Buscar

Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

Etiqueta

jon icaro

Tres, dos, uno… ¡BOOKTRAILER!

Ahora, En el nombre de Eva sí que parece una película. ¡Por fin hay booktrailer! Y está mal que yo lo diga, pero como buen padre enamorado de su hija, creo que ha quedado maravilloso. Espero que os guste y os anime a ver el resto de la película a través de sus líneas en las pantallas de vuestra imaginación.

Aprovecho, ya de paso, para decir que igual me animo a darle vida a un canal de Youtube. Tenía uno cuando mi espíritu era joven con vídeos en los que aporreaba mi guitarra y no me fue mal. Los más veteranos de este blog, incluso, me habréis visto publicar algún vídeo como Jon Ícaro en él. Pero esta vez me refiero a empezar de cero, a crear un canal exclusivo para esta aventura literaria.

Ya veremos. Mis ganas de hacer cosas a veces no se dan cuenta de que el tiempo es limitado. Pero la idea está ahí.

Un saludo a todos, que disfrutéis del fin de semana y que el mágico solsticio de verano recargue vuestras energías.
¡Nos vemos las instacaras por @icaro_jon!

Anuncios

LA MUERTE DE LAS EDITORIALES

51t2fsbzaxl-_sy346_

Hoy me ha llegado la liquidación anual de “El corazón del aedo“, libro que publiqué a través de Ediciones B, y no sé si reír o llorar. Aunque, en el fondo, sonrío como ese cínico malicioso que está deseando su propia e ilógica flagelación para confirmar una verdad. Una verdad que me temo muy pronto dejará de ser solo una predicción mía: las editoriales tienen los días más que contados.

“El corazón del aedo” fue para mí un experimento, una evaluación del verdadero poder de las editoriales; un espejo en el que comparar la autoedición que abordé con “El sanador del tiempo“. Quería comprobar cuánto era capaz de hacer por mí el sello editorial. Sentir en mis carnes si de verdad era un privilegiado, si había entrado en ese mundo de los elegidos que por fin salen de la fosa común del olvido literario.

51d5udeudcl-_sx331_bo1204203200_

Nada más lejos de la realidad. La repercusión conseguida con la autoedición de “El sanador del tiempo” supera en todo a “El corazón del aedo”. En ventas, en feedback, en visitas, en comentarios en Amazon… No hay color. Evidentemente, es porque he dedicado todo mi esfuerzo, mi ilusión y mi desgaste promocional a mi obra; lo cual no dice mucho ni bien de mi compromiso con la editorial, pero es que hacer lo contrario me habría hecho sentir un estúpido.

Con Amazon el autor consigue entre un 30 % y un 70 % de los beneficios; a través de editorial, solo una media de un 5 %. Si la editorial actúa como una bestia promocional, aumentando las ventas hasta límites insospechados, entiendo que se lleven ese gran pedazo del pastel, ya que en general, tanto autor como editor salen ganando. Pero a la vista de mi experiencia, si las ventas al final las tengo que hacer yo sí o sí, ¿entendéis que me sienta ahora un estúpido si ellos se quedan con un 94 % de los beneficios?

Antes, las editoriales eran un mal necesario para publicar. Ahora no. Y por lo visto, ni para vender. Sobre todo las que editan en digital, cuyo gasto cero les permite lanzar títulos a diestro y siniestro para que sus autores siembren y ellas recojan. Lo único que las mantiene vivas son sus servicios de corrección y edición, cosas que cada uno puede aprender y aplicar con esfuerzo, paciencia y aprendizaje (cosa que recomiendo). Porque publicar, con Amazon poniéndonoslo cada vez más fácil (incluso muchas editoriales realmente publican a través de su plataforma), va a ser la puntilla que dé la muerte a un negocio editorial que da sus últimos coletazos. En mi opinión.

Y es por eso por lo que he decidido optar por la vía de la autopublicación para “En el nombre de Eva“, como he comentado a los que pensáis que salir del resguardo de una editorial es un paso atrás. Yo, personalmente, no lo veo así. Quitándome el lastre de sentirme un esclavo y servidor, me siento más libre y más dueño de mi obra, y eso me anima a luchar por ella con muchas más fuerzas.

Un saludo a todos, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

SANDJI WILKER – La norma ingenua

13891211863962
Sebastian Kurz, ministro austriaco, el prematuro político que
encajaría físicamente en el papel del regulador Sandji Wilker.

