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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

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La vez que Gandalf me acompañaba de paseo

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¿Sois de los que os gusta coleccionar libros en papel? En la última entrada hablaba sobre el dispositivo Kindle y la lectura digital, y me alegraba coincidir con muchos de vosotros en los comentarios en eso de que aunque leyéramos mucho en digital, nos gustaba comprar y conservar nuestras obras preferidas en papel. Eso me ha llevado a querer hablar de ellas, de esas que conservo de forma física, como si así pudiera abrazarlas para recordar los tan buenos momentos que me dieron.

Una de ellas (o mejor dicho trilogía) que no puede faltar en esta lista es El señor de los anillos. Como a muchos de mi generación, la obra de Tolkien nos hizo entrar de lleno a la fantasía épica. Nos introdujo a los reinos de humanos, elfos, enanos, orcos y magia a través de sus pesadas líneas. A día de hoy no estaría en mi Top 5 de fantasía (puede que ni en el Top 10), pero el mérito de conseguir aficionarme a ese universo (como a tantos otros) es lo que la mantiene en un rincón predilecto de mi nostalgia.

Tras ella conocí obras de fantasía épica más oscura, realista, donde la magia es más creíble, en las que el argumento va más allá de un simple objeto superpoderoso capaz de dominar el mundo y la lectura es más ágil sin perder por ello ni un ápice de riqueza o profundidad. Sapkowski llegó con su brujo y me cambió completamente el concepto. Reconozco que a día de hoy estoy un poco deshinchado con este género, me cuesta abordar obras nuevas. Desconozco este “desánimo” con la fantasía. Será que me hago mayor.

Además, uno de los motivos que me hace tener en tan buena estima esta trilogía hace referencia a lo personal. Fue la primera obra que leí en digital. Y como ya he nombrado algunas veces, lo hice de camino a recoger a mi pareja a su trabajo. En mis paseos de ida para juntarme con ella y acompañarla después de vuelta a casa tras su jornada laboral, sacaba el móvil y me leía unas cuantas páginas. Sí, es posible leer andando. En cuanto te acostumbras, puedes caminar mientras lees en el móvil y conservar la vida. Esos veinte minutos de paseo a la sombra de aquellas líneas bien merecen un grato recuerdo (y los otros veinte de vuelta con la muchacha, también).

Apuesto que más de uno ha pensado en llevar esta obra a su biblioteca de nostalgia particular. La ventaja en este caso es que hay muchas ediciones con un acabado estético precioso para adornar nuestras estanterías. Con otras obras que forman parte de mi coleccionismo particular y que os nombraré en otras entradas, no existe esa suerte. Y vosotros, ¿qué obras conserváis en papel simplemente por los recuerdos que os traen?

Nada más por hoy. ¡Nos vemos las caras en Instagram!

¿CAMPEONATO DE ESCRITORES?

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¿Os imagináis leyendo vuestro libro y todo un estadio alrededor aplaudiendo esa historia que tanto les ha gustado? Sería genial, ¿eh?, que por una vez se aplaudiera algo más que meter un balón en una red y que la etiqueta de héroe reconocido se la pudiera poner alguien que hace soñar a los demás con sus historias.

Pero hasta que ese momento mágico llegue, os propongo algo en esa línea: un campeonato entre escritores para darle emoción y espectáculo a nuestros libros. ¿Os atrevéis a convertiros en gladiadores de las palabras? En esta competición, cada semana se repartiría un determinado número de puntos en función de la posición en el  ranking de ventas en Amazon. Estos rankings son volátiles, por lo que una buena semana puede auparte a lo alto o devolverte al mundo terrenal.

¿Y qué hay de premio? Esa siempre es la pregunta estrella. En principio, nada más allá de la emoción y el estímulo que os va a proporcionar intentar vender más para escalar posiciones, además de la coletilla comercial de “ayudadme con el libro que estoy en una competición” o de la originalidad de ser concursantes. Buscaré con todas mis fuerzas patrocinadores para que pueda existir un premio en metálico, pero será complicado en una primera temporada; quizás si la iniciativa tiene éxito, para futuras ediciones.

¿Os animáis? Para participar solo es necesario tener una novela en venta en Amazon. Todos necesitamos un estímulo para ser más eficientes. Seguro que tenéis algún libro semiolvidado al que sacar brillo y por el cual pelear a capa y espada. Si os apuntáis, decídmelo en los comentarios. Pongo la barrera mínima para que esto salga adelante en 10 participantes, y la máxima en 20. Si hay voluntarios para el experimento, prometo dar todo mi esfuerzo para conseguir una plataforma digna de la competición. Estoy pensando en hacerlo a través de una APP. Habrá entrevistas, noticias, vídeos si os animáis a hacerlos (y que os ayudarán aún más a promocionar)…

Ya me decís. Son buenos tiempos para la venta de libros, el confinamiento lo ha disparado un 20 %. Vamos más allá y a hacer de esto algo aún más emocionante.

¡Espero vuestras páginas en alto! Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

VUELVO A AMAZON – SÍ, DE VERDAD

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“Buuuh, Jon, eres un vendido… Hace tres meses decías que dejabas Amazon y ahora vuelves con el rabo entre las piernas…”. Sí, es cierto. Asumo las consecuencias de mi lengua traicionera, dirigida por una mente un tanto inestable. Podéis lapidarme con argumentos que no puedo discutir. Pero ¿queréis saber a que se debe este cambio de opinión repentino y traicionero? Tiene una explicación, lo prometo.

