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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

Categoría

poesía

¿Lector KINDLE? Necesario, no. Recomendable, sí.

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Encuesta rápida. Que levante la mano quien tenga un lector Kindle. Aunque no os vea, imagino que sois pocos. Por mi experiencia, sé que es un dispositivo muy conocido, pero poco usado. Salvo en Estados Unidos e Inglaterra, donde están en la vanguardia de la lectura digital. El caso es que… es curioso que llame tanto la atención, pero que sean tan escasos sus usuarios. Cuando trato de indagar sobre esta cuestión, la conclusión a la que llego es porque la mayoría de gente todavía no asimila la lectura digital o incluso la rechaza. Es llamativo precisamente… porque el lector Kindle busca mantener la esencia del papel para salvar esta barrera. Veamos…

¿Es recomendable un lector Kindle? En mi caso tengo clara la respuesta: SÍ. Os lo digo yo, que me leí la trilogía de El señor de los anillos en el móvil de camino al trabajo y ojalá hubiera descubierto el Kindle para entonces. El lector Kindle es un dispositivo de lectura digital, sí, pero que trata de no alejarse mucho de la experiencia del papel. La experiencia es muy gratificante, no es reflectante, no cansa la vista… Es justo lo que necesitan aquellos que reniegan de la lectura digital pero quieren aprovecharse de todas sus ventajas.

Pero ¿es necesario? La respuesta es NO. Existen aplicaciones para móvil y tablet que nos permiten disfrutar de los libros digitales como Aldiko o la propia App de Amazon para Kindle. Alternativas a tener en cuenta, sobre todo por el alto coste de un dispositivo Kindle (aunque si eres un lector frecuente se amortiza al ser los libros digitales más baratos). La experiencia con estas aplicaciones no es en absoluto la misma que con un lector Kindle (y de hecho entiendo que la gente incluso reniegue de la lectura digital), pero yo me he leído decenas de obras así en mi teléfono móvil. Y las he disfrutado. Y de hecho hubo una época en la que leía más en el móvil que en papel. Podía leer en cualquier lugar, llevar decenas de libros siempre encima y a mejores precios.

Pero a día de hoy reconozco que el lector Kindle es otra cosa que se acerca más a la lectura tradicional, que es la mejor opción para los que buscan lo mejor de ambos mundos, el del papel y el digital. Para los que estéis pensando en darle una oportunidad, debéis saber los tipos que hay y sus ventajas, de manera que podáis haceros con el que más se adapte a vosotros:

  • Kindle clásico: es la versión original y por ello… la más barata. Si no te convencen las mejoras de los otros modelos, quédate con este, tampoco creo que haga falta más. Por algo es el modelo más vendido. Tendrás la experiencia de este reader y las ventajas en cuanto a precios de libros y comodidad de transporte en su modelo más básico. Desde 2019 incorpora iluminación, por lo que su principal problema, que era no poder leer de noche, queda subsanado. Su precio suele estar en torno a 100 €, aunque ahora Amazon lo tiene en oferta aquí en torno a 70 €, por lo que es una gran oportunidad para hacerse con él.
  • Kindle Paperwhite: la principal ventaja de este modelo era que incorporaba iluminación, algo que el modelo clásico ya ha subsanado. También es más ligero y más fino, y resistente al agua, lo cual puede ahorrarte un disgusto si te gusta leer en piscinas y playas. Su precio está en torno a 130 – 150 €, aunque Amazon en este momento también tiene este modelo rebajado.
  • Kindle Oasis: es la versión más moderna y de alta gama. Lo más llamativo es su estética, con una carcasa de aluminio (en dorado o plateado) que le da un aspecto más exclusivo. Incorpora un acelerómetro que busca emular la sensación de sujetar un libro por el lomo y la pantalla de 7” es ligeramente más grande que en los anteriores. Prestaciones, por supuesto, a cambio de un precio que se eleva a los 250 €. Y en honor a esa exclusividad que Amazon pretende otorgarle, no tiene oferta en su página oficial. Es, entre nosotros, el iPhone de los Kindle, mucho postureo.

 

Para los que estéis dubitativos o hayáis pensado alguna vez en comprar uno de estos dispositivos, espero haberos sido de ayuda. Lo cierto es que el hecho de que cada vez más gente se familiarice con ellos y sea utilizado en mayor medida, nos beneficia a los autores. Descubrir que se pueden conseguir libros por menos de 3 euros (muchos de ellos incluso a 0,99 €), por no hablar del programa Kindle Unlimited (tarifa plana tipo Netflix con un catálogo de millones de títulos), aumenta el consumo de libros, y aunque sea de forma digital, la felicidad de ver que nuestras obras tienen más salida es muy, pero que muy real.

