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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

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¿MENOS ROPA Y MÁS DISTANCIA? ¿Estamos locos?

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¿Cómo lleváis este verano tan… peculiar? Yo, como veis, bastante desaparecido. No por motivos vacacionales, todo lo contrario. Pero mi ilusión creativa siempre ganará la batalla a mi escaso tiempo disponible y aquí os traigo un pedacito del proyecto que me traigo entre manos: Veranovirus, versos al calor de la fría distancia.

La verdad es que este verano está siendo extraño. Pero como siempre digo, allí donde hay incertidumbre siempre hay poesía. Y donde hay novedad, siempre hay reflexión (senti)mental. Esta obra será una recopilación de poemas estivales relacionados con esta nueva normalidad. El que os dejo hoy, versa sobre la incongruente lucha de tener que mantener la distancia en la época más instintiva del año. ¿Cómo se lleva eso de tener que distanciarse de la persona que te atrae en la estación más calurosa del año y no solo por la temperatura ambiental?

Os dejo con el poema ¿Menos ropa y más distancia? Espero que os guste.

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¿MENOS ROPA Y MÁS DISTANCIA?

Algo falla en la ecuación de menos ropa y más distancia
si tu piel descubierta es mi mejor estancia.

¿Cómo voy a alejarme de ti por seguridad
si cada paso atrás es la más pura crueldad?

¿Cómo hago para que mi cuerpo al fin entienda
que no es metal que imantas al caer cada prenda?

Ya me dirás cómo a mí mismo yo me miento
si tus finos tirantes son mi pegamento.

Que sí, que entiendo y sé que alejarme salva vidas,
pero morir pegado a ti es de mis muertes preferidas.

Que la separación no es una opción al ver tu escote,
me salvará del virus, pero no de que explote…

La cosa se complica al llegar a la playa,
tú en bikini y a varios metros mi toalla.

¿Cómo va a ser sano el distanciamiento
si no tocarte es enfermar de pensamiento?

 

Si os ha gustado, iré publicando más contenido constantemente en la cuenta de Instagram @icaro_jon (ahí tengo este mismo poema recitado) y en el blog. Igualmente, si queréis echar una mano con la obra para que pueda seguir avanzando, podéis hacerlo con alguna de las recompensas que hay preparadas para su desarrollo.

Y nada más por hoy, ¡que tengáis un gran inicio de semana!

¿A QUIÉN ESTÁS DESEANDO VER TRAS TU PUERTA?

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¿Estáis deseando volver a ver a alguien y la cuarentena os lo imposibilita? Estoy seguro de que sí. De hecho, releyendo uno de mis poemas que habla sobre los pensamientos de alguien que se encuentra secuestrado, no he podido evitar que todos nos sentimos un poco así: encerrados y a la espera de que se abra la puerta de nuestra casa para poder ver a esa persona que tanto echamos de menos.

Así que, sin extenderme más, os la comparto aquí. En mi cuenta de Instagram (@icaro_jon) la tenéis recitada, por si queréis verla enriquecida con música ambiental y eso. Espero que os guste. ¡Un saludo!

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P.D.: os recuerdo que en la sección de libros de mi página web tenéis acceso libre y con descarga gratuita a todos mis libros.

¿ESTÁS A FAVOR DEL “APAGÓN CULTURAL”?

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¿Qué os parece el “apagón cultural” promovido por la Unión de Actores? Cuidado, que van a volar cuchillos. Yo mi opinión la tengo clara. No digo que sea la correcta, y de hecho me encantará leer opiniones contrarias para tener un punto de vista más completo. Porque la verdad, me cuesta bastante entender esta rabieta.

En resumen: la asociación de actores se queja de que el gremio no recibe el dinero suficiente por parte del Estado. Nada nuevo bajo el sol. Lo llevan haciendo desde… siempre. Cada gala que hacen es para lanzar balas verbales y quejarse de lo maltratados económicamente que están, en lugar de centrarse en los premios y premiados. En su pasión.

Como medida, han decidido no publicar nada de contenido cultural este fin de semana, para que la gente se aburra hasta la muerte (nunca mejor dicho en los tiempos que estamos) y hacer ver así lo importantes e imprescindibles que son. En resumen, “como no me pagan lo que quiero, me pongo en huelga”.

Me parece legítimo su derecho a hacerse notar. Pero, perdóname, ¿hacerlo con la intención de que te paguen por hacer “cultura” alguien que no son tus espectadores? Es decir, ¿estás reclamando que te den dinero público porque no eres capaz de generar clientes? O, siendo claros: como lo que haces no genera interés, reclamas que se te pague a la fuerza por otro lado. Porque sí. Porque tú lo vales, aunque no lo demuestres. Creo que han perdido el norte. El objetivo en el que tienen que enfocarse son sus espectadores y les están perdiendo el respeto. En lugar de mejorar para ellos, se comportan como mercenarios.