El motivo principal por el cual decidí abordar la serie Cats & Books, y hacerlo de forma gratuita, era recuperarme del desgaste. Solo quería publicar sin preocuparme de la promoción que, reconozco, me tenía agotado. Ser más escritor y menos comercial. Pensaba, iluso de mí, que así mi obra también estaría más accesible a la gente y eso me llevaría a tener más feedback e interacción con los lectores, que al final es el alimento vital de todo escritor. Pero… la venda ya cayó, ouhouh.

La sorpresa reveladora me llegó al comprobar que tenía más alcance poniendo mis libros de pago que ofreciéndolos gratuitamente. ¿Pero qué…? Tenía antes más ventas que ahora descargas gratuitas. Y en un intento de comprender esta lógica tan invertida en mi mente, llegué a varias conclusiones que me han llevado a mi nueva situación actual:

1. Lo gratis no se valora: así de claro. Por lo visto, la gente piensa que si un libro es gratis, es porque no vale nada. Y no me veo en la necesidad de proclamar que he publicado con Ediciones B ni que he ganado un par de concursos para hacerme valer, porque pienso que ni las editoriales ni los organizadores son quiénes para generar valor. Pero por lo visto es así. Si ofreces algo gratis, la gente no lo valora. Y si tu libro no tiene valor para la gente, pues no les interesa.

2. Tienes que promocionar tu libro sí o sí: es la parte que menos nos gusta a los escritores, pero es necesaria. Hay que generar interés, nos guste o no. Ver que llego a más gente poniendo precio a mis libros que regalándolos me hace concluir que, si generas el interés necesario, tus lectores se harán con el libro aunque tengan que pagar por ello. Si no generas interés, pues no lo querrán ni gratis. Duro pero cierto.

3. Hay que centrarse: para volver a reencontrarme salí de mi mundo y creé una serie nueva, Cats & Books, porque los gatos son mi perdición y escribir sobre ellos sabía que me ayudaría a recuperar la ilusión. Esto supone empezar de cero. Precisamente, traté de liberarme del yugo de la promoción con un producto desconocido y que, paradójicamente, requería de toda la promoción del mundo.

La conclusión final es que hay que venderse, dar valor y promover para llegar a más gente y que nuestra obra sea más leída, que al final es lo que nos da la vida más allá de lo monetario. La estrategia de escritura gratuita no ayuda, ni siquiera para disfrutar de esa parte menos económica y más emocional. Pero bueno, al menos estos tres meses de liberación promocional me han servido para descansar de esa vertiente tan tóxica. Y eso, junto a la verdad revelada, me obliga a dejar de ser un llorón y volver a las andadas más fuerte que nunca.

Así pues, en cuanto renueve la web, volveré a la carga con más productos libros y ganas de vender reencontrarme con vosotros a través de las palabras.

Gracias por estar ahí y aguantar mis pataletas literarias.
Un abrazo, ¡y nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

VENTAJAS DE LA AUTOEDICIÓN #2 – La fecha de publicación

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¿Quieres publicar un libro? O quizás debería preguntarlo de otra manera: ¿cuándo quieres publicar tu libro? Porque si la respuesta a esta pregunta te importa, entonces me veo obligado a hacer otra entrada sobre las ventajas de la autopublicación. Si en la anterior hablábamos de la ventaja de disponer de un registro de ventas, hoy lo vamos a hacer sobre la importancia de controlar la fecha de la publicación.

Imagina que has enviado tu manuscrito a una editorial y que te lo valoran positivamente. Bien, pues para cuando te lo publiquen no quedará ni el humo de esos fuegos artificiales que se crean en la mente de uno cuando celebra mentalmente que una editorial haya aceptado su libro. Con suerte, estará en el mercado un año después. Con mucha suerte.

Una vez aceptado tu libro, este pasa a la larga lista de espera de la editorial. Después, para editarlo pueden tirarse fácilmente medio año, y cuando tú, en ese sueño que es ver tu historia hecha papel, estés ya al borde de la desesperación, te dirán por fin que tu libro está ya perfectamente preparado para ser lanzado… dentro de tres meses más. En mi caso, para la publicación de El corazón del aedo, pasó más de un año desde que me llegó la valoración positiva hasta que se publicó.

Esto, para planificar una estrategia de promoción en el momento más importante de la historia de un libro, que es su lanzamiento, es algo inaguantable. ¿Que escribes una novela sobre un tema de moda y de importante impacto social en el momento de redactarse? No importa, cuando te lo publiquen ya no se hablará de ese asunto tan importante que has abordado. ¿Que tienes una historia que sigue las tendencias actuales de venta? Qué más da, si cuando por fin puedas venderla las tendencias serán otras… Y ni hablar de aprovechar fechas marcadas. ¿Tu libro tiene las navidades como punto de inflexión para el reencuentro familiar? Vale, pues te la publicamos en verano. Ah, ¿que tu historia tiene como marco geográfico una playa de Hawái? Venga, que salga en diciembre.

