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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

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correr

ENTREVISTA La muerte de Pico Mocho

PROMOlibro

Seguimos adelante con el concurso Tu libro no me suena (todavía). Os recuerdo que la tercera jornada finaliza esta noche a las 23.59 horas, por lo que si queréis disfrutar gratuitamente de las obras participantes y expresar vuestra opinión votándolas, estáis a tiempo. Si os gusta leer, ¡ya tenéis plan para la tarde de domingo!

Mientras tanto, os dejo con una entrevista a otro de los ex-participantes. Se trata de Roberto Enrique Araque, que participó con su colección de cuentos “La muerte de Pico Mocho y otros relatos“. En lo personal he de decir que ha sido un placer conocerle, una persona amable, amistosa y extremadamente interesante. Sin duda, una de las cosas que con más cariño voy a recordar de este evento es haber podido contactar con alguien como él.

Os dejo aquí la entrevista con sus grandísimas y afiladas respuestas para que también vosotros podáis disfrutar de su persona.

picomocho
1. Saludos, y gracias por participar en esta entrevista cuyo objetivo es conocer un poco “La muerte de Pico Mocho y otros relatos” y tu opinión sobre la actualidad literaria. En primer lugar, tu obra nos cuenta mediante el uso de cuentos la vida de Pico Mocho. ¿Qué puede encontrarse el lector en ella?
La actualidad literaria es como estar en un salón donde todos quieren hablar y ser escuchados, pero ninguno presta atención a lo que dice el otro.
2. ¿Por qué te has decantado como autor por el cuento? ¿Es el formato que prefieres escribir?
Me gusta, simplemente eso. 
3. El cuento tiende a valerse de la metáfora para transmitir alguna enseñanza. ¿Qué crees que puede aprender el lector leyendo tu obra?
Entiendo que resulta difícil asimilar mis relatos si no eres venezolano y precisamente mis cuentos hablan sobre Venezuela. Mi país, o la gente de Venezuela, cree mucho en el “caudillo” o el líder que los sacará de la pobreza y nos devolverá nuestros “mejores” tiempos. La “muerte de Pico Mocho”, no sé si con éxito, toca ese tema.
4. En el concurso intentábamos dar a conocer obras autoeditadas. ¿Cómo piensas que se encuentra la autoedición actualmente? ¿Cómo la ves en el futuro?
Tiene cosas muy buenas, pero grandes desventajas. Me refiero a que es necesario un editor, por lo menos en el aspecto de la ortografía.  La escritura dejó de ser un arte y se convirtió en un negocio. Pues ese es el futuro; historias de vampiros, hombres lobos, dragones y “erotismo literario” por todos lados, omisión de algunas reglas ortográficas, desprecio por la semántica… 
5. Una de las cosas que hemos comentado en anteriores entrevistas sobre la autoedición es la falta de confianza del público en este sector. Parece que cuesta confiar en sus autores, aún, como en tu caso, teniendo menciones especiales en concursos (Roberto obtuvo una mención especial en el concurso de cuentos de la Policlínica Metropolitana). ¿Qué solución piensas que se podría aportar en este sentido?
Es complicado. He conversado con algunos colegas y todos coinciden en que los libros se venden por la publicidad y lo que está de “moda”. No puedes cambiar el mundo, pero sí colocar un granito de arena y tratar de ser feliz. ¿ La solución? Leer y escribir. 
6. ¿Y qué piensas de la literatura en general? ¿Cómo crees que se encuentra en la actualidad y hacia dónde se dirige?
La literatura es una amante infiel; no paga, pero es imposible dejarla.
7. Y nada más. Muchísimas gracias por tu intervención. Así que, para finalizar, ¿te gustaría añadir algo más que quisieras comunicar?
Muchas Gracias. Saludos a los otros participantes, éxito y bendiciones. 

CARRERA DE LOS CASTILLOS ALICANTE

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¡Buenas! Sigo vivo, a pesar de mi ausencia por el blog. El calor no ha podido conmigo. Si acaso, con mi cerebro, que con las altas temperaturas siento que funciona más lento. Os cuento sin venir a cuento: siempre me pasa que cuanto más tiempo libre tengo, menos tiempo tengo para hacer cosas. Es así. Si tengo un rato libre quiere hacer una cosa, pero si tengo dos ratos libres quiero hacer cuatro, y así exponencialmente… De ahí el motivo de mi desaparición. Menos trabajo pero más quehaceres. Pero ya vuelvo por estos lares.

