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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

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MI NUESTRA HISTORIA – No leas; decide

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Ahí voy con otra iniciativa literaria con la que pretendo que mi próximo libro sea menos mío y más de todos nosotros. Mi próxima historia será abierta: iré publicando cada capítulo y al final de él propondré una votación para que vosotros decidáis el devenir de la narración. El objetivo, que dejéis de ser espectadores literarios para convertiros en protagonistas, permitiendo una mayor interacción y empatía con los personajes.

Para ello, retomo el género histórico. De ahí que a esta iniciativa la llame Mi nuestra historia, además de porque la historia vaya a ser nuestra al ser participativa (si es que yo cuando hilo…). Tratará sobre Prisco, un comerciante de vino cuyo destino pondrá a prueba el amor que siente por su esposa Sentia y su hija Naevia en pleno Imperio romano.

PROMO

Lo suyo es que participéis a través de la aplicación móvil de Android, que para eso me la he currado. Ahí estará todo bien organizado y además os llegará una notificación cuando se cuelgue cada nuevo capítulo y cuando estén los resultados de las votaciones. Podéis encontrarla en Play Store si buscáis “Jon Ícaro”. Además ahí también estaréis al tanto de mis movimientos y podéis chatear conmigo y todas esas cosas molonas que permite la APP.

Aunque, para los que no soláis usar aplicaciones y en honor a la fidelidad que os debo, también iré colgando aquí los capítulos y el enlace a las votaciones al final. Así que, no me enrollo más y aquí os dejo el primero. Espero que os guste y os animéis. A ver cómo me cuidáis al pobre de Prisco en esta primera situación complicada. ¡Un saludo!

 

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“Los granos de uva revientan bajo los pies de la niña, que ríe al sentir la fruta destrozarse entre sus pequeños dedos. Dentro de la pileta, pisotea repetidamente mientras siente las caricias del zumo sobre su piel. Su felicidad se refleja en su padre. Frente a ella y con los brazos cruzados sobre un pecho henchido de alegría, Aulo Naevio Prisco observa a su hija disfrutar del proceso de pisado.

—¿Lo ves? —dice una voz femenina a sus espaldas abrazándolo desde atrás. A Prisco no le hace falta girar la cabeza para saber que se trata de su esposa Sentia. Sabe que no hay otros brazos en todo el Imperio romano que tengan la capacidad de elevarle al cielo como los que ahora mismo rodean su torso—. No ha sido mala idea cambiar el prensado por el pisado para fabricar el vino. Ella es feliz, y eso es suficiente.

La sonrisa que comparten hija y padres sigue contagiándose de un rostro a otro. Y, sí, lo cierto es que lo que pierden en denarios, lo recuperan en felicidad.

—Además, ya sabes que la uva pisada tiene propiedades curativas que no posee el vino obtenido a través de la prensa —continúa Sentia intentando animar a su preocupado esposo.

—Tampoco tiene su calidad —se lamenta Prisco—. Solo los enfermos se preocupan por la curación del vino. Y esos no trabajan, y por lo tanto no tienen dinero para pagarlo…

—Tranquilo, Aulo. Todo va a ir bien…

El hombre se gira. No puede evitar sentir a su esposa tan cerca y no verla. La aprieta contra sí. Sus labios se funden en un cálido beso que hace que florezca el corazón de ambos.

—Tengo que prepararme para la reunión con el edil.

Sentia afirma con un movimiento vertical de su cabeza. Sabe que Prisco está nervioso por ese encuentro. El futuro de la familia depende de él.

—Yo me encargo de Naevia —dice ella, y deja que su esposo se marche al interior del hogar para prepararse.

Prisco se dirige a su habitación. Se lava el cuerpo con algo de agua lamentando no disponer de una lavatrina para asearse en condiciones. Se echa aceite por un cuerpo que, pese a no estar muy desarrollado, dispone de la musculatura propia de un trabajador de la vendimia. Se pone la túnica e intenta ajustarla a la cintura con la cuerda, pero el nerviosismo le impide completar el nudo.

