportunistas a mi alrededor.

Pero sirva este panorama como una triste apreciación de cómo funciona el mundo. Antes se vendía, y las pocas editoriales que había sacaban su tajada. Pero llegó la autoedición y los libros digitales, que permitió incorporarse al mercado a todo el que quisiera y el pastel se repartió en porciones tan minúsculas que nadie gana para vivir de ello.

Porque así es como funciona la economía mundial. A las grandes empresas no les interesa que florezcan negocios similares a su alrededor.  De ahí que sea tan difícil abrir un negocio y que las condiciones de los autónomos sean tan abusivas, para que no crezcas y te lleves una porción lo suficientemente significativa del pastel económico. Y los gobiernos, que lo saben, apoyan a la gran empresa para mantener el equilibrio (o mejor dicho, desequilibrio). No les interesa tu libertad y tus oportunidades, porque arruinaría a todos. Aunque en cada candidatura te prometerán que lucharán por ella y por la igualdad.

Pero no nos desviemos. Nadie ha evitado que eso ocurra en el sector literario (salvo los gigantes de la promoción que tienen la oportunidad de colgar su best seller en la sección de novedades para vendértelo a 18€). El comercio de los libros en general ha hecho crac y la mayoría de ellos tienen que ofrecerse al irrisorio precio de 0,99 € en Amazon para obtener alguna venta. Es el precio de la igualdad, que en absoluto criticaré porque yo me sirvo de ella. Simplemente, es lo que hay.

Repito: no es una queja. De hecho, la intención de esta entrada no es lloriquear y pedir que todos nos alcemos en furia solicitando el respeto que merecemos como autores, que obliguemos a todos a saber las horas de esfuerzo que dedicamos para sacar a la luz nuestras obras. Todo lo contrario. Lo que pretendo transmitir es que esto es así, y hay que aceptarlo para empezar a actuar en consecuencia. Antes publicar era un éxito, pero ahora sacar un libro al mercado no tiene valor alguno. ¿Qué puedes hacer como autor?

Precisamente eso: darle valor a tu libro. Lo tiene, y lo sabes. El simple hecho de ser algo creado por ti ya lo diferencia de los demás, ahora solo tienes que tratar de mostrar por qué es tan único. Por ejemplo: un punto clave para mí fue cambiar la forma de vender El sanador del tiempo. Antes lo vendía diciendo que es una novela que mezcla ciencia ficción e historia basada en curar enfermedades mediante viajes en el tiempo. Ahora ya no hablo de lo que va, por muy interesante (o no) que pueda ser el tema. Ahora digo que es una novela que mezcla ciencia ficción e historia y que es muy ligera, no hay ninguna novela similar que cuente la historia de forma tan amena, de hecho le acaba gustando hasta a gente que no está acostumbrada a leer. Por un euro que vale, seguro que te merece la pena. No es mentira. No encontrarás una novela de género histórico que sea tan rápida en su narración (para bien o para mal). Es su signo distintivo. En sus 300 páginas, atraviesas la historia más significativa del Antiguo Egipto, Grecia y Mesopotamia. Todo eso con una trama intermedia de intereses que va enlazando los episodios históricos.

En fin, que hoy en día está muy jodido eso de ser escritor. Pero he aprendido que quejarse y lamentarse, como en todos los aspectos de esta vida, no sirve de mucho. Mejor asumirlo y utilizar todo nuestro talento para revertir la situación. Ánimo. Nadie dijo que los sueños fueran fáciles. Las dificultades solo son la forma que tiene el mundo de preguntarnos cuánto queremos lo que deseamos, que diría Risto.

¡Nada más por hoy!
Nos vemos las instacaras en @icaro_jon.

 

CROWDFUNDING: Lo que debes saber antes de meterte en él

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Que el sector literario está naufragando económicamente no es un secreto para nadie, y por ello muchos escritores buscan (buscamos) nuevas fórmulas para mantener a flote este trabajo (que además de una pasión, no deja de ser un trabajo, y probablemente de los que menos dinero dan por tiempo invertido en él).

Y una de las medidas que más suenan y que puede que os hayáis planteado probar para financiar vuestros libros es el crowdfunding. La idea es cojonuda: tus seguidores (mecenas) hacen un aporte económico antes de que esté terminada tu obra para que puedas sufragar los costes de la edición y una vez terminada se la envías junto a algún detalle adicional para agradecer su participación. Sin ellos no tendrías ese sueño hecho papel en tus manos, y lo sabes.

Yo mismo me planteé hacer uso de esta medida, y resultó ser un fracaso revelador. Por ello os traigo una nueva entrada cargada de verdad, basada en la experiencia personal, por si pudiera seros útil. Así que, allá voy con lo que, para mí, son los puntos críticos en esta modalidad de financiación.

 

1 Elegir una buena plataforma

Es muy importante que sepas con quién estás trabajando. Antes de lanzarte con la primera plataforma de crowdfunding que encuentres, busca varias y lee bien sus condiciones. Intenta si puedes contactar con alguien que las haya utilizado (satisfactoriamente o no) y que te cuenten un poco su experiencia. Tras leer las condiciones de varias, yo me dejé seducir por Ulule, aunque a día de hoy lo intentaría con Kickstarter, ya que muchos compañeros han llegado al éxito con ella.

Fíjate bien en la comisión que se llevan las plataformas que pretendas usar y lo importante aquí es que no te cobren ni un céntimo si no consigues cumplir tu objetivo, que se supone que aquí estamos para conseguir dinero, no para palmarlo. Cuidado con algunas que dicen que no te cobran nada, te dejan rellenar la ficha, y después casualmente piden un pago para lanzarla, una vez has hecho el esfuerzo de completar todo el proyecto. También hay que andarse con ojo con las que dicen que son gratuitas, pero te ofrecen servicios especiales de pago para estar mejor posicionado o tener ciertas ventajas. Si la idea es no invertir dinero, en estas jugarías con desventaja.