Una de las cosas que me mantiene ocupado (y los que seguís el blog lo sabéis) es salir a correr. Tras otro de mis tan odiados como frecuentes parones, vuelvo a mover un pie tras otro al ritmo que me dejan mis pulmones. Sí, con este calor que parece que Satanás se haya escapado por Alicante. Yo funciono de esa manera, hasta que algo no se pone verdaderamente difícil, no acumulo la motivación necesaria para abordarlo.

Mi próximo objetivo es la Carrera de los Castillos del 2 de octubre en Alicante. Este año no se me escapa. Siempre quiero hacerla porque creo que tiene un componente épico que los frikis de la fantasía como yo no podemos dejar escapar. Pero por unas cosas u otras, nunca me ha pillado en forma para apuntarme. Eso sí, para la próxima edición tengo una cita con Santa Bárbara.

Y como sé que me seguís muchos de Alicante por aquí y que otros tantos lo hacéis por las entradas que suelo poner de running, utilizo esta entrada para ver si hay alguien más interesado en hacer esta carrera. Estaría bien vernos por allí, o entrenar algún día, o simplemente darnos ánimos… Ahí lo dejo.

Y nada más. A partir de mañana ya vuelvo con la temática literaria habitual. Por cierto, ya tenemos participantes para Tu libro no me suena (todavía), así que estad atentos.

¡Que tengáis un buen día!

CORRER CON SENTIDO#2

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Hace justo tres meses, desde aquel palizón para despedir a mi tía, que dije que no volvería a correr si no era con sentido. Y vaya si he cumplido mi palabra. Porque lo que se dice correr… no he corrido.

Así que, entre la necesidad y la pasión, ayer decidí que era el momento de revertir la tendencia. Me propuse un reto adecuado a mi pasividad, unos 10 km (sí, sé que es poco, que es lo que utilizaba para un simple entreno básico estando en buena forma física), que en mi actual estado físico ya es todo un hito. Al final fueron 12 km, pero en esto de correr con sentido, los números son lo de menos.

Me propuse como objetivo la Universidad de Alicante, donde me licencié en Biología y donde invertí 6 años (y pico) de mi vida. Dicen que la etapa universitaria es la mejor en la vida de una persona. Yo no diría tanto, pero sí que es cierto  que aproveché la carrera para sumergirme en los recuerdos de aquellos maravillosos años, para dejar que el paso por aquellos edificios me diera un baño de nostalgia. Así pues, corrí con la intención de volver mentalmente a aquella etapa de mi vida.

Y recordé los malditos exámenes. En serio, aún tengo pesadillas con ellos. Aún hay días que en mis sueños no me da tiempo a completar preguntas que no me sé porque no me las he estudiado. Hoy en día, como profesor, aún los sufro cuando mis alumnos se enfrentan a ellos. Y los sufro también porque pienso que los exámenes deberían estar fuera de un sistema educativo eficiente, su único objetivo es calificar a las personas en función de cuánto tiempo son capaces de someterse a las ordenanzas de un superior.

Recordé también los jueves de barrio, de acabar la noche en el puerto y de quedarse a dormir en un piso de estudiantes. Todo un pack que era un mundo en sí, sobre todo para un chaval introvertido que la fiesta nunca ha sido su principal motivación.

Recordé las tardes interminables de prácticas y el odioso autobús. Como venía de un pueblo de la Vega Baja, a menudo cogía el autobús a las 6:45 de la madrugada y llegaba a mi casa a las 21:30 de la noche. Así, varios días seguidos. Dormía 3 horas para tener algo de vida fuera de los estudios. Es la etapa de mi vida de mayor agotamiento. Los trabajos para mañana, estudiar exámenes el día anterior…

Recordé también mi vida post-adolescente, yo aún sumergido en plena adolescencia. Mis historias como un chaval aún con fe ciega en el romanticismo frente a mujeres ya escaldadas de fracasos amorosos fantasiosos. El choque de trenes de una mentalidad quinceañera contra mentes que ya cosían la palabra amor con la dirección acabar estudios->trabajo estable->casarme. Aún a día de hoy, pienso que la vida es enfrentar este caos llamado existencia con las balas que tienes para el día. Que programar el futuro no sirve más que para olvidarte de disfrutar el presente y que, oye, ¡la felicidad está fuera de la zona de confort!