—¿Te ayudo? —pregunta Sentia, que acaba de incorporarse a la estancia.

—¿Y Naevia?

—Está con tu madre, que intenta quitarle las manchas de uva de los pies. Cuanto más frota, más se ríe nuestra hija, y así es imposible.

Prisco sonríe imaginando la situación. Pensar en su hija es el mejor bálsamo posible para su estado nervioso.

—Yo te ayudo —dice Sentia acercándose a él.

Agarra la cuerda que el hombre tiene en la cintura, pero no para hacer un nudo, sino para retirarla. Le quita la túnica a su esposo y trata de hacer lo mismo con el subligar. Prisco la agarra del brazo antes de que le quite la ropa interior.

—Tranquilo, Aulo —dice ella—. He utilizado una bola de lana para no quedarme embarazada.

—No es eso, Sentia… —Prisco agacha la cabeza—. Creo… que no voy a poder.

La mujer entiende. Está demasiado nervioso para conseguir una erección.

—Perdón, Aulo. Solo pretendía que te relajaras para que fueras a esa reunión más tranquilo.

—Lo sé, lo sé. Y te lo agradezco.

—Tranquilo. Todo va a ir bien, mi amor —asegura Sentia mientras lo ayuda a volver a ponerse la túnica y, por encima de esta, la toga púrpura.

Prisco besa de nuevo a su mujer. Primero en la frente, después en esa nariz respingona tan característica que tiene y finalmente en los labios. Acaricia su mejilla de piel tostada, algo más oscura de lo que suele gustar a los patricios romanos, pero que a él le encanta.

—Vuelvo en un rato.

Se despiden con un fuerte abrazo y Prisco sale de su casa recitando mentalmente las palabras que intentará transmitir al edil. Camina a través de la calzada que lo aleja de las viñas y lo acerca al núcleo del municipio. Avanza por las calles evitando la tabernae, aunque piensa que un buen trago no le iría nada mal. Esquiva a los mendigos, siendo lo más dificultoso evitar el olor que desprenden. Sabe que, si las negociaciones no van bien, probablemente acabe como ellos. Y a él no le importa tener que sobrevivir en tal lamentable estado, pero su esposa y su hija… No. No soportaría verlas así.

Finalmente, llega a la casa del edil, golpea la puerta y no tardan en abrirle.

—Tengo una reunión con el edil del pueblo —dice, intentando sonar lo más amable que puede.

El sirviente asiente y lo invita a entrar. Es guiado a través de la domus y atraviesa un imponente atrio. Siente la mirada inquisitoria de las estatuas de los antiguos gobernantes. Finalmente, llega al tablinum del hogar: el despacho del edil. Se adentra temeroso a la estancia. Dentro, Sexto Menenio Labeo, le espera sentado en una silla curul, presumiblemente de imitación para ensalzar su posición política, pero que aun así intimida a Prisco.

—¡Mi querido Prisco! —saluda el edil e invita al hombre a sentarse—. Yo mismo he probado tu buen vino. Exquisito, he de decir. Al menos antes de que tuvieras que deshacerte de tu magnífica prensa.

Prisco se inclina ligeramente antes de sentarse en el lugar que el edil le ha ofrecido. Sus tripas se remueven ante aquel ataque. Ya le habían advertido de que intentaría sacar a la luz sus debilidades para aprovecharlas.

—Fue una pena, edil —confirma Prisco—. Pero mantenerla costaba más denarios de los que conseguía por ese buen vino.

—Ay, el comercio… —El edil resopla. Disfruta más organizando fiestas que encargándose de las tareas comerciales—. Parece mentira que Roma sea tan próspera.

—Eso mismo es lo que pienso que dificulta el comercio —se atreve a intuir Prisco—. Ahora todos tienen la oportunidad de comerciar y nos perjudicamos unos a otros.