 

2 El lanzamiento del proyecto

Bien. Supongamos que has hecho la elección perfecta y ya tienes tu página de crowdfunding perfectamente confeccionada y lista para seducir a tus seguidores. En este punto vino mi segunda sorpresa. Ulule me pedía que, para publicar mi página de proyecto, debía conseguir antes por mis medios la financiación del 30% del proyecto.

¿¿Cómo?? A ver, a ver… Se supone que creo un crowdfunding para conseguir financiación, pero me dicen que para empezarlo ya tengo que tener un tercio del proyecto financiado… Muy lógico, sí. La respuesta que me dan es que para que la gente se anime a participar, tiene que ver que hay progresos, que hay cierto interés. Los mecenas no se lanzan a un proyecto que va por el 0%.

Y lo entiendo. Pero me piden que busque ese apoyo económico entre amigos y familiares, que es precisamente lo que trato de evitar. Sé que si a mi gente cercana les pido colaboración, la voy a tener, y para eso no me hace falta un crowdfunding detrás que se quiera llevar la comisión de esta ayuda cercana.  Pero no es lo que busco. Agradezco infinitamente ese apoyo, esa lealtad, pero siempre digo lo mismo. Por muy familiares o amigos que sean, no quiero que se gasten dinero en algo que de manera natural no lo gastarían. No a toda mi gente cercana le gusta leer, ni mucho menos el género que escribo, ni tiene por qué gustarle mi forma de escribir. No quiero que participen por compromiso.

Bien, pues esta primera criba, si no del 30%, con otra cifra, la llevan a cabo muchas plataformas de crowdfunding. Estad atentos a ello. No digo que no tengan cierta razón, hasta me atrevería a decir que ellos mismos tienen contrastado que es necesario ese despegue para llegar al éxito. Pero si le damos la vuelta a la moneda, también es su forma de apostar sobre seguro, de buscar sus comisiones donde saben que van a poder rascarlas.

 

3 La promoción del proyecto

Y una vez lanzada la página, no te creas que los mecenas van a estar ahí, como peces hambrientos, buscando proyectos en los que participar. De eso nada. Uno de los motivos por los que decidí probar este método fue porque pensaba que era otro mundo, que había mucha gente interesada en este nuevo modelo de venta. A mí, personalmente, me gusta participar en el desarrollo de obras ajenas y ver cómo se van construyendo poco a poco.

Pero promocionar una campaña de crowdfunding es tan difícil o más que vender tu libro ya elaborado. Las recompensas adicionales del crowdfunding tienen su cierto poder de atracción, pero no son la panacea. Vas a tener que meter dinero en la promoción si quieres que tenga éxito. Para eso, mejor buscar formas gratuitas de publicación e invertirlo en vender directamente tu libro, salvo que quieras alguna edición especial o algo muy característico que te obligue a necesitar esa suma de dinero. La mayoría de las campañas exitosas llevan una campaña de marketing bastante potente detrás, tenlo en cuenta. De hecho, me atrevería a decir que el crowdfunding es más una inversión que un método de financiación.

 

Así que, al menos esas tres cosas deberíais tenerlas en cuenta antes de gastar vuestro tiempo en una campaña de crowdfunding. Como dije el otro día, la mejor forma de vender es dedicar unos minutos al día a buscar vuestra mejor manera de vender. Pero tampoco quiero desanimaros, ni muchísimo menos. Hay muchos intentos exitosos que han utilizado esta forma de financiación y si sabéis contagiar vuestra ilusión estoy seguro de que llegaréis a esos mecenas que os merecéis. Me reitero en que vuestra pasión por vuestros escritos es lo que os abrirá las puertas, independientemente del medio utilizado. Pero si optáis por estos micromecenazgos, espero que mi experiencia os sea útil para allanar ese camino.

Nada más por hoy.
Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

 

CÓMO VENDER LIBROS EN AMAZON – La verdad

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Hay mucha mierda escrita sobre cómo vender libros en Amazon y no quiero que esta entrada sea un poco más de maloliente información al respecto. No lo pretendo, al menos. He leído mucho sobre este tema y la única conclusión que saco es que hay mucho talento por ahí que sabe vender libros hablando de vender libros, pero que realmente no ayuda a ello.

Yo os voy a contar lo que me ha funcionado a mí, y lo que no. Todo en base a mi experiencia con El sanador del tiempo, libro con el que no hice nada de marketing (y en consecuencia las ventas fueron acordes a tal esfuerzo), y con En el nombre de Eva, título al que apliqué lo que aprendí en varios libros de marketing literario online y en el que sí he visto más movimiento en las ventas.

Mi conclusión general es que el 90% de lo que te dicen estos manuales no sirve para nada (y al final de la entrada diré por qué). Del 10% restante, yo me quedaría con estos cinco consejos que he visto que se repiten en varios títulos y que he podido comprobar que sí tienen algo de efecto a la hora de vender:

· Las palabras clave: como su propio nombre indican, son clave si no quieres ser una gota más del océano de ebooks de Amazon. Para sacarle el máximo partido, no se trata de utilizar palabras que definan tu obra, sino poner aquellas que piensas que utilizará tu potencial lector. Por ejemplo, en El sanador del tiempo yo utilizaba ciencia ficción, novela histórica, historia, Antiguo Egipto, viajes en el tiempoERROR. Con En el nombre de Eva, opté por novelas de ciencia ficción actuales, novelas de ciencia ficción baratas, novelas premiadas, novelas 2018… Fue empezar a darle este sentido a las palabras clave y ver que las ventas aumentaban por sí solas, más allá de promociones externas.