En este mundo están los que se han adaptado a los nuevos modelos de negocio y a sus espectadores. Que se lo digan a los de “La casa de papel”. Están también los que sí consiguen triunfar con sus películas, y que yo sepa no devuelven parte de sus ganancias al erario público. Y después está el resto, los que se aferran al argumento de la cultura para que se les pague por un trabajo con el que no han conseguido trascender. Como si la cultura fuera algo objetivo.

Lo digo desde conocimiento de causa, porque los escritores somos los que más sufrimos esta dura realidad. He visto libros con una riqueza cultural brutal morir a base de polvo. O una persona podría leerse mi libro Gàta y aprender de manera más o menos entretenida la historia de Alejandro Magno. ¿No es eso cultura? ¿No es cultura también los libros que escribís muchos de vosotros? Y no por ello vamos reclamando una paga por el simple hecho de escribirlos.

Sabemos que es muy difícil ganar dinero escribiendo, pero eso va en la vocación. Nos reinventamos para sobrevivir, inventamos mil maneras de generar interés a través de un texto, nos adaptamos, buscamos la forma de llegar al lector sea como sea, PORQUE ÉL ES NUESTRO ÚNICO OBJETIVO Y A QUIEN NOS DEBEMOS. Y si no lo conseguimos, morimos con nuestra obra en paz, sin hacer ruido. Hacemos autocrítica y aprendemos, y una vez recuperadas las fuerzas, lo volvemos a intentar enfocándonos en el único capaz de levantarnos: nuestro lector; nuestro espectador. Porque solo ellos pueden ejercer de jueces. Si lo que hacemos es cultura o no, si es necesario o no para la población, son ellos y solo ellos los que tienen que decidirlo.

Me parece indignante que reclamen un reconocimiento (económico, por cierto) que no han conseguido por parte de aquellos que verdaderamente tienen que dárselo. Y sobre todo que lo hagan en estos tiempos, donde todos los esfuerzos gubernamentales han de centrarse en lo sanitario. Más grave es si cabe que decidan hacer un apagón cuando la gente más necesita de entretenimiento confinados en casa, cuando pueden ser más útiles socialmente. Pero mira que ellos prefieren hacer uso de esa utilidad para erigirse como salvadores y necesarios. Gracias por tanta solidaridad, en serio. Os debemos la vida.

Bueno, puede que al menos les sirva para comprobar que hay otras alternativas que se dedican a reinventarse y que por eso no necesitan pedir el reconocimiento a base de exigencias y presión política. Que se lo digan a Netflix. Y puede que entonces se den cuenta de que ni son tan necesarios ni se les echa tanto de menos.

Aunque en algo sí que tengo que darles la razón: en este país no se valora lo suficiente la cultura ni el esfuerzo que se invierte en ella. Si alguien puede piratear y conseguir una obra gratis, lo hace. No empatizan con los autores. Hablo de mayorías, por supuesto. Generalizo. Excluyo a esas minorías que nos hacen seguir escribiendo páginas, que nos dan la vida con cada comentario. Pero no podemos quejarnos de la situación y echar balones fuera. Algo tendremos de culpa, digo yo. Es nuestra responsabilidad generar interés y crear valor y reconocimiento. Algo estaremos haciendo mal si no conseguimos hacernos valer con lo que hacemos.

De hecho, eso me acaba de recordar un modelo de negocio para el arte que pienso llevar a cabo a partir de ahora: el Pay after show. En este caso, el consumidor accede a la obra libremente y paga después de disfrutarla lo que cree conveniente. Si no le ha gustado, si su disfrute ha sido cero, pues no pagará por ello. Si la ha disfrutado, pagará lo que crea conveniente. Al fin y al cabo, tampoco es justo pagar previamente por algo que no sabes si te va a gustar.

Lo sé, pensaréis que es un modelo… ¿insostenible?  ¿Eso de poner las obras con acceso libre es un suicidio? No lo creo. Pienso que es una forma efectiva de concienciar a la gente de que todo proceso de creación merece la pena ser recompensado. A la larga, solo cuando la sociedad sea consciente de ello, los artistas podrán vivir de lo que hacen. La solución es más social que política. Como consumidor, practico este modelo, me ayudó a conseguir esa conciencia y soy un fan de él. Y como creador, en concordancia, pongo a partir de ahora todos mis libros de libre acceso.

Lo que no voy a hacer es quejarme por la evidencia de que no se venden libros, ni exigir una remuneración aferrándome a que son cultura si no soy capaz de venderlos, porque al fin y al cabo este es un concepto un tanto laxo. Y mucho menos, voy a quejarme en estos tiempos.