Nada más por hoy, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

¿MENOS ROPA Y MÁS DISTANCIA? ¿Estamos locos?

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¿Cómo lleváis este verano tan… peculiar? Yo, como veis, bastante desaparecido. No por motivos vacacionales, todo lo contrario. Pero mi ilusión creativa siempre ganará la batalla a mi escaso tiempo disponible y aquí os traigo un pedacito del proyecto que me traigo entre manos: Veranovirus, versos al calor de la fría distancia.

La verdad es que este verano está siendo extraño. Pero como siempre digo, allí donde hay incertidumbre siempre hay poesía. Y donde hay novedad, siempre hay reflexión (senti)mental. Esta obra será una recopilación de poemas estivales relacionados con esta nueva normalidad. El que os dejo hoy, versa sobre la incongruente lucha de tener que mantener la distancia en la época más instintiva del año. ¿Cómo se lleva eso de tener que distanciarse de la persona que te atrae en la estación más calurosa del año y no solo por la temperatura ambiental?

Os dejo con el poema ¿Menos ropa y más distancia? Espero que os guste.

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¿MENOS ROPA Y MÁS DISTANCIA?

Algo falla en la ecuación de menos ropa y más distancia
si tu piel descubierta es mi mejor estancia.

¿Cómo voy a alejarme de ti por seguridad
si cada paso atrás es la más pura crueldad?

¿Cómo hago para que mi cuerpo al fin entienda
que no es metal que imantas al caer cada prenda?

Ya me dirás cómo a mí mismo yo me miento
si tus finos tirantes son mi pegamento.

Que sí, que entiendo y sé que alejarme salva vidas,
pero morir pegado a ti es de mis muertes preferidas.

Que la separación no es una opción al ver tu escote,
me salvará del virus, pero no de que explote…

La cosa se complica al llegar a la playa,
tú en bikini y a varios metros mi toalla.

¿Cómo va a ser sano el distanciamiento
si no tocarte es enfermar de pensamiento?

 

Si os ha gustado, iré publicando más contenido constantemente en la cuenta de Instagram @icaro_jon (ahí tengo este mismo poema recitado) y en el blog. Igualmente, si queréis echar una mano con la obra para que pueda seguir avanzando, podéis hacerlo con alguna de las recompensas que hay preparadas para su desarrollo.

Y nada más por hoy, ¡que tengáis un gran inicio de semana!

Y NO PODER TOCAR A QUIEN UNA VEZ NOS TUVO DENTRO…

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Así es esta cuarentena, otra vez afilando un poco más nuestros sentimientos. De ahí este salto emocional a la poesía. Esta vez, no dejándonos estar junto a las madres para celebrar su día. Es paradójico eso de tener que guardar las distancias con alguien en quien vivimos durante nueve meses, en su interior.

Pero una madre siempre está más allá del distanciamiento y de cualquier situación. Para ellas va la poesía de hoy. Si no habéis podido comprarles un regalo o hacérselo llegar por la situación, dedicadle este poema. Que ninguna se quede sin saber lo importantes que son para nosotros. En mi cuenta de Instagram (@icaro_jon) acabo de subirla recitada, por si queréis mencionarla ahí o compartirla para hacérsela llegar.

Espero que os guste:

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¿A QUIÉN ESTÁS DESEANDO VER TRAS TU PUERTA?

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¿Estáis deseando volver a ver a alguien y la cuarentena os lo imposibilita? Estoy seguro de que sí. De hecho, releyendo uno de mis poemas que habla sobre los pensamientos de alguien que se encuentra secuestrado, no he podido evitar que todos nos sentimos un poco así: encerrados y a la espera de que se abra la puerta de nuestra casa para poder ver a esa persona que tanto echamos de menos.

Así que, sin extenderme más, os la comparto aquí. En mi cuenta de Instagram (@icaro_jon) la tenéis recitada, por si queréis verla enriquecida con música ambiental y eso. Espero que os guste. ¡Un saludo!

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P.D.: os recuerdo que en la sección de libros de mi página web tenéis acceso libre y con descarga gratuita a todos mis libros.

¿ESTÁS A FAVOR DEL “APAGÓN CULTURAL”?

