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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

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10 y 11 de JULIO – Descarga gratuita EN EL NOMBRE DE EVA

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Ya tardaba en hacer esto. Una de las tantas cosas maravillosas que tiene publicar con Kindle es que te permite poner tu libro de manera gratuita unos días limitados. Así he descubierto yo grandes autores y así he podido disfrutar de increíbles historias sin coste alguno. Y creo que es el momento de intentar devolver parte del cariño que he recibido por parte de esta iniciativa haciendo uso de ella y poniendo gratis a vuestra disposición la novela de “En el nombre de Eva“.

Se podrá adquirir gratis en la tienda Kindle de Amazon el martes 10 y el miércoles 11 de julio. Si teníais pensado echarle un ojo, es el momento. Y si ahora no tenéis tiempo pero pensáis disfrutarla en un futuro, aprovechad y descargarla aunque la dejéis aplazada en vuestra biblioteca Kindle, ya que así la tendréis ya guardada sin rascaros el bolsillo.

Deciros que el simple hecho de descargarla a mí me ayuda mucho. Al parecer, si estos días gratuitos la novela se mueve, Amazon entiende que es interesante y la tiene más en cuenta. Tecnicismos aparte y hablando desde el corazón, las descargas gratuitas de estos días a mí me suponen una tremenda alegría y me suben la moral. No hay nada peor para un escritor que el hecho de que los lectores no quieran tu novela ni gratis. Así que, por cada descarga en lo que dura esta promoción, ahí va un TREMENDO AGRADECIMIENTO por mi parte. De corazón.

Si os hacéis con ella, espero que la disfrutéis. Es una novela corta, ligera y directa que se lee en un par de horas, perfecta para llevar a la playa con el Kindle. Mientras el sol se encarga de broncear vuestra piel, espero que la historia os ayude también a coger color por dentro con la propuesta cívica de su metáfora. Me vengo arriba cada vez que alguien entiende el trasfondo y se da cuenta de que todos somos Eva.

Nada más por hoy. Muchas gracias por pasar por aquí como siempre, y otro puñado más de agradecimientos si hoy en concreto os pasáis por aquí.
¡Nos vemos las instacaras en @icaro_jon! Que, por cierto, si hoy os metéis a mi Instagram, podréis ver el booktrailer de la novela. ¡Abrazos!

 

 

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AUTOEDITAR ES DE HUMANOS

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Abordando Seda, de Alessandro Baricco, he llegado a una conclusión de esas que me encanta compartir en este rinconcito de comprensión y debate. Alrededor del ecuador de su extensión, he encontrado dos erratas. En la página 57, a Baldabiou le cambian el nombre; por ejemplo. En la 70, las puertas de la pajarera están cerradad. Esto ocurre en una cuadragésimo octava edición. De un best seller.

Y no pasa nada.

Esto no es una crítica ni un puntilloso castigo. Ni mucho menos. Todo lo contrario. Hasta en una novela leída por millones de personas, se cuela algún error. Y repito, no pasa absolutamente nada. ¿Ha hecho esto que disfrute menos de la lectura? Ni lo más mínimo.

Pero sí me sirve como advertencia para todos aquellos obsesos de la gramática que desprestigian la autoedición argumentando que los libros editados son simplemente nidos de erratas cuya única utilidad es la hoguera. Ese pensamiento, junto al de si no lo ha cogido una editorial es porque no vale, hacen de la autoedición un subterfugio literario que siempre tiene que llevar a cuestas un descrédito inmerecido.

Es cierto. Hay libros autoeditados que tienen más erratas que palabras. Pero para eso, Amazon, el Santo Grial de la autoedición, te permite leer un fragmento del libro gratuitamente. Me bastan unas pocas páginas para saber el acabado de la novela. Y, de paso, me sirve para saber si me engancha y me interesa el resto del libro. Todo un lujo. Los catálogos editoriales solo me ofrecen la portada y la sinopsis de sus publicaciones, por cierto.