Tras daros a conocer al científico Roldey, hoy os dejo con el regulador Sandji Wilker, otro personaje importante de “En el nombre de Eva“. Los reguladores son funcionarios que supervisan proyectos polémicos y a este joven imberbe le toca vigilar que la clonación de Eva sea correcta y que la muchacha creada reciba el trato que merece.

Lo que sorprende en este caso es su juventud para ocupar tal cargo, por lo que el científico Roldey deduce que le han elegido para que la revolución hormonal y la ingenuidad propia de su edad le hagan enamorarse de Eva y así sea más eficiente en preocuparse por su bienestar. Una visión muy superficial sobre las implicaciones políticas en las que posteriormente se verá sumergido por esta designación.

NEWkindle

Una vez avanzada la historia, Wilker pone su ingenuidad a disposición del entramado de intereses en el que se convierte el argumento. Como regulador, confía en su capacidad mediadora para que todas las partes confluyan en un beneficio común. Una virtud de su juventud que puede convertirse en defecto. Si cada personaje representa una opinión en esta historia, Wilker llevaría colgado el cartel de la cordura. ¿Servirá su actuación en esta novela como una exitosa moraleja o acabará siendo víctima de su propio concepto del orden?

La respuesta, en En el nombre de Eva, que, por fin, ¡ya ha sido publicada!
Un saludo. ¡Nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

ROLDEY PAGAN – El protagonista victimizado

Resultado de imagen de Michael FassbenderMichael Frassbender sería el perfecto Roldey Pagan para la película de
“En el nombre de Eva” que 20th Century Fox hace en mis sueños

 

Seguimos con la cuenta atrás para el lanzamiento de “En el nombre de Eva“, ahora estimado en 1-2 semanas, y aprovecho para ir contando cositas de esta novela de ciencia ficción con el empoderamiento de la mujer como trasfondo. Y, qué mejor manera de presentarla, que a través de sus personajes.

Roldey Pagan es el científico de la ciudad flotante de Gracidia que descifra un código oculto que lo impulsa a convertirse en jefe de laboratorio (juntro a otros apoyos que no comentaré para no hacer spoiler, que los enchufes son cosa del pasado, del presente y… también del futuro).

Como máximo responsable de la clonación de Eva, su debate moral individual será saber establecer los límites entre proyecto y persona, pues la admiración científica que siente por Eva, también la siente como padre y… puede que también haya una tercera filia amorosa, aunque él intente negarlo. La importancia de Eva para la humanidad no parece ser tan importante para él como el bienestar de la propia muchacha.

NEWkindle

Todo esto hace que se le pueda presuponer un papel protagonista a Roldey. Y así es, al menos hasta bien avanzada la historia, donde se convierte en un pivote a través del que giran los acontecimientos que amenazan con sobrepasarle. Se convierte en un espejo con el objetivo de demostrar que las responsabilidades comunitarias están (o deben estar) por encima de los anhelos individuales. Roldey se convierte en la duda, en el tapiz sobre el que se despliega la metáfora. Se convierte en ti, con la intención de hacerte pensar qué harías tú en su lugar.

Y nada más, que tampoco es plan de destripar la historia.
Un abrazo. ¡Nos vemos las instacaras por @icaro_jon! Aunque la última foto colgada no sea la más indicada para conocernos, precisamente…

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? – Reseña

valkilee

La sed de clásicos del cine de ciencia ficción ha invadido mi biblioteca particular, así que sigo redimiéndome también a golpe de literatura. Y, de esa montaña de libros de los que uno se avergonzaría de decir que no ha leído, en esta ocasión me decidí a abordar el de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Curioso el título de Philip K. Dick (normal que lo cambiaran por Blade runner tras su adaptación a la gran pantalla) para esta novela breve que, escrita en 1968, sigue siendo un referente en la ciencia ficción (y en la filosofía) actual. A estas alturas creo que no es necesario explicar el argumento de tan conocida obra, que gira en torno a Rick Deckard, un cazador de bonificaciones que ha de retirar (eufemismo de aniquilar) a una serie de peligrosos androides defectuosos.

suec3b1an-los-androides-con-ovejas-elc3a9ctricas-philip-k-dick-portada

La prosa no se anda con rodeos bajo ningún concepto, y para mí esa es una seña de identidad del texto. Sin ninguna intención de extenderse ni de explicaciones pesadas, Dick consigue una atmósfera y una inmersión exquisita. Como si cada palabra valiera oro y mediante el uso de limitados aspectos futuristas como coches voladores, cajas de empatía o tubos láser, se obtiene una ambientación exquisita a la par que se consigue una lectura amena y agradecida. Optimización literaria, que se diría, y que yo valoro mucho.