Si en algún momento tiene que reivindicarse la cultura en su formato de entretenimiento, es ahora, de acuerdo. Pero no con un apagón. Si alguien puede evadirse un poco de la situación o entretenerse en esta cuarentena eterna con una de nuestras obras, pues deberíamos sentirnos unos privilegiados porque es una realización personal inmensa y una oportunidad de demostrar la valía del arte. A mí no se me ocurre mayor recompensa que saber que en estos tiempos alguien pasa un buen rato leyendo una de mis historias. Así que, por mi parte, de apagón nada; más encendido que nunca.

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

¿COLOR DE 7 LETRAS QUE EMPIEZA POR G?

CNOportada

¿Color de siete letras y que empieza por “G”? Si sabes la respuesta, puede que tú seas el elegido o la elegida. Esa será la primera de las preguntas a las que tendrás que enfrentarte para completar la historia de CAÓTICO NEUTRAL: El origen.

Tras el éxito del trivial de El último gato vikingo, damos un paso más allá y convertimos las preguntas en una historia para crear un librojuego interactivo. Esta aventura inmersiva nos servirá, además, para recuperar la saga Caótico Neutral.

Esta iniciativa viene como reflexión de la entrada anterior, en la que asumía que era responsabilidad de los escritores hacer más contenido original y entretenido, de manera que estimule y anime a la lectura. A ver si hay suerte y con estos retos interactivos la historia se hace más atractiva.

Si hay participación y prospera, iré publicando aquí los sucesivos capítulos. Sin más, os dejo el primero en vuestras manos para ver si sois capaces de descifrar el primer (y sencillo) enigma. Al final, tenéis un enlace que os llevará a una página para que podáis firmar como participantes exitosos. ¡Vamos allá!

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ACERTIJO 1

EL CONCURSO

 

Los nervios hacen que se te acelere el corazón y que tu respiración se agite. Es normal, estás en la final del concurso “Viaje a Sumergia”, ante la última pregunta. Si aciertas, habrás ganado y te llevarás un importante premio: podrás vivir en Sumergia, la primera ciudad flotante de la historia de la humanidad.

La simple idea de tener ese privilegio te provoca la excitación que sientes ahora. ¿Quién no querría vivir en la primera ciudad espacial fuera de la Tierra? ¿Acaso existe mayor aventura? Por no hablar de las buenas noticias que llegan desde allí y que hacen que Sumergia parezca un verdadero paraíso. Dirías que es tu sueño vivir allí, pero es que realmente es el sueño de cualquier persona.

El polímero de tu traje detecta tu nerviosismo e inyecta en tu piel a través de microagujas una dosis de acetilcolina para activar tu sistema parasimpático. Sientes la relajación de manera inmediata. Tu pulso se calma, respiras más lentamente y con más profundidad. Pero sacudes la cabeza, no quieres que esa sensación te adormezca hasta el punto de no poder pensar bien en la pregunta que están a punto de lanzarte.

Los acordes de “Alma en llamas”, el hit del momento, llegan a su fin. El grupo de moda ha sido invitado para interpretar su canción más famosa justo en el momento antes de la pregunta final. Aún puedes oler el humo inexistente y sentir el calor de la canción, ya que las ondas sonoras de sus instrumentos interfieren con tu cerebro para generarte esas sensaciones y darle más realismo al tema musical.

—¡Bien, bien, bien! —comienza a decir Jack Jauman, el presentador del momento, tras la actuación. Su tupé con triple tirabuzón se mueve al ritmo de sus agitados movimientos—. Después de esta gran actuación, seguimos con el concurso que… ¡puede estar llegando a su final! —grita señalándote—. Si nuestro concursante acierta esta última pregunta, ¡se acabó! Así que, ¡vamos a por ello!

Una esfera en mitad del escenario comienza a girar. Segundos después, explota, y de entre el humo aparece el holograma que representa a la azafata del concurso.

—La pregunta siguiente será una… —comienza a decir la representación holográfica con gestos seductores— ¡tripista!

—¡Tripista! —repite el presentador. Ya sabes qué tipo de prueba es. Es sencilla. Te darán tres pistas para acertar una palabra. No se te da mal ese tipo de pruebas. Tu nerviosismo aumenta al pensar que puedes ganar ese viaje, lo ves más cerca que nunca—. La primera de las pistas es… ¡que se trata de un color! —continúa Jack—. La segunda dice que… ¡tiene siete letras! Y la última y que te puede llevar al triunfo —te dice guiñándote un ojo—, ¡es que empieza por la letra “G”! ¡¡Tiempo!!

Un color que empieza por la letra G y que tiene siete letras. Tienes diez segundos para pensar. La cuenta atrás acaba, el silencio se hace a tu alrededor. Es tu momento. Si aciertas, te llevas ese anhelado viaje a Sumergia.