Y sí. Hay mucha publicación de calidad y muy bien pulida en la autoedición. Por eso la seguiré defendiendo; ya conocéis mi historial. Errar es de humanos. Hasta a Anagrama se le ha pasado corregir esos errores cuarenta y ocho veces. Evidentemente, una falta de ortografía por línea sí me puede llegar a alterar la lectura, pero encontrarme con erratas puntuales para mí es insignificante. Hay muchos libros perfectamente escritos que me hacen boquear de hastío y hay otros tantos con algún que otro error esporádico que me han maravillado. Porque las ideas ingeniosas y el talento creativo no entienden de ortotipografía.

Y hasta aquí esta llamada a la comprensión y al sentido común. No lo digo por mí. Ni por nadie. Escribo por y para la coherencia. Hay mucha felicidad en la autoedición que tanto se desprestigia. Y ese estigma hace que muchas personas se pierdan grandes cosas.

Un saludo.
¡Nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

LA MUERTE DE LAS EDITORIALES

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Hoy me ha llegado la liquidación anual de “El corazón del aedo“, libro que publiqué a través de Ediciones B, y no sé si reír o llorar. Aunque, en el fondo, sonrío como ese cínico malicioso que está deseando su propia e ilógica flagelación para confirmar una verdad. Una verdad que me temo muy pronto dejará de ser solo una predicción mía: las editoriales tienen los días más que contados.

“El corazón del aedo” fue para mí un experimento, una evaluación del verdadero poder de las editoriales; un espejo en el que comparar la autoedición que abordé con “El sanador del tiempo“. Quería comprobar cuánto era capaz de hacer por mí el sello editorial. Sentir en mis carnes si de verdad era un privilegiado, si había entrado en ese mundo de los elegidos que por fin salen de la fosa común del olvido literario.

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Nada más lejos de la realidad. La repercusión conseguida con la autoedición de “El sanador del tiempo” supera en todo a “El corazón del aedo”. En ventas, en feedback, en visitas, en comentarios en Amazon… No hay color. Evidentemente, es porque he dedicado todo mi esfuerzo, mi ilusión y mi desgaste promocional a mi obra; lo cual no dice mucho ni bien de mi compromiso con la editorial, pero es que hacer lo contrario me habría hecho sentir un estúpido.

Con Amazon el autor consigue entre un 30 % y un 70 % de los beneficios; a través de editorial, solo una media de un 5 %. Si la editorial actúa como una bestia promocional, aumentando las ventas hasta límites insospechados, entiendo que se lleven ese gran pedazo del pastel, ya que en general, tanto autor como editor salen ganando. Pero a la vista de mi experiencia, si las ventas al final las tengo que hacer yo sí o sí, ¿entendéis que me sienta ahora un estúpido si ellos se quedan con un 94 % de los beneficios?

Antes, las editoriales eran un mal necesario para publicar. Ahora no. Y por lo visto, ni para vender. Sobre todo las que editan en digital, cuyo gasto cero les permite lanzar títulos a diestro y siniestro para que sus autores siembren y ellas recojan. Lo único que las mantiene vivas son sus servicios de corrección y edición, cosas que cada uno puede aprender y aplicar con esfuerzo, paciencia y aprendizaje (cosa que recomiendo). Porque publicar, con Amazon poniéndonoslo cada vez más fácil (incluso muchas editoriales realmente publican a través de su plataforma), va a ser la puntilla que dé la muerte a un negocio editorial que da sus últimos coletazos. En mi opinión.

Y es por eso por lo que he decidido optar por la vía de la autopublicación para “En el nombre de Eva“, como he comentado a los que pensáis que salir del resguardo de una editorial es un paso atrás. Yo, personalmente, no lo veo así. Quitándome el lastre de sentirme un esclavo y servidor, me siento más libre y más dueño de mi obra, y eso me anima a luchar por ella con muchas más fuerzas.

Un saludo a todos, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

SANDJI WILKER – La norma ingenua

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Sebastian Kurz, ministro austriaco, el prematuro político que
encajaría físicamente en el papel del regulador Sandji Wilker.

Tras daros a conocer al científico Roldey, hoy os dejo con el regulador Sandji Wilker, otro personaje importante de “En el nombre de Eva“. Los reguladores son funcionarios que supervisan proyectos polémicos y a este joven imberbe le toca vigilar que la clonación de Eva sea correcta y que la muchacha creada reciba el trato que merece.