Este estilo tan escueto causa, por otro lado, una sensación de frialdad en la lectura ya que el dramatismo brilla por su ausencia. Ni los giros de guion ni las escenas más sentimentales muestran sentimentalismo alguno. En cuanto al aspecto sensacionalista, la narración es muy superficial. Tampoco se enmaraña en los aspectos más profundos como la duda del propio Deckard sobre si él mismo es un androide o el tormento de acabar con la existencia de seres con cualidades humanas. Las cosas suceden, y punto. Contrasta por ello con las profundas reflexiones a las que invita la aventura. Allá el lector con lo que quiera extraer de esta aventura.

¿Se podrá crear en un futuro androides de tan alta calidad que sea casi imposible diferenciarlos de un humano? ¿Cuál es el límite entre la vida biológica y la artificial? ¿Si se consigue replicar las conductas, los anhelos y las sensaciones humanas en un robot podría alcanzar el autómata la condición humana? ¿Destruir a una máquina que sueña y sufre y que desea seguir viva debería conllevar implicaciones éticas y legales? El planteamiento de esas cuestiones son las que han llevado a la obra a convertirse en leyenda, pero realmente el texto no las aborda en sí. La deja en el aire con tal suavidad que a veces pienso que toda la montaña filosófica a la que ha dado lugar ha surgido más por los obsesivos análisis posteriores de los lectores que como la verdadera intención del autor.

Sea como fuere, es agradable disfrutar de una novela ligera, plana en su argumento, pero que va dejando un regusto conforme se avanza en ella que hace que uno, en la medida que esté dispuesto a sumergirse y a ponerse en la piel de cada uno de sus personajes, pueda ponerse en situaciones que rayan el más puro existencialismo.

Siempre tiendo a pensar que las grandes obras de la literatura están sobrevaloradas. También creo que cuando fue escrita, en ningún momento se pensó la repercusión posterior que podría tener. En principio, casi podría cometer la herejía de incluir esta historia en ese tipo de lecturas que nombraba no hace mucho y que decía que eran de digestión rápida. Sin embargo, aquí sigo todavía con partes de ella en el paladar, rumiándola, y esa metáfora creo que es lo mejor que puedo utilizar para expresar mi experiencia con este clásico de entre los clásicos.

Nada más por hoy.
¡Nos vemos las caras por instagram-png-instagram-png-logo-1455 icaro_jon!

 

MORIR DEVORADO POR INSECTOS

akascam

El título tan llamativo de la entrada hace referencia al escafismo, un tipo de tortura (supuestamente) aplicado en el imperio Persa que consistía en introducir al castigado en una caja de madera con agujeros por donde se sacaban las extremidades. Brazos y piernas se untaban con leche y miel para atraer a diversos insectos. Al desafortunado se le había alimentado previamente con alimentos en mal estado, de tal manera que la diarrea atraía a los insectos que se introducían por el ano y que acababan devorando internamente al torturado.

No me pongo a exponer gratuitamente este despreciable acontecimiento. No es que me haya levantado con ganas de hablar de lo más desagradable que se me pasara por la cabeza. Lo nombro porque aparece en uno de los relatos de El corazón del aedo. Uno de los protagonistas de la narración es condenado a este tipo de tortura. ¿Por qué?

Pues por asesinato. A su propia esposa. Cuando Ciro II el Grande liberó Judea, permitió la libre convivencia entre seguidores del judaísmo y el zoroastrismo, la religión persa mayoritaria. La pasión y el fuego cegador del inicio del amor permitió obviar estas diferencias entre los protagonistas, cada uno seguidor de una de estas creencias. Pero con el paso del tiempo, estas diferencias comienzan a generar tensiones que estiran la cuerda del odio hasta desembocar en un final trágico.

Y aprovecho el comentario sobre este relato para pedir tolerancia religiosa. Por favor.

Nada más por hoy. ¡Que tengáis un tolerante día!