Recordé también las amistades, inquebrantables, y todos los tipos de personajes que llegué a conocer. Sinceramente, es aquí y solo aquí donde la palabra universidad coge su verdadero sentido, porque te encuentras con personas increíblemente peculiares. Y confirmo, no hay nada más enriquecedor que las diferencias bien compartidas y entendidas.

De la parte física no hay mucho que decir más allá del típico cansancio tras un largo período de inactividad. 12km sufridos, más aún por el calor de esta primavera adelantada, con demasiada pausa. Porque por mucho que pensara “dale duro, que estudiar era más sufrido y aprovar un examen más difícil que seguir corriendo un poco más“, el cuerpo no daba para más. Agradecer, si acaso, que no apareciera ningún dolor muscular o articular más allá de una rodilla izquierda a la que le gusta llamar la atención.

Así que hasta aquí el “Correr con sentido” de hoy. Pronto, otra crónica de una carrera con sentido, que vendrá con muchísimo amor. Espero que no vuelva a ser dentro de tres meses.

¡Un abrazo con sentido!

CORRER CON SENTIDO#1

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Ya sabéis que a veces me gusta poner la versión personal del blog en modo ON, me encanta conoceros a través de los comentarios tanto o más que dejar fuera a mi alter-ego Jon Ícaro y mostraros pedacitos de la persona que hay tras él. Así pues, poneos cómodos, que estáis invitados a este café emocional en una entrada un poco más íntima de lo normal.

Esta historia empieza como muchas otras: muchacho regordete se pone a correr para ponerse en forma. Y lo consigue. 15 kilos menos en cerca de dos meses. Esa fue mi primera “medalla” como corredor.

Después, a seguir corriendo para mantenerse en forma. Pero aparece el archienemigo de estas historias: la pereza. Entonces procedo a hacer uso del gusanillo de las carreras populares para acabar con la rutina. De 10K en 10K, recuerdo mi momento de mayor ilusión tras acabar la Media Maratón de Orihuela. Mi segunda “medalla” emocional.

A partir de ahí, idas y venidas. Semanas de continuidad con parones indefinidos. Ya sólo me queman las piernas cuando corro, me falta ese ardor en el corazón. Y es entonces cuando decido que hay que correr, pero con sentido. Me propongo a fabricarme retos que me motiven y que tengan un alto contenido emocional.

El primero de ellos, ayer. Hace poco comenté en el blog la pérdida de mi madrina. Mi primer reto sería entonces correr desde su casa (lugar en el que la conocí) hasta el lugar en el que la despedimos. De Elche a San Isidro. 22 km. Demasiado para mi forma actual.

No estaba preparado físicamente. Pero de eso se trataba. 22km de quemar la pena, de sudar la tristeza para deshacerme de ella en el camino y dejarla allí, fuera de mí, para siempre. Dos horas y pico de la “soledad del runner” para recordar momentos, para dialogar con mi alma y buscar la paz.

Finalmente, reto conseguido. Con el sufrimiento esperado y necesario, pero conseguido. Sin estar preparado, porque la vida va de eso. La vida nos pone a menudo ante situaciones inesperadas para las que no estamos preparados. Y no nos queda otra opción que enfrentarlas, como siempre, dando un paso más. Un paso más, sin rendirse. Uno no puede quedarse quieto ante las adversidades. Ayer iba de eso. De dejar salir la pena, de dejar entrar la resiliencia.

Por supuesto, habrá retos superiores que iré compartiendo. Esto es sólo un principio.
Os animo a que gestionéis la pena a vuestra manera. Pero no dejad que os cale los huesos. ¡Un abrazo enorme!

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RUTTING#2 – Playicante B

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¿Os acordáis de aquella vez que dije (hace casi un mes) que iba a salir a correr tres veces por semana? No, ¿verdad? Pues mejor, porque desde entonces sólo he salido dos días y por mantener un poco el tono (y la dignidad).

