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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

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como escribir una novela

30 TRUCOS PARA ESCRIBIR TU LIBRO

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¡Ala! Cómo habéis cambiado desde la última vez que publiqué una entrada…, ¡pero qué grandes estáis! Bromas aparte, pido disculpas por mi larga ausencia en el blog. Pido perdón de forma más intensa todavía por los comentarios que me dejé sin contestar; ahora no me sale como contestados algunos que sé que sí respondí y me es imposible saber cuáles me faltaron. Pido disculpas, de verdad.

Estoy perdido temporalmente entre mil proyectos, de los cuales tendréis noticias en breve. Mientras tanto, intentaré ir pasándome por aquí en la medida de lo posible para compartir cosas que vaya teniendo entre las manos. Hoy os copio los 30 trucos para escribir un libro que redacté como antesala del curso literario que imparto en colaboración con Escuela Optimizarte.

Espero que os sea útil, tanto para aquellos que no os atrevéis a lanzaros a la aventura de escribir un libro como para los que estéis en ello y encontréis dificultades para progresar. Deseo que estos pequeños tips os aporten motivación y recursos por igual.

Un saludo a todos. Estamos en contacto (en serio). ¡Nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

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 1 UNA IDEA ACOJ… IMPRESIONANTE

La idea inicial, esa que aparece como por arte de magia a modo de fuegos artificiales en tu cabeza y que te hace querer ponerte a escribir, es la base de todo y la responsable de que no te rindas una vez que las mariposas en el estómago iniciales comiencen a encontrarse con dificultades.

Todos empezamos con muchas ganas al creer que hemos tenido una revelación sorprendente, pero ese entusiasmo se va mermando con el desarrollo del libro. Recuérdate una y otra vez lo buena que era esa idea, riégala para que no pierda su fuerza, y será el motor que te haga avanzar en el texto.

 

 2 PONTE A TOPE

A todos nos falta tiempo para ponernos a escribir, y a veces cuando lo tenemos lo que se desvanecen son las ganas, devoradas por la pereza. Decía Stephen King que el peor momento era el de ponerse a hacer algo. A veces nos cuesta horrores sentarnos a teclear, y él de horrores sabe bastante. Convéncete de que tras ese momento de ponerse manos a la obra llega el gozo y la alegría de ver progresar nuestra historia y aférrate a esa adictiva sensación para que tu historia no se quede en el olvido un día tras otro.

 

 3 PLAN A, PLAN B, PLAN C…

Una vez te hayas planificado para escribir (porque espero que lo hayas hecho), fallarás una y otra vez en tu programación. No pasa nada. Averigua en qué estás errando y elabora un plan alternativo que corrija esos fallos. La planificación perfecta no se consigue a la primera. Puede que acaricies la frustración errando una vez tras otra, pero no dejes morir a tu libro por un pequeño desajuste que seguro que con paciencia acabarás consiguiendo vencer.

 

 4 CADA PALABRA QUE ESCRIBAS, ERES MEJOR ESCRITOR

Olvídate del síndrome no me gusta lo que escribo. Cada palabra que escribas te hace mejor escritor, así que ni se te ocurra tirar a la basura tu trabajo si ves que no sale tan bien como esperabas. Si eres capaz de ver esas imperfecciones, es porque ya eres mejor escritor que cuando empezaste. No sientas que es algo negativo no ver con buenos ojos lo que has escrito, siente que eres más exigente porque estás subiendo de nivel.

 

 5 EL ESPACIO-TIEMPO TIENE UNOS LÍMITES DIFUSOS

Muchos escritores noveles sufren para rellenar páginas y otros de dedos ligeros no saben cómo hacer que sus textos tengan menos volumen. No te preocupes por estos aspectos, conforme consigas experiencia en el mundo de la literatura aprenderás técnicas para mejorar la cohesión. Pero, de momento, piensa que, si estás disfrutando escribiendo, tu lector lo hará leyendo sin importar el volumen de la historia.

 

 6 ESCRIBE ANTES DE ESCRIBIR

Para evitar la sensación de no saber qué escribir cuando estás frente al teclado, de quedarte en blanco, piensa en las historias de tus personajes antes de ponerte a ello. Mientras friegas, tiendes la ropa… En esos tiempos muertos inventa historias para ponerte a teclear en cuanto te sientes a escribir. Además, verás que hasta las tareas del hogar se hacen más amenas.

