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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

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LEER CON ARENA – BIENVENIDO VERANO

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Entramos oficialmente en verano y el mundo vuelve a dividirse entre los que aman y los que odian la playa. Yo, personalmente, me encuentro entre estos últimos. Puede que sea por el blanco nuclear de mi piel, o puede que sea por eso de que tendemos a valorar menos lo que tenemos al lado. Y vosotros, ¿de qué bando sois?

Pero como este es un blog de literatura, quiero hablar de cómo, una vez más, los libros modifican mi vida mejorándola. Soy incapaz de estar más de diez minutos en una playa. En el agua, aún paso. Pero fuera de ella, no me entusiasma sentirme como una barbacoa recibiendo rayos solares en uno de los llamados (incomprensiblemente) mejores placeres del mundo.

Eso sí, la cosa cambia si tengo un libro en mis manos. Lo confieso: me entusiasma ver a las personas llevándose su libro a la playa y disfrutando de él sobre la arena. Me pone más que ver esos bikinis que os convierten en ángeles terrenales (bueno, cuando prescindís de la parte superior de ellos igual ya está la cosa ahí ahí…). Bromas aparte, lo que vengo a decir es que cuando leo (o en su caso escribo), soy capaz de retenerme a mí mismo en un lugar que no me atrae para nada. De esa manera sí puedo estar horas en la playa.

Así que, de nuevo, un libro cambiando la realidad que nos rodea. Como siempre.
Nada más que decir, que últimamente me he estado extendiendo en las entradas.
¡Que tengáis un veraniego día!

 

EL DÍA QUE ME DESINTOXIQUÉ

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Hoy os voy a contar la historia de cómo conseguí que una droga dejara de afectar a mi vida: el fútbol. Actualmente, hace ya más de dos años que no he visto un partido de fútbol. No es que me sienta orgulloso, es que soy consciente de que mi vida es mejor así.

Mi desapego empezó con la corrupción. Durante los años de crisis, me sentí insultado al ver cómo se subía los impuestos al ciudadano medio mientras que los clubes de fútbol, millonarios ellos, eran financiados con dinero público y contratos bancarios para no caer en la bancarrota. Como persona, sentí que me valoraba muy poco a mí mismo si iba a aplaudir a aquellos a los que se rescataba a costa de hundirnos aún más a la plebe. No voy a hablar de los que se valoran tan poco como para ir a la salida de un juzgado a aplaudir a Messi (y compañía), sabiendo que el fraude del que se le acusa implica que es a ellos mismos a los que se les está robando.

Pero el dinero, al fin y al cabo, es dinero. Más intolerable es la violencia que se alimenta y que surge de manera efervescente en los campos de fútbol. Insultos gratuitos al rival (por el simple hecho de pertenecer a otro equipo), amenazas a árbitros, peleas entre padres en el fútbol base, asesinatos por peleas en las cercanías (a veces incluso dentro) de los estadios… Ahí es cuando te das cuenta de que el fútbol es una droga, pues doblega la voluntad y modula el comportamiento de los aficionados hasta límites, para mí, inadmisibles.

Decidí por lo tanto dejar de seguirlo rotundamente. Es difícil que, una afición de la que has mamado desde niño, acabe siendo algo totalmente indiferente para ti. Aún a día de hoy, tengo la tentación de ver algo que quiero fuera de mi vida. Pero aprendo, como siempre. Es donde me doy cuenta del poder que tiene la costumbre, la fuerza social. Cada uno es lo que es más lo que le rodea. Pero a su vez, me demuestro a mí mismo la necesidad de desapegarme de toda creencia, y eso me hace más libre y creativo.