Lo que sorprende en este caso es su juventud para ocupar tal cargo, por lo que el científico Roldey deduce que le han elegido para que la revolución hormonal y la ingenuidad propia de su edad le hagan enamorarse de Eva y así sea más eficiente en preocuparse por su bienestar. Una visión muy superficial sobre las implicaciones políticas en las que posteriormente se verá sumergido por esta designación.

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Una vez avanzada la historia, Wilker pone su ingenuidad a disposición del entramado de intereses en el que se convierte el argumento. Como regulador, confía en su capacidad mediadora para que todas las partes confluyan en un beneficio común. Una virtud de su juventud que puede convertirse en defecto. Si cada personaje representa una opinión en esta historia, Wilker llevaría colgado el cartel de la cordura. ¿Servirá su actuación en esta novela como una exitosa moraleja o acabará siendo víctima de su propio concepto del orden?

La respuesta, en En el nombre de Eva, que, por fin, ¡ya ha sido publicada!
Un saludo. ¡Nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

EN EL NOMBRE DEL NOMBRE DE EVA

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Esto me pasa por blasfemar. Dios me pone piedras en el camino y yo no las veo, no las veo… Ya con la publicación encarrilada, tras el tortuoso proceso de edición (recuerdo que la primera fecha de publicación iba a ser el 8 de marzo por ser el Día Internacional de la Mujer), cómo no, tenía que aparecer otro problema: resulta que el título que había elegido, La rebelión de Eva, ya estaba cogido. Juro que había buscado y rebuscado para que esto no me pasara.

Esto, en principio, no era un problema. Legalmente pueden haber dos libros con el mismo título. Pero me hubiera parecido una doble falta de respeto por mi parte. Primero, respecto al autor, que me imagino que no le debe causar mucha alegría que alguien publique con uno de sus títulos. Y segundo, con el lector, debido a la confusión que puede crearse a la hora de adquirir cualquiera de los dos libros.

Así que, finalmente he renombrado La rebelión de Eva, que ahora se llamará En el nombre de Eva. A nivel argumental, le pega más, ya que contrasta con el clásico En el nombre del padre eclesiástico, y hace alusión al empoderamiento de la mujer y a la condición casi divina que se le da a Eva en la historia. Tiene menos pegada que La rebelión de Eva y me costará acostumbrarme (toda la promoción la había hecho con ese nombre), pero es lo que toca. Seguiremos adelante, con ilusión y pasión, como siempre, unas veces a favor del viento y otras en contra de él.

Así que, ¡ya tenemos aquí En el nombre de Eva! Por fin, esta travesía llega a su meta. Qué digo, si ahora con el libro bajo el brazo es cuando empieza todo. Ahora toca disfrutar de esta nueva aventura, de la que me encantaría que fuerais parte.

¡Un saludo en el nombre de Eva!
Nos vemos las instacaras por @icaro_jon.

 

 

ALIENS 2, EL REGRESO – Crítica

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Hace unos días confesé el sacrilegio de un escritor que dice amar la ciencia ficción y que no había visto ninguna película de la saga Alien. Así que me puse con la primera de la serie (a la que dediqué esta crítica) y, tras una satisfactoria experiencia, me lancé a por la segunda entrega. Así pues, os muestro mi veredicto.

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En 1986, siete años después de la primera entrega de Alien, salió a la luz su secuela “Aliens, el regreso”. Esta vez bajo la batuta de James Cameron, ya me habían advertido del sustancial paso del terror a la acción. He de decir que me costó creerme  este aviso, pues la primera hora en la que los xenomorfos brillan por su ausencia se me hizo soporífera, insustancial y lenta.

En esta parte se le pide a Ripley que vuelva al planetoide LV-426 donde se ha perdido el contacto con una colonia humana, ya que al ser la única que ha tenido contacto directo con las amenazantes bestias que habitan en él, su experiencia puede ser muy valiosa para lo que allí puedan encontrarse. Tras haber sufrido una terrible pesadilla en la que casi pierde la vida en la primera película, Ripley acepta volver sin resistirse mucho. Claro que sí, adrenalina gratis. Y poco más puedo decir de esta primera mitad.