 

 7 ES EVIDENTE, PERO… LEE

Parece de cajón. Cuanto más leas, más recursos y más inspiración tendrás para ponerte con tu obra. Trata de tener a mano libros de la temática que estés intentando escribir. Ojo, no se trata de imitar, sino de envolverse del mundo al que pretendes dar tu estilo personal para conseguir inspiración extra.

 

 8 LAS PERFECTAS IMPERFECCIONES

No te obsesiones si cometes errores típicos de principiante. Trata de aprender de ellos. Algunos pueden incluso ayudarte al éxito. Por ejemplo, los escritores profesionales pecan a menudo de abusar de clichés y estereotipos, pues se supone que son características inherentes del género que escriben y tanto conocen. Los autores noveles, precisamente por no conocer esas normas no escritas, tienden a aumentar la originalidad en sus narraciones.

 

 9 TÓMATE UN KIT-KAT

Te vas a bloquear. Una y mil veces. Sobre todo, si es tu primera aventura literaria. No pasa nada. Recuerda que tu cerebro tiende a cegarse cuando te centras excesivamente en una preocupación. Déjalo descansar, verás que una vez más despejado, las alternativas aparecen en tu cabeza casi sin esfuerzo.

 

 10 SENCILLAMENTE SENCILLO

Simplifica. A la hora de escribir, no te líes ni te pierdas en oraciones extensas repletas de sucesivas subordinadas. A menudo queremos mostrar riqueza literaria con oraciones interminables. Cuando además somos noveles en la escritura, al hacer eso estamos jugando con fuego. Así que, frases cortas y discretas. Allí donde pueda haber un punto en lugar de una coma, mejor el punto. Te diré, además, que los libros claros y concisos están teniendo mejores ventas que los de prosa pesada. Así pues, no te compliques la vida.

 

  11 ¡NO ME REGALES LA OREJA!

Paralelamente a lo anterior, el talento literario actualmente se asocia con el ahorro de adjetivos y adverbios en lugar de con el uso de palabras a discreción. Ser escueto se cotiza al alza, no hace falta que uses cincuenta adjetivos calificativos para llegar a una misma idea. Si, además, eres principiante o tienes limitados recursos léxicos, estás de suerte. Tu baza será que no es que no estés preparado para escribir, sino que economizas el texto para que sea ameno.

 

 12 LOS ROBOTS EXISTEN

Sí, ya tenemos máquinas digitales que hacen el trabajo por nosotros. Se llaman diccionarios virtuales. Sobre todo, hazte amigo del diccionario de sinónimos, que te ayudará a no repetir palabras. No hace falta que seas un erudito del lenguaje porque para eso están esos recursos a tu alcance. Que no te frene la inseguridad de no manejar suficientes palabras para escribir.

 

 13 CORTA POR LO SANO

Si tiendes a tener dificultades a la hora de estructurar los capítulos, hazlos más cortos. Esto ayuda a esquematizar y a evitar la sensación de no saber avanzar en el contenido. Porque, además, ¿te he dicho ya que lo directo está de moda? La gente ya no tiene tiempo para perder. Así que, haciendo capítulos cortos, no solo te estás ayudando a ti mismo a organizarte, ¡ayudas al lector a que su experiencia sea más rápida y amena!

 

 14 EL PROFESOR AL QUE NUNCA QUISISTE

Sí, todos hemos odiado a nuestros profesores de lengua. Pero ahora hay unos más majos a los que no hay que hacerles la pelota para que nos aprueben. Se llaman correctores digitales. Los procesadores de texto los llevan incluidos y puedes encontrar varios por Internet también. Ojo, no son suficientes por sí mismos para conseguir un manuscrito perfecto, pero utilízalos como ayuda para perder el miedo a escribir y aprender gramática y ortografía.

 

 15 DELEGA

Esto es muy propio de los seres humanos: dejar que los demás hagan nuestro trabajo. Es caro, bastante caro, pero para un escritor novel igual es un alivio pensar que hay profesionales encargados de la corrección ortotipográfica y de estilo. Cuando empezamos y tendemos a ver que todo se nos viene encima, existe la opción de descargar obligaciones. Aunque, a largo plazo, lo interesante es aprender por uno mismo a corregir y editar un libro.

 

 16 ¡TÚ MOLAS!

Busca tu autenticidad. Seguro que tienes algo que te hace brillar, bien sea por la originalidad de tus historias, o por las anécdotas que te inventas, o porque tienes una forma peculiar de asesinar retorcidamente a tus personajes, o por tu sentido del humor… Seguro que tienes algo particular por lo que puedes encandilar a tus lectores. Busca tu potencial único, que te aseguro que hará sobra a cualquiera de los errores que como novato puedas cometer en la escritura.