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¿Qué os parece el “apagón cultural” promovido por la Unión de Actores? Cuidado, que van a volar cuchillos. Yo mi opinión la tengo clara. No digo que sea la correcta, y de hecho me encantará leer opiniones contrarias para tener un punto de vista más completo. Porque la verdad, me cuesta bastante entender esta rabieta.

En resumen: la asociación de actores se queja de que el gremio no recibe el dinero suficiente por parte del Estado. Nada nuevo bajo el sol. Lo llevan haciendo desde… siempre. Cada gala que hacen es para lanzar balas verbales y quejarse de lo maltratados económicamente que están, en lugar de centrarse en los premios y premiados. En su pasión.

Como medida, han decidido no publicar nada de contenido cultural este fin de semana, para que la gente se aburra hasta la muerte (nunca mejor dicho en los tiempos que estamos) y hacer ver así lo importantes e imprescindibles que son. En resumen, “como no me pagan lo que quiero, me pongo en huelga”.

Me parece legítimo su derecho a hacerse notar. Pero, perdóname, ¿hacerlo con la intención de que te paguen por hacer “cultura” alguien que no son tus espectadores? Es decir, ¿estás reclamando que te den dinero público porque no eres capaz de generar clientes? O, siendo claros: como lo que haces no genera interés, reclamas que se te pague a la fuerza por otro lado. Porque sí. Porque tú lo vales, aunque no lo demuestres. Creo que han perdido el norte. El objetivo en el que tienen que enfocarse son sus espectadores y les están perdiendo el respeto. En lugar de mejorar para ellos, se comportan como mercenarios.

En este mundo están los que se han adaptado a los nuevos modelos de negocio y a sus espectadores. Que se lo digan a los de “La casa de papel”. Están también los que sí consiguen triunfar con sus películas, y que yo sepa no devuelven parte de sus ganancias al erario público. Y después está el resto, los que se aferran al argumento de la cultura para que se les pague por un trabajo con el que no han conseguido trascender. Como si la cultura fuera algo objetivo.

Lo digo desde conocimiento de causa, porque los escritores somos los que más sufrimos esta dura realidad. He visto libros con una riqueza cultural brutal morir a base de polvo. O una persona podría leerse mi libro Gàta y aprender de manera más o menos entretenida la historia de Alejandro Magno. ¿No es eso cultura? ¿No es cultura también los libros que escribís muchos de vosotros? Y no por ello vamos reclamando una paga por el simple hecho de escribirlos.

Sabemos que es muy difícil ganar dinero escribiendo, pero eso va en la vocación. Nos reinventamos para sobrevivir, inventamos mil maneras de generar interés a través de un texto, nos adaptamos, buscamos la forma de llegar al lector sea como sea, PORQUE ÉL ES NUESTRO ÚNICO OBJETIVO Y A QUIEN NOS DEBEMOS. Y si no lo conseguimos, morimos con nuestra obra en paz, sin hacer ruido. Hacemos autocrítica y aprendemos, y una vez recuperadas las fuerzas, lo volvemos a intentar enfocándonos en el único capaz de levantarnos: nuestro lector; nuestro espectador. Porque solo ellos pueden ejercer de jueces. Si lo que hacemos es cultura o no, si es necesario o no para la población, son ellos y solo ellos los que tienen que decidirlo.

Me parece indignante que reclamen un reconocimiento (económico, por cierto) que no han conseguido por parte de aquellos que verdaderamente tienen que dárselo. Y sobre todo que lo hagan en estos tiempos, donde todos los esfuerzos gubernamentales han de centrarse en lo sanitario. Más grave es si cabe que decidan hacer un apagón cuando la gente más necesita de entretenimiento confinados en casa, cuando pueden ser más útiles socialmente. Pero mira que ellos prefieren hacer uso de esa utilidad para erigirse como salvadores y necesarios. Gracias por tanta solidaridad, en serio. Os debemos la vida.

Bueno, puede que al menos les sirva para comprobar que hay otras alternativas que se dedican a reinventarse y que por eso no necesitan pedir el reconocimiento a base de exigencias y presión política. Que se lo digan a Netflix. Y puede que entonces se den cuenta de que ni son tan necesarios ni se les echa tanto de menos.

Aunque en algo sí que tengo que darles la razón: en este país no se valora lo suficiente la cultura ni el esfuerzo que se invierte en ella. Si alguien puede piratear y conseguir una obra gratis, lo hace. No empatizan con los autores. Hablo de mayorías, por supuesto. Generalizo. Excluyo a esas minorías que nos hacen seguir escribiendo páginas, que nos dan la vida con cada comentario. Pero no podemos quejarnos de la situación y echar balones fuera. Algo tendremos de culpa, digo yo. Es nuestra responsabilidad generar interés y crear valor y reconocimiento. Algo estaremos haciendo mal si no conseguimos hacernos valer con lo que hacemos.