—Por eso tenemos que exportar y buscar compradores en otros lugares. —Prisco sabe lo que el edil quiere decir. Por eso está ahí—. Los dacios no son tan exquisitos. Compran cualquier vino. Seguro que te darán unas buenas monedas por el tuyo, aunque no haya sido fabricado por el prensado.

—Tal es mi deseo —dice Prisco—. Quiero formar parte de la misión comercial que viajará a Dacia.

—Y yo quiero que lo seas. Quiero lo mejor para todos los hombres de este municipio.

—¿Entonces podré ir? —pregunta Prisco entusiasmado. Participar en ese viaje asegurará su economía. Al menos un año más. Él no puede viajar solo a Dacia, no sin la escolta que lo proteja de los asaltantes y que no puede pagar.

—Bueno, ya sabes que hay unas condiciones que…

—Lo sé, lo sé —interrumpe Prisco—. Tengo todos los permisos. Me he encargado de ello.

—¿Y el pago necesario para participar? —pregunta Labeo arqueando una ceja. Sabe que Prisco no tiene los suficientes denarios para abordarlo.

—Lo haré cuando regrese. He hecho cálculos. Revisados por muchos de los sabios del municipio. Ganaré lo suficiente para pagar los impuestos una vez vuelva…

—Ay, Prisco, Prisco… —El edil se acaricia su propia barriga, prominente como la de casi todos los hombres de poder que no pasan hambre—. Pero no puedo permitirte participar si no cumples las condiciones. ¿Qué ejemplo daría yo?

—Pero, ¡necesito viajar! —suplica Prisco. No tiene otra alternativa para conseguir dinero. Ha pensado en otras opciones, pero sabe que no son viables.

—Podría darte permiso, sí, pero eso supondría hacer algo excepcional por ti. —Una sonrisa perniciosa comienza a dibujarse en el mofletudo rostro del edil—. Entonces, tú tendrías que hacer algo excepcional por mí.

—¡Lo que sea! —afirma Prisco, desesperado.

—Se comenta que tienes la esposa más bella del municipio… —A Prisco se le revuelven las tripas. Siente un calor repentino que le invade el cuerpo. Cree saber lo que Labeo va a decir. Ruega mentalmente a Júpiter que no sea lo que está pensando—. Una noche con ella a cambio de dejarte participar en la ruta comercial a Dacia sería algo apropiado.

Algo estalla dentro de Prisco. Siente una bola ardiente salir de su estómago y ascender por su garganta. Quiere vomitar. Se traga la angustia e intenta calmar su corazón, que se niega desbocado. Le duele el pecho solo de pensar en otro hombre disfrutando de su mujer. Pero, si lo piensa bien… No le espera un futuro mejor a Sentia si no consigue vender el vino. La ruina la obligaría a prostituirse. A acostarse con hombres mucho peores que el edil. También sabe que, si se niega, Labeo, despechado, hará todo lo posible para arruinarle la vida. Corazón y cabeza comienzan una batalla digna de los mismísimos dioses romanos. Siente la sangre bombardear sus sienes, incapaz de tomar una decisión.

—¿Qué me dices? —insiste el edil presionando a un confuso Prisco—. No tengo todo el día. Sois muchos los que queréis participar en este evento comercial. Y pocas las plazas libres. Dime, Prisco. ¿Qué decides?

Prisco se ahoga en un mar de dudas. No sabe qué decir. No sabe qué es lo mejor para su esposa. Solo será una noche… ¿Debería permitir al edil disfrutar de su esposa una sola noche para asegurar su supervivencia o debería negarse y condenarla a la pobreza absoluta y a la mendicidad?”

¡Votación finalizada! Puedes seguir leyendo el capítulo siguiente para ver si tu opinión coincide con la de la mayoría de los votantes. ¡Y no olvides votar en el último capítulo actual cuando llegues a él!

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PERDIENDO LA FE EN 3, 2, 1…

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Uno de los discursos que más me gustan de En el nombre de Eva, y que me hace perder la fe en la humanidad. Solo la gente que despedaza a los demás llega al poder. El que tiene la fuerza para deshacerse de toda la competencia a su paso. El que se impone y anula a los demás. Incluso a su hermano de partido, en eso que llaman democracias. A veces, hasta a la propia familia.