Y hablando de condicionantes sociales, me parece muy lamentable que el fútbol siga siendo el motor de las masas, que los futbolistas sean vistos como héroes y que se esté proyectando esa imagen en la sociedad. Me pregunto qué hubiera pasado si esa fuerza se hubiera dedicado a los libros. Me imagino a los escritores en el papel de héroes, a 80.000 personas reunidas para compartir una buena lectura de un par de horas, con los medios de comunicación comentando después los mejores momentos. Cómo me gustaría que la pasión humana se volcara de tal manera en algo más creativo y saludable.

En la lectura conjunta surgió ayer el tema de si el hombre era bueno o malo por naturaleza. El hecho de que triunfen eventos en los que predomina la violencia, da qué pensar al respecto.

Pero yo no pierdo la esperanza. Aún sueño con una Liga de ideas creativas, con una Champions League de relatos. El día que la pasión en masa compartida vaya más allá de un enfrentamiento, habremos dado un paso adelante para el entendimiento y será el principio del fin de todos los conflictos interpersonales.

Sin más, que ya me he desahogado bastante, os mando un nada violento abrazo.
¡Hasta otra!

YA ESTOY HACIENDO LO QUE QUIERO HACER

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Cada vez estoy más convencido de que la felicidad es más cuestión de ilusión que de recompensa. El corazón responde mejor a lo que haces para obtener cosas que al hecho de obtenerlas en sí. La satisfacción suelta amarras cuando te acercas a un objetivo y se evapora cuando cruzas la meta.

¿A qué viene esta reflexión? ¿Qué golpe te has dado hoy en la cabeza, Jon, para hablar así? Bueno, hace unos días recibí una valoración editorial positiva, de la que hablaré más adelante (esta vez seré más cauto, para que no me estalle la emoción en las narices de nuevo). Al comentarlo con mi familia y tras la orgullosa felicitación maternal, mi madre decía “ojalá tuviera más dinero para apoyarte en lo que quieres hacer“. Se refería, con esa entrega que solo las madres tienen, a mi sueño de vivir de escribir.

Sí. Es cierto. Poder invertir dinero en algo te da más recursos para conseguir resultados, y en este caso, me liberaría de tener que ganarme el pan por otro lado pudiendo dedicarle más tiempo a la escritura. Pero de aquella frase me quedo con la reacción inmediata de mi instinto, de mi corazón, que cambiando su ritmo cardíaco, como si me hablara en Morse, me decía “tú ya estás haciendo lo que quieres hacer“.

Y es cierto, tengo el jodido privilegio de estar viviendo mi sueño. Es verdad que ya me gustaría dedicarle las 8 horas diarias que toda profesión requiere para salir adelante y tener más medios a mi alcance que explotar. Es cierto que hay mucho más por hacer, por profundizar… Pero no veo de qué manera todo eso me va a hacer más feliz. La emoción de pelear en este mundo ya la tengo. Ese chispazo inicial que revoluciona cuerpo y mente ya lo siento cada día.

Y, apuntando ahora a la frase que abre la entrada, eso es lo importante. Ese fuego cardíaco que sientes cuando quieres conseguir algo. Ese sentimiento está al principio y, por el bien de la felicidad propia, tiene que mantenerse hasta el final. Eso no cambia por mucho que cambie tu sueño. Porque si lo hace, ya no es tu sueño, y puede que un día te encuentres consiguiendo lo que esperabas, pero sin hacer lo que un día pensaste que querías hacer.

Gracias por soportar otro de mis arrebatos de ilusión.
Me despediría diciendo que seais felices, pero tras esta reflexión, mejor diré: sed ilusivos.

Un fuerte abrazo.

SOBRE VIVIR

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Las visitas a los cementerios me sientan mal. Me da por filosofar. Materializa un pensamiento que siempre está ahí pero que parece que no va con nosotros, que es el de saber que un día también estaremos ahí. Así que la entrada de hoy va a tener un poco más de corazón de lo normal. Y de estómago.

A menudo tratamos de buscarle un sentido a la muerte, sobre todo para mitigar el dolor. Y lo cierto es que, en mi opinión, los más cercanos a encontrárselo son los seguidores del nihilismo. No lo tiene. En el peor de los casos (catolicismo, se entiende), anula además el sentido de la vida: la vida solo sirve para ganarse la eternidad tras palmarla.