 

  17 LO QUE BIEN EMPIEZA… BIEN ACABA

Si consigues que tu historia empiece con fuerza, ya casi puedes olvidarte de lo demás. ¡Esto es Hollywood! Concéntrate en un principio potente que atrape al lector y piensa que con eso lo tienes casi todo hecho. Además, esto te ayudará a no dejar el libro a medias. ¡Ya has conseguido lo más difícil! No puedes dejar ese gran inicio perdido en un cajón…

 

 18 CUESTIÓN DE NÚMEROS

Todos somos números, ya lo sabemos. ¿Por qué tu historia no iba a serlo? Un método sencillo para no ceder al temor de la incapacidad de escribir un libro es hacer cuentas. ¿Cuántas páginas quieres que tenga? ¿200? Si quieres escribirlo en tres meses (lo cual no es ni mucho menos mucho tiempo), sales a poco más de dos páginas al día. Seguro que, visto así, ya no parece tan complicado.

 

 19 TU LIBRETITA SIEMPRE A CUESTAS

Reconozcámoslo. Nos sentimos más interesantes cuando llevamos siempre una pequeña libreta a cuestas y anotamos cualquier idea en ella mientras las miradas de los que nos rodean se dirigen hacia nosotros curiosas. Pero, además, nos hace la vida más fácil. Nos ayuda a organizarnos y a capturar la inspiración que llega cuando no estamos dándole a las teclas. Esos pensamientos que aparecen en el momento más inoportuno, créeme, son gran parte de tu libro. No los dejes escapar y verás cómo tu historia se escribe sola.

 

 20 SÉ EL MUNDO EN EL QUE QUIERES VIVIR

Con estas palabras bonitas simplemente quiero decirte que dejes de ver la televisión o de hacer cosas que no hacen más que integrar información muy poco válida en ti, y que comiences a sacar la que tienes dentro para mostrársela al mundo. Somos excesivamente integradores cuando, como seres creativos, deberíamos estar deseando aportar a este mundo más que recibir de él. Esto no lo digo solo para motivarte a plasmar tus pensamientos en el papel, también lo digo porque cuanto menos tiempo dediques a tu vida como observador, más tendrás para utilizar como creador. Que después, eso de no tengo tiempo, suele ser una excusa muy recurrida.

 

 21 LO DIFERENTE ES ATRACTIVO

Deja de repetirte que nunca serás como los grandes escritores. Ni falta que hace. En lugar de frustrarte pensando que jamás llegarás al nivel de otros, piensa que no se trata de imitarlos, sino de buscar el potencial que tienes dentro de ti. Las comparaciones son odiosas. Y, además, para escribir tu primer libro, innecesarias.

 

 22 APASIÓNATE CON LO QUE QUIERES CONTAR

Más allá de la escritura, siente aquello que quieres decir, enamórate de lo que narras, adora eso que tienes dentro y quieres sacar. Si crees en tu producto, difícilmente vas a dejarlo a medias. No te olvides de recordarlo cada día, es esencial para que consigas terminar tu libro, para desear imaginarte con él y no rendirte bajo ningún concepto.

 

 23 LAS MALAS CRÍTICAS NO SON MALAS

Déjate leer. Recibirás buenas opiniones que te motivarán, y recibirás malas valoraciones… que te darán ganas de darle cuatro guantazos al criterio de su emisor. No pasa nada, estamos empezando. Sé que duelen, y que, en el peor de los casos, puede que te hieran hasta el punto de querer dejar de escribir. ¡Ni se te ocurra! Sé fuerte y entiende esas opiniones como lo que son, una fuente inagotable de aprendizaje. Si lo entiendes así, nada podrá pararte.

 

 24 ROMPE LAS NORMAS

Cuando uno es un escritor novel, puede que se encuentre a menudo con la persona quisquillosa de turno que le recuerde todo lo que está haciendo mal y que debe ser hecho de otra manera. La mayoría de las veces, seguramente tenga razón. Pero nunca dejes que anulen tu punto de vista. Si eres capaz de justificar tu modo de trabajar, siempre podrás darle la vuelta y, en lugar de estar actuando en contra del protocolo establecido, estarás rompiendo las normas creando un nuevo estilo único y personal.

