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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

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ciencia

¿MATARÍAS A UN HOMBRE INOCENTE POR EL BIEN COMÚN?

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Hoy no presento un personaje, sino cuatro, pero resulta que solo he encontrado una
imagen representativa en la que salen dos. Así es la aritmética del escuadrón de Reiby.

Tras las presentaciones de Roldey, Wilker y Reiby, hoy toca hablar de un nuevo personaje de En el nombre de Eva, con su correspondiente dilema moral. Un nuevo debate que, igual que los anteriores, me causa especial curiosidad saber de qué lado os posicionaríais en esa búsqueda equilibrada de ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos.

Aunque, más que un personaje, esta vez voy a hablar de un grupo. El que está formado por la autoritaria Cleita, la racional Faida, la tímida Pomi y la bella Efesa. Se trata de el grupo más fiel y cercano a la lideresa de la rebelión y es su escuadrón de confianza. La mano derecha de Reiby para sus misiones más sucias, aunque su jefa tampoco no es que las tenga muy limpias a la altura del argumento que sus compañeras hacen aparición.

Las misiones de este grupo son tan controvertidas como puede ser el asesinato de personas inocentes con el fin de evitar conflictos mayores. Mantener la estabilidad de muchos a cambio de segar la vida de unos pocos cuyo único delito es existir y estar en el lugar y momento equivocado. Las cuatro miembros de este grupo no son más que las distintas voces de un individuo que se encuentra en tal tesitura, debatiéndose entre la justicia, el deber, la razón y la humanidad. Y tú, ¿serías capaz de matar a alguien que no lo merece para evitar una guerra?

Ahí lo dejo.
¡Nos vemos las instacaras por @icaro_jon!

 

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SANDJI WILKER – La norma ingenua

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Sebastian Kurz, ministro austriaco, el prematuro político que
encajaría físicamente en el papel del regulador Sandji Wilker.

Tras daros a conocer al científico Roldey, hoy os dejo con el regulador Sandji Wilker, otro personaje importante de “En el nombre de Eva“. Los reguladores son funcionarios que supervisan proyectos polémicos y a este joven imberbe le toca vigilar que la clonación de Eva sea correcta y que la muchacha creada reciba el trato que merece.

Lo que sorprende en este caso es su juventud para ocupar tal cargo, por lo que el científico Roldey deduce que le han elegido para que la revolución hormonal y la ingenuidad propia de su edad le hagan enamorarse de Eva y así sea más eficiente en preocuparse por su bienestar. Una visión muy superficial sobre las implicaciones políticas en las que posteriormente se verá sumergido por esta designación.

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Una vez avanzada la historia, Wilker pone su ingenuidad a disposición del entramado de intereses en el que se convierte el argumento. Como regulador, confía en su capacidad mediadora para que todas las partes confluyan en un beneficio común. Una virtud de su juventud que puede convertirse en defecto. Si cada personaje representa una opinión en esta historia, Wilker llevaría colgado el cartel de la cordura. ¿Servirá su actuación en esta novela como una exitosa moraleja o acabará siendo víctima de su propio concepto del orden?

La respuesta, en En el nombre de Eva, que, por fin, ¡ya ha sido publicada!
Un saludo. ¡Nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

ALIEN, EL OCTAVO PASAJERO – Crítica

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Sé que lo que voy a decir deja mucho que desear como aficionado a la ciencia ficción, pero nunca había visto una película de la saga Alien. Ayer me decidí a hacer un ciclo de cine clásico y me lancé a por esta serie de películas. Sé que hacer una crítica a estas alturas no tiene mucho sentido, pero para quien quiera hacer memoria o leer una opinión actual sin el filtro de la nostalgia, allá voy.

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En 1979 y de la mano de Ridley Scott, nos llególa primera entrega de esta clásica saga de terror y ciencia ficción: Alien, el octavo pasajero. En ella, el Nostromo, un carguero comercial, recibe una llamada de auxilio durante su regreso a la Tierra. La obligación del código legal les obliga a responder, teniendo que detenerse en un planeta desconocido cuya existencia de vida acabará amenazando a toda la tripulación.