—Y bien… —te dice el presentador. Tu corazón ya no puede latir más deprisa. Has gastado todas las inyecciones relajantes de tu traje—. ¿Conoces la respuesta? Se trata del color…

Haz clic aquí y escribe la respuesta (en mayúsculas) cuando se te pida la contraseña

REGALO de EVA en plena crisis del Ministerio de Igualdad

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¿Necesitamos un Ministerio de Igualdad para defender a la mujer? En unas fechas en las que la creación de este nuevo ministerio no deja de levantar ampollas suspicacias, mi opinión es que lo que necesitamos en general es un Ministerio de Respeto. Que no se discrimine a una mujer por ser mujer, ni a un hombre por ser hombre, ni a un hombre por querer ser mujer, ni viceversa, ni a una persona por ser más alta, o tener un grano en el dedo gordo del pie…

Creo que lo que le falta a la humanidad es mucho respeto. Con una sociedad respetuosa, que sabe que sus límites acaban donde empiezan los de los demás, el 90 % de las leyes serían innecesarias. De hecho, la elaboración de leyes es el principal síntoma del fracaso del respeto social. Mi utopía, pienso, es una Sociedad del Respeto que no necesita normas, como si fuera una gran familia.

Pero no nos desviemos. En la cuestión de género, ¿es necesario ponerse tan duro en este sentido? Sí. Hay machismo en la sociedad. Y eso solo se radica con educación. Recuerdo que en ese sentido publiqué En el nombre de Eva. Creo que solo las mujeres tienen un argumento incontestable para unirnos y para darle una buena cura de humildad a los que se sienten por encima de ellas; que los hay, y muchos. Lo que propongo en la historia entiendo que es indiscutible. Pero no quiero desvelarla completamente. En su lugar, os la regalo para que podáis disfrutarla. Esta semana, hasta el domingo, estará gratuitamente en Amazon. Si os hacéis con ella, me haréis muy feliz. Espero que os guste. Si además os animáis a reseñarla para recompensar el esfuerzo de ofrecerla de manera gratuita, os lo agradeceré.

Aquí os dejo la sinopsis:

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¿Y SI DIOS FUESE MUJER?

El descubrimiento del ADN del primer ser humano está a punto de revelar una incómoda verdad: la primera persona del mundo fue una mujer. En su nombre está a punto de comenzar una guerra en esta ópera espacial cuya única solución reside en el corazón de la madre de todos. ¿Estás con Eva o contra ella?

 

Nada más por hoy. Un saludo y ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

YULE – La Navidad antes de la Navidad

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¿Sois muy de espíritu navideño o más tipo Grinch como yo? Respeto las creencias de cada uno, pero me sorprende que los agoreros seamos los que no queremos celebrar la Navidad, como si esta festividad hubiera existido desde siempre y lo normal sea pensar que estamos atados a ella per se. Pues no, hubo un tiempo en el que estas fiestas no eran más que celebraciones paganas que se moldearon para llevar a los bárbaros al cristianismo.

Pero como no se puede ir por ahí diciendo a la gente que está celebrando algo que en origen era pagano y que el cristianismo decidió un día convertir en su celebración religiosa por antonomasia por orden y voz de una autoridad eclesiástica y no de Dios, prefiero descargar mi frustración en un relato corto que dejo en manos de dos de mis personajes vikingos. Ya sabéis, la ambiciosa Kaysa y el supersticioso Niels forman un cóctel perfecto para representar esta idea. ¡Espero que os guste!

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UN YULE MUY CRISTIANO

Niels no podía dejar de reír, tirado en el suelo de tierra batida de su casa normanda en Caen. Aunque gran parte del mérito de aquella carcajada continua la tenía la cerveza ya casi agotada de su vaso de madera, Kaysa tenía mucho que ver con aquella diversión desmedida.

—Eso no va ahí… —le repitió el vikingo a la mujer, refiriéndose a unas figuritas de madera que supuestamente eran para adornar el pequeño pino que habían traído al hogar, y que Kaysa trataba de colgarse de los pezones.

—¿Acaso te gustan más en ese pedazo de hierba que aquí? —le preguntó ella, contoneando su pecho desnudo y haciendo que las figuritas cayeran al suelo, despertando otra estruendosa carcajada en Niels—. ¿Entonces por qué no nos olvidamos de adornar el árbol y nos centramos en otro tipo de celebración más íntima y carnal? —dijo ella abalanzándose sobre él, aprovechando que ya estaba tumbado bocarriba en el suelo para posicionarse encima.

—Kaysa, Kaysa… —afirmó él mientras la agarraba de los hombros para retener su ímpetu—. Deberíamos unirnos a los cánticos en las calles y al brindis con el resto de aldeanos…

—Oh, qué valor Niels, que me digas que prefieres unirte a los demás que seguir conmigo, sobre todo ahora que estoy sobre ti… —se quejó la mujer dedicándole una mirada pícara, esa que no tenía que fingir en exceso.