· Las descargas gratuitas: Amazon te permite poner tu libro de manera gratuita 5 días cada 3 meses (si estás inscrito en KDP Select). Utilízalos. Y si puede ser estratégicamente, mejor. El simple hecho de que sea gratuito hará que se descargue, pero si te encargas de avisar de la promoción como si no hubiera un mañana y multiplicas las descargas, el motor de Amazon las cuenta como ventas reales (es decir, entiende que interesa a la gente) y lo posiciona mejor en las búsquedas. Los días posteriores a la promoción gratuita verás que tus descargas aumentan por inercia. Explota estos días gratuitos para escalar posiciones y verás cómo aumentan tus ventas los días posteriores.

· La descripción: no hay nada más aburrido para un lector que una descripción monótona. Cuenta de qué va tu libro, sí, pero hazlo como si te dirigieras a una persona en concreto y vacía toda tu pasión en ello. Haz que el monólogo se convierta en un diálogo, plantea cosas a tu posible lector para captar su atención, hazle preguntas. Y utiliza la negrita, cursivas y los colores. La gran mayoría de las descripciones de Amazon no lo hacen, porque el formulario no deja, pero sí que te permite utilizar HTML y si aprendes un poco de este código, lo justo para que la descripción sea vistosa, ganarás muchas posibilidades de vender. A muchos lectores les aburre una descripción monótona.

· Los comentarios: evidentemente, tener comentarios en tu libro no solo te posiciona, sino que además es lo primero en lo que se fija la gente para comprar libros. Cuantos más y mejores tengas, mejor para ti. Pero, ojo, que sean sinceros. Hay mucha mafia por ahí de intercambio de reseñas, y los lectores ya sospechan de los libros que solo tienen comentarios con cinco estrellas. Huelen las opiniones forzadas a distancia. A mí me han llegado a decir que desconfían de El sanador del tiempo por sus buenos comentarios, que ni siquiera forcé, y me han hecho perder ventas. Por eso, no me canso de pedir encarecidamente que no me voten con cinco estrellas en En el nombre de Eva y que sean lo más sinceros posible.

· La portada: todos los manuales de marketing inciden en que la portada es determinante. Una imagen vale más que mil palabras. Yo no estoy tan de acuerdo en que una buena portada te haga ganar ventas, pero sí que me atrevería a asegurar que una mala portada te hace perderlas. Así que, hay que tener cuidado también con la imagen que da tu libro.

En cuanto al resto, he probado mil cosas, he leído otras tantas páginas sobre marketing literario, en castellano e inglés, y no he notado efecto alguno. Y, en el fondo, lo entiendo. La literatura se ha masificado. No hay otro mercado con más oferta y menos demanda. Para hacerse oír, hay que hacer algo único, algo que te saque de esa marea generalizada. Los tips de marketing funcionan, sí, pero durante un corto espacio de tiempo. Son efectivos hasta que un gran número de personas lo aplican y dejan de hacerte único. Es muy difícil que te hagas con uno de esos trucos en el efímero tiempo en el que aún son exclusivos y útiles. Y, sí, los que están tan accesibles en Internet y en los libros de marketing están tan utilizados que todo lo que encuentres ahí seguramente ya lo estén poniendo en práctica tantas personas que a ti no te sirva para destacar.

Por eso, ahí va el mejor consejo que puedo daros para vender libros: dedica unos minutos al día para pensar en alguna manera espectacular de destacar y hacerte oír que todavía no exista, en lugar de perderlos buscando técnicas o trucos que no te van a servir porque ya los están aplicando muchos antes que tú. Es difícil, costoso, y el éxito o no de tus ideas va a depender del ensayo y error, lo que en muchas ocasiones llegará a frustrate. Pero es lo único que te va a funcionar hasta que des con la tecla.

Yo, por ejemplo, ya no hago presentaciones de mis libros. La gente se aburre, se siente obligada a comprarlo si acude, y eso está haciendo que se vacíen los actos. Y lo entiendo. En cambio, yo hago juegos con la temática del libro, incluso fiestas, pongo claramente en el cartel que es obligatorio NO comprar (y paradójicamente, es esta no obligación la que hace que se venda más). O compongo un tema que tenga que ver con la historia y me pongo a tocarlo con la guitarra en la calle junto al cartel de mi libro y mi dirección web.

Hay a quien le va más las locuras digitales y te planta un viral. Pero un vídeo viral no es un vídeo tuyo hablando de tu libro, ni un booktrailer. Eso está muy visto. Es algo divertido, original y atrevido que tenga que ver con la temática de lo que escribes.

No existe la llave mágica que abra las ventas a tus libros. Bueno, sí existe, pero está dentro de ti, así que no la busques por ahí. Es difícil inventar y arriesgarse a ver si tus ocurrencias tendrán éxito o no, pero te aseguro que si de verdad sientes pasión por tu libro, las vas a encontrar y te vas a atrever a ello. A mí la sensación que me transmite alguien que hace algo original para promocionar su libro es que no se ha rendido al ver lo difícil que es vender a día de hoy, que no se ha dado por vencido al descubrir que todas las técnicas de marketing son casi inútiles y que al final se ha dejado llevar por su corazón más allá de la lógica y los mandatos del marketing.

Amas tu libro. Y tu libro es único. Demuéstralo, pero de verdad. La gente que lo tiene claro e impone su personalidad y su pasión, lo vende. Esa es la única verdad que conozco respecto a la venta de libros.

Te animo a buscar TU camino. Sé que lo encontrarás.
Nada más por hoy. ¡Nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

 

MI NUESTRA HISTORIA #4 – No leas, decide

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¿En serio? ¡No me puedo creer el resultado de la votación! ¡No tenéis alma! Habéis decidido que Prisco asesine al prisionero delante de su propia hija. Bueno…, pues aquí tenéis la continuación que tanto he sufrido escribiendo. ¡Espero que os guste!