Algo recurrente en el cine clásico es la lentitud de su desarrollo, que contrasta con la saturación actual de escenas de acción. Pero ojo, que la película sea lenta no significa que sea aburrida, y creo que aquí la clave es la naturalidad de sus interpretaciones. Más allá de la complejidad de su guion, que es bastante sencillo, los personajes son totalmente creíbles gracias a unas actuaciones que hacen que pensemos que llevan toda su vida a bordo del Nostromo. Esto lo digo incluso desde mi escepticismo hacia Sigourney Weaver, que no entra en la lista de actrices con las que más simpatizo. Pero es cierto, en el cine antiguo hay unos comportamientos que puede que las escuelas interpretativas actuales hayan aniquilado y que han hecho que se pierda cierto realismo con los años.

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Algo similar ocurre con el apartado visual. A pesar de que las computadoras del Nostromo nos hagan viajar más al pasado que al futuro, de los peinados ochenteros y de que algunas partes de la nave parecen colchonetas enrolladas, a mí esos detalles arcaicos me aportan cercanía. No me sacan de la trama, en absoluto. En la misma línea podríamos hablar del extraterrestre que protagoniza la película. A mí desde que se dejó de usar animatrónicos y se pasó a la creación digital, me falta algo. A pesar de las limitaciones del uso de mecanismos para las criaturas, me parecen más reales, más terroríficas. Pienso que la única saga que ha hecho que me sumerja por completo con el paso a la recreación digital de las criaturas es Jurassic Park con su increíble Jurassic World. Y en este caso, Alien, con los juegos de cámara e iluminación que buscan ocultar sus imperfecciones, me parece que consigue un gran resultado.

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Y en fin, más allá de lo técnico, que ya sabéis que yo soy más de basarme en las sensaciones a la hora de disfrutar de una obra, he de decir que yo he disfrutado bastante de esta primera entrega de Alien. Creo que la clave en este caso ha sido su dosificación. Las escenas álgidas son escasas debido a las limitaciones de la época, pero saben hacerse esperar y compensan. Todo el conjunto me parece bien compactado y consigue una de las cosas que para mí hablan por sí solas, que se me pase el largometraje rápido y sin poder decir que me sobra alguna parte.

Así que, por mi parte, aprobado con nota para esta entrega y con ganas de más. Me parece una buena película, incluso, si omitimos el salto temporal, lo cual ya es decir mucho. Totalmente comprensible su conversión a clásico y espero que las secuelas me resulten tan buena inversión temporal como con El octavo pasajero.

¡Un saludo!

2000 GRACIAS

akascor

Sois la tinta digital de este blog. La sangre que irriga los órganos de la felicidad del que ahora escribe. El desayuno que Jon Ícaro necesita cuando comienza el día y la manta que permite descansar plácidamente cuando este se acaba. Sois los ladrillos que constuyen mis sueños literarios y el pegamento que les da forma día a día. ¡Sois la hostia! Y además, sois muchos.

Hoy escribo simplemente para daros las gracias una vez más, porque hemos superado la barrera de los dos mil seguidores en el blog. Una cifra que alegra el alma. Cada vez que se pulsa en el botón de Seguir siento la fortuna de haber conectado con alguien en base a sus inquietudes y las mías. Cada vez que eso ocurre, el rinconcito de la felicidad de mi corazón se hace un poco más grande.

Gracias por haber dedicado una parte de vuestro tiempo, y en consecuencia de vuestra vida, a este pequeño espacio en el inmenso océano de Internet. Por eso, individualmente y para cada uno de vosotros

…GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS 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GRACIAS

LITERATURA ¿JUVENIL?

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Ayer fui a la Biblioteca Pública de Alicante y, como cada vez que voy, fui a buscar La dama del lago de Andrzej Sapkowski. Como en cada visita que hago, me lo volví a encontrar indisponible, y no me parece tan conocido como para que siempre esté prestado. Así que pregunté a la bibliotecaria (desde aquí un saludo al personal de la biblioteca, siempre amable), y resulta que alguien se lo llevó hace dos años y desde entonces el tomo está en busca y captura.