Y eso, sí que me toca los huevos. Porque yo soy un defensor a ultranza del sentido de la vida. Me da mucha pena ver el final de una vida que no ha hecho más que sobrevivir, que intentar llegar a fin de mes sin haber conseguido algo único. Ojo, que tal y como está la vida, el simple hecho de llegar a fin de mes ya me parece un hito, pero me parece muy triste el concepto de acomodarse. El de, “como ya tengo mi sueldo asegurado, hago del sofá mi trono para el poco tiempo libre que esta esclavitud llamada capitalismo me deja”.

¡Haz algo! El sentido de la muerte no es otro que darle sentido a la vida. Cuando el doctor de turno me diga “te estás muriendo”, quiero saber que he exprimido cada gota de mi tiempo de vida. Busca tu esencia, llévala al límite. Los escritores buscamos dejar huella escribiendo y triunfando con nuestros escritos. Los músicos, con su música. Los deportistas, con sus trofeos… Me da igual. Lo que sea. Pero busca algo que te haga arder el estómago y ve a muerte con ello, hasta donde llegues. Un paso, o mil, da igual. Pero, como diría mi frase del día de hoy, ¡dale duro!

Ya está. Ahí dejo la filosofada del día. Me apetecía compartir este pensamiento, de la misma manera que me encantaría leer vuestros pensamientos. No soy nadie para dar lecciones sobre vivir, pero sea como sea, no os limitéis a sobrevivir.

¡Saludos vivos!

 

ILIMITADO

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Que a veces soy muy despistado, es de dominio público. Que me haya enterado hace no mucho de una de las mejores promociones de Amazon, con quien tengo El sanador del tiempo, es para sentarme a hablar seriamente con mis neuronas y decirles: “¿en qué carajo estáis pensando?”.

Me refiero a Kindle Unlimited. ¿Qué es Kindle Unlimited? Esto se explica así de fácil. Ahora mismo están muy de moda las plataformas de series a la carta (Netflix, HBO…), en las que pagas una ligera cuota mensual y tienes todos los capítulos a tu disposición para ver a tu antojo entre su catálogo de series. Ahora, tenemos la misma experiencia pero con libros. Imagina que, en lo que cuesta la mitad de una entrada a un concierto o un cubata en las capitales, tienes acceso ilimitado a una enorme librería donde puedes llevarte los libros que quieras.

Eso sí, en formato digital. Optimizado para un dispositivo Kindle, pero con aplicaciones para adaptar a cualquier otro dispositivo digital, por ejemplo el móvil. Me parece una pasada este buffet libre de literatura, de verdad. Que alguien desarrolle algo así me hace recuperar la fe en la Humanidad.

Por supuesto, he introducido El sanador del tiempo en el catálogo de Unlimited (gracias a gente tan maravillosa como Lord Alce cuya ayuda amortigua en gran medida mis patinazos mentales). Así que, podéis disfrutarlo gratis los que dispongáis de este servicio o los que os decidáis a contar con él. Además, me llevo una gratificación por página leída (aquí es cuando os digo que el final del libro es apoteósico, para que aguantéis hasta llegar ahí).

Pues eso, me apetecía comentar esta iniciativa de Amazon que me parece maravillosa. ¿La habéis probado? ¿Qué opinión tenéis?

¡Un abrazo a todos! (Bueno, uno para cada uno, que no tengo los brazos tan largos).

VOCACIÓN

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En otra de mis eternas confesiones, diré que soy una persona vocacional. Soy biólogo (ahorraos la broma de como Ana Obregón), y creo que eso lo dice todo. Sí, hice una de las carreras más difíciles y con menos salida, y lo hice por voluntad propia.