Pero quiero ir un paso más allá de lo eminentemente práctico y comercial. ¿Qué pasa con lo que sentimos por nuestros libros? No es lo mismo ver publicado un libro que acabas de escribir, que uno que finalizaste hace un año. No lo es para ti como autor, que ya tienes la cabeza en otros proyectos literarios, seguramente mejores porque habrás aprendido nuevas técnicas y tendrás más experiencia en esto de escribir. Entonces, ese libro que se te va a publicar, ya no lo verás de la misma forma. Ya no es tu sueño presente, es parte de tu pasado. Si has hecho las cosas bien, tu pasado como escritor debería de ser peor que en la actualidad, y será inevitable que veas tus obras pasadas con recelo y que pienses que son mejorables.

Y lo que es peor, tampoco será lo mismo para tu lector, porque tu ilusión se habrá ido desvaneciendo con el tiempo. Y hay una cosa que te puedo asegurar: si no contagias tu pasión por tu historia, nadie la va a querer leer. Más importante que lo buena que sea o deje de ser, lo que hará que se acerquen a ella será el entusiasmo con el que la trates. Eso lo tengo comprobadísimo, El sanador del tiempo es la novela que con más emoción he publicado por diversos motivos y es la que mejores resultados ha tenido, con diferencia. Si autopublicas, tú decides la fecha del lanzamiento. En cambio, las tortuosas esperas literarias hacen que se desgaste tu ilusión poco a poco cada día.

Nada más por hoy. Espero que mi experiencia os haya servido para que tengáis más información en esta odisea literaria que es publicar un libro.

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras por @icaro_jon!

 

¿POR QUÉ ME TENGO QUE LEER TU LIBRO?

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A ti, que tanto insistes: ¿por qué cojones tengo que leerme tu libro? Si como autores no os habéis hecho a vosotros esa misma pregunta, estáis jodidos. Yo me la hago a menudo, con esa violencia verbal incluida, porque así parece que me espabilo un poco más.

Salvo que seas uno de esos afortunados tocados por la gracia del boca-oreja cuyos libros pasan de mano en mano por ensalzamiento popular, deberías hacerte a ti mismo la pregunta que encabeza esta entrada. Lo normal es que te cueste vender, que te resulte difícil incluso encontrar gente que quiera leer tu libro, aunque este sea gratuito. Es así de duro. Es muy triste saber que publicar un libro es dar un salto a ese vacío en el que nunca sabrás si tu enorme inversión temporal y creativa (y de ilusión, que al final es la más importante), será recompensada.

Pero el primer paso para salir de esa fosa literaria es reconocerlo. Existen millones de libros ahí fuera, se crea una tonelada de papel literario al día y además compites con el pasado, con el presente y con el futuro (sí, hay gente que reserva libros que todavía no están escritos y que venden más que el tuyo). No pasa nada. Hay que ser humilde. Ante tanta oferta, ¿por qué tendría alguien que comprar mi libro? Hay que ponerse en posición del lector, y comprenderlo. Solo así entenderemos dónde nos hemos metido realmente al publicar.

– Hola, me llamo Jon, y soy escritor.
– Hola  Jon, bienvenido a escritóricos anónimos.

Una vez reconocido esto, llega el momento de ponerse manos a la obra, aparcar las excusas y utilizar el tiempo que dedicamos a los lamentos a acabar con esos ceros en nuestras ventas. Los días en blanco no dejarán de existir hasta que tú mismo no te respondas a la pregunta inicial y la uses para contagiar a tus posibles lectores. ¿Por qué tendrían que leerse tu libro? ¿Eh? No, en serio, ¿por qué? Y no, la respuesta de porque es lo mejor que se ha escrito nunca no me vale, no te ancles en razonamientos subjetivos.

Tienes que responder con aquello que te haga conectar con el lector, ese punto de magia que lleve a tus lectores irremediablemente hacia tu obra. Ese toque especial que tuviste cuando por inspiración divina te llegó la idea sobre la que querías escribir y que espero que no hayas perdido en el largo desgaste del proceso de escribir y publicar.

Por ejemplo, yo ahora que estoy en plena promoción de GÀTA, trato de contagiar a mis posibles lectores el motivo por el que escribí esa historia, ese por el cual esta novela romántica animalista existe y que me sirve para responder a por qué deberían leerla. Evidentemente, primero hago uso del ámbito personal para crear un entorno cercano y acortar distancias. Va dedicada a un gatito al cual echo mucho de menos y es una forma de agradecerle que me haya convertido en una persona más sensible. La gente conoce esta novela por esa anécdota. Pero la novela no va sobre él. Ni sobre mí. Es un cuento sobre cómo la cercanía de un animal nos puede cambiar la personalidad para bien: o lo que es lo mismo, cómo un animal puede acabar convirtiéndonos en personas.

Así que, en mi caso, ¿por qué tienes que leerte mi libro? Pues primero, porque es ligero y entretenido. Yo no escribo un libro si no estoy convencido de que este va a ser disfrutado, si las páginas no se pasan solas; eso lo tengo claro. Segundo, porque vas a aprender un montón de la Antigua Grecia sin que te des cuenta, como esas cintas que se ponen por la noche mientras dormimos para aprender idiomas sin esfuerzo.