Sin embargo, lo que más me sorprende del asunto es que la saga del brujo esté localizada en la sección Juvenil. Personalmente, yo la considero más adulta. No por las escenas de sexo, que los adolescentes están ya acostumbrados a todo, sino por las reflexiones anacrónicas que hace sobre diversos problemas mundiales actuales y su vasta narración que pienso interesa más a un público de más edad. Yo, bajo mi humilde opinión, no veo al brujo compartiendo estantería con Harry Potter, Eragon o Narnia…

Y esta situación me ha hecho reflexionar sobre un tema preocupante. ¿Acaso la fantasía es un género de adolescentes? ¿Se considera socialmente como tal? Porque ahí estaban apiñadas todas las historias de magia y espada (salvo la idolatrada Canción de hielo y fuego). Quiero pensar que no, que nombres como Patrick Rothfuss o Joe Abercrombie colaboran a que no sea así.

Y sé que muchos de los que conocéis el género en profundidad me vais a quitar preocupaciones con recomendaciones adultas que grabaré a fuego en mi memoria. Pero me preocupa el lector que no es asiduo a este género, esa cantidad potencial que puede ser atraída por este maraviloso tipo de lectura y que puede que ese pensamiento se convierta en una barrera fatal e infranqueable para ambas partes. ¿De verdad pensáis que la fantasía es un género infantil o de adolescentes?

¡Un saludo!

 

WILLOW – CineDeFantasía#1

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Ya sabéis que cuando escribo sobre un tema me gusta leer, ver y jugar sobre él. Así que, como estoy inmerso en la fantasía épica, mi idea era disfrutar de alguna serie del género, pero poco hay más allá de Juego de tronos (Las crónicas de Shannara me llama, pero no tengo MTV para echarle un ojo). Por lo tanto, he decidido hacer un ciclo de cine de este tipo de fantasía.

Y empiezo por Willow, la que en mi caso en y el de muchos de mi generación, fue nuestro primer contacto audiovisual con hechiceros, caballeros y monstruos. Con permiso de Conan y a pesar de que me gusta llevar un orden cronológico, he decidido empezar por esta película de 1988 porque supuso mi primer contacto con estos mágicos mundos.

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Willow narra la historia de un nelwyn (lo que vendría a ser ahora un mediano) que se cruza por casualidad (o por acción del destino) con Elora Danan, un bebé llamado a destronar a la reina Bavmorda. La misión de Willow es proteger a la pequeña para que en un futuro pueda acabar con el reinado del terror de Bravmorda.

Un argumento práctico y que peca de una de las cosas que más me desagradan en un guión, que es el uso de casualidades llamándolas destino. Pero es un buen punto de partida para este tipo de películas. Willow está desarrollada además sobre una historia original de George Lucas, y, ¿qué se puede decir que no sea bueno sobre la construcción de mundos de Lucas?

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El desarrollo por su parte es ameno, divertido, entretenido. Peculiar, con algún chiste bien traído. Las actuaciones, no sé si solo me pasa a mí, pero en las películas antiguas siempre las veo más creíbles (hasta Val Kilmer me gusta como el caballero fanfarrón McMardigan, y eso que le considero un actor un tanto histriónico). Un punto a favor es el uso de actores con acondroplasia para representar a los personajes de pequeña altura. Bravo. Hay grandes actores con esta afección más allá de Peter Dinklage como demuestra Warwick Davis, que da vida al protagonista.

Los efectos especiales, a pesar de la barrera temporal, a mí me parecen más que adecuados para su época, incluso aún se disfrutan sin estar constantemente pensando en lo antiguos que son.

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En conclusión, nos encontramos ante un clásico, con sus virtudes y sus defectos, que supone un buen punto de partida para el género, al que le falta profundidad pero compensa con entretenimiento y diversión y que yo, por mi parte, he estado encantado de volver a disfrutar.

Sin más, ¡que tengáis un fantástico día!

 

SE BUSCAN LECTORES ZERO

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Definitivamente, dejo un poco de lado la expansión de El sanador del tiempo. Me ardía por dentro escribir fantasía épica y tras ponerme con ello y estar disfrutándolo hasta el extremo, prefiero seguir en ese camino ya que considero que ese fuego puntual por escribir algo en concreto que se siente en un momento determinado debería ser un ingredente esencial de cualquier texto.