La semana pasada fui a la presentación de un libro de una colega en la Biblioteca Pública de Alicante a la que solo acudimos dos asistentes (y eso que se jugaba en casa, rodeados de libros). Pude escuchar a los libros gemir en la sala contigua. Desanima. Es desolador. Sobre todo cuando quieres dedicarte al panorama literario.

¿Me desanimé? Venga, todos juntos de nuevo: ¡no! Sé que es difíci, sé que la profesión literaria está complicada. Pero (y ahora enlazamos con el primer párrafo), es una de mis tantas vocaciones. En lugar de perder el tiempo en asumir la verdad, me puse a darle al coco para buscar soluciones. Cuando me puse a escribir, decidí hacer de la literatura algo divertido, algo atractivo. Lo decidí ademas a partir del género histórico, género vasto por excelencia; ya lo sabéis, a-mí-me-ponen-los-retos.

Como también creo que cuando uno pone todos sus huevos en el asador (mezcla de refranes, lo sé) las oportunidades se desvisten y aparecen, ayer ocurrió una de esas cosas mágicas que me da la vida como escritor. Alguien que no esperaba que leyera El sanador del tiempo, no solo lo hizo, sino que dijo que le pareció ameno e instructivo. Disfrutó, que es mi objetivo principal como escritor, pero además compartió la premisa bajo la que hice ese libro. Voy de subidón.

Pienso seguir remando a contracorriente.
¡Un abrazo!

P.D.: permitidme re-publicar esta oferta, pero si a vuestro chic@ le gusta leer y sueña con publicar un libro, puede ser un gran regalo de San Valentín. Lo vuelvo a publicar porque si queréis que el libro llegue para esa fecha, conviene pedirlo ya.

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MAGIA IMPLÍCITA

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Hoy no me voy a andar por las ramas para unir la frase moña del día con el tema literario a abordar. Si hablamos de magia, a todos nos viene un nombre a la cabeza: Harry Potter. Personalmente, no me gusta el universo Harry Potter (lo sé, voy a acumular odio por esta declaración, pero yo prefiero una verdad respetuosa a una mentira populista). No me gusta porque el recurso de un adolescente elegido para salavar el mundo es tan inverosímil como saturante (Los juegos del hambre, Divergente, El corredor del laberinto…). Sí me gustó en cambio el enfoque de Animales fantásticos, algo más maduro y serio, siguiendo en el ámbito juvenil pero con más consistencia.

Pero volvamos a Harry, en particular a su última novela. A mí, la idea de hacer una obra de teatro basada en la saga literaria me parece buena, nunca dedicaré palabras malas a innovar (me guste el resutado o no). Lo que sí me ha demostrado es algo que siempre critico, y es la falta de criterio que otorga el fanatismo. Pondré dos claros ejemplos:

  • “La última novela de Harry Potter no es de J.K. Rowling“: a favor de los pro-Harry, diré que este comentario tan recurrido demuestra la falta de documentación a la hora de criticar algo. Para empezar, la última novela de Harry Potter no es una novela. Es una adaptación teatral de John Tiffany y Jack Thorne de una historia que sí es de J. K. Rowling.
  • “El último libro de Harry Potter mantiene la línea de los anteriores”: lo siento, pero no, y esta vez es punto para los anti-Harry. Que te guste tanto o más que los anteriores porque te encanta todo ese universo tiene sentido, pero que no asumas que es un cambio drástico del estilo es un exceso de fanatismo. Pasamos de la novela al teatro, luego las descripciones de los personajes no pueden ser iguales, el relato tampoco. El motivo del cambio, no lo sé, ni quiero dar credibilidad a los que dicen que es una manera más de dar vida a la gallina de los huevos de oro que es la saga. Prefiero apostar por la necesidad de hacer algo nuevo. Porque sí, los autores a veces necesitamos esos giros para no caer en la monotonía. Eso no significa que nos vendamos.

