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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

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el señor de los anillos

La vez que Gandalf me acompañaba de paseo

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¿Sois de los que os gusta coleccionar libros en papel? En la última entrada hablaba sobre el dispositivo Kindle y la lectura digital, y me alegraba coincidir con muchos de vosotros en los comentarios en eso de que aunque leyéramos mucho en digital, nos gustaba comprar y conservar nuestras obras preferidas en papel. Eso me ha llevado a querer hablar de ellas, de esas que conservo de forma física, como si así pudiera abrazarlas para recordar los tan buenos momentos que me dieron.

Una de ellas (o mejor dicho trilogía) que no puede faltar en esta lista es El señor de los anillos. Como a muchos de mi generación, la obra de Tolkien nos hizo entrar de lleno a la fantasía épica. Nos introdujo a los reinos de humanos, elfos, enanos, orcos y magia a través de sus pesadas líneas. A día de hoy no estaría en mi Top 5 de fantasía (puede que ni en el Top 10), pero el mérito de conseguir aficionarme a ese universo (como a tantos otros) es lo que la mantiene en un rincón predilecto de mi nostalgia.

Tras ella conocí obras de fantasía épica más oscura, realista, donde la magia es más creíble, en las que el argumento va más allá de un simple objeto superpoderoso capaz de dominar el mundo y la lectura es más ágil sin perder por ello ni un ápice de riqueza o profundidad. Sapkowski llegó con su brujo y me cambió completamente el concepto. Reconozco que a día de hoy estoy un poco deshinchado con este género, me cuesta abordar obras nuevas. Desconozco este “desánimo” con la fantasía. Será que me hago mayor.

Además, uno de los motivos que me hace tener en tan buena estima esta trilogía hace referencia a lo personal. Fue la primera obra que leí en digital. Y como ya he nombrado algunas veces, lo hice de camino a recoger a mi pareja a su trabajo. En mis paseos de ida para juntarme con ella y acompañarla después de vuelta a casa tras su jornada laboral, sacaba el móvil y me leía unas cuantas páginas. Sí, es posible leer andando. En cuanto te acostumbras, puedes caminar mientras lees en el móvil y conservar la vida. Esos veinte minutos de paseo a la sombra de aquellas líneas bien merecen un grato recuerdo (y los otros veinte de vuelta con la muchacha, también).

Apuesto que más de uno ha pensado en llevar esta obra a su biblioteca de nostalgia particular. La ventaja en este caso es que hay muchas ediciones con un acabado estético precioso para adornar nuestras estanterías. Con otras obras que forman parte de mi coleccionismo particular y que os nombraré en otras entradas, no existe esa suerte. Y vosotros, ¿qué obras conserváis en papel simplemente por los recuerdos que os traen?

Nada más por hoy. ¡Nos vemos las caras en Instagram!

RESEÑA – LA SOMBRA DORADA

sombra

Qué ganas le tenía a esta reseña. Hoy me apetece, y de qué manera, hablar sobre mi última lectura: La sombra dorada de Luis M. Núñez, una novela de fantasía épica. Os pongo en antecedentes. Como muchos, yo me desvirgué en el género con El señor de los anillos, y a día de hoy tengo como referencia la fantasía sucia y realista de Sapkowski y su saga del brujo Geralt.

Dicho esto, La sombra dorada nos ofrece una lectura amena que, si tuviera que definir en una plabra, esta sería equilibrio. Es un concepto que tiende a escaparse a este tipo de literatura y que Luis M. Núñez consigue plasmar con maestría. Pero antes, un poco de su argumento…

La caída de un meteorito trae consigo una especie de luz extraña capaz de transformar a los seres vivos en aberraciones. Antes de que la humanidad pueda siquiera entender la importancia de tal suceso, este ejército de monstruosidades avanza dirigido por un ente divino maligno envolviendo y corrompiendo todo a su alcance. La humanidad tendrá que prepararse ante esta terrible amenaza si no quiere sucumbir a ella.

Luis desarrolla esta gran historia sin que le sobre ni le falte nada desde una narrativa justamente medida. Las descripciones de lugares y personajes son brillantes, entregándonos características que nos ayudan a recrear los distintos emplazamientos de manera fácil, sin que eso signifique la escasez de detalles, sino que estos son los que verdaderamente importan y tienen mayor peso a la hora de recrear mentalmente las situaciones. Luis sabe dar en el clavo en la elaboración cretiva (y creatividad le sobra) para conseguir un texto ameno, en el que es fácil sumergirse, y alejado de los clásicos fragmentos tediosos de información extendida (que a menudo no sirven más que para desentenderse de la lectura) que parece que tengan que plagar este tipo de historias. Chapó. No había encontrado un equilibrio tan logrado en una historia, hago memoria para buscar alguna obra similar para ejemplificarlo y no encuentro ninguna.

Otro aspecto destacable es la descripción de los combates, tanto singulares como en lo relativo a las grandes batallas. Las explicaciones, claras. Los detalles, certeros. Es particularmente en este punto en el que suelen perder fuelle los grandes autores (Sapkowski particularmente me hace perderme en las luchas), pero Luis, cual maestro de esgrima o cual estratega bélico, saca un diez en este aspecto. De verdad, voy a echar de menos esa claridad y acierto, esa profundidad en los detalles de los ejércitos medievales… Gracias a él, uno puede sentirse dentro del relato, yo casi puedo decir que estuve en la Batalla de las Planicies Ardientes.

Con los personajes, de vuelta al equilibrio. Son esos datos certeros los que les llenan de personalidad. Remarco incluso algunos secundarios, que están destinados a aparecer en unas pocas páginas, pero para los que inventa alguna historia peculiar que les llena de vida. ¡Qué manera de llenar de vida a los personajes secundarios y puntuales! Ah, y por fin una obra de fantasía con nombres que no suenan raros, que se aceptan como normales. Tenía que decirlo, gran acierto en las denominaciones de los personajes.

En cuanto al ritmo, pues más equilibrio. Ni la historia se acelera, ni se estanca en ningún momento. Lo dicho, ni sobra nada ni falta nada. Y subrayo, algo muy difícil en este tipo de obras.

Y si nos dejamos los tecnicismos y hablamos de sensaciones, que siempre tiendo a darle más importancia en una reseña, os diré que yo he disfrutado mucho la historia. Está contada de manera brillante, con un uso exquisito del lenguaje. Me ha entretenido, me ha mantenido expectante y ha hecho que maldijera no tener más tiempo libre para poder seguir leyendo en muchas ocasiones. Creo que todo lo bueno que pueda decir quedaría bien resumido expresando que espero con ansia la salida de un segundo volumen, que tengo entendido que habrá.

Finalizo aquí mi reseña deseando todo lo bueno que se pueda desear a Luis M. Núñez y agradeciendo que nos haya ofrecido a los lectores una obra de tanta calidad. La recomiendo de manera sobrada, me juego mi reputación como lector en ella. Os encantará. Es un must have en toda regla, uno de esos libros que quieres recomendar por inercia, porque quieres que otras personas lo disfruten tanto como tú.

Leedlo, en serio. Y me contáis.
Nada más. ¡Que tengáis un fantástico día!

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