Así que me encuentro con una novela ya bastante avanzada y busco lectores cero. Si el objetivo de este blog es la interacción con los amantes de la literatura, es aquí donde todo toma un sentido brutal. Os necesito para sacarle brillo a la obra y ahora podéis ser parte directa de ella. Recibiréis los capítulos conforme vayan saliendo del horno (son capítulos cortos, ya conocéis mi estilo, de esos que se leen en diez minutos… y el ritmo será de un capítulo por cada par de días). Vuestra opinión sincera de ellos les darán forma y magnificarán el contenido.

La novela está construida en un marco fantástico pero que aborda la problemática sobre la que escribí hace poco, la manipulación de la ciencia en función de los intereses económicos. Más en concreto, la posibilidad de erradicar enfermedades mermada por el mandato del dinero. Es en realidad un cuento para reflexionar sobre esta triste realidad, pero para nada con un enfoque infantil. Menores, abstenerse.

El título provisional es “Éldervil y el cártel médico” y para poneros en situación, nos encontramos con un joven aprendiz de médico en medio de una guerra de sucesión en la que la facción enemiga subvenciona parte de su ejército gracias a una medicina que trata una extraña enfermedad, la bestiación. Los progresos en los estudios pueden ser clave para decantar la contienda, pero Éldervil se enfrentará a una cruda realidad que para nada comulga con sus ideales sanitarios.

Y hasta aquí puedo leer. Ahora os toca a vosotros. Si os animáis a formar parte de esta aventura, escribidme a juanpacheco85@gmail.com donde recibiréis más detalles para convertiros en lectores cero de mi próxima obra. Sobra decir que además de plasmarlos en los agradecimientos, os envío mi gratitud firmada con mi corazón.

Un saludo.
¡Que tengáis un fantástico día!

 

LITERATURA GAY

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En pleno burbujeo de reivindicación del colectivo LGTB, hago una reflexión y me (os) pregunto, ¿por qué no hay literatura homosexual de éxito? Por supuesto que hay novelas, y muy buenas, sobre esta temática. Pero las estanterías de los más vendidos se resisten a exhibir con orgullo una de estas historias que, y ahora me explico, tienen todo lo necesario para convertirse en una historia de amor titánica.

Sí. La homosexualidad comienza a frecuentar las páginas de los libros. Pero, a menudo, con personajes secundarios, como complementos. Pocas se atreven a centrar la historia en una relación homosexual y menos son las que consiguen llegar al éxito (ahora me decís algún título de renombre y me propináis un zas en toda la boca que, sinceramente, recibiría con alegría).

Y, realmente, tienen todo lo que una buena historia de amor, del grande, necesita. Los amores prohibidos, los rechazados, los que tienen que avanzar contra viento y marea y donde la probabilidad de éxito es baja y el fin dramático previsible son los que encogen el corazón. Es en las dificultades donde se demuestra que el amor es grande, que uno ama de verdad, por sí mismo, y no son las circunstancias las que han creado esa falsa ilusión. Es contra las adversidades cuando uno se da cuenta si de verdad quiere lo que quiere.

¿Qué sería de Romeo y Julieta sin su trágica historia amorosa? Pero ahora, en los tiempos en los que amar se ha vuelto fácil, Romeo y Julieta se irían de compras y se sentirían rebeldes por desobedecer a sus padres al no volver a su hora mientras un hipermusculado Romeo percute a una ninfómana Julieta en el barco de papá con vistas a una isla paradisíaca (sí, si os habéis fijado, es una crítica superficial a la literatura choni que llena las listas de ventas de la que ya hablaremos en otra ocasión).

No sé si es la sociedad que tenemos la que está generando esta inversión de valores en el consumo o al revés, pero desde aquí reclamo un poquito más de clasicismo en las historias de amor, un poco más de sinceridad y profundidad. Y en ello, la literatura homosexual, tiene un gran marco y un gran potencial que aportar.

Nada más.
¡Qué tengáis un día sexualmente libre!