Y esos son los únicos que llegan a gobernar.
Nada más que decir.

¡Nos vemos las instacaras por @icaro_jon!

TE REGALO MI AFECTO #5

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El sábado fue el cumpleaños de mi pareja. Y yo, que ya sabéis que soy un novelero, no quise perder esta oportunidad de hacer un regalo personalizado. Ya me conocéis. Para mí, un pensamiento dedicado a una persona vale más que el más caro de los presentes.

Así pues, la personita que aguanta mis incesantes golpes al teclado y mis ausencias mentales pensando en argumentos para mis historias, se encontró una nota en el desayuno con la dirección (virtual) a un archivo de audio que venía a avisarle de que ella era culpable de algo. Y para saber de qué se trataba, tendría que ir encontrando pistas una tras otra.

Las pistas, esparcidas por toda la casa y por todo Alicante en forma de adhesivo esponjoso con forma de corazón, contenían un código que, de nuevo, introducidos en una página de Internet preparada para ello, devolvían un nuevo audio con instrucciones para encontrar el siguiente.

Así, búsqueda tras búsqueda, se llegaba a la última pista que resolvía el misterio diciendo que de lo único que era culpable era de crear recuerdos uno tras otro para hacerme la vida más amable y feliz. Todo eso, con su correspondiente regalo final de un álbum de fotos de Gorjuss (no entiendo qué tienen esos dibujos tan sobrevalorados) repleto de fotografías que, efectivamente, mostraban muchos de esos recuerdos que ella había sido culpable de causar.

Espero que os haya gustado esta iniciativa y que, si os apetece, podáis darle uso a vuestra manera. Yo siempre os animo a tirar de creatividad para crear regalos personalizados y, como veis, a pesar de que ya supero los treinta, espero no perder esta ilusión adolescente por hacer este tipo de tonterías jamás en la vida.

Nada más por hoy.
¡Nos vemos las instacaras por @icaro_jon!

 

LA IMAGEN MÁS BONITA DEL MUNDO

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No se me ocurre mejor título para esta entrada. Creo que sería un acto merecedor del mayor de los castigos no titular así esta publicación con la foto que utilizo para encabezarla. Esa imagen es, para mí y en el momento que la recibo, la más bonita del mundo. Un punto de luz que hace que todo lo que hay alrededor de mi existencia se funda a negro, que mi cabeza no se dedique a otra cosa que transmutar cada uno de sus píxeles en felicidad absoluta.

Y no lo digo por esos ojos que son la firma de un dios, cualquiera en el que creáis, que decidió superarse a sí mismo. Tampoco hago alusión a esa sonrisa que es el pasaporte a un paraíso, uno tan bello que aún no ha sido creado, y que espero no tenga fecha de caducidad. No. Lo más bonito de esa persona es lo que no se ve, lo que esconde por dentro y que yo fotocopio con celosía en lo más profundo de mi corazón. Esa persona es, para mí, una de las tantas formas de amor que como seres humanos somos capaces de percibir: la amistad eterna sin condiciones, la que acepto con los ojos cerrados porque sé que no hay letra pequeña.

Pero con el título tampoco me refiero a ese ángel de mi guarda que aparece en la imagen.

La fotografía es lo más bonito del mundo porque en las manos de la alegría personificada aparece un pedazo de mí. Una catarata de ilusión concatenada de frases, una parte de un gran sueño hecho papel, ese “Sanador del tiempo” que todavía se empeña en darme alegrías. Todo lo que soy, no tiene sentido si no pasa por sus manos. Así ha sido y lo seguirá siendo siempre, mi alegría y su existencia es un matrimonio bien avenido que se consuma cada vez que tengo la suerte de coincidir en el espacio-tiempo con su presencia, en cualquiera de sus formas posibles.