Para los nuevos: MI NUESTRA HISTORIA es una iniciativa que estamos desarrollando sobre una novela romántica e histórica en la que con vuestros votos decidís su desarrollo. Cada fin de capítulo se plantea una situación o dilema en el que podéis participar y que afecta directamente a la continuación de la historia.

Si os queréis unir, aquí os dejo como siempre el enlace a los capítulos anteriores para que podáis leerlos, o un breve resumen de lo que llevamos por si queréis poneros al día en menos de un minuto por si queréis participar en la votación que abrimos con el nuevo capítulo, que os dejo un poco más abajo. Y recordad, como siempre, que a través de la aplicación Jon Ícaro (Play Store), podréis seguirla con más comodidad y seréis avisados cada vez que se lance un nuevo capítulo.

CAPÍTULO 1 // CAPÍTULO 2 // CAPÍTULO 3
Resumen: Prisco es un joven comerciante de vino de la provincia romana de Moesia. Un día, los dacios invaden su aldea y se llevan a su esposa. Junto a su hija, se adentra en territorio enemigo donde se encuentra con un grupo de auxiliares britanos que van al encuentro del grueso del ejército romano. Espera poder avanzar junto a ellos para unirse al ejército, con el cual espera derrotar a los dacios y recuperar a su esposa. Sin embargo, el jefe de los britanos le pide que ejecute a un prisionero dacio delante de su propia hija como prueba de lealtad.

 

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El líder guerrero le cede su arma a Prisco, una espada celta algo más larga que el gladio romano. El joven siente el peso del hierro, jamás había tenido un filo así en su mano y no se imaginaba que pesara tanto. La responsabilidad de lo que va a hacer debe habérsele sumado al kilaje. No se puede creer que haya aceptado ajusticiar a un hombre delante de su niña. Pero es lo que tiene que hacer. Necesita ganarse la confianza de los bárbaros para adentrarse en terreno dacio y recuperar a su esposa con un mínimo de seguridad.

—Clava la punta en el cuello —explica el jefe de los guerreros mientras emula el movimiento que ha de hacer Prisco—. Por detrás.

El joven mercader romano se posiciona tras el prisionero al que va a ejecutar. Ante sus últimos minutos de vida, la víctima se revuelve, pero es retenido sin dificultad por dos musculosos britanos. Uno de ellos, además, agarra la raída melena del preso y tira hacia delante, dejando bien visible su nuca.

La niña Naevia tiembla observando la escena. Se orina aterrorizada y moja su túnica, demasiado pequeña para presenciar escenas tan crueles, incluso para un adulto.

—Lo que voy a hacer es por mamá —explica Prisco, que siente una lágrima recorrer su mejilla—. Estos hombres nos van a ayudar a que vuelva a estar con nosotros. Por eso tenemos que hacerles caso, hija.

Naevia cierra los ojos. No quiere mirar. Quiere desaparecer. Prisco necesita justificarse, sabe que su hija no debería ver algo así. Es consciente de que la niña tendrá pesadillas durante mucho tiempo. Pero cuando crezca entenderá la necesidad y las heridas de su alma se curarán.

—Si la niña no mira, no será válido el ajusticiamiento —advierte el líder guerrero—. No queremos niños de teta entre nosotros. A su edad, nuestros hijos ya demuestran su valor.

Prisco aprieta con fuerza la empuñadura, rabioso. Solo le calma pensar en su esposa, en la oportunidad de estar más cerca de ella. Esos hombres le llevarán junto al ejército romano, con el que aniquilará a los dacios, recuperando a Sentia. Piensa que esa es la sucesión de hechos que le acercarán de nuevo a su amada, y para que así sea ha de cometer esta atrocidad.

—Hija… Naevia… —dice Prisco y la muchacha abre ligeramente los ojos para atenderle, pero los cierra con fuerza unos segundos después—. Naevia… Tienes que mantener los ojos abiertos. Hazlo por mamá…

Caridda, la britana de pelo dorado y profundos ojos azules, se acerca a la niña. Se agacha para estar a su altura y acaricia su mejilla.

—Niña —le dice—, tienes que ser valiente. A mí todo esto me da tanto miedo como a ti. —Le da un cariñoso toquecito con su dedo en la nariz, la pequeña y respingona nariz que ha heredado de su madre Sentia—. Agarra mi mano. Sé hacer magia. Si en algún momento quieres marcharte, solo tienes que apretar y yo haré que desaparezcas.

La niña mira a la mujer con ojos temblorosos. No cree que pueda hacer magia, pero el argumento le sirve para envalentonarse. Agarra la mano de Caridda y observa a su padre.

Prisco mira a la mujer agradecido. Inclina entonces la cabeza para enfocar la nuca del hombre que ha de matar. Resopla, siente sus labios temblar. Agarra la espada con las dos manos y la levanta. Intenta lanzarla contra el cuello del hombre que sigue intentando salvar su vida con inútiles convulsiones, pero no puede completar el ataque. Hasta tres veces tiene que convencerse Prisco de que lo que va a hacer es justo y necesario.

Finalmente, lanza el filo contra la nuca del prisionero con fuerza. El metal atraviesa el cuello y sale ligeramente por la parte de delante de la garganta del preso, junto a borbotones de sangre. Naevia ahoga un grito. Aprieta fuertemente la mano de Caridda. Quiere que use su magia para hacerla desaparecer de allí. La niña observa aterrada el rostro del hombre agredido, jamás olvidará esos ojos tan abiertos y los estertores.

Caridda coge entonces a la niña en brazos y se gira para que no continúe viendo la escena. Piensa que ya está bien.

—Romano inútil… —dice el líder guerrero—. Apenas has atravesado su cuello… —Agarra la empuñadura de la espada, incrustada en el cuello del hombre moribundo y la introduce con fuerza, dando fin a la agonía—. Si la hubieras clavado más fuerte, la escena habría sido menos violenta.