MI EXPERIENCIA EDITORIAL #1

akasedi

Ya sabéis que soy un seguidor confeso de la autoedición. Pienso que en ella está el futuro de la literatura y que abrirá (ya lo está haciendo) unos horizontes que escapan a todo lo visto en el pasado en cuanto a edición y distribución literaria. Sin embargo, como escritor, también opté en su momento por lanzar la caña a ese mar de ego mecido por las editoriales para ver si era capaz de atrapar algo de autosatisfacción en el anzuelo y aquí os cuento mi experiencia hasta hoy.

En mis comienzos, pensaba que la única manera de publicar era ganar algún concurso cuyo premio era publicar tu obra o plasmar tu relato en una recopilación. Así pues, me dediqué a la participación masiva en concursos consiguiendo ser premiado en dos de ellos.

Sin embargo, estas victorias no las sentí como tales. Había algo que no resonaba en mis tripas. Los relatos ganadores no eran en mi opinión los mejores que había escrito. Y en cambio, había relatos que, bajo el punto de vista del autobombo, me parecían mucho mejores y apenas habían recibido atención. O lo que es lo mismo, lo que recogía no era reflejo de la ilusión que sembraba.

Perdí entonces la ilusión en los concursos, porque me adaptaba a ellos, a sus reglas, a sus normas y a sus momentos. A todos esos aspectos de los cuales el corazón se desentiende y que te alejan de parámetros que considero esenciales combinar con las letras cuando uno las utiliza para dar forma a la cosas que tiene en la cabeza. La camaradería en los fallos y la corrupción (si hasta el Premio Planeta se considera un timo, ya está todo dicho) fueron las excusas perfectas para desapegarme por completo de cualquier concurso literario.

Decidí apostar entonces por lo que amaba con locura, por aquello que me desvelaba por las noches escribiendo hasta altas horas de la madrugada y de cuyo resultado estaba orgulloso. Si yo creía en mis obras, ¿por qué una editorial no iba a hacerlo? Me dediqué al envío y consecuente cosecha de respuestas negativas (cuando no ignorancia) por parte de las distintas editoriales. Para entonces, todo lo hacía mal, pero jamás olvidéis que los errores son siempre la primera parte del acierto. No me desanimé. Me dediqué a aprender de los fracasos. Tampoco olvidemos que la función de un fracaso es hacernos mejorar, su objetivo no es hundirnos en la mierda. Jamás fueron creados para eso. Prohibido desanimarse.

Si tuviera que destacar un aspecto en este aprendizaje es el relativo a la propuesta editorial. Tendemos a enviar el manuscrito en masa y esperar esa llamada ganadora. No. Hay que hacer una buena propuesta editorial, tenemos que hacer saber a nuestro editor por qué debe apostar por nuestra obra. Parece de cajón, pero cuanto más aprendes a mejorar la propuesta editorial, más entiendes por qué no te hacían caso. Permitidme esta ligera blasfemia, pero esa propuesta es casi más importante que la propia obra en el camino hacia el éxito.

Fue entonces cuando comencé a recibir algo de atención y a recibir ofertas editoriales, por llamarlas de alguna forma. Algunas, procedentes de esas editoriales de autoedición encubiertas que juegan con la ilusión de la gente. Piratas de los sueños que buscan el deseo ajeno como materia prima para confeccionar sus beneficios. Ya conocéis mi experiencia con Atlantis. Otras contactaron con buena fe pero con unas condiciones inaceptables. No por su actitud, sino por las dificultades propias de las editoriales emergentes que no están en la élite.

Mi momento clave personal en este camino lo encuentro cuando recibo una valoración positiva de Ediciones B. Al firmar el contrato con un sello editorial de confianza y líder en España, siento esa satisfacción del que busca una aguja en el pajar y la encuentra, aunque con la ilusión algo mermada por las anteriores experiencias nombradas. En septiembre (en principio), publicaré con ellos bajo el sello B de Books.

¿Cómo me está yendo con ellos? Os lo contaré en el próximo post de experiencias editoriales, que este ya se me está alargando demasiado. El trato, de momento, exquisito. No puedo más que decir cosas buenas de la editora y del equipo. ¿Las sensaciones? Bueno, aquí ya entramos en un terreno de luces y sombras que estaré encantado de compartir con vosotros.

Un saludo.
¡Que tengáis un buen (y no muy caluroso) inicio de agosto!