En la segunda parte el ritmo se invierte de manera drástica y la película se vuelve loca, sucediéndose las escenas de acción una detrás de otra sin dosificación medida. Existe un desequilibrio descomunal entre las dos partes del filme. Y aquí empiezan a perderse aspectos que brillaban en la primera entrega. Mientras que la primera película de Alien combinaba las escenas álgidas con el sosiego de manera efectiva, haciéndose esperar las escenas destacadas y consiguiendo que uno las recordara varios días después del visionado, aquí pasa todo tan rápido que es difícil guardar esos momentos míticos que se siguen degustando tras la aparición de los créditos.

Este ritmo impide a su vez disfrutar de los personajes, que se convierten en una amalgama de secundarios que no consiguen desarrollar personalidades propias, a excepción de Lance Henriksen como Bishop. Curioso que haya sido un androide el único que me haya parecido carismático. Mencionar también, si acaso, a Jenette Goldstein como la soldado Vásquez, aunque no sabría decir por qué. De Sigourney ya sabéis que no es santo de mi devoción y esta película no me hace cambiar de opinión.

En la parte final, he de reconocer que la cinta mejora. La idea de la madre Alien le da un punto de interés y frescura (aunque este recurso será utilizado infinitas veces en posteriores películas con alienígenas). Es en esta parte en la única que no tengo que hacer un esfuerzo por coger el mando y que disfruto sinceramente. Pero el final no justifica la totalidad del metraje en este caso.

Sé que muchos opinan de esta película que, junto a la primera (y así me lo habéis hecho saber en los comentarios), son las mejores de toda la saga. Sé que muchos estaréis deseando que sea devorado por un xenomorfo por hacer una crítica no tan positiva como seguramente se merezca esta película. También sé que se debe a que disfruto más de la ficción argumentada que de la acción pura y dura, y eso ha hecho mucha mella en mi opinión.

Llegados a este punto, no sé si continuar con la saga. El hecho de que Alien 3 se desarrolle en un lugar cerrado como es una prisión me anima, pues pienso que puede recuperar aspectos de la primera Alien. En su contra, la crítica general de esta tercera entrega no la pone en muy buen lugar. Dejaré hacer al azar. Intentaré conseguirla, pero si veo que no soy capaz de hacerme con ella debido a su antigüedad, pasaré a otra de las sagas clásicas de ciencia ficción que tengo pendientes. Solo diré respecto a esto que me quedé en el capítulo VII de Star Wars y el estreno de la última entrega me anima a retomarla.

Nada más por hoy.
¡Nos vemos las caras por instagram-png-instagram-png-logo-1455 icaro_jon!

CORRECCIÓN EN LA PALMA DE TU MANO

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“Ola, ké ase. Oy bengo a havlar de escrivir vien”. Muchos me preguntáis cómo hago la corrección ortotipográfica y de estilo de mis libros, y esa duda generalizada junto al amor que le tengo a mi corrector favorito ha hecho que me lance a escribir esta entrada. Sabéis que soy un defensor a ultranza de la autoedición. Reconozco que una de las cosas que genera poca confianza en ese formato es esa falta de criba que permite que se publique algo que bien puede tener más faltas de ortografía que palabras… Bien, espero con esta publicación aportar mi granito de arena al respecto.

No voy a hacer un análisis sobre los mejores correctores ortotipográficos existentes porque para mí, y pese a parecer un comercial con estas palabras, solo hay uno fiable y al que declararle amor eterno como escritor: el corrector de MyStilus. Su calidad y alcance es impresionante, y más allá de encontrar errores gramaticales (incluso de avisar de barbarismos, galicismos y todo tipo de palabras que deberían ir en cursiva), valora recursos de estilo como frases demasiado largas, palabras repetidas en corto espacio de tiempo, errores de espaciado, sugerencias adoptadas recientemente por la RAE, fallos de concordancia… Es decir, no solo te va a decir si una palabra está mal escrita, sino que te va a dar consejos literarios muy valiosos que mediante su uso repetido te van a convertir en mejor escritor.