Así que hoy tocaba revolverse contra uno mismo y meterle una ruta al cuerpo. Si la otra vez hice ruta playera en dirección Campello, hoy tocaba la inversa. El objetivo, añadir 2km más a los 10km anteriores, con rumbo a San Gabriel. La idea, acabar yendo paralelamente a las calas más allá de San Gabriel, pero el GPS ha marcado la mitad del trayecto justo en la estación de tren de San Gabriel, y como el cuerpo no estaba para más desde ahí empecé la vuelta al hogar, Carolinas.

 

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Mucho calor. Y hambre (es lo que tiene intentar cuidarse). Y falta de práctica… Todo junto se ha materializado en el demonio ese del hombro que te susurra “va, déjalo, si nadie se va a enterar…”. Pero tenía que publicar aquí y eso me ha servido para hacer los 12km, de mejor o peor manera, pero yo soy de los que piensan que las cosas se terminan aunque sea arrastrándose. Y así, con la obligación de escribir estas líneas, se cumplía el primer objetivo de estas crónicas ruteras.

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El segundo objetivo era aprovechar la soledad del corredor para pensar en tramas, historias, todo lo que pudiera enriquecer mis libros. Lo cierto es que me he tenido que obligar a no pensar. Con el segundo libro a punto de publicarse y las ideas del tercero en plena ebullición, tengo que frenar mi cabeza y darle más a los dedos. Lo que sí he pensado es en cosas para darle más vida al primer (y en breve el segundo) libro de la saga “El sanador del tiempo”.

Pero eso, ya os lo cuento mañana.

¡Un saludo!

RUTTING#1 – Playicante

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Hablemos de running. O sin modernismos, de correr. Y diréis, ¿qué pinta hablar de correr en el blog de un escritor? ¡Mucho! ¡Mucho! Para empezar, salir a correr te deja bastante tiempo para pensar, y es ahí donde cuajan las buenas ideas. Mucho de lo que escribo en mis textos comienza a gestarse en mis corridas (por mal que suene). Por otro lado, correr te pone al límite, y teniendo en cuenta que ahora escribo sobre cosas épicas, ¿qué derecho tengo yo a escribir sobre gente dándolo todo si no siento en mis carnes una milésima parte de su empeño y sufrimiento?

Y si no, pues al menos me conocéis un poco más.
Y yo me motivo para salir a correr.

Así que he decidido bloguear mis salidas, y en ellas comentaré las ideas que se me van ocurriendo para mis libros. Pero antes, os pongo en antecedentes.

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Digamos que hasta 2013 solía entrenar a menudo y participar en carreras populares de 10km sin más pretensión que acabarlas y mejorarme un poquito a mí mismo progresivamente. Lo de los Juegos Olímpicos, como que preferí dejarlo para otra vida.

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A partir de ahí, fui dejándolo progresivamente, convirtiéndome en un corredor ocasional. En enero de 2015 mis neuronas se ponen en plan irracional y me da por prepararme una media maratón en un mes, que acabo satisfactoriamente. Pero de nuevo, dejadez progresiva y corredor ocasional. Hasta que hace un mes, puestos a hacer una locura kilométrica, doblo la apuesta y decido prepararme una maratón completa en un mes. Un resfriado inoportuno me frena cuando ya iba por la media. El resfriado, y la pereza, aparcan mis piernas hasta el día de hoy.

Sé que quiero correr, pero me da pereza hacerlo en modo entrenamiento, con sus ritmos, tiempos, fartleks, días de rodaje, series y toda esa jerga que ya cansa de sólo nombrarla. Quiero disfrutar. Así que, voy a salir a hacer rutas, a poder ser dos de unos 10km y una tercera más larga a la semana.

Para empezar, puesto que viene el buen tiempo, he decidido recuperar un poco la forma post-resfriado inoportuno con una rutilla por la costa alicantina.

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Postiguet, Sangueta y Albufereta para volver a la carga, 10km a ritmo mierder pero que me valen para decirle al cuerpo que se vaya poniendo las pilas. Qué lujo correr con el mar a tu lado. No me enrollo más y dejo este post como punto de partida.

Ah, y lo de rutting, pues eso… Este tipo de posts no quiero llamarlos running porque la idea es más salir a hacer rutas para despejarme y organizar ideas literarias que para conseguir buenos registros físicos.

¡Un saludo!

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