De hecho, eso me acaba de recordar un modelo de negocio para el arte que pienso llevar a cabo a partir de ahora: el Pay after show. En este caso, el consumidor accede a la obra libremente y paga después de disfrutarla lo que cree conveniente. Si no le ha gustado, si su disfrute ha sido cero, pues no pagará por ello. Si la ha disfrutado, pagará lo que crea conveniente. Al fin y al cabo, tampoco es justo pagar previamente por algo que no sabes si te va a gustar.

Lo sé, pensaréis que es un modelo… ¿insostenible?  ¿Eso de poner las obras con acceso libre es un suicidio? No lo creo. Pienso que es una forma efectiva de concienciar a la gente de que todo proceso de creación merece la pena ser recompensado. A la larga, solo cuando la sociedad sea consciente de ello, los artistas podrán vivir de lo que hacen. La solución es más social que política. Como consumidor, practico este modelo, me ayudó a conseguir esa conciencia y soy un fan de él. Y como creador, en concordancia, pongo a partir de ahora todos mis libros de libre acceso.

Lo que no voy a hacer es quejarme por la evidencia de que no se venden libros, ni exigir una remuneración aferrándome a que son cultura si no soy capaz de venderlos, porque al fin y al cabo este es un concepto un tanto laxo. Y mucho menos, voy a quejarme en estos tiempos.

Si en algún momento tiene que reivindicarse la cultura en su formato de entretenimiento, es ahora, de acuerdo. Pero no con un apagón. Si alguien puede evadirse un poco de la situación o entretenerse en esta cuarentena eterna con una de nuestras obras, pues deberíamos sentirnos unos privilegiados porque es una realización personal inmensa y una oportunidad de demostrar la valía del arte. A mí no se me ocurre mayor recompensa que saber que en estos tiempos alguien pasa un buen rato leyendo una de mis historias. Así que, por mi parte, de apagón nada; más encendido que nunca.

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

CÓMO VENDER LIBROS CUANDO NO SE VENDEN LIBROS #0

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¿Lo has intentado ya todo para vender tu libro pero las ventas siguen sin despegar? Vender un libro es jodido. Seguramente ya hayas probado con mil cosas y hayas leído varios manuales de marketing literario. Probablemente se te ha encendido muchas veces la bombilla al tener una nueva idea y se te ha vuelto a apagar cuando has visto que las expectativas superaban a la realidad. Si no te ha pasado y tienes pensado publicar un libro, te acabará pasando.

El problema es que somos muchos. La facilidad progresiva para publicar ha creado una masa que ha dado lugar al mercado con más oferta y menos demanda de mundo. ¿Cómo vas a vender un libro si la gente ya no lee y compites contra cientos de miles de personas, muchas de ellas ya muertas pero con más prestigio que tú? Y como decía un escritor al que admiro, la literatura es una sala donde todos tienen algo que decir pero nadie quiere escuchar.

Esta masificación ha hecho que las técnicas tradicionales de ventas de libros ya no sirvan. La gente ya está inmunizada a ellas. Se las conoce. Las ve de manera tan repetida que están hartos. No llaman su atención, más bien les aburren por repetitivas. Así que, no te va funcionar que te leas un libro o utilices los consejos que ya antes le sirvieron a tantos otros.

No obstante, la esencia de esos trucos sigue teniendo un gran potencial, siempre que se actualice y se modernice. La experiencia me ha enseñado que no hay que copiar, hay que actualizar, solo cuando he hecho eso he conseguido darle un empujón a las ventas. Hay que saber darle un giro, devolverle el brillo que las hacía atractivas, devolverle esa frescura perdida. Y eso es lo que voy a intentar con esta serie de entradas. Mostrar cómo revirar las técnicas de venta para que vuelvan a ser útiles y vuestro esfuerzo, esta vez sí, se manifieste en resultados.

A continuación utilizo esta entrada como índice para las distintas entradas que publique sobre este tema:

#1 La presentación

#2 El storytelling

¿ROMANTICISMO O ESTUPIDEZ? La delgada línea roja del amor

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¿Sobredosis de romanticismo o exceso de estupidez? Ya no quedan hombres como los de antes… ¡Pues por algo será! Me encanta esta declaración de Néstor a Nerea en GÀTA.  A la muchacha se le antoja que le traigan un gato de Egipto y él, cual pagafantas empedernido, dice que sí, que por supuesto. Y a patearse medio mundo para encontrar al bicho.