Y por último, y por ello más importante, porque amas a los animales. Esa adoración que hay en sus páginas sé que va a resonar en ti. Solo los que convivimos con animales sabemos el poder que tienen sobre nuestro corazón. Y solo ese tipo de personas va a entender la metáfora de este cuento: la transformación de su personaje principal y la mentira que es la historia romántica que se relata para llegar a ese punto. Solo esas personas van a comprender la verdadera función de esta historia, y sé que en esas personas resonará esa magia especial que he impregnado en esta novela breve.

Al resto, sé que no se la voy a vender, lo tengo claro. Si me pregunto por qué deberían de leer mi novela, se me ocurrirían muchos motivos, pero ninguno de ellos son ese chispazo que sé que va a hacer que mi historia funcione. Pero respecto a los que sí les gustan los animales, sí siento que la van a disfrutar, en ese momento sé por qué deberían leerla: porque van a entender esa ilusión con la que escribí GÀTA y va a resonar en ellos haciendo de la lectura algo más que pasar páginas.

Concluyendo: tengo claro que si alguien acaba dándole una oportunidad a GÀTA, será porque la intención que puse en ella es lo que actuará como pegamento entre mi experiencia escritora y su experiencia lectora. Sé que es ese vínculo es la respuesta a la pregunta con la que abordaba esta entrada. Como también estoy seguro de que todas las ventas que se están consiguiendo han ido por ese camino. Cada historia tiene un canal de ventas muy específico que hay que encontrar, es inútil lanzarla al azar. Solo si encuentras esa magia que te hará conectar con el lector, verás que las ventas comienzan a despegar.

Y nada más por hoy. Si eres autora o autor, respóndete a esa pregunta y encontrarás el camino que te llevará a tus lectores. Estoy segurísimo de ello.

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

30 TRUCOS PARA ESCRIBIR TU LIBRO

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¡Ala! Cómo habéis cambiado desde la última vez que publiqué una entrada…, ¡pero qué grandes estáis! Bromas aparte, pido disculpas por mi larga ausencia en el blog. Pido perdón de forma más intensa todavía por los comentarios que me dejé sin contestar; ahora no me sale como contestados algunos que sé que sí respondí y me es imposible saber cuáles me faltaron. Pido disculpas, de verdad.

Estoy perdido temporalmente entre mil proyectos, de los cuales tendréis noticias en breve. Mientras tanto, intentaré ir pasándome por aquí en la medida de lo posible para compartir cosas que vaya teniendo entre las manos. Hoy os copio los 30 trucos para escribir un libro que redacté como antesala del curso literario que imparto en colaboración con Escuela Optimizarte.

Espero que os sea útil, tanto para aquellos que no os atrevéis a lanzaros a la aventura de escribir un libro como para los que estéis en ello y encontréis dificultades para progresar. Deseo que estos pequeños tips os aporten motivación y recursos por igual.

Un saludo a todos. Estamos en contacto (en serio). ¡Nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

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 1 UNA IDEA ACOJ… IMPRESIONANTE

La idea inicial, esa que aparece como por arte de magia a modo de fuegos artificiales en tu cabeza y que te hace querer ponerte a escribir, es la base de todo y la responsable de que no te rindas una vez que las mariposas en el estómago iniciales comiencen a encontrarse con dificultades.

Todos empezamos con muchas ganas al creer que hemos tenido una revelación sorprendente, pero ese entusiasmo se va mermando con el desarrollo del libro. Recuérdate una y otra vez lo buena que era esa idea, riégala para que no pierda su fuerza, y será el motor que te haga avanzar en el texto.

 

 2 PONTE A TOPE

A todos nos falta tiempo para ponernos a escribir, y a veces cuando lo tenemos lo que se desvanecen son las ganas, devoradas por la pereza. Decía Stephen King que el peor momento era el de ponerse a hacer algo. A veces nos cuesta horrores sentarnos a teclear, y él de horrores sabe bastante. Convéncete de que tras ese momento de ponerse manos a la obra llega el gozo y la alegría de ver progresar nuestra historia y aférrate a esa adictiva sensación para que tu historia no se quede en el olvido un día tras otro.

 

 3 PLAN A, PLAN B, PLAN C…

Una vez te hayas planificado para escribir (porque espero que lo hayas hecho), fallarás una y otra vez en tu programación. No pasa nada. Averigua en qué estás errando y elabora un plan alternativo que corrija esos fallos. La planificación perfecta no se consigue a la primera. Puede que acaricies la frustración errando una vez tras otra, pero no dejes morir a tu libro por un pequeño desajuste que seguro que con paciencia acabarás consiguiendo vencer.

 

 4 CADA PALABRA QUE ESCRIBAS, ERES MEJOR ESCRITOR

Olvídate del síndrome no me gusta lo que escribo. Cada palabra que escribas te hace mejor escritor, así que ni se te ocurra tirar a la basura tu trabajo si ves que no sale tan bien como esperabas. Si eres capaz de ver esas imperfecciones, es porque ya eres mejor escritor que cuando empezaste. No sientas que es algo negativo no ver con buenos ojos lo que has escrito, siente que eres más exigente porque estás subiendo de nivel.

 

 5 EL ESPACIO-TIEMPO TIENE UNOS LÍMITES DIFUSOS

Muchos escritores noveles sufren para rellenar páginas y otros de dedos ligeros no saben cómo hacer que sus textos tengan menos volumen. No te preocupes por estos aspectos, conforme consigas experiencia en el mundo de la literatura aprenderás técnicas para mejorar la cohesión. Pero, de momento, piensa que, si estás disfrutando escribiendo, tu lector lo hará leyendo sin importar el volumen de la historia.