—No es eso, Kaysa… —afirmó él, y se notaba que era cierto por la parte que comenzaba a abultarse en su entrepierna—. Es que no debemos dejar de lado las tradiciones…

—¿Por qué? ¿Tanto te gustan las tradiciones? Inventemos una tú yo en este momento —sugirió ella deslizando su mano entre las calzas del hombre.

—Nada me gustaría más ahora mismo que crear una tradición que nos obligue a estar juntos y llevarla hasta la eternidad un año tras otro —comenzó a decir Niels con esa voz dulce que envolvía la fogosa iniciativa de la mujer.

—Pero…

—Pero tenemos que unirnos al resto de la aldea —repitió Niels, que no quería dejar de lado las costumbres.

—Ya lo haremos luego, haremos uso de los demás cuando nos hayamos agotado el uno al otro —dijo Kaysa, agilizando sus movimientos con la mano derecha y llevando la izquierda del normando a su propio pecho. Siempre era ella la que tenía que arrastrarle en la intimidad. A decir verdad, eso era algo que se extendía a cualquier ámbito de su relación.

—No, Kaysa, que nos conocemos —negó él retirando la mano y haciendo que ella parara—. Yo cederé a mi pasión por ti, porque soy totalmente vulnerable a ella, y para cuando la haya saciado, la celebración ahí fuera ya habrá terminado…

—¡Uf! ¡Así le quitas las ganas a cualquiera! —se quejó Kaysa, se quitó de encima de él y se tumbó a su lado, abrazándole y apoyando la cabeza en el fuerte torso del normando.

—Esta noche seré todo tuyo, te lo prometo… —se excusó Niels.

—Pero yo quiero que lo seas ahora, ¿dónde está ese Niels que todo me lo concede?

—Ahora es momento de venerar a los dioses…

—Sí, a los dioses. Esos que por lo visto tienen más importancia en tu vida que yo. Vale, lo entiendo. —Hasta la rebelde de Kaysa tenía que reconocer que por mucho que a veces los olvidara, no podía desafiarlos eternamente—. Pero hoy es Yule, ¡y también se celebra la fertilidad! —exclamó, y utilizando ese argumento como comodín, volvió a posicionarse encima de él para honrar sus creencias.

Volvió a estimular a Niels, pero esta vez no encontró respuesta. Él le evitó la mirada, y entonces ella le dio una fuerte bofetada como cada vez que esa actitud esquiva en él hacía que le ardieran las entrañas de ira.

—¿¿Qué te pasa, Niels??

—Uff… Es que esto que pretendemos hacer, los cristianos dicen que es pecaminoso…

—¿Otra vez con los cristianos? —se quejó Kaysa. En una transitiva Normandía en la que los seguidores de Cristo ya eran más numerosos que los que seguían las antiguas costumbres vikingas, Niels no podía hacer caso omiso a las dudas que se asentaban en su cabeza—. ¿Ahora es el dios cristiano el que te dice cuándo podemos darnos placer y cuándo no? ¿Desde cuándo hacerte mío hasta el punto de provocar que te derrames de felicidad en mi interior se puede considerar algo malo?

—¡¡No lo sé!! —replicó Niels, preso de sus dudas—. Pero eso es lo que dicen. ¿Y si tienen razón? ¿Y si ese Dios es más poderoso y nos castiga? Ellos celebran hoy el nacimiento de su señor. Convendría no ofenderles, no al menos hoy. Entiéndelo, Kaysa…

Pero Kaysa no lo entendió. Se levantó y se puso el pesado abrigo sobre su piel, negándole las vistas de su robusto y desnudo cuerpo a Niels.

—Pues por lo visto, sí que es poderoso ese Dios cristiano. Lo es al menos más que tus estúpidos pensamientos, que no sé en qué momento han preferido hacer más caso a las locuras ajenas que atender a la parte de mí que, quisiera creer, aún tienes dentro de esa cabezota.

Kaysa abandonó la casa dejando allí a un Niels confuso y lleno de incertidumbre. Sin apenas darse cuenta, se había visto sumergido en una batalla de dioses en la que él ni hacía ni deshacía, y mucho peor, había hecho que se olvidara de lo que de verdad le reclamaba su corazón: disfrutar de la presencia de Kaysa. Pero él, como mostraría en el futuro, no tenía la capacidad de obrar por sí mismo, obviando las creencias ajenas.

 

Si os ha gustado y queréis saber más de esta peculiar pareja y sus dificultades para ser felices, ya sabéis que podéis haceros con la novela “El último gato vikingo” de manera gratuita en www.jonicaro.com.