Esta imagen es lo más bonito del mundo por lo que representa: dos cosas sin las que no podría vivir, juntas. Dos pedazos de mi alma representados en un mismo encuadre. La amo, por supuesto. A la fotografía y a ella.

Y nada más por hoy.
¡Nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

AMANDO LA CIENCIA FICCIÓN

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Estoy sufriendo un golpe de fidelidad literaria con mi última novela. Y eso es algo maravilloso. Hace tiempo escribí (y os invité a formar parte de una prelectura cero) sobre el proyecto que estoy llevando a cabo en este momento. Se trataba, en principio, de una novela romántica titulada “Amor sobre ruedas”.

Era, además, la primera vez que hacía una lectura cero en directo, es decir, que se iba leyendo a menudo que se construía. Un experimento muy enriquecedor. La parte positiva, es que el feedback lo recibes teniendo fresco todo el argumento y puedes enderezarlo a tiempo.

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Yo madrugando para escribir y la causa de los retrasos de la novela

La parte negativa, que tener que estar revisando y reestructurando los capítulos hace que no puedas avanzar la historia hasta que todas las opiniones de los lectores (sois unos benditos, jamás me cansaré de agradecer vuestro apoyo y participación) han sido integradas, por lo que ese fuego natural que te hace querer avanzar en el argumento hay que saber regularlo. Pero lo dicho, es una suerte tener a alguien detrás que te hace mejor escritor (incluso persona), que invierte parte de su tiempo (el bien más escaso en la sociedad avanzada) en algo que te hace una ilusión gigantesca. Sin palabras. GRACIAS.

Pero una de las cosas más esclarecedoras es darse cuenta de que uno no puede evitar el género que ama, en mi caso la ciencia ficción. Uno de los avisos más recurrentes entre los lectores era la falta de una trama sólida más allá de los escarceos amorosos, por lo que he tenido que derivar en lo que hace hervir de ideas mi cabeza: la ciencia ficción. Al final, creo que se queda una interesante mezcla (65% romántica, 35% ficción) de la que estoy disfrutando sobremanera.

Pues eso, me apetecía plasmar un poquito las sensaciones de este trabajo. Si os apetece uniros, aunque ya hemos superado el ecuador de la historia, podéis apuntaros como lectores cero escribiendo a juanpacheco85@gmail.com.

¡Que tengáis un romántico (y por qué no ficticio) día!

SE BUSCA LECTOR CERO para novela romántica

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Me lanzo a la novela romántica. Los que me seguís sabéis que siento predilección por la fantasía y la ciencia ficción. Pero también sabéis que pienso que lo único permanente es el cambio, que soy un culo inquieto y que hago apología del aprendiz de todo y maestro de nada.

El lanzamiento de El corazón del aedo me ha roto los esquemas. Me ha acercado a un género y a un público que me está demostrando que en mi corazón caben muchos más litros de felicidad de los que pensaba. También me ha llevado, con el combustible de la nostalgia, al género en el que empecé a escribir y me apetece, me motiva, necesito ponerme manos a la obra con una novela de género romántico. Eso no significa que abandone los proyectos fantásticos que tengo entre manos, pero yo soy de los que deja que los paréntesis en su vida los marque el corazón.

Y en este momento es cuando hago referencia al título de la entrada y os invoco como lectores cero en este género en el que me estreno. Si hay algo que me encanta a la hora de escribir, es la interacción entre personas. Quiero disfrutar también de esta aventura con vosotros, si me concedéis este baile. Aunque los esbozos, los esquemas y parte de la historia ya está escrita, aviso de que será una lectura en directo, es decir, que iréis leyendo más o menos al mismo ritmo de escritura. Si os animáis a participar para que esto sea un poquito más de todos, solo tenéis que escribirme a juanpacheco85@gmail.com o dejarme vuestro correo en los comentarios para ponerme en contacto con vosotros.