 

 6 ESCRIBE ANTES DE ESCRIBIR

Para evitar la sensación de no saber qué escribir cuando estás frente al teclado, de quedarte en blanco, piensa en las historias de tus personajes antes de ponerte a ello. Mientras friegas, tiendes la ropa… En esos tiempos muertos inventa historias para ponerte a teclear en cuanto te sientes a escribir. Además, verás que hasta las tareas del hogar se hacen más amenas.

 

 7 ES EVIDENTE, PERO… LEE

Parece de cajón. Cuanto más leas, más recursos y más inspiración tendrás para ponerte con tu obra. Trata de tener a mano libros de la temática que estés intentando escribir. Ojo, no se trata de imitar, sino de envolverse del mundo al que pretendes dar tu estilo personal para conseguir inspiración extra.

 

 8 LAS PERFECTAS IMPERFECCIONES

No te obsesiones si cometes errores típicos de principiante. Trata de aprender de ellos. Algunos pueden incluso ayudarte al éxito. Por ejemplo, los escritores profesionales pecan a menudo de abusar de clichés y estereotipos, pues se supone que son características inherentes del género que escriben y tanto conocen. Los autores noveles, precisamente por no conocer esas normas no escritas, tienden a aumentar la originalidad en sus narraciones.

 

 9 TÓMATE UN KIT-KAT

Te vas a bloquear. Una y mil veces. Sobre todo, si es tu primera aventura literaria. No pasa nada. Recuerda que tu cerebro tiende a cegarse cuando te centras excesivamente en una preocupación. Déjalo descansar, verás que una vez más despejado, las alternativas aparecen en tu cabeza casi sin esfuerzo.

 

 10 SENCILLAMENTE SENCILLO

Simplifica. A la hora de escribir, no te líes ni te pierdas en oraciones extensas repletas de sucesivas subordinadas. A menudo queremos mostrar riqueza literaria con oraciones interminables. Cuando además somos noveles en la escritura, al hacer eso estamos jugando con fuego. Así que, frases cortas y discretas. Allí donde pueda haber un punto en lugar de una coma, mejor el punto. Te diré, además, que los libros claros y concisos están teniendo mejores ventas que los de prosa pesada. Así pues, no te compliques la vida.

 

  11 ¡NO ME REGALES LA OREJA!

Paralelamente a lo anterior, el talento literario actualmente se asocia con el ahorro de adjetivos y adverbios en lugar de con el uso de palabras a discreción. Ser escueto se cotiza al alza, no hace falta que uses cincuenta adjetivos calificativos para llegar a una misma idea. Si, además, eres principiante o tienes limitados recursos léxicos, estás de suerte. Tu baza será que no es que no estés preparado para escribir, sino que economizas el texto para que sea ameno.

 

 12 LOS ROBOTS EXISTEN

Sí, ya tenemos máquinas digitales que hacen el trabajo por nosotros. Se llaman diccionarios virtuales. Sobre todo, hazte amigo del diccionario de sinónimos, que te ayudará a no repetir palabras. No hace falta que seas un erudito del lenguaje porque para eso están esos recursos a tu alcance. Que no te frene la inseguridad de no manejar suficientes palabras para escribir.

 

 13 CORTA POR LO SANO

Si tiendes a tener dificultades a la hora de estructurar los capítulos, hazlos más cortos. Esto ayuda a esquematizar y a evitar la sensación de no saber avanzar en el contenido. Porque, además, ¿te he dicho ya que lo directo está de moda? La gente ya no tiene tiempo para perder. Así que, haciendo capítulos cortos, no solo te estás ayudando a ti mismo a organizarte, ¡ayudas al lector a que su experiencia sea más rápida y amena!

 

 14 EL PROFESOR AL QUE NUNCA QUISISTE

Sí, todos hemos odiado a nuestros profesores de lengua. Pero ahora hay unos más majos a los que no hay que hacerles la pelota para que nos aprueben. Se llaman correctores digitales. Los procesadores de texto los llevan incluidos y puedes encontrar varios por Internet también. Ojo, no son suficientes por sí mismos para conseguir un manuscrito perfecto, pero utilízalos como ayuda para perder el miedo a escribir y aprender gramática y ortografía.

 

 15 DELEGA

Esto es muy propio de los seres humanos: dejar que los demás hagan nuestro trabajo. Es caro, bastante caro, pero para un escritor novel igual es un alivio pensar que hay profesionales encargados de la corrección ortotipográfica y de estilo. Cuando empezamos y tendemos a ver que todo se nos viene encima, existe la opción de descargar obligaciones. Aunque, a largo plazo, lo interesante es aprender por uno mismo a corregir y editar un libro.

 

 16 ¡TÚ MOLAS!

Busca tu autenticidad. Seguro que tienes algo que te hace brillar, bien sea por la originalidad de tus historias, o por las anécdotas que te inventas, o porque tienes una forma peculiar de asesinar retorcidamente a tus personajes, o por tu sentido del humor… Seguro que tienes algo particular por lo que puedes encandilar a tus lectores. Busca tu potencial único, que te aseguro que hará sobra a cualquiera de los errores que como novato puedas cometer en la escritura.