Por un lado, pienso que eso es lo mínimo que se debería sentir para estar con alguien. Tío, si no vas a hacer lo imposible por ella, déjala. Pero por otro lado, ¿sale a cuenta tanto sacrificio? ¿Acaso no es más que el resultado de un concepto romántico del amor inculcado por la sociedad?

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A Néstor, esta decisión, le cambia la vida. No os diré si para bien o para mal. Al fin y al cabo, ellos solo son los aparentes protagonistas de esta historia en la que, el que manda, maúlla y ronronea. ¡Ais! Por esos peludos sí que derribaba yo todas las barreras del romanticismo. Y tú, ¿eres de la antigua escuela o piensas que el amor pegadizo es cosa de otro siglo?

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

VENTAJAS DE LA AUTOEDICIÓN #2 – La fecha de publicación

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¿Quieres publicar un libro? O quizás debería preguntarlo de otra manera: ¿cuándo quieres publicar tu libro? Porque si la respuesta a esta pregunta te importa, entonces me veo obligado a hacer otra entrada sobre las ventajas de la autopublicación. Si en la anterior hablábamos de la ventaja de disponer de un registro de ventas, hoy lo vamos a hacer sobre la importancia de controlar la fecha de la publicación.

Imagina que has enviado tu manuscrito a una editorial y que te lo valoran positivamente. Bien, pues para cuando te lo publiquen no quedará ni el humo de esos fuegos artificiales que se crean en la mente de uno cuando celebra mentalmente que una editorial haya aceptado su libro. Con suerte, estará en el mercado un año después. Con mucha suerte.

Una vez aceptado tu libro, este pasa a la larga lista de espera de la editorial. Después, para editarlo pueden tirarse fácilmente medio año, y cuando tú, en ese sueño que es ver tu historia hecha papel, estés ya al borde de la desesperación, te dirán por fin que tu libro está ya perfectamente preparado para ser lanzado… dentro de tres meses más. En mi caso, para la publicación de El corazón del aedo, pasó más de un año desde que me llegó la valoración positiva hasta que se publicó.

Esto, para planificar una estrategia de promoción en el momento más importante de la historia de un libro, que es su lanzamiento, es algo inaguantable. ¿Que escribes una novela sobre un tema de moda y de importante impacto social en el momento de redactarse? No importa, cuando te lo publiquen ya no se hablará de ese asunto tan importante que has abordado. ¿Que tienes una historia que sigue las tendencias actuales de venta? Qué más da, si cuando por fin puedas venderla las tendencias serán otras… Y ni hablar de aprovechar fechas marcadas. ¿Tu libro tiene las navidades como punto de inflexión para el reencuentro familiar? Vale, pues te la publicamos en verano. Ah, ¿que tu historia tiene como marco geográfico una playa de Hawái? Venga, que salga en diciembre.

Pero quiero ir un paso más allá de lo eminentemente práctico y comercial. ¿Qué pasa con lo que sentimos por nuestros libros? No es lo mismo ver publicado un libro que acabas de escribir, que uno que finalizaste hace un año. No lo es para ti como autor, que ya tienes la cabeza en otros proyectos literarios, seguramente mejores porque habrás aprendido nuevas técnicas y tendrás más experiencia en esto de escribir. Entonces, ese libro que se te va a publicar, ya no lo verás de la misma forma. Ya no es tu sueño presente, es parte de tu pasado. Si has hecho las cosas bien, tu pasado como escritor debería de ser peor que en la actualidad, y será inevitable que veas tus obras pasadas con recelo y que pienses que son mejorables.

Y lo que es peor, tampoco será lo mismo para tu lector, porque tu ilusión se habrá ido desvaneciendo con el tiempo. Y hay una cosa que te puedo asegurar: si no contagias tu pasión por tu historia, nadie la va a querer leer. Más importante que lo buena que sea o deje de ser, lo que hará que se acerquen a ella será el entusiasmo con el que la trates. Eso lo tengo comprobadísimo, El sanador del tiempo es la novela que con más emoción he publicado por diversos motivos y es la que mejores resultados ha tenido, con diferencia. Si autopublicas, tú decides la fecha del lanzamiento. En cambio, las tortuosas esperas literarias hacen que se desgaste tu ilusión poco a poco cada día.

Nada más por hoy. Espero que mi experiencia os haya servido para que tengáis más información en esta odisea literaria que es publicar un libro.