Los hombres que hay alrededor se ríen, disfrutan de aquel rito de iniciación y palmean la espalda de Prisco, aceptándole como uno de ellos. El joven corre hacia su hija, solo quiere tenerla junto a él, pedir perdón por lo que la ha obligado a presenciar.

Pero Naevia reniega. Mueve la cabeza horizontalmente. No quiere saber nada de su padre. Se aprieta más fuerte contra el cuerpo de Caridda para que no la suelte, para que no la deje con aquel… asesino.

—Se le pasará —intenta consolar la mujer britana ante un Prisco que no puede evitar humedecer sus mejillas al ver a su hija despreciarlo—. Tranquilo, romano. Lo entenderá. Dale tiempo. Yo la cuidaré mientras tanto. Estará bien.

La mujer se aleja con Naevia en brazos. Prisco tiene las manos manchadas de sangre, pero siente que lo que de verdad tiene sucio es el corazón. Los guerreros se preparan para continuar la marcha. La escaramuza ya les ha retrasado demasiado. Prisco comienza a caminar en medio de la fila de guerreros rumbo al campamento romano, pero se siente solo. Teme haber perdido a su hija para siempre.

 

Horas después y bien entrada la noche, el grupo de guerreros se detiene para descansar. Retomarán la marcha al amanecer. Tardarán un par de días en llegar al campamento romano. Aunque Prisco, sentado en el suelo, tiene la hoguera a apenas un metro de él, no siente el calor del fuego. No siente nada.

—Tú eres el de la niña, ¿no? —dice alguien que se sienta a su lado. Prisco gira la cabeza para observar a un hombre que debe de tener unos cuarenta años a juzgar por un rostro que empieza a arrugarse y un cabello corto cuya negrura empieza a ceder ante las canas. El joven no dice nada. No tiene ganas de hablar.

—Soy Vibio Sexto Barbato —informa el veterano, y Prisco comienza a sentir algo de interés. Sabe que ese nombre no es extranjero—. Fui centurión y combatí para Domiciano contra catos y britanos, hasta que un día decidió que mi puesto debía ser ocupado por el hijo de un patricio que aportaba más denarios al Imperio que yo. Mi queja solo me sirvió para ser relegado a las tropas auxiliares. Así que, aquí estoy, hablando, comiendo, bebiendo y follando como un puto bárbaro.

Prisco sigue sin decir una palabra, aunque lamenta la historia del hombre. No es el único que sufre en esta guerra.

—Lo que quiero decir es que de mala gana sirvo a un emperador al que odio —continúa Barbato—. Pero tengo familia. Necesito la soldada para mantenerla. Encuentra tu motivo para aguantar toda esta mierda.

—Los dacios se llevaron a mi mujer —interviene Prisco, que ha sentido algo de empatía por su compañero—. Y mi hija… Ya lo has visto. Decidí traerla conmigo a rescatar a su madre porque tenía miedo de dejarla sola, lejos de mí. Seguramente me equivoqué. Ahora reniega de mí, su propio padre…

—La guerra no es fácil, chico. Nos devora sin que apenas nos demos cuenta. Pero, una vez dentro de ella, solo podemos echarle valor para enfrentarnos a sus dificultades. Y ahora mismo creo que te vas a encontrar con una de ellas…

Barbato señala a un grupo de cuatro bárbaros que se acercan a ellos. El que parece actuar de portavoz se sitúa frente a Prisco y se dirige a él:

—¿Tú eres el romano nuevo?

El joven no responde. Sabe que, diga lo que diga, no le servirá de mucho.

—¿Qué pasa? ¿Te han cortado la lengua? —continúa el musculoso britano—. No, no lo creo. Te habrías envenenado. Los romanos habláis muy bien. Demasiado bien. No tenéis otra cosa que veneno en la boca. ¿Qué haces aquí con nosotros?

—Combatir a los dacios —dice Prisco, escueto y esquivo.

—¡Mírame a los ojos cuando te hablo! —espeta el guerrero—. Solo he venido a darte un regalo de bienvenida, ¡desagradecido! Un manjar. Vas a tener que alimentar ese escuchimizado cuerpo si quieres guerrear.

El hombre deja un cuenco de cerámica frente a Prisco. El hedor que desprende el recipiente es insoportable. Se introduce por las fosas nasales y revuelve el estómago del joven. Dentro del cuenco hay…

—¡Mierda de caballo! —exclama Prisco al identificar lo que el bárbaro ha calificado como manjar dentro del recipiente.

—Bastará con que te comas unas pocas cucharadas —dice el gigantesco britano, y Prisco no puede creer lo que está oyendo—. Vosotros hicisteis algo peor en mi tierra. Los romanos invadisteis y llevasteis el fuego a nuestras aldeas. Nos convertisteis en algo peor que lo que te estoy pidiendo que te comas. Ahora combatimos juntos, pero yo no olvido el daño que nos causasteis. Obedéceme y aceptaré ese gesto como una disculpa. Entonces, sí podremos ser amigos.

¿Qué tendrá que ver Prisco con el pasado entre romanos y britanos?, piensa. No está dispuesto a ceder a esa humillación.

—¡No pienso hacerlo! ¿Te has vuelto loco? —dice Prisco mientras aparta el cuenco.

—Ya lo creo que lo harás. —El bárbaro le ofrece una cuchara de madera—. O tienes ese gesto de respeto hacia nosotros, o no aceptaré que un romano nos acompañe y te abriré la cabeza en compensación por los daños que nos causasteis en las guerras pasadas.