La parte negativa… que es de pago. Incluso para probarlo tienes que registrarte (antes no era así). Con el registro tienes una corrección limitada (muy escaso si eres escritor asiduo), y después tienes tarifas que en mi opinión no son baratas y que pueden ser incluso insuficientes si eres un picateclas empedernido como yo. Otra alternativa gratuita que llama mi atención es LanguageTool, pero está infinitamente lejos de Mystilus. Con decir que no reconoce las palabras modificadas con prefijos o sufijos…

¿Y por qué no el corrector de Word? Sinceramente… no podría valorarlo. Hay dos cosas que me han hecho descartarlo tantas veces que ni siquiera le he dado una oportunidad. La primera es mi versión anticuada de Word, que dejaría fuera muchas normas nuevas de la RAE. La segunda, que siempre ha sido duramente criticado por su simpleza. No sé si alcanza todos los aspectos que he nombrado que aborda MyStilus. Os invito aquí a que actualicéis mis prejuicios respecto a este clásico, que me comentéis vuestra experiencia con él y me digáis cómo ha ido envejeciendo.

De la misma manera, también os invito a que comentéis cuál es vuestro corrector de prescripción. ¿Cuál usáis? ¿Cómo os va? Siempre he creído en el poder colectivo de la autoedición, creo que librarse del yugo editorial nos hace más cooperativos y menos competitivos. Espero vuestras opiniones, a ver si más adelante me veo obligado a corregir este artículo y le puede ser útil a más escritores.

Un saludo.
¡Que tengáis un estiloso día!

CAÍDA Y ALZAMIENTO DE Jon Ícaro

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Ando en horas bajas. Hablo con la voz de Jon Ícaro, seudónimo que Juanjo tiene algo olvidado últimamente. Lo habréis notado en la ausencia alargada por el blog, en la demora de las respuestas, incluso en la caída de la Web que ya lleva unos días sin estar operativa. Tampoco voy a hacer sangre de la persona que se esconde tras este sobrenombre, pues este olvido se debe a prioridades laborales (que por suerte, también tienen que ver con la escritura).

Os cuento.
Para empezar, en estos momentos se está debatiendo descatalogar El sanador del tiempo. La trilogía unificada que dio vida y sentido al nombre de Jon Ícaro (y a la que tanta felicidad y momentos emotivos que perdurarán siempre en la memoria se le debe), con casi toda seguridad no será continuada. Con esta decisión, la falta de un final álgido se hace más evidente y la necesidad de darle mayor consistencia al argumento y a los cabos sueltos en entregas posteriores se hace notable. Todo ello, unido al aprendizaje que gracias a la novela se ha obtenido, hace que la autoexigencia obligue a subir el nivel y a dejar esta historia en el panteón que merece, para poder subir un peldaño más.

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El corazón del aedo, conjunto de poemas y relatos cortos que mezclan romance e historia y que se publicó a través de Ediciones B, también será abandonado, al menos en cuanto a esfuerzo promocional se refiere. La experiencia editorial no anima a seguir invirtiendo tiempo y medios en esta obra.

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Y en cuanto al último proyecto, Love Rally, hay sensaciones contradictorias. Por un lado, el disfrute a la hora de escribirlo ha sido máximo y la participación de los lectores cero en directo ha sido maravillosa. La experiencia, inmejorable. Pero una vez escrito, en las revisiones posteriores para ponerla a punto, no puedo evitar pensar que le falta algo. Creo que como entretenimiento para leer en dos o tres horas, sin muchas pretensiones, sus 200 páginas pueden servir. Si no se busca la excelencia, si solo se desea una lectura amena para disfrutarla, me parece una buena historia con tintes de cuento y moraleja final. Pero mi autoexigencia me obliga a algo más. Entonces, ahora mismo se está debatiendo si sacarla en una línea “Light Ícaro” que comprenda este tipo de lecturas o prescindir directamente de ella. Si alguien quiere echarle un vistazo, que me lo diga en los comentarios o a través del correo jonicaroescritor@gmail.com y se la envío gratuitamente, a ver si con su opinión me ayuda a decantarme por una u otra opción.

Y ante tal panorama, ¿qué queda de Jon Ícaro?
Pues muchas ganas de seguir tecleando y plasmando ideas en forma de historias. Lo que sí tengo claro es que todo girará en torno a la ciencia ficción y la fantasía (puede que incluso mezclando estos dos mundos), pues son los géneros que me mantienen tecleando hasta altas horas de la madrugada sintiéndome incapaz de apagar mi mente y pensando que dormir es una cosa prescindible en esta vida.