La sinopsis de la historia que vamos a leer podría ser algo así:

Amor sobre ruedas
“Heikki es un joven y prometedor piloto de ‘rally’. Lo mejor de las carreras para él no es cruzar la meta en primera posición, sino el abrazo que Rita le da antes de cada competición para desearle buena suerte. Sin embargo, un inesperado accidente acaba inhabilitándole y separándole del mundo automovilístico que les ha unido. En un esfuerzo por seguir cerca de ella, Heikki decide continuar en el equipo como mecánico del equipo. Pero la llegada de Nils, el nuevo piloto que le sustituirá al volante, despertará las pasiones de Rita. Con la vida de Nils en sus manos ¿dejará Heikki que los celos le transformen hasta el punto de manipular el coche de su compañero para provocar su accidentada muerte?”

Espero que os animéis y la disfrutemos.
¡Que tengáis un romántico día!

MI EXPERIENCIA EDITORIAL #2

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Hace poco os comenté mis primeros pasos en el océano literario hasta llegar a ese deseado puerto que es conseguir un contrato editorial. Anteayer salió a la luz El corazón del aedo, obra que publico a través de B de Books (Ediciones B), y por lo tanto puedo contaros un capítulo más de esta aventura.

B de Books es un sello digital que solo publica en formato ebook. Eso, como autor, generó un torbellino de sentimientos en mi interior más allá del dolor de saber que la obra no se publicaría en papel. Mis principales dudas giraban en torno a cuánto esfuerzo iba a dedicar la editorial a mi libro, ya que la inversión en un libro digital es prácticamente nula y la preocupación por su éxito tiende a ir acorde al gasto en su creación.

Respecto a la fase pre-lanzamiento he de decir que recibí un trato excepcional. La edición de la portada fue muy acertada. Reconozco que yo no habría usado el color rosa ni habría tapizado la portada con esos abdominales, pero entiendo que es muy llamativo para su público objetivo, como hasta ahora he podido comprobar. En cuanto al cuidado del interior, con sus correcciones y edición de formatos, también todo muy bien trabajado. Muy agradecido por tal esfuerzo, de verdad.

Pero si nos referimos a la fase post-lanzamiento, con la precaución que conlleva saber que solo lleva dos días en el mercado, mis sensaciones son agridulces. Si algo buscamos los autores en una editorial es promoción. Todo el trabajo anterior, si bien se valora, es algo que podemos hacer nosotros mismos con esfuerzo y perseverancia. Ahora bien, llegar al amplio público una vez el producto ya está preparado, requiere un poder que (de momento) solo tienen las editoriales.

Al ser un producto digital en este caso, siempre he tendio la sensación de que al permitirse una inversión tan reducida, la estrategia se basa en producir en masa a ver si alguno triunfa. Es como echar la caña y esperar que el pez pique. Al moverse tanto volumen de títulos como he podido comprobar, el esfuerzo individual dedicado a la promoción de cada uno de ellos es casi nulo. No va más allá de aparecer en la página de la editorial y de la confianza que genera tener detrás un sello editorial. De nuevo, todo esfuerzo promocional corre a cargo del autor.

¿Qué diferencia hay entonces con la autopublicación? Aparte de que el 96% del beneficio en este caso va para la editorial, poca más. Sé que en el género romántico se ha encontrado un filón, hay mucha venta de novela romántica de autores noveles, pero en el resto de géneros he encontrado muchos compañeros decepcionados. Otro de los aspectos que encuentro negativos es el retraso en el lanzamiento, nada menos que casi un año desde que mi obra fue aceptada. Otros aspectos que me afectan, es el no manejar el precio de la venta ni hacer ofertas a mi debido gusto. Ya sabéis que El sanador del tiempo lo regalé como churros, porque así me salía del alma y nada me lo impedía.

No quiero que esto suene a crítica, no trato de tirar piedras sobre mi propio tejado. B de Books ha hecho un trabajo espléndido y que agradezco. Yo seguiré promocionando El corazón del aedo a lo bestia, dándolo todo como siempre he hecho, porque es mi pasión y estaría siendo hipócrita de no hacerlo. Pero ya sabéis que siempre he sido sincero con vosotros, que este blog es mi resquicio de verdad y la desembocadura de mis sentimientos literarios. Y tal como pienso las cosas, así os las cuento.

