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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

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TE REGALO MI AFECTO #5

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El sábado fue el cumpleaños de mi pareja. Y yo, que ya sabéis que soy un novelero, no quise perder esta oportunidad de hacer un regalo personalizado. Ya me conocéis. Para mí, un pensamiento dedicado a una persona vale más que el más caro de los presentes.

Así pues, la personita que aguanta mis incesantes golpes al teclado y mis ausencias mentales pensando en argumentos para mis historias, se encontró una nota en el desayuno con la dirección (virtual) a un archivo de audio que venía a avisarle de que ella era culpable de algo. Y para saber de qué se trataba, tendría que ir encontrando pistas una tras otra.

Las pistas, esparcidas por toda la casa y por todo Alicante en forma de adhesivo esponjoso con forma de corazón, contenían un código que, de nuevo, introducidos en una página de Internet preparada para ello, devolvían un nuevo audio con instrucciones para encontrar el siguiente.

Así, búsqueda tras búsqueda, se llegaba a la última pista que resolvía el misterio diciendo que de lo único que era culpable era de crear recuerdos uno tras otro para hacerme la vida más amable y feliz. Todo eso, con su correspondiente regalo final de un álbum de fotos de Gorjuss (no entiendo qué tienen esos dibujos tan sobrevalorados) repleto de fotografías que, efectivamente, mostraban muchos de esos recuerdos que ella había sido culpable de causar.

Espero que os haya gustado esta iniciativa y que, si os apetece, podáis darle uso a vuestra manera. Yo siempre os animo a tirar de creatividad para crear regalos personalizados y, como veis, a pesar de que ya supero los treinta, espero no perder esta ilusión adolescente por hacer este tipo de tonterías jamás en la vida.

Nada más por hoy.
¡Nos vemos las instacaras por @icaro_jon!

 

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MI SEGUNDO PARTO LITERARIO

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Recién publicada la novela “En el nombre de Eva“, vuelvo a disfrutar de ese mágico momento para todo autor que es tener por primera vez su obra en sus manos, su ilusión materializada en forma de papel entintado. Podría decirse que se trata de un sueño cumplido; pero no.

Las reglas del juego han cambiado. Ahora que publicar es (relativamente) fácil y que se puede conseguir con cierta seguridad solo con paciencia y (mucho) esfuerzo, el sueño de todo escritor ha pasado a ser que su libro no se quede en el olvido, viendo como el tiempo desintegra sus páginas, cruel metáfora de un corazón que se hace añicos al ver aquello que ama pasar por el mundo sin pena ni gloria. Ahora publicar ya no es el objetivo: es el punto de partida.

Sé que ahora empieza una nueva aventura. Pese a la alegría que me inunda el logro de tener esta historia en mis manos, ahora comienza todo. Y estoy seguro de que el éxito de “En el nombre de Eva” dependerá de mi capacidad de contagiar mi ilusión, entusiasmo y pasión por esta historia. Hasta ahora, habéis sido vosotros los que me habéis animado a seguir, los que me habéis dado fuerzas para no rendirme hasta llegar al punto final, los que con vuestros comentarios me habéis hecho amar este proyecto a lo largo de las entradas que le he dedicado.

Ahora es mi turno de demostraros en qué se ha tornado tanta energía revulsiva que he recibido. Lo que tengo en las manos en la fotografía no es un simple libro, es el reflejo de un sueño, de vuestra participación, de todo lo que este blog representa. Espero saber haceros llegar esta ilusión que me inunda, tengo fe en ello.

Gracias por todo. Seguimos en contacto.
¡Nos vemos las instacaras por @icaro_jon!

 

YA ESTOY HACIENDO LO QUE QUIERO HACER

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Cada vez estoy más convencido de que la felicidad es más cuestión de ilusión que de recompensa. El corazón responde mejor a lo que haces para obtener cosas que al hecho de obtenerlas en sí. La satisfacción suelta amarras cuando te acercas a un objetivo y se evapora cuando cruzas la meta.

¿A qué viene esta reflexión? ¿Qué golpe te has dado hoy en la cabeza, Jon, para hablar así? Bueno, hace unos días recibí una valoración editorial positiva, de la que hablaré más adelante (esta vez seré más cauto, para que no me estalle la emoción en las narices de nuevo). Al comentarlo con mi familia y tras la orgullosa felicitación maternal, mi madre decía “ojalá tuviera más dinero para apoyarte en lo que quieres hacer“. Se refería, con esa entrega que solo las madres tienen, a mi sueño de vivir de escribir.

Sí. Es cierto. Poder invertir dinero en algo te da más recursos para conseguir resultados, y en este caso, me liberaría de tener que ganarme el pan por otro lado pudiendo dedicarle más tiempo a la escritura. Pero de aquella frase me quedo con la reacción inmediata de mi instinto, de mi corazón, que cambiando su ritmo cardíaco, como si me hablara en Morse, me decía “tú ya estás haciendo lo que quieres hacer“.

Y es cierto, tengo el jodido privilegio de estar viviendo mi sueño. Es verdad que ya me gustaría dedicarle las 8 horas diarias que toda profesión requiere para salir adelante y tener más medios a mi alcance que explotar. Es cierto que hay mucho más por hacer, por profundizar… Pero no veo de qué manera todo eso me va a hacer más feliz. La emoción de pelear en este mundo ya la tengo. Ese chispazo inicial que revoluciona cuerpo y mente ya lo siento cada día.

Y, apuntando ahora a la frase que abre la entrada, eso es lo importante. Ese fuego cardíaco que sientes cuando quieres conseguir algo. Ese sentimiento está al principio y, por el bien de la felicidad propia, tiene que mantenerse hasta el final. Eso no cambia por mucho que cambie tu sueño. Porque si lo hace, ya no es tu sueño, y puede que un día te encuentres consiguiendo lo que esperabas, pero sin hacer lo que un día pensaste que querías hacer.

Gracias por soportar otro de mis arrebatos de ilusión.
Me despediría diciendo que seais felices, pero tras esta reflexión, mejor diré: sed ilusivos.

Un fuerte abrazo.

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