 

LA CERCANÍA DEL AUTOR

akasdis

Una de las grandes virtudes de la autoedición es el aumento de la cercanía con los autores. El panorama editorial tiende a concentrar las ventas en un reducido número de obras a las que dedica una promoción brutal. Y como en toda masificación, todo a su alrededor comienza a pasar bajo un filtro numeral donde las personas acaban adaptando roles comerciales.

En una profesión en la que el sonido de cada tecla no es otra cosa que un latido del corazón de un escritor dirigido a un posible lector, congelar los sentimientos me parece un crimen. Pero mi experiencia me dice que esta tendencia va a revertir esta dinámica. El último ejemplo, el que ha despertado en mí la ilusión necesaria para motivarme a escribir esta entrada, es la dedicatoria de un relato personalizado de Luis M. Núñez, autor de La sombra dorada.

Debo confesar que para mí ya era suficiente regalo que prestara atención a mis comentarios durante la lectura de su obra (que aprovecho para volver a recomendar, y no será la última vez que lo haga). Este detalle (y tengo entendido por otras personas que suele tener muchos de ellos) habla por sí mismo.

Reivindico estos acercamientos. Como lector los adoro. Como escritor, los necesito. Cierto, puede que estos vínculos no hagan mejor a las obras en sí, pero considero que obviarlos es un error muy grave para esta profesión. Creo que reducir el contacto a una firma masiva de libros es un engaño cruel. Cuando escribo, recién terminado el capítulo, estoy deseando mostrarlo, que me den su opinión sobre él (sea buena o no). ¿Cómo no voy a desear que se potencie ese acercamiento entre lectores y escritores?

Un saludo.
¡Que tengáis un buen y cercano día!

TE REGALO MI AFECTO #4

ft1

Aquí vamos con otra entrada sobre regalos personalizados (y ya van cuatro), otro asalto al ideal de que importa más lo que eres y lo que haces que lo que tienes. O, en una versión más práctica: cómo currarte un regalo bonito o decir lo que sientes sin palabras y sin gastarse un pastizal, que ya sabemos que los escritores…

La celebración del cumple de mi pareja comenzó conmigo llevándole el desayuno a la cama: papilla de bebé. Tras su cara de “dios mío, con quién estoy viviendo yo“, le hago entrega de un sobre fechado un año después de su nacimiento con una notita que viene a decir que no solo quería celebrar su 32ª cumpleaños, sino todos los que no pude celebrar con ella porque no la conocía aún. En ese instante celebrábamos su primer cumpleaños, simbolizado por la papilla porque imagino que en un primer cumpleaños solo se puede hacer eso o chupar teta (y eso último prefería guardarlo para unos años más adelante).

Salimos a pasear y su cumpleaños se celebró en un parque (con sobre y tarjeta incluido con frase romántica, algo que se repetiría cada año que se avanzaba), y el haciendo castillos de arena en la playa (aquí es donde podéis meter alguna frase tipo es que a este castillo le faltaba la princesa que eres tú). El cumpleaños se celebró tomando algo que le gusta mucho a los niños (helado) y el con barra libre de chuches. Es conveniente intentar que todo sea inesperado y sacar el sobre en el momento adecuado.

ft2.jpg

Así sucedieron los distintos años dentro del mismo día, pasando por la niñez y la adolescencia, recreando los tiempos del primer beso, los paseos adolescentes, el baile de fin de curso… tomando sentido una romántica idea, curiosa, y divertida, al revivir una vida creciendo de forma acelerada.

ft3

Y llega así el momento de la conclusión, el de darle sentido a todo este crucigrama de edades y actividades. ¿Por qué hemos hecho todo esto? Por una sencilla razón. Cuando queremos a alguien siempre decimos que queremos que sea para toda la vida. Se trata de una afirmación incorrecta, ya que nada puede ser para toda la vida si hay parte de ella que no se ha vivido. Es decir, lo correcto sería decir “quiero que lo nuestro sea para toda la vida desde el momento en que te conocí o para toda la vida a partir de este momento“. O algo así. Revivir a modo de juego los años que no has podido vivir con esa persona hace que, ahora sí y con sentido, se pueda decir, a secas y sin incoherencia, que la relación puede ser para toda la vida.

Ahí lo dejo.
Un saludo y, ¡hasta otra!

Blog de WordPress.com.

Subir ↑