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

Porque nos lo merecemos – GRATIS “El último gato vikingo”

el ultimo gato vikingo

¿Eres más de instinto o de cabeza? ¿Eres de esas personas que le da muchas vueltas a las cosas como Niels? ¿O eres de los que van a por la vida con todo como Kaysa? Por fin, ya ha salido a la luz El último gato vikingo: una historia donde las circunstancias llevan a sus dos protagonistas a actitudes totalmente opuestas y a un reencuentro… ¿imposible? Bueno, ahí tienen mucho que decir dos lindos gatitos, que como en toda la serie Cats & Books, tienen mucho que decir.

Ya puedes hacerte con esta novela animalista que mezcla historia y romance y además lo puedes hacer GRATIS. ¿Por qué? Porque como digo en el título de la entrada, nos lo merecemos. Como dije en su momento, necesitaba desintoxicarme de la parte comercial de la escritura, tan necesaria como agotadora. Así que esta historia es mi tirita, mi ponerme a escribir sin pensar en otra cosa. Llevaba mucho tiempo dedicándole más tiempo a la promoción que a las teclas. Y necesitaba algo así.

Y creo que tú, como lector, también te lo mereces. El marketing literario no solo embauca la mente de los escritores, creo que también hace que se le pierda el respeto a los lectores. ¿Qué es lo que más se lee? ¿Dónde está mi potencial lector?¿Cómo atraerlo hacia mí? ¿Atraer? ¿En serio? ¿En qué momento un lector se convierte en una cifra de venta? Necesito alejarme un poco de esa atmósfera.

Esto es lo que hago, y esto es lo que tengo. Y quien quiera llegar a lo que hago por sí misma o sí mismo, será más que bienvenido o bienvenida, porque además esa es la única manera de asegurar que mi libro llegó a alguien porque tenía que llegar, sin más. Hecho de menos esos puentes donde dos personas conectan exclusivamente por una historia, sin intereses económicos de por medio.

Así que os invito a haceros con esta historia (y con Gàta, que también he optado por esta fórmula para la primera novela con la que comenzó Cats & Books). Para ello, solo tenéis que entrar en http://www.jonicaro.com y descargar el contenido. Si sois más de papel, lo tengo puesto en Amazon a precio mínimo de impresión, pero si queréis darle una oportunidad a la lectura digital, aquí os digo por qué y cómo hacerlo. Yo desde que leí la trilogía de El señor de los anillos en el móvil cuando caminaba para recoger a mi pareja a su trabajo, leo más en digital que en papel.

Y nada más, simplemente gracias por ser parte de esta nueva etapa en la que estoy más sentimental que nunca, así que os agradeceré con la sensibilidad a flor de piel que os acerquéis a este, mi mundo.

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

¿Es justa la decisión del Procés? Que nos lo digan Néstor y Ascanio

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¿Es justa la sentencia del “Procés”? No me considero independentista, pero creo que hay una forma muy sencilla de ver esto: para que dos estén juntos, ambos han de estar de acuerdo. Yo veo la independencia como un matrimonio mal avenido. Uno de los dos miembros está a disgusto, y ha intentado mostrarlo una y otra vez. El otro miembro, parece no escuchar. Prohibiendo un referendo y, ahora con esta sentencia represiva, hace oídos sordos, abofetea la posibilidad del otro de expresarse y dice claramente “estarás junto a mí, aunque tenga que usar mis puños, que para eso los tengo”.

Es curioso, porque yo creo que la solución es el diálogo. Sin embargo, políticamente la negociación se ve como una debilidad, en lugar de como un acto inteligente (y un deber política, por cierto). Pero como siempre me expreso mejor a través de mis personajes, utilizo de nuevo a los protagonistas de GÀTA en forma de relato corto para abordar esta temática. Se me viene a la cabeza un hecho que viene al dedillo: el asesinato de Alejandro Magno de su general Clito.

 

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—Los mataría a todos, uno tras otro —afirmó Néstor, intentando apagar su fuego interno con otro trago de vino—. Por traidores.

Aunque el ambiente era aparentemente festivo en el campamento militar, acorde al banquete que soberanos y sátrapas disfrutaban unos metros más allá, se podía palpar la tensión que había entre macedonios y asiáticos. Por mucho que Alejandro se empeñara en crear un ejército híbrido, muchos de los griegos no veían con buenos ojos la incorporación de persas en sus filas.

Néstor escupió el vino de manera despreciativa en cuanto su mirada se cruzó con la de uno de esos nuevos persas que poblaban el campamento. La bebida salió dispersada en forma de gotitas de su boca, avivó la llama de la hoguera que tenía delante.