 

  17 LO QUE BIEN EMPIEZA… BIEN ACABA

Si consigues que tu historia empiece con fuerza, ya casi puedes olvidarte de lo demás. ¡Esto es Hollywood! Concéntrate en un principio potente que atrape al lector y piensa que con eso lo tienes casi todo hecho. Además, esto te ayudará a no dejar el libro a medias. ¡Ya has conseguido lo más difícil! No puedes dejar ese gran inicio perdido en un cajón…

 

 18 CUESTIÓN DE NÚMEROS

Todos somos números, ya lo sabemos. ¿Por qué tu historia no iba a serlo? Un método sencillo para no ceder al temor de la incapacidad de escribir un libro es hacer cuentas. ¿Cuántas páginas quieres que tenga? ¿200? Si quieres escribirlo en tres meses (lo cual no es ni mucho menos mucho tiempo), sales a poco más de dos páginas al día. Seguro que, visto así, ya no parece tan complicado.

 

 19 TU LIBRETITA SIEMPRE A CUESTAS

Reconozcámoslo. Nos sentimos más interesantes cuando llevamos siempre una pequeña libreta a cuestas y anotamos cualquier idea en ella mientras las miradas de los que nos rodean se dirigen hacia nosotros curiosas. Pero, además, nos hace la vida más fácil. Nos ayuda a organizarnos y a capturar la inspiración que llega cuando no estamos dándole a las teclas. Esos pensamientos que aparecen en el momento más inoportuno, créeme, son gran parte de tu libro. No los dejes escapar y verás cómo tu historia se escribe sola.

 

 20 SÉ EL MUNDO EN EL QUE QUIERES VIVIR

Con estas palabras bonitas simplemente quiero decirte que dejes de ver la televisión o de hacer cosas que no hacen más que integrar información muy poco válida en ti, y que comiences a sacar la que tienes dentro para mostrársela al mundo. Somos excesivamente integradores cuando, como seres creativos, deberíamos estar deseando aportar a este mundo más que recibir de él. Esto no lo digo solo para motivarte a plasmar tus pensamientos en el papel, también lo digo porque cuanto menos tiempo dediques a tu vida como observador, más tendrás para utilizar como creador. Que después, eso de no tengo tiempo, suele ser una excusa muy recurrida.

 

 21 LO DIFERENTE ES ATRACTIVO

Deja de repetirte que nunca serás como los grandes escritores. Ni falta que hace. En lugar de frustrarte pensando que jamás llegarás al nivel de otros, piensa que no se trata de imitarlos, sino de buscar el potencial que tienes dentro de ti. Las comparaciones son odiosas. Y, además, para escribir tu primer libro, innecesarias.

 

 22 APASIÓNATE CON LO QUE QUIERES CONTAR

Más allá de la escritura, siente aquello que quieres decir, enamórate de lo que narras, adora eso que tienes dentro y quieres sacar. Si crees en tu producto, difícilmente vas a dejarlo a medias. No te olvides de recordarlo cada día, es esencial para que consigas terminar tu libro, para desear imaginarte con él y no rendirte bajo ningún concepto.

 

 23 LAS MALAS CRÍTICAS NO SON MALAS

Déjate leer. Recibirás buenas opiniones que te motivarán, y recibirás malas valoraciones… que te darán ganas de darle cuatro guantazos al criterio de su emisor. No pasa nada, estamos empezando. Sé que duelen, y que, en el peor de los casos, puede que te hieran hasta el punto de querer dejar de escribir. ¡Ni se te ocurra! Sé fuerte y entiende esas opiniones como lo que son, una fuente inagotable de aprendizaje. Si lo entiendes así, nada podrá pararte.

 

 24 ROMPE LAS NORMAS

Cuando uno es un escritor novel, puede que se encuentre a menudo con la persona quisquillosa de turno que le recuerde todo lo que está haciendo mal y que debe ser hecho de otra manera. La mayoría de las veces, seguramente tenga razón. Pero nunca dejes que anulen tu punto de vista. Si eres capaz de justificar tu modo de trabajar, siempre podrás darle la vuelta y, en lugar de estar actuando en contra del protocolo establecido, estarás rompiendo las normas creando un nuevo estilo único y personal.

 

 25 SOLO SÉ QUE NO SÉ NADA

El mundo de la escritura es amplísimo (y hablo de escribir, de publicar ya ni te cuento…). No quiero asustarte, que se supone que esto iba de trucos para abordar con éxito tu primer libro. Pero sí debes ser consciente de que no viene nada mal dedicarle cinco minutillos al día a buscar técnicas para aprender. Esa humildad te hará más fuerte frente a los momentos de flaqueza.

 

 26 ORDENA ALGO MÁS QUE TU ORDENADOR

Sé limpio y ordenado en tu zona de trabajo. Eso te animará a ponerte manos a la obra y, además, minimizará tu frustración. El desorden físico no es un buen aliado para afrontar esos momentos de estrés a los que tendremos que enfrentarnos como novatos.

 

  27 ¡DISFRUTA!

Activa el sistema de recompensa de tu cerebro al escribir. Eso hará que cada vez quieras más y más y en ningún momento sentirás que el trabajo de redactar es un trabajo en sí. ¡Pásatelo bien escribiendo! Haz de tu momento de teclear un acto de ocio y no un deber.