 

CIENCIA FACCIÓN

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Muchos sabéis que soy biólogo. Hago hincapié en el verbo ser porque no tengo muy claro si uno se hace biólogo al tener el título o al ejercer la profesión. A pesar de ser licenciado en Biología, trabajo de profesor, por lo que mi identidad queda un poco en la frontera conceptual. Lo que no conocéis tantos es mi decepción con la ciencia en general.

El funcionamiento de la ciencia no se aleja mucho al de una mafia. Lo descubrí de primera mano durante mis estudios, en concreto durante las prácticas en el Departamento de Ciencias Ambientales y Recursos Naturales. Resulta que un equipo de la Universidad de Alicante había descubierto una solución contra el picudo rojo, el escarabajo que amenaza el palmeral de Elche (Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO).

El problema de este insecto es que destroza la palmera por dentro, por lo cual el método tradicional de rociar con plaguicidas es ineficiente (añadiendo el riesgo de que una palmera con un aspecto externo perfecto pueda quebrarse en cualquier momento y caerle a alguien en la cabeza). El equipo de la UA había conseguido formular un hongo capaz de neutralizar al picudo de manera que era absorbido por las raíces de la palmera directamente hacia su interior, donde el escarabajo es vulnerable. Un ingenioso descubrimiento.

El problema era que el equipo no tenía contactos con la administración, o por decirlo de alguna manera, no tenía enchufe con la persona gubernamental encargada de comprar  el producto y administrarlo públicamente. Así que la idea acabó en el difuso océano de los grandes descubrimientos desaprovechados por un mero trámite influenciado por el amiguismo. Vamos, que quien no tiene padrino, no se bautiza.

Y si esto ocurre con asuntos no tan relativamente urgentes, ¿qué no harán con el tema de la salud? Al final todo lo mueve el dinero. Sí, no estoy descubriendo nada nuevo, aunque me parece muy triste que seamos capaces de asumirlo como la verdad absoluta que es sin que se nos revuelva el corazón, estómago, y demás órganos internos.

Me dan ganas de vomitar cada vez que veo al visitador médico de turno, armado de herramientas comerciales con el objetivo de que el doctor prescriba su producto (o convencer al funcionario en cuestión para que quede incluído en la Seguridad Social). Como buen comercial, su objetivo es barnizar de oro un producto que puede valer menos que una mierda, pero eso no importa porque ese es precisamente su trabajo, exaltar y vender. Cuando entres en una consulta y veas los calendarios o relojes publicitarios con las marcas de las farmacéuticas más conocidas, entiende que están ahí por algo. Al final no vas a tomar el medicamento más adecuado, ni el mejor, vas a meterte un tóxico en tu cuerpo que ha ganado la carrera comercial. A veces, incluso, ni es necesario, pero estamos en el centro de la batalla entre empresas sanitarias que se comportan como facciones enfrentadas donde hay que destruir al enemigo aunque esté haciendo algo loable por las personas como es descubrir un fármaco mejor que el tuyo.

Obviamente no todo es tan drástico y es cierto que hay unos filtros de seguridad, pero permitíos dudar al menos del sistema sanitario, de los propios medicamentos. Necesarios, sí. Pero a veces no en la cantidad ni en la calidad que se nos hace saber.

Lo que más me apena de este tema, y se nota en que ya me estoy extendiendo más de la longitud media de mis entradas, es que enormes conocimientos científicos acaban desapareciendo por esta lucha económica. O dicho con otras palabras, es triste que tengamos la capacidad de encontrar la cura de casi todas las enfermedades y que al final el factor limitante no sea la falta de inteligencia, sino el mal uso de ella a favor del puto y maldito dinero. Como sé que es muy fácil indignarse y no aportar soluciones, diré que una buena forma de acabar con esta lacra sería con una sanidad universal y sin patentes ni connotaciones empresariales. Pero a lo mejor eso solo es posible en un mundo más humano y coherente.

Yo hace tiempo que renegué de la investigación. Por eso, al igual que en El sanador del tiempo, no me queda otra que desembocar mis frustrados conocimientos adquiridos en la carrera en tintar con un poco de ciencia mis novelas, ya que de esa manera me frustro menos y lo disfruto más.

Un saludo.

 

 

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