 

 25 SOLO SÉ QUE NO SÉ NADA

El mundo de la escritura es amplísimo (y hablo de escribir, de publicar ya ni te cuento…). No quiero asustarte, que se supone que esto iba de trucos para abordar con éxito tu primer libro. Pero sí debes ser consciente de que no viene nada mal dedicarle cinco minutillos al día a buscar técnicas para aprender. Esa humildad te hará más fuerte frente a los momentos de flaqueza.

 

 26 ORDENA ALGO MÁS QUE TU ORDENADOR

Sé limpio y ordenado en tu zona de trabajo. Eso te animará a ponerte manos a la obra y, además, minimizará tu frustración. El desorden físico no es un buen aliado para afrontar esos momentos de estrés a los que tendremos que enfrentarnos como novatos.

 

  27 ¡DISFRUTA!

Activa el sistema de recompensa de tu cerebro al escribir. Eso hará que cada vez quieras más y más y en ningún momento sentirás que el trabajo de redactar es un trabajo en sí. ¡Pásatelo bien escribiendo! Haz de tu momento de teclear un acto de ocio y no un deber.

 

 28 NO LA DEJES A MEDIAS

Me refiero a tu historia. Acábala. Aunque la odies, aunque haya momentos en que quieras tirarla y empezar de cero. Tienes que acostumbrarte a cerrar tus escritos, eso hará que las numerosas veces que te apetezca tirarlo todo por la borda sean menos numerosas. Piensa que, si te rindes, estarás predisponiendo s tu cerebro a rendirse de nuevo, por mucho que empieces otro nuevo proyecto con más ganas y entusiasmo.

 

 29 SIN FRENOS

Nada te puede parar. Solo tú mismo. No hay obstáculos insalvables en esto de escribir un libro. Hay caminos más largos y más cortos, recursos más útiles y otros que más bien entorpecen, pero todavía no conozco a alguien que, queriéndolo y deseándolo de verdad, no haya conseguido materializar su libro. Te lo prometo. Y estoy seguro de que tú también eres capaz de ello. Solo tienes que decidir ponerte manos a la obra.

 

Y FINALMENTE… DÉJATE AYUDAR

Este es sin duda uno de los mejores consejos que puedo darte. Déjate guiar por aquellos que ya han recorrido ese camino. Ármate de sus ánimos, de sus recursos, de sus técnicas… Aprende, pues esto es una carrera de fondo en la que hay que ir paso a paso, mejorando nuestra pisada en cada avance.

 

Así que, si ya has decidido que quieres escribir un libro, entonces ya has dado el único paso necesario para conseguirlo. El resto, es cuestión de saber qué caminos escoger y cómo ir dándole forma a esa emoción para conseguir tu objetivo con éxito.

 

Ánimo y mucha suerte. Este camino, que tiene tanto para ofrecer a tu felicidad, solo acaba de comenzar.

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LAS CAGADAS DE TUS NOVELAS DE CIENCIA FICCIÓN #2 – La comida del futuro

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Tras la buena aceptación de la entrada Las cagadas de tus libros de ciencia ficción #1 – El ADN, me animo a seguir con esta serie de consejos (por llamarlo de alguna manera) sobre esas cosillas que veo con frecuencia en las novelas de ficción y que me chirrían porque pienso que le dan más razón a la parte de ficción que a la de ciencia. Y esta vez voy a abordar el tema de la alimentación del futuro.

La comida del futuro
Ei, tío, espera un momento que me voy a pasar por el McPíldoras a por una pastilla de pollo y otra de ternera. Así me imagino yo la alimentación del futuro, tal como veo en la mayoría de las novelas. En un futuro apocalíptico en el que ya no existen plantas ni animales, se soluciona el tema de la nutrición inventando unas grageas mágicas. Así, de la nada.

Me encanta porque tras varios párrafos en los que el autor nos muestra con una delicadeza exquisita un panorama desolador y carente de vida, el protagonista se saca una pastilla del bolsillo y se la echa a la boca con toda la tranquilidad del mundo para cenar. ¿Pero qué lleva ese comprimido? ¿No os lo preguntáis vosotros? ¿Qué está comiendo si ya no existe nada? ¿De dónde ha salido lo que lleva dentro?

Del laboratorio, ya. Pero los científicos, por mucho que lo que hacen sea parecido a la magia, necesitan materias primas. ¿De dónde han salido esos azúcares si no hay plantas? ¿De dónde las proteínas? Bien, pues para que no quede tan en el aire este problema, aquí va una chuleta (nunca mejor dicho) para que podáis rellenar esas píldoras y que dejen de ser tan mágicas. Recordad: la magia de la ciencia ficción es hacer creíble lo increíble.