Y aquí finalizo este debate interno. Que para ser domingo y no querer andarme por las ramas, me estoy extendiendo. Ya conocéis el peligro de ponerme frente a un teclado, más aún cuando llevaba casi una semana sin publicar una entrada.

Y os echaba mucho de menos.

LLUVIA DE FRUSTRACIÓN

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¡Llega la lluvia! Eso en mi ciudad (Alicante), se traduce en los dos únicos días al año que llueve. Pero me sirve como pretexto para el tema de hoy.

En el mundo literario (y no literario) la lluvia se asocia con tristeza. Un día lluvioso es un día de morriña y encierro (voy más allá, se asocia la actitud civilizada y calmada de los países nórdicos con su climatología). A mí, personalmente me gustan. El caso es que la mayoría de escenas tristes y dramáticas de la literatura ocurren en ambientes lluviosos, recurso muy utilizado para focalizar y exaltar el momento triste. Eso se ve también reflejado en el cine. Puede que la utilización de ese recurso haya provocado una realimentación positiva y a la vez nos haga acentuar la idea de que los días lluviosos son tristes. Pienso que los escritores debemos de dejar de utilizar este truco, por el bien de nuestra salud mental en invierno.

Por empezar a darle la vuelta a la tortilla, diré que me quedo con la escena de la lluvia de la película Daredevil. Preciosa. El protagonista, ciego, tiene la capacidad de recrear el espacio que le rodea gracias al sonido. Así, por el ruido de las gotas golpeando el cuerpo de su amada, es capaz de imaginarse su figura y de poder “verla”. Lo dicho, una increíble y preciosa forma de aprovechar el recurso de la lluvia.

¿Tenéis alguna escena lluviosa grabada en vuestra mente también? ¡Quiero saberla!
Un fuerte abrazo a todos para estos días fríos.

TE REGALO MI AFECTO #2

¡Buuuuuuu! ¡El compromiso de Jon Ícaro a la hoguera! Tal día como hoy, la semana pasada, fijé un calendario de actualizaciones diarias para el blog que cumplí… hasta el martes (y con retraso). Pero todo tiene una explicación, he estado de visita por el paraíso.

Hace unos días publiqué una entrada sobre los regalos personalizados. Como estos días hice algo parecido, este blog tiene un contenido moñántico elevado, y porque me apetece contarlo, lo publico. De manera indirecta y por si os ayuda a alguno a pinchar: de nada.

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El caso es que anteayer, un día cualquiera y sin venir a cuento (como de verdad han de hacerse los verdaderos regalos), me apeteció preparar algo personalizado. Lo titularemos el sobre de los 5 sentidos.  En un primer sobre inicial, incluí cinco sobres más pequeños, uno para cada sentido, y en cada uno de ellos un recuerdo único que sólo tenga sentido para con esa persona, un recuerdo de algo que ya es nuestro, exclusivamente nuestro.

En el sobre del olfato una gota de su perfume favorito (el cual ciertas navidades tuve que patearme el mundo entero para encontrarlo); en el del tacto el aceite de masaje de la primera vez que pude acariciar su piel; en del oído la primera canción que escuchó mía con la guitarra; en el del gusto los ingredientes de la primera receta que (de una manera especial y censurable) hicimos juntos, y en el de la vista un pétalo de rosa que le recuerde lo que veo cuando la miro, una flor que ha ido creciendo y haciéndose más esplendorosa con el tiempo.

Y ésta es mi excusa por la cual he estado ocupado y no he podido actualizar.
Pero a la vez es un consejo que me permito lanzaros: valorad lo que tenéis. Y demostrad que lo valoráis con hechos personalizados, con palabras o hechos que sólo valgan para esa persona a la que valoráis. El oro o los diamantes tienen mucho valor, pero es exclusivamente económico. Con la misma joya que seduces a una puedes serle infiel con otra. Resumiendo, ¡regalos cutres pero sinceros al poder!

Un saludo y… ¡mañana retomo el calendario programado el domingo pasado!

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