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras por @icaro_jon!

 

#RECOMENDADÍSIMO: Mika Holdbrand, diplomacia en Alisia

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Os diría que hoy vengo a hablaros de un libro, pero estaría mintiendo, porque para mí, Mika Holdbrand: Diplomacia en Alisia, es algo más que eso. Es el regreso de Luis M. Núñez a la fantasía épica, y tal noticia, como seguidor ferviente que soy de él, es equiparable a la emoción que me causa la suma de todos los retornos posibles del universo, incluidos el retorno del rey y el del jedi.

Poca broma con esto, que Luis M. Núñez es a día de hoy uno de los pocos autores que me causan la necesidad de completar toda su obra. Me hace recobrar la fe en ese pensamiento de que los lectores deberíamos ver más allá del libro y ser conscientes del autor que hay tras ellos. Porque, os aseguro, detrás de este hay uno maravilloso.

Pero vamos a lo que vamos. Yo conocí literariamente a Luis M. Núñez con La sombra dorada y su secuela Resurge la plata. Si tuviera que hacer una campana de Gauss con el género de la fantasía épica, esta bilogía estaría justo en el centro de ella, en su punto de equilibro perfecto entre diversión y profundidad. A un extremo de la campana tendríamos a Tolkien con su soporífero Señor de los Anillos, tan elaborado como denso, y en el otro el 90 % de las novelas de fantasía que se publican actualmente que son muy entretenidas pero aportan una elaboración más bien justa y poco novedosa. Pero Luis, para mi gusto, coge lo bueno de uno y lo mejor de lo otro para ser esa referencia que adoro.

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Y Mika Holbrand: Diplomacia en Alisia es una vuelta de tuerca. Nos pone en los ojos de su protagonista, un veterano diplomático de la República de Priseida, y crea una historia en torno a su persona, con lo que eso conlleva. Nos movemos en una primera persona que centra la perspectiva desde el punto de vista de Mika, y eso establece unas claras y definidas reglas del juego.

Los primeros compases del libro nos ponen en la piel del diplomático, en sus quehaceres, y reconozco que estas primeras páginas me desubicaron momentáneamente. ¿Qué me podía ofrecer un funcionario de oficina respecto a la aventura y la acción que uno espera de un libro de este tipo? Me sentía como un lector encerrado entre labores propias de su protagonista. Es el precio que hay que pagar por la originalidad y las propuestas frescas: no saber muy bien a qué atenernos en un principio

Pero ese precio se paga gustosamente conforme avanzan las páginas y la construcción del personaje toma forma a menudo que el argumento se va volviendo más movido. Su inicio nos deja claro que el protagonista no es un héroe al uso, que es un mortal más con sus virtudes y carencias y esto hace que uno pueda sumergirse en los acontecimientos conforme van sucediendo. Mika se convierte entonces en el perfecto motor de una trama que va creciendo y creciendo, pero con una exquisita coherencia que hace que nada se salga del enfoque marcado al inicio. Las aventuras aparecen y la acción se acelera, pero siempre dentro de la cercanía que ofrece la propuesta de centrarse en el personaje de Mika. Y esto, chic@s, es maravilloso.

Siempre digo que es fundamental que una obra de este tipo haga creíble lo increíble, y Luis sabe utilizar a Mika como una perfecta herramienta para conseguirlo. Se mete en la piel del personaje para trasladarnos a su universo de manera precisa, pero es que además lo utiliza para explicar el mundo (de nuevo un maravilloso mundo) que nos muestra, con una sutileza tal que a través de la duda, de la opinión, de la subjetividad de los pensamientos de Mika, nos eneña todo a su alrededor con una excelsa claridad. Me encanta, dicho sea de paso, esa forma en la que Mika reflexiona sobre muchos aspectos y la naturaleza con la que desde su criterio (que puede ser más acertado o no), el autor nos lanza explicaciones atemporales. Eso, nunca mejor dicho, es magia.

Y resumiendo, que no quiero haceros perder un buen tiempo que podríais utilizar en leer esta aventura (que además se lee en una tarde): Mika Holdbrand, diplomacia en Alisia es una novela de fantasía épica que aporta la frescura de un enfoque distinto y original, muy entretenida y balanceada, que vais a disfrutar mucho sin echar de menos una generosa construcción de mundo. Como siempre digo, leer un libro de Luis es como abrir un bote de perfume literario: sabe concentrar lo bueno dándole la medida exacta.

Recomendadísimo, por supuesto.
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