El guerrero se cruje los dedos de las manos, exhibe su grandiosa musculatura. Prisco no tiene nada que hacer contra él, lo tiene claro. Mira de reojo a Barbato, que afirma con la cabeza. Él también fue romano y al parecer también tuvo que sufrir esa novatada para ser aceptado. Con el movimiento de su cabeza, le recomienda obedecer. Pero… ¡es tan humillante! ¡No puede hacer lo que le piden! ¿Cuánto más va a tener que aguantar para poder seguir acercándose a su esposa? ¿Es este el límite insoportable ante el que ha de rendirse?

¡Votación finalizada! Puedes seguir leyendo el capítulo siguiente para ver si tu opinión coincide con la de la mayoría de los votantes. ¡Y no olvides votar en el último capítulo actual cuando llegues a él!

LA RESISTENCIA DE FUERTE HOPE – Reseña

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Si mi intención es reseñar La resistencia de Fuerte Hope, no puedo quedarme en los límites de sus páginas. Lo siento. A riesgo de teclear bajo la túnica de la imparcialidad, tengo que ir más allá. A donde me lleve el corazón. Ya sabéis que los tecnicismos no son los pilares de mis críticas, y aquí os vais a encontrar una opinión más hecha desde el alma, llena de verdad. Aunque sea mi verdad.

Tampoco puedo ser ajeno a esta nueva obra ya que he tenido la suerte de participar como lector cero en ella. Luis M. Núñez sigue siendo uno de mis autores preferidos (y ya van unas cuantas lluvias desde la primera vez que dije esto, y eso que vivo en un secarral como es Alicante), así que os podéis imaginar el honor y el lujo que ha sido para mí ser  una ínfima parte de esta obra. Esta querencia por esta novela se debe además amuchos detalles personales que ensalzan a su autor y que dejo en el baúl de mis recuerdos.

Pero si nos centramos en La resistencia de Fuerte Hope, este es el primer asalto de Luis M. Núñez a la ciencia ficción en formato novela. Ya pudimos ver su talento en el género en forma de relato en Fragmentos mentales, recopilatorio que me hizo suplicar que se lanzara a por una historia íntegra.

Nos encontramos entonces con una novela breve que pretende ser el inicio de una saga, la de las guerras Mesekh’ali. Una sucesión de conflictos interestelares que en este primer episodio afectan directamente a la Tierra, donde la especie humana se encuentra al borde de la extinción tras una invasión alienígena.

Una premisa en principio muy abordada en el género, pero que se nos presenta bajo un prisma objetivo y neutral, enfoque por el cual merece y mucho la pena ir avanzando página a página. Este alejamiento del antropocentrismo clásico se nos presenta, y de qué manera, con una genialidad de recurso, un truco literario que romperá nuestros esquemas inesperadamente.

No puedo decir mucho más para no destrozar uno de los tantos mágicos momentos que nos ofrece este relato, así que tendré que hablar en términos generales. La línea argumental nos ofrece una contrarreloj entre dos especies que buscan su oportunidad de imponerse a la otra, y es esa carrera por el exterminio lo que nos mantendrá pegados a la historia. Mientras tanto, se nos mostrará las bondades y maldades de ambas facciones, desde un punto realista y casi filosófico, que nos hará reflexionar y nos dificultará posicionarnos de un lado u otro.

Todo ello bajo la mágica batuta literaria de Luis, y aquí podría hacer un corta y pega, pero vuelvo a reiterarme en su maravilloso sentido del equilibrio. En los géneros fantásticos, la balanza entre creación de mundos y ritmo pienso que debe de ser meticulosamente equilibrada, y Luis hace ya mucho que le tiene tomada la medida. Ofrece la cantidad de salsa justa para ubicarse en el universo en el que se desarrolla el relato sin problemas, pero sin llegar a empachar. Medido al microgramo. Aquí encontramos la medida precisa para que sea creíble sin generar una lectura pesada. Uno de los tantos detalles que me han encantado, por ejemplo, es la forma en la que se comunican ambas especies y los errores lógicos que podrían encontrarse en un sistema de traducción.

Así, el avance a lo largo de la obra es ligero, ameno y entretenido. Llegamos, casi sin darnos cuenta, a un final que, en mi opinión, se hace algo abrupto. Puede que esa sensación de acabado repentino se deba a la propia necesidad de querer continuar con la historia; recordemos que se trata de una saga y, bueno, así cogeremos con más ganas la continuación. Por otro lado, lo que sí me parece un acierto es la abertura que deja respecto al contexto general y lo que esta saga puede ofrecer con su ampliación. Muy interesante.

Dicho esto, ya estáis tardando en haceros con una copia. No os defraudará. Los que disfrutéis de la ciencia ficción, tenéis el entretenimiento asegurado. Para los que este género no esté entre vuestros favoritos, os servirá para conocer a un maravilloso autor.

Gracias de nuevo, Luis, por hacer magia con las teclas.
Nada más por hoy. ¡Nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

LAS CAGADAS DE TUS NOVELAS DE CIENCIA FICCIÓN #2 – La comida del futuro

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Tras la buena aceptación de la entrada Las cagadas de tus libros de ciencia ficción #1 – El ADN, me animo a seguir con esta serie de consejos (por llamarlo de alguna manera) sobre esas cosillas que veo con frecuencia en las novelas de ficción y que me chirrían porque pienso que le dan más razón a la parte de ficción que a la de ciencia. Y esta vez voy a abordar el tema de la alimentación del futuro.

La comida del futuro
Ei, tío, espera un momento que me voy a pasar por el McPíldoras a por una pastilla de pollo y otra de ternera. Así me imagino yo la alimentación del futuro, tal como veo en la mayoría de las novelas. En un futuro apocalíptico en el que ya no existen plantas ni animales, se soluciona el tema de la nutrición inventando unas grageas mágicas. Así, de la nada.

Me encanta porque tras varios párrafos en los que el autor nos muestra con una delicadeza exquisita un panorama desolador y carente de vida, el protagonista se saca una pastilla del bolsillo y se la echa a la boca con toda la tranquilidad del mundo para cenar. ¿Pero qué lleva ese comprimido? ¿No os lo preguntáis vosotros? ¿Qué está comiendo si ya no existe nada? ¿De dónde ha salido lo que lleva dentro?