Ya veremos cómo afecta el tiempo a esta aventura. Sin duda habrá una tercera entrada para esta serie.

Un saludo a todos. ¡Gracias por seguir ahí!

 

EL PRESENTE ES UN REGALO

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Ya lo decía Oogway, la tortuga de Kung Fu Panda: el pasado es historia, el futuro es incierto y el presente es un regalo, por eso se llama presente. Ahora, con la filosofía oriental no solo tocando a nuestras puertas, sino invadiendo los hogares en su modo Feng Shui, parece que todos comenzamos a comprenderlo y tenemos claro que lo que importa es el momento en el que vivimos. Nada más.

Pero yo, que ya sabéis que hago apología de los videojuegos, ya recibí esta lección con un juego que he vuelto a disfrutar recientemente rebosante de nostalgia: Metal Gear Solid. En este videojuego guionizado, con más similitudes a una película que a un juego de consola, Solid Snake era un agente infiltrado cuyo objetivo era acabar con una amenaza terrorista.

Pero si tiramos de fast forward y nos vamos al final (aviso, spoiler), a Snake le había infectado su propio equipo con un virus para que este acabara con su vida tras la misión y llevar así todos los secretos que había vivido a la tumba con él. Secretos de Estado, que se dice.

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Sin embargo, la doctora de la operación, en un acto de redención le comunica que la activación del virus la ha modificado para que sea aleatoria, pues no quería convertirse en verdugo evidente. O sea, que la enfermedad podría activarse en unos segundos, horas, o nunca. Solo cuando uno está condenado, cuando deja de tener sentido el hecho de consturir la vida que queremos, comenzamos a vivir la que tenemos.

A mí, esta historia y esta reflexión que recibí de adolescente, fue un martillazo a mi estilo de vida y fue un ladrillo importante del muro de la filosofía que mantengo a día de hoy. Todos tenemos un virus mortal de activación aleatoria en el cuerpo. Llámalo enfermedad, accidente, mala fortuna… El miedo a la muerte hace que las personas no piensen en ella, que la integren en su mente como algo lejano, una leyenda.

Pero hay que coger el camino opuesto. Ser conscientes de que es algo real, tangible y cuya inminencia es desconocida. Lo que no hagas ahora, puede que no lo hagas nunca. Aprovecha este momento en el que dispones de cinco sentidos (yo creo que son más) para disfrutarlos. Actívalos en su plenitud. Porque llegará un día en el que ya no podamos disfrutar de ellos. Entonces ya nada importará, ni lo bueno ni lo malo. La vida es ahora. Y punto (y seguido, de momento).

Nada más.
¡Que tengáis un día muy vivo!

SI CONSTRUYERA UN JARDÍN…

Cuentan que Nabucodonosor II construyó los impresionantes Jardines Colgantes de Babilonia para que su esposa Amytis no echara de menos la vegetación de su país de origen. Dándole una vuelta de tuerca, en uno de los poemas de El corazón del aedo, relato cómo sería un jardín si lo construyera no para, sino pensando en la persona amada.

Y no contento con escribirlo, es uno de los poemas que me he atrevido a convertir en canción, como podéis ver al principio de la entrada. Son varios los poemas que me ha apetecido musicar, en concreto cuatro de ellos. Con estas interpretaciones, a caballo entre la poesía y la canción, tengo pensado hacer varias cosas. Quiero tocarlas en las presentaciones del libro para amenizarlas. También quiero grabarlas y a lo largo de esta semana trabajaré en ello. Puede que haga un concierto vía Skype si hay gente que se anima. Y más cosas que se me ocurran. Tendréis noticias musicales mías.

Así que, si llueve a lo largo de la semana, ya sabéis de quién es la culpa.
Un saludo. ¡Que tengáis un musical día!

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