Os mentiría si dijera que no sé muy bien por dónde van a ir los tiros y que no tengo algo esbozado. Lo que sí sé es que tiene que ser algo ambicioso, que me desgaste por dentro, que me obligue a darlo todo para que una vez concluido, sienta ese fuego por dentro que no me deje a medio gas, que me obligue a querer mostrárselo a todo el mundo con toda la energía que pueda invertir en el proceso de representarlo. Pero todo esto ya es cosa del futuro, y esta entrada era para hablar de lo que dejamos en el pasado. Así que, aquí termina toda esta parrafada que, por cierto, necesitaba soltar.

Pronto, más cosas, y puede que con Web renovada para esta nueva etapa que empieza YA.
¡Que paséis un buen fin de semana!

LA SEMILLA – Reseña

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Ya conocéis mi devoción por Luis M. Núñez. Pudisteis verla en mis reseñas de “La sombra dorada” y “Fragmentos mentales“. A estas alturas del blog creo que sobran las presentaciones. Es suficiente con decir que Luis es el culpable de que haya retomado mi Kindle y de que no busque literatura más allá de la tienda de Amazon a ver si tengo la suerte de encontrar a alguien que me ofrezca tan buenas experiencias lectoras como él. Su calidad literaria y humana es una clara señal de que hay vida más allá de la promoción indiscriminada y de la polarización literaria.

Así que, en cuanto me enteré de que había una tercera obra suya disponible, no dudé en hacerme con ella. Esta vez se trata de La semilla, una novela breve de base policíaca con tintes de fantasía sobrenatural. En ella, la policía Lucía Utrilla investiga un asesinato que acaba adquiriendo connotaciones más allá de lo humano. Se trata de una historia ligera que actúa como el comienzo de una futura saga.

La obra comienza bien, con el estilo propio del autor que una vez más tengo que resumir en EQUILIBRIO. Es una de las bondades que espero jamás escapen a la prosa de Luis. Hice hincapié en mis dos reseñas anteriores y lo hago una tercera vez sin temor a repetirme porque es algo digno de alabar. Aparecen las palabras exactas para sentir que no falta nada, que el texto goza de un nivel exquisito, pero que jamás se hace denso y aburrido, como si el autor fuera un exacto conocedor de la frontera que convierte el texto en algo engorroso. El resultado es un gozo continuo de la lectura.

Con ese estilo particular, se nos adentra en una investigación que acaba derivando en algo inesperado con la inclusión de fuerzas sobrenaturales. Y es aquí donde personalmente comienzo a tener sensaciones contradictorias. El relato vuelve a servirse de la increíble imaginación de su autor (la misma con la que pienso que tocó cielo con el relato “Diseñando la humanidad del futuro“, claro merecedor de su podio en el Certamen Alberto Magno). La narración goza de esa paradójica coherencia que hace creíbles las cosas increíbles de la fantasía. No se le puede reprochar nada en ese aspecto, y eso ya es meritorio en un relato de ficción. Sin embargo, a mí me falta algo más. No sabría decir qué es, no sería capaz de nombrar aspecto negativo alguno, pero hay una parte que (ojo, sin dejar de mantenerme enganchado), hace que me falte algo de pegamento para ponerle el sobrenombre de magistral a la obra. Sirva mi incapacidad de sugerir alguna mejora para recalcar que no soy capaz de hacer crítica negativa alguna a la obra. Todo lo contrario. Se trata de una excelente fusión de géneros que he disfrutado en todo momento.

Apuesto a que esa décima que me falta quedará resuelta en posteriores entregas. Sé que ese brillo está reservado a las continuaciones; estoy seguro. Añado además que toda novela breve tiene algo de cuento y que la metáfora final se basta a sí misma para bordar todo lo anterior. Así pues, esperaré nuevos capitulos con anhelo. Si ese era el objetivo de esta primera dosis, misión cumplida.

Tras todas estas divagaciones, concluyo. ¿La he disfrutado? Sí. ¿Recomendada? Por supuesto. Es un placer disfrutar del talento de Luis M. Núñez. Tal es mi devoción por él que no dudaría en leer ninguna de sus obras, pertenezcan o no a mis géneros favoritos. Agradezco, una vez más, el placer que me causa reseñar una de sus obras. ¡Larga vida a la prosa de Luis!

Un saludo a todos. He estado ausente últimamente, ¡pero sigo por aquí!

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