Del laboratorio, ya. Pero los científicos, por mucho que lo que hacen sea parecido a la magia, necesitan materias primas. ¿De dónde han salido esos azúcares si no hay plantas? ¿De dónde las proteínas? Bien, pues para que no quede tan en el aire este problema, aquí va una chuleta (nunca mejor dicho) para que podáis rellenar esas píldoras y que dejen de ser tan mágicas. Recordad: la magia de la ciencia ficción es hacer creíble lo increíble.

Los bioelementos, o elementos que necesitan los seres vivos para desarrollarse y que deberían estar incluidos en las pastillas del futuro son: principalmente CHON (carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno), otros bioelementos secundarios (azufre, fósforo, magnesio, calcio, sodio, potasio y cloro) y otros oligoelementos que se necesitan en muy menor medida pero que son igualmente esenciales (para los humanos: cobalto, cromo, cobre, flúor, hierro, manganeso, níquel, selenio, yodo y zinc).

¿Sabéis de dónde se pueden obtener todos estos elementos? De las rocas. Aunque te hayas cargado toda la vida de tu planeta ficticio, incluso si has alterado su atmósfera…, imagino que quedará suelo sobre el que viven tus supervivientes. A partir de ese sustrato rocoso, puedes nombrar una tecnología capaz de conseguir todos los bioelementos necesarios para esas pastillas mágicas.

Lo sé. Estoy siendo muy quisquilloso. Yo mismo he obviado de qué está hecha la carne sintética cuando en En el nombre de Eva, Felabert degusta uno de los escasos filetes naturales que quedan y compara su excelente sabor con el de la comida artificial. Pero es porque para una novela ligera toda esta información puede hacer que pierda el ritmo. Sin embargo, para una ficción pretenciosa y consistente, creo que puede venirle genial. Si estás siendo muy puntilloso con el resto de temas apocalípticos, no dejes la nutrición, uno de los más importantes, de lado. En el apocalipsis, a la gente le interesa saber la forma en que comen (y cagan) sus personajes, créeme.

Y, vale, puede que tu escenario no sea tan apocalíptico. Puede que los animales más desarrollados se hayan ido extinguiendo… pero, los insectos, tan propensos a adaptarse a las nuevas situaciones, pueden seguir apareciendo. Y, en ese caso, ya tienes una fuente extraordinaria de nutrientes. Un buen batido de saltamontes puede justificar el aspecto nutritivo de tu libro. No me mires así. De hecho, si la población mundial sigue creciendo a este ritmo, puede que sean nuestro único recurso. La cuentas salen si relacionamos la cantidad de proteína que aportan comparado con el espacio necesario para criarlos.

Dicho esto, espero que te haya servido para alimentar de manera más coherente a tus personajes. Trata de evitar el manido recurso de las píldoras nutritivas tan alegremente, sin darle algo de consistencia antes. Que solo falta darles sabor a vómito o moco para que parezca Harry Potter.

Nada más por hoy. ¡Buen provecho!
¡Nos vemos las instacaras por @icaro_jon!

 

10 y 11 de JULIO – Descarga gratuita EN EL NOMBRE DE EVA

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Ya tardaba en hacer esto. Una de las tantas cosas maravillosas que tiene publicar con Kindle es que te permite poner tu libro de manera gratuita unos días limitados. Así he descubierto yo grandes autores y así he podido disfrutar de increíbles historias sin coste alguno. Y creo que es el momento de intentar devolver parte del cariño que he recibido por parte de esta iniciativa haciendo uso de ella y poniendo gratis a vuestra disposición la novela de “En el nombre de Eva“.

Se podrá adquirir gratis en la tienda Kindle de Amazon el martes 10 y el miércoles 11 de julio. Si teníais pensado echarle un ojo, es el momento. Y si ahora no tenéis tiempo pero pensáis disfrutarla en un futuro, aprovechad y descargarla aunque la dejéis aplazada en vuestra biblioteca Kindle, ya que así la tendréis ya guardada sin rascaros el bolsillo.

Deciros que el simple hecho de descargarla a mí me ayuda mucho. Al parecer, si estos días gratuitos la novela se mueve, Amazon entiende que es interesante y la tiene más en cuenta. Tecnicismos aparte y hablando desde el corazón, las descargas gratuitas de estos días a mí me suponen una tremenda alegría y me suben la moral. No hay nada peor para un escritor que el hecho de que los lectores no quieran tu novela ni gratis. Así que, por cada descarga en lo que dura esta promoción, ahí va un TREMENDO AGRADECIMIENTO por mi parte. De corazón.

Si os hacéis con ella, espero que la disfrutéis. Es una novela corta, ligera y directa que se lee en un par de horas, perfecta para llevar a la playa con el Kindle. Mientras el sol se encarga de broncear vuestra piel, espero que la historia os ayude también a coger color por dentro con la propuesta cívica de su metáfora. Me vengo arriba cada vez que alguien entiende el trasfondo y se da cuenta de que todos somos Eva.

Nada más por hoy. Muchas gracias por pasar por aquí como siempre, y otro puñado más de agradecimientos si hoy en concreto os pasáis por aquí.
¡Nos vemos las instacaras en @icaro_jon! Que, por cierto, si hoy os metéis a mi Instagram, podréis ver el booktrailer de la novela. ¡Abrazos!

 

 

LAS CAGADAS DE TUS NOVELAS DE CIENCIA FICCIÓN #1 – El ADN

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El título de la entrada bien podría haber sido Consejos para mejorar tu novela de ciencia ficción y no habría sido tan escatológico, pero tampoco soy yo ningún gurú para erigirme como un maestro del género. En cambio, sí hay cosas que veo repetidamente en muchas novelas de ciencia ficción y que rompen la magia de hacer creíble lo increíble, para mí una de las grandezas de este tipo de literatura.