Los bioelementos, o elementos que necesitan los seres vivos para desarrollarse y que deberían estar incluidos en las pastillas del futuro son: principalmente CHON (carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno), otros bioelementos secundarios (azufre, fósforo, magnesio, calcio, sodio, potasio y cloro) y otros oligoelementos que se necesitan en muy menor medida pero que son igualmente esenciales (para los humanos: cobalto, cromo, cobre, flúor, hierro, manganeso, níquel, selenio, yodo y zinc).

¿Sabéis de dónde se pueden obtener todos estos elementos? De las rocas. Aunque te hayas cargado toda la vida de tu planeta ficticio, incluso si has alterado su atmósfera…, imagino que quedará suelo sobre el que viven tus supervivientes. A partir de ese sustrato rocoso, puedes nombrar una tecnología capaz de conseguir todos los bioelementos necesarios para esas pastillas mágicas.

Lo sé. Estoy siendo muy quisquilloso. Yo mismo he obviado de qué está hecha la carne sintética cuando en En el nombre de Eva, Felabert degusta uno de los escasos filetes naturales que quedan y compara su excelente sabor con el de la comida artificial. Pero es porque para una novela ligera toda esta información puede hacer que pierda el ritmo. Sin embargo, para una ficción pretenciosa y consistente, creo que puede venirle genial. Si estás siendo muy puntilloso con el resto de temas apocalípticos, no dejes la nutrición, uno de los más importantes, de lado. En el apocalipsis, a la gente le interesa saber la forma en que comen (y cagan) sus personajes, créeme.

Y, vale, puede que tu escenario no sea tan apocalíptico. Puede que los animales más desarrollados se hayan ido extinguiendo… pero, los insectos, tan propensos a adaptarse a las nuevas situaciones, pueden seguir apareciendo. Y, en ese caso, ya tienes una fuente extraordinaria de nutrientes. Un buen batido de saltamontes puede justificar el aspecto nutritivo de tu libro. No me mires así. De hecho, si la población mundial sigue creciendo a este ritmo, puede que sean nuestro único recurso. La cuentas salen si relacionamos la cantidad de proteína que aportan comparado con el espacio necesario para criarlos.

Dicho esto, espero que te haya servido para alimentar de manera más coherente a tus personajes. Trata de evitar el manido recurso de las píldoras nutritivas tan alegremente, sin darle algo de consistencia antes. Que solo falta darles sabor a vómito o moco para que parezca Harry Potter.

Nada más por hoy. ¡Buen provecho!
¡Nos vemos las instacaras por @icaro_jon!

 

LAS CAGADAS DE TUS NOVELAS DE CIENCIA FICCIÓN #1 – El ADN

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El título de la entrada bien podría haber sido Consejos para mejorar tu novela de ciencia ficción y no habría sido tan escatológico, pero tampoco soy yo ningún gurú para erigirme como un maestro del género. En cambio, sí hay cosas que veo repetidamente en muchas novelas de ciencia ficción y que rompen la magia de hacer creíble lo increíble, para mí una de las grandezas de este tipo de literatura.

Así pues, voy a comentar esos argumentos que me chirrían y que hacen que me cueste seguir avanzando en la historia (o que incluso acabe cerrando el libro), por si a alguien le pudiera parecer útil o interesante. O por si quisiera rebatirme, por supuesto. En el apartado de hoy, me voy a centrar en el ADN: esa molécula que a menudo se usa de comodín para que las cosas fantásticas tengan su inexplicable explicación.

 

SUPERHÉROE POR MUTACIÓN
Vamos a suponer que un personaje es capaz de trepar por las paredes y lanzar telarañas porque le picó una araña radiactiva. Anónimo, por supuesto. Le podía haber dado por comer moscas, pero eso no le daría ninguna ventaja más allá de ahorrarse un buen dinero en insecticida. O, pongamos, que por alguna extraña casualidad, existe un universo en el que las mutaciones generan superpoderes y hacen crecer los músculos en lugar de, yo qué sé, hacer que crezcan otras partes del cuerpo y que también permitirían titular la serie con una X, pero con distinto significado.