 

 28 NO LA DEJES A MEDIAS

Me refiero a tu historia. Acábala. Aunque la odies, aunque haya momentos en que quieras tirarla y empezar de cero. Tienes que acostumbrarte a cerrar tus escritos, eso hará que las numerosas veces que te apetezca tirarlo todo por la borda sean menos numerosas. Piensa que, si te rindes, estarás predisponiendo s tu cerebro a rendirse de nuevo, por mucho que empieces otro nuevo proyecto con más ganas y entusiasmo.

 

 29 SIN FRENOS

Nada te puede parar. Solo tú mismo. No hay obstáculos insalvables en esto de escribir un libro. Hay caminos más largos y más cortos, recursos más útiles y otros que más bien entorpecen, pero todavía no conozco a alguien que, queriéndolo y deseándolo de verdad, no haya conseguido materializar su libro. Te lo prometo. Y estoy seguro de que tú también eres capaz de ello. Solo tienes que decidir ponerte manos a la obra.

 

Y FINALMENTE… DÉJATE AYUDAR

Este es sin duda uno de los mejores consejos que puedo darte. Déjate guiar por aquellos que ya han recorrido ese camino. Ármate de sus ánimos, de sus recursos, de sus técnicas… Aprende, pues esto es una carrera de fondo en la que hay que ir paso a paso, mejorando nuestra pisada en cada avance.

 

Así que, si ya has decidido que quieres escribir un libro, entonces ya has dado el único paso necesario para conseguirlo. El resto, es cuestión de saber qué caminos escoger y cómo ir dándole forma a esa emoción para conseguir tu objetivo con éxito.

 

Ánimo y mucha suerte. Este camino, que tiene tanto para ofrecer a tu felicidad, solo acaba de comenzar.

Lo que me hubiera gustado saber antes de publicar

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Siempre digo que la recompensa de un escritor está más allá de las ventas de sus libros. Se encuentra en esas pequeñas cosas que te hacen conectar con los lectores, como puede ser una presentación, una tertulia literaria, una conversación espontánea sobre alguna de tus obras, un correo electrónico o un comentario en el blog… Esta vez, gracias a la escuela creativa OptimizArte, voy a tener la oportunidad de disfrutar de uno de esos momentos de conexión gracias a los puentes literarios.

 

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Voy a participar en el curso de creación literaria que va a impartir el centro, encargándome de algunos seminarios y de la parte más técnica, pero sobre todo, desde la humildad, para aconsejar sobre aquellas cosas que a mí me hubiera gustado saber antes de realizar mi primera publicación para no haber perdido tanto tiempo dando bandazos (errores que agradezco, pues me han dado un profundo aprendizaje). Para mí será un placer compartir mi experiencia tanto en edición como en publicación y espero que pueda serle útil a todo aquel que comparta esta pasión que es la literatura.

Así que, aprovecho para decir a los que seáis de Alicante y cercanías, que si estáis pensando en escribir un libro y en lanzaros a este mundo, será un placer para mí vernos en este curso en el que espero que todos disfrutemos y aprendamos mucho.

Nada más por hoy. Un abrazo.
¡Nos vemos las instacaras por @icaro_jon!

ATLANTIS – Mi fe de erratas particular

 

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Rectificar es de sabios. Y yo no sé si estas palabras me harán tener más sabiduría, pero sí sé que me harán más honesto, que creo que es a lo que todos deberíamos aspirar, independientemente de nuestra sapiencia. Hace un tiempo relaté mi inconformidad respecto a Atlantis, editorial con la que tuve contacto y cuyas condiciones, en su momento, consideré irrespetuosas con los autores.

Hace poco tuve el placer de contactar telefónicamente con su editor en lo que para mí fue una esclarecedora conversación cuyas reflexiones me gustaría comentar.

En primer lugar, recibí explicaciones sobre los puntos que criticaba en mi entrada del blog, conociendo la parte que yo ignoraba (nunca hay que obviar la versión de los hechos de todas las partes implicadas, craso error que no volveré a cometer) y que me hizo comprender varias cosas. Además, en los aspectos en los que mi discurso tenía coherencia (en mi opinión) encontré justificaciones para no ser tan puntilloso con mis pensamientos.

Nadie es perfecto y todos somos parte de un proceso de aprendizaje. Yo mismo no me considero el mismo escritor que cuando empecé y también sería injusto juzgar a los demás por un pasado del que, además, se han sabido servir para mejorar. También sé, ahora, que es injusto atacar un sector que, a día de hoy, se está convirtiendo en un verdadero superviviente como es el de las editoriales. El de vender libros es un negocio difícil, y las condiciones que las editoriales imponen a sus autores no son más que el resultado de una presión empresarial bestial a la que se ven sometidas.

Todo esto es una cadena en la que editorial y autor deberían actuar como dos fuertes eslabones si no quieren ceder ante las duras presiones comerciales. Los autores nos quejamos, a veces sin conocimiento de causa, y la guerra entre editorial y escritores no favorece a nadie. La vida es equipo, y mal vamos si no somos capaces de entenderlo.

Yo he defendido (y defiendo) la autopublicación porque siempre he visto una barrera entre la parte más técnica y comercial (la editorial) y la parte más idealista y romántica (el autor). Versiones que, lejos de ser incompatibles, ganarían en conjunto como cooperantes, una materializando el producto y la otra impregnándole la ilusión necesaria para que este despegue.