—Deberías cuidar tus palabras —le advirtió su grandullón amigo Ascanio, la viva encarnación de Zeus. Sabía que el humor de su compañero se había amargado hasta el infinito tras su último encuentro con Nerea, pero aun así debía controlarse—. Que el odio no dirija tus palabras, Néstor o podrías acabar mal.

—¿Odio? —replicó Néstor, tras lo que dio una serie de tragos continuados que se deslizaron visiblemente por su garganta. Su rabia, dirigida a los persas, le hizo pensar que hasta su vino era deficiente y asqueroso, digno de esa leyenda que decía que una antigua reina babilónica había intentado envenenarse con esa bebida—. Yo diría que mis palabras son lógicas, más bien.

—Deslúmbrame con esa lógica de la que hablas —invitó Ascanio, que siempre había admirado las reflexiones del joven. Al menos, hasta que su mente se había retorcido tras la última visita de Nerea.

—Hemos arriesgado nuestra vida contra ellos. Muchos compañeros incluso la han perdido por su culpa. Y ahora, Alejandro, ¿los incorpora en nuestro ejército y pretende que combatamos hombro con hombro junto a ellos y que compartamos nuestro botín? —Néstor chistó, como si no hubiera argumento que pudiera rebatir aquella opinión. Aun así, su amigo Ascanio, que era más diestro con los músculos que con las palabras, lo intentó.

—¿Y de qué sirve mirar atrás? Ve y dile lo que piensas a Alejandro. Corre. Dile que no quieres luchar junto a esos persas que ha unido a nuestro ejército. Yo mismo enviaré de vuelta a Grecia lo que quede de tus huesos. Nuestro rey ha escogido la unión, pues todos unidos y se acabó. —Néstor hizo un gesto de desprecio ante aquellas palabras de su amigo. Negó y su ondulada y castaña melena, descuidada desde hacía tiempo, acompañó aquel movimiento. Pero era cierto. Alejandro se estaba desviviendo con la alianza asiática. Últimamente tendía a vestir con ropajes persas y gustaba de compartir sus tradiciones—. Y si esa es la decisión del gran Alejandro —prosiguió el grandullón—, esa misma ha de respetarse.

—Cualquiera diría que hablo con el gran Ascanio —dijo Néstor volviendo a llenar su copa, tendiendo su cuerpo precisamente sobre una de esas maravillosas alfombras persas que criticaba—. ¿Acaso se te ha borrado la memoria de un golpe en alguna batalla? ¿No eras tú el que despotricaba contra nuestro rey?

Ascanio, como buen griego, había criticado a Alejandro y la imposición macedonia. Sin embargo, había acabado reconociendo su valía batalla tras batalla.

—¿Y qué pretendes con la separación? —se defendió el hombretón—. ¿Griegos por un lado? ¿Persas por otro? ¿Qué nos va a traer de bueno? Lo único que va a pasar es que nos acabaremos echando de menos los unos a los otros cuando crucemos el Hindu Kush.

—Y yo qué sé. ¿Me ves cara de rey? —ironizó Néstor, aunque lo cierto era que últimamente hacía y deshacía a su antojo, como si el mundo no tuviera que ver con él y estuviera por encima de todo—. Ni yo, ni los guerreros, sabemos de decisiones reales, porque no tenemos un trono bajo el culo. Sabemos de cosas de soldados. Y hasta el mismísimo Alejandro tendrá que responder ante esas inquietudes. Solo hablo de ser escuchados, ¡Ascanio! Solo un necio no sería capaz de ver el descontento de los soldados griegos ante esta desesperada unión y no intentaría hablar con ellos para apaciguarlos…

—No, Néstor, solo un necio replicaría ante nuestro rey esperando ser escuchado. Quedarse callado es la mejor manera de conservar los dientes, amigo —opinó el gigantón.

—Los que nos queden al menos —continuó Néstor, cada vez más molesto—, porque muchos los han perdido por los golpes de las batallas que le han hecho ganar a ese rey que no quiere escucharles…

De repente, en una parte del campamento se alzó un revuelo. Todos los soldados se levantaron del suelo y se acercaron allí, dejaron su confortable posición alrededor de la hoguera y se dirigieron a un hombre que vociferaba, explicaba lo que acababa de acontecer en el banquete real.

—…así lo ha atravesado, ¡así! —decía gesticulando, como si tuviese un palo en sus manos—. El rey ha cogido una lanza de un guardia y ha atravesado el vientre de Clito. Y ahí que se ha caído muerto, nuestro gran general. Lástima de sangre guerrera que se ha perdido en el suelo… Por lo que parece, se había quejado de que los macedonios tuvieran que obedecer la proskynesis

Se refería al saludo que se hacían los persas. Si estos eran del mismo rango, se besaban en los labios. Si uno de ellos tenía un rango inferior, besaba en la mano a su superior, y si la posición era más distante, directamente se arrodillaba. Clito había estallado ante las arbitrarias decisiones que Alejandro estaba tomando al incorporar tradiciones persas y le había rebatido su condición divina, se había atrevido a decirle que no era más que un mortal a la sombra de su padre y que no tenía derecho a tomar aquellas decisiones. Y el resultado había sido que el propio rey le había arrebatado la vida por dudar de sus acciones.