Si algo ha inculcado en nuestras mentes la ciencia ficción es que una mutación puede crear un superhéroe. Un cambio en el ADN y, zas, a cazar malotes. Pero la cosa no funciona así, no al menos para que uses este argumento tan gratuitamente en tus novelas. Para que un cambio en el ADN genere una habilidad extra, este ha de afectar directamente a todas las células que se encargan de gestionar esa función. Es decir, si lo que me permite es lanzar rayos por los ojos, necesitaré tener la misma mutación en las células oculares encargadas de ello, por no hablar de todas aquellas del sistema nervioso y/o endocrino que regulan este nuevo comportamiento. Teniendo en cuenta que las mutaciones son azarosas, sería extremadamente fortuito que ocurrieran justo y exactamente en esas células y no en otras, y que además los cambios se combinaran para que, en conjunto, permitieran esa nueva habilidad de manera eficiente. Estadísticamente, a Peter Parker le hubiera resultado más fácil ganar la lotería que convertirse en Spiderman. Y varias veces.

Todos somos mutantes. Imaginad mi cara de sorpresa y mi boca abierta al escuchar esta afirmación por parte de mi profesor de Biología, una persona respetable para mi yo adolescente de entonces. Pero tiene razón. La enzima que construye el ADN, la ADN-polimerasa, no es perfecta. Tiene sus ratos de distracción y se equivoca, generando cambios fortuitos en el ADN en todos y cada uno de nosotros. En algunos casos, este cambio ocurre en la parte del ADN que no se utiliza (ADN chatarra) y no ocurre nada. En otros, afecta al ADN que influye directamente en las funciones celulares y las altera hasta causar su muerte. Sin que nos demos cuenta. Desgraciadamente, en otros, los cambios afectan a su ciclo celular y la célula comienza a replicarse sin control generando un tumor.

Pero de ahí a que ese cambio genere una habilidad extrema para crear a un superhéroe, a menos a día de hoy, no se conoce que se haya dado el caso. Sería demasiada casualidad. Es más, nuestro sistema inmune se encargaría de eliminar las células afectadas rápidamente al reconocerlas como extrañas. Los villanos pueden respirar tranquilos. De momento.

Otra cosa es que el cambio sea intencionado. Dirigido. Que, mediante alguna ayuda tecnológica, pueda provocar la mutación en las células que yo quiera y de la manera que a mí me apetezca. Así, sí (si obviamos la corrección inmunológica, por ejemplo, con inmunosupresores). En El sanador del tiempo, mediante un viaje simulado al pasado se encontraba la forma en la que había que corregir el ADN de un paciente, y después la maquinaria sanitaria utilizaba esa información para variar todas las células afectadas, que realmente eran todas las del cuerpo humano porque se trataba de incongruencias genéticas heredadas.

Porque, en relación a ello, tenemos la segunda vía de escape para justificar un cambio genético masivo y la aparición de nuevas habilidades: que nazca con ellas. Si los cambios en el ADN se producen en el zigoto, estos se transmiten a todas las células del embrión y posteriormente al individuo. Es decir, si tu superhéroe fue modificado desde su origen, tiene sentido que disfrute de las habilidades que lo convierten en lo que es.

Para eso no hace falta que haya un laboratorio que introduzca los cambios selectivamente en el zigoto de nuestro personaje, lo cual limitaría el argumento. Puedes utilizar, por ejemplo, el recurso de que la mutación ocurrió en el óvulo de la madre (o en el espermatozoide del padre), de manera que así se transmite al hijo. O, también, el cambio pudo ocurrir durante el desarrollo embrionario del personaje. En ese caso, el cambio solo debería afectar a una célula o a un reducido número de ellas, dejando menor margen de la consistencia de nuestro argumento al azar. Es así como suceden los cambios significativos, como en el caso de las personas que nacen con algún dedo de más o de menos. No es que tengan superfuerza o visión nocturna, pero al menos permite un acercamiento más realista al concepto de mutación y habilidad.

 

Y hasta aquí la disertación de hoy. Quería hablar del manido recurso de los cambios en el ADN para generar plagas zombi o de los híbridos, pero lo dejo para más adelante, que no quiero que se alargue demasiado esta entrada. Por supuesto, todo esto son observaciones que pienso que pueden venirle bien a toda novela de ciencia ficción. Con esto no quiero decir que las que levantan un poco la mano con el criterio científico no sean divertidas, ni buenas, pero creo que con ciertos conocimientos pueden pasar de ser grandes historias a ser sublimes.

Nada más por hoy.
Un saludo, ¡nos vemos las instacaras por @icaro_jon!

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