Pero nunca he visto esa cohesión, siempre he interiorizado que para la editorial somos números, que nuestros libros son tiros al aire con la esperanza de que alguno se rentabilice alcanzando objetivos numéricos. Nunca he visto a un editor decirle a un autor “tío, vamos a ver qué está pasando, qué tal si probamos esta cosa o esta otra a ver si funciona, en lugar de relegar un libro que no vende al olvido (tras su estallido inicial con las ventas aseguradas a los seres cercanos). Es más fácil probar otro libro a ver si pega el pelotazo,  que al menos asegure unas ventas post-lanzamiento en lugar de arropar las causas perdidas.

Quizás es que deba de ser así, que son cosas del negocio y su funcionamiento. Y lo entiendo. Pero para nosotros, nuestros libros son algo más. Esperamos de la editorial que nos apoye con su experiencia comercial, que nos guíe y nos anime. Fíjate que en alguna ocasión he puesto como único requisito a una editorial para firmar un contrato un PDF mensual con las impresiones editoriales de por qué creen que unos libros están funcionando mejor que otros (el marketing se renueva a diario y su posición en la vanguardia comercial les proporciona unos datos analíticos que bien enfocados se pueden convertir en un tesoro para cualquier autor), y nunca se ha tenido en cuenta mi opinión. O, yo qué sé, también podrían crear grupos con los autores en los que se trabaje el networking de manera rutinaria y efectiva, establecer acciones de equipo en redes sociales, eventos cruzados…

La sensación final que le queda a uno es la falta de cariño hacia el autor. Me falta esa conexión. Si al final soy yo el que me tengo que labrar el éxito sin ayuda, pues aquí a lo “Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como“. Porque, encima, si no vendes, el fracaso es tuyo como autor. La falta de autocrítica respecto a que el equipo no ha funcionado me duele en el alma.

He de decir a modo conclusivo que en la voz del editor de Atlantis había algo que me transmitía que esa fría barrera entre autores y editores que comento podría quebrarse, y me sentí obligado a la reflexión que he intentado plasmar aquí. Queda en mi memoria tras aquella conversación el eco de la esperanza de que un día, autores y editores dejemos de lado las exigencias, no seamos tan críticos los unos con los otros y aunemos deseos y objetivos actuando como un verdadero equipo. No veo otra solución a un mundo comercial tan complicado.

¡Nada más por hoy!

 

CORRECCIÓN EN LA PALMA DE TU MANO

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“Ola, ké ase. Oy bengo a havlar de escrivir vien”. Muchos me preguntáis cómo hago la corrección ortotipográfica y de estilo de mis libros, y esa duda generalizada junto al amor que le tengo a mi corrector favorito ha hecho que me lance a escribir esta entrada. Sabéis que soy un defensor a ultranza de la autoedición. Reconozco que una de las cosas que genera poca confianza en ese formato es esa falta de criba que permite que se publique algo que bien puede tener más faltas de ortografía que palabras… Bien, espero con esta publicación aportar mi granito de arena al respecto.

No voy a hacer un análisis sobre los mejores correctores ortotipográficos existentes porque para mí, y pese a parecer un comercial con estas palabras, solo hay uno fiable y al que declararle amor eterno como escritor: el corrector de MyStilus. Su calidad y alcance es impresionante, y más allá de encontrar errores gramaticales (incluso de avisar de barbarismos, galicismos y todo tipo de palabras que deberían ir en cursiva), valora recursos de estilo como frases demasiado largas, palabras repetidas en corto espacio de tiempo, errores de espaciado, sugerencias adoptadas recientemente por la RAE, fallos de concordancia… Es decir, no solo te va a decir si una palabra está mal escrita, sino que te va a dar consejos literarios muy valiosos que mediante su uso repetido te van a convertir en mejor escritor.

La parte negativa… que es de pago. Incluso para probarlo tienes que registrarte (antes no era así). Con el registro tienes una corrección limitada (muy escaso si eres escritor asiduo), y después tienes tarifas que en mi opinión no son baratas y que pueden ser incluso insuficientes si eres un picateclas empedernido como yo. Otra alternativa gratuita que llama mi atención es LanguageTool, pero está infinitamente lejos de Mystilus. Con decir que no reconoce las palabras modificadas con prefijos o sufijos…

¿Y por qué no el corrector de Word? Sinceramente… no podría valorarlo. Hay dos cosas que me han hecho descartarlo tantas veces que ni siquiera le he dado una oportunidad. La primera es mi versión anticuada de Word, que dejaría fuera muchas normas nuevas de la RAE. La segunda, que siempre ha sido duramente criticado por su simpleza. No sé si alcanza todos los aspectos que he nombrado que aborda MyStilus. Os invito aquí a que actualicéis mis prejuicios respecto a este clásico, que me comentéis vuestra experiencia con él y me digáis cómo ha ido envejeciendo.

De la misma manera, también os invito a que comentéis cuál es vuestro corrector de prescripción. ¿Cuál usáis? ¿Cómo os va? Siempre he creído en el poder colectivo de la autoedición, creo que librarse del yugo editorial nos hace más cooperativos y menos competitivos. Espero vuestras opiniones, a ver si más adelante me veo obligado a corregir este artículo y le puede ser útil a más escritores.

Un saludo.
¡Que tengáis un estiloso día!

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