Así pues, voy a comentar esos argumentos que me chirrían y que hacen que me cueste seguir avanzando en la historia (o que incluso acabe cerrando el libro), por si a alguien le pudiera parecer útil o interesante. O por si quisiera rebatirme, por supuesto. En el apartado de hoy, me voy a centrar en el ADN: esa molécula que a menudo se usa de comodín para que las cosas fantásticas tengan su inexplicable explicación.

 

SUPERHÉROE POR MUTACIÓN
Vamos a suponer que un personaje es capaz de trepar por las paredes y lanzar telarañas porque le picó una araña radiactiva. Anónimo, por supuesto. Le podía haber dado por comer moscas, pero eso no le daría ninguna ventaja más allá de ahorrarse un buen dinero en insecticida. O, pongamos, que por alguna extraña casualidad, existe un universo en el que las mutaciones generan superpoderes y hacen crecer los músculos en lugar de, yo qué sé, hacer que crezcan otras partes del cuerpo y que también permitirían titular la serie con una X, pero con distinto significado.

Si algo ha inculcado en nuestras mentes la ciencia ficción es que una mutación puede crear un superhéroe. Un cambio en el ADN y, zas, a cazar malotes. Pero la cosa no funciona así, no al menos para que uses este argumento tan gratuitamente en tus novelas. Para que un cambio en el ADN genere una habilidad extra, este ha de afectar directamente a todas las células que se encargan de gestionar esa función. Es decir, si lo que me permite es lanzar rayos por los ojos, necesitaré tener la misma mutación en las células oculares encargadas de ello, por no hablar de todas aquellas del sistema nervioso y/o endocrino que regulan este nuevo comportamiento. Teniendo en cuenta que las mutaciones son azarosas, sería extremadamente fortuito que ocurrieran justo y exactamente en esas células y no en otras, y que además los cambios se combinaran para que, en conjunto, permitieran esa nueva habilidad de manera eficiente. Estadísticamente, a Peter Parker le hubiera resultado más fácil ganar la lotería que convertirse en Spiderman. Y varias veces.

Todos somos mutantes. Imaginad mi cara de sorpresa y mi boca abierta al escuchar esta afirmación por parte de mi profesor de Biología, una persona respetable para mi yo adolescente de entonces. Pero tiene razón. La enzima que construye el ADN, la ADN-polimerasa, no es perfecta. Tiene sus ratos de distracción y se equivoca, generando cambios fortuitos en el ADN en todos y cada uno de nosotros. En algunos casos, este cambio ocurre en la parte del ADN que no se utiliza (ADN chatarra) y no ocurre nada. En otros, afecta al ADN que influye directamente en las funciones celulares y las altera hasta causar su muerte. Sin que nos demos cuenta. Desgraciadamente, en otros, los cambios afectan a su ciclo celular y la célula comienza a replicarse sin control generando un tumor.

Pero de ahí a que ese cambio genere una habilidad extrema para crear a un superhéroe, a menos a día de hoy, no se conoce que se haya dado el caso. Sería demasiada casualidad. Es más, nuestro sistema inmune se encargaría de eliminar las células afectadas rápidamente al reconocerlas como extrañas. Los villanos pueden respirar tranquilos. De momento.

Otra cosa es que el cambio sea intencionado. Dirigido. Que, mediante alguna ayuda tecnológica, pueda provocar la mutación en las células que yo quiera y de la manera que a mí me apetezca. Así, sí (si obviamos la corrección inmunológica, por ejemplo, con inmunosupresores). En El sanador del tiempo, mediante un viaje simulado al pasado se encontraba la forma en la que había que corregir el ADN de un paciente, y después la maquinaria sanitaria utilizaba esa información para variar todas las células afectadas, que realmente eran todas las del cuerpo humano porque se trataba de incongruencias genéticas heredadas.

Porque, en relación a ello, tenemos la segunda vía de escape para justificar un cambio genético masivo y la aparición de nuevas habilidades: que nazca con ellas. Si los cambios en el ADN se producen en el zigoto, estos se transmiten a todas las células del embrión y posteriormente al individuo. Es decir, si tu superhéroe fue modificado desde su origen, tiene sentido que disfrute de las habilidades que lo convierten en lo que es.

Para eso no hace falta que haya un laboratorio que introduzca los cambios selectivamente en el zigoto de nuestro personaje, lo cual limitaría el argumento. Puedes utilizar, por ejemplo, el recurso de que la mutación ocurrió en el óvulo de la madre (o en el espermatozoide del padre), de manera que así se transmite al hijo. O, también, el cambio pudo ocurrir durante el desarrollo embrionario del personaje. En ese caso, el cambio solo debería afectar a una célula o a un reducido número de ellas, dejando menor margen de la consistencia de nuestro argumento al azar. Es así como suceden los cambios significativos, como en el caso de las personas que nacen con algún dedo de más o de menos. No es que tengan superfuerza o visión nocturna, pero al menos permite un acercamiento más realista al concepto de mutación y habilidad.

 

Y hasta aquí la disertación de hoy. Quería hablar del manido recurso de los cambios en el ADN para generar plagas zombi o de los híbridos, pero lo dejo para más adelante, que no quiero que se alargue demasiado esta entrada. Por supuesto, todo esto son observaciones que pienso que pueden venirle bien a toda novela de ciencia ficción. Con esto no quiero decir que las que levantan un poco la mano con el criterio científico no sean divertidas, ni buenas, pero creo que con ciertos conocimientos pueden pasar de ser grandes historias a ser sublimes.

Nada más por hoy.
Un saludo, ¡nos vemos las instacaras por @icaro_jon!

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