—Ve, como te digo, ve ahora y dile a Alejandro lo que piensas —le dijo Ascanio a Néstor de manera irónica, una vez habían visto cómo el rey se comportaba ante las disensiones. Su amigo suspiró.

—Entonces, ¿qué? —expuso Néstor, ahora con un menor volumen en su voz y con más cuidado—. ¿Qué nos queda? ¿La obediencia? ¿No ser escuchados? ¿Así es como un buen rey se comporta ante aquellos que discuten su comportamiento?

—Así es como se mantiene un reino —sentenció Ascanio, sin mostrar si estaba de acuerdo o no con aquello, pero dejando claro que debía ser así.

—Pues vaya reino es ese que se mantiene sin escuchar a aquellos que se asquean de permanecer en él. Uno estable y duradero, sí. Pero alzado sobre unos pilares vergonzosos.

Entre los dos hombres se hizo un silencio reflexivo. Se cruzaron los brazos al pecho, y se dedicaron a seguir escuchando al hombre que relataba lo acontecido durante el banquete.

—…y después el rey se retiró, se marchó de allí llorando. Parecía arrepentido por lo que había hecho —explicó aquel hombre. De hecho, Alejandro estaría hasta tres días sin salir de su tienda, avergonzado por su acción.

—Al menos se arrepiente de lo que ha hecho… —opinó el grandullón de Ascanio.

—Faltaría más —añadió Néstor—, que además se enorgulleciera de una decisión que reprime a uno de los suyos. ¿De qué tipo de tirano estaríamos hablando entonces?

 

Espero que os haya gustado, ya sabéis que si queréis conocer las aventuras y desventuras de Néstor y Ascanio, podéis descubrirlas en GÀTA. Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

 

 

MIS GATOS TE REGALAN ESTE LIBRO

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Pero Jon, ¿qué haces regalando ese libro que tantas horas de desvelo te ha llevado escribir, corregir, revisar y publicar? ¡Que así no vas a salir de pobre! Buf, cállate subconsciente, y dale al botón de permitir la descarga gratuita de Kindle. Sí, efectivamente, tras varias conversaciones conmigo mismo, hoy 11 de octubre os regalo el libro GÀTA poniéndolo en descarga gratuita en Kindle Amazon.

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Realmente el regalo no os lo hago yo, os lo hacen los gatitos que a diario corretean por mi casa dándome la vida. Estos peluditos me abrieron un nuevo universo creativo cuando empezaba a estar cansado de la mafia literaria que rodea a Amazon. En concreto, fue uno de ellos que ya no está y que solo corretea por mi corazón. Los gatos me inspiraron a crear la serie CATS & BOOKS, que se inicia con GÀTA. Una serie de novelas cortas en las que los felinos tienen un papel fundamental en la vida de sus protagonistas como los verdaderos maestros y generadores de sensibilidad que son.

Estos animalitos no solo han determinado la temática de mi nueva deriva literaria, también su sentido. Ya no escribo para vender, ni para mejorar rankings, ni por las infamias inherentes al ego del escritor. Ya no publico para afuera, lo hago desde dentro. El objetivo de esta nueva serie es utilizar los libros como medios para emprender acciones con las que pueda, de alguna manera, echar una mano a estos amigos peludos, amén de demostrar lo necesarios que son para los humanos.

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Aunque, si nos ponemos estrictos, quien os hace el regalo no soy yo ni mis gatos, sino la protectora que me concedió estas dos bellezas que llenan de felicidad mi casa: Felinos lo Morant. Gracias a ellos tengo una constante fuente de inspiración felina a mi alrededor. Y como es de bien nacido ser agradecido, me gustaría pediros a cambio del libro gratuito, que le echarais un ojo a esta protectora y, si lo estimarais oportuno y estuviera a vuestro alcance, que les echarais una mano. Conozco en primera persona el esfuerzo y las penurias a las que tienen que enfrentarse, y la nobleza de sus iniciativas. Son maravillosos, como todas aquellas personas que dedican su tiempo y esfuerzo a proteger a los desprotegidos, sean de la especie que sean. Si os animáis a participar en cualquier otra protectora, adoptando peluditos o con vuestro tiempo o de cualquier otra manera, también vale.

Como os decía, el libro al final es una excusa, un medio para transmitir este amor por los animales. Pero si aprovecháis la descarga gratuita, de corazón espero que la historia os guste y os dé algunos momentos de entretenimiento.

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

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