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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

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#Recomendado – LA PELIRROJA DE LA BICICLETA (Pintina Cuneo)

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Hoy os voy a recomendar un libro. Así debería empezar la entrada de hoy, pero sería como decir «voy a enseñaros una piedra», refiriéndome al Everest. Incompleto; absolutamente por debajo de lo requerido para una ocasión tan especial como lo es para mí poder recomendaros La pelirroja de la bicicleta de Pintina Cuneo. Esta historia no es solo un libro, es algo más. Tiene alma, hay vida en esas letras; vida de verdad. Así que, empecemos de nuevo: hoy os voy a recomendar a unos amigos que os van a conquistar el corazón.

Pintina Cuneo no escribe historias, concibe vidas. Manufactura personas allí donde debería haber personajes, y teje recuerdos vivos donde otros solo son capaces de establecer tramas literarias. Así es el talento creativo de Pintina. Es por ello que esta recomendación en mi blog es obligada. Mi apuesta por ella es total. Voy con todo. All in.

He tenido la suerte de leer bastantes cosas de su autora, algunas incluso antes de ser publicadas, y no puedo evitar sentir la malicia que se arraiga en mis tripas al pensar en los pobres lectores que no han tenido mi misma suerte. Lo siento por los que no habéis sido tocados por la diosa Fortuna, pero esto es así. En la vida siempre habrá privilegiados, y esta vez me ha tocado en el lado bueno, ese que me ha permitido poder disfrutar en primicia de alguna de las creaciones de Pintina. Y, además, de poder tener acceso a la persona detrás de la obra, que eso ya es acertar los cinco y el complementario, el décimo con la serie, el bote de Boom y Pasapalabra. Juntos.

Pero he aquí su primera publicación, a través de Ediciones B, y es inevitable pensar que el mundo es justo, porque ahora todos podréis disfrutar de su arte literario. Es justo para sus lectores, que ya tienen la posibilidad de abordar una de sus obras, y para la literatura en sí, que gana enteros con este libro en el mercado.

¿Qué os voy a decir de La pelirroja de la bicicleta? Que es una novela romántica disfrutona, ágil, con toques de simpatía sin dejar de lado la profundidad… Podría repetir aquí su sinopsis, pero prefiero dejar el enlace a Amazon para que la veáis ahí, y de paso tengáis a mano el botón de compra. Porque yo prefiero destacar esta obra por su encanto etéreo más que por sus características tangibles. Esa es la magia de Pintina: la naturaleza de lo que cuenta, que hace que parezca tan sincero que las letras comienzan poco a poco a tomar forma y a convertirse en la piel de unos personajes de verdad. Sus historias se degustan poco a poco, como la buena cocina, y el retrogusto que dejan es el sello de calidad que identifica a Pintina.

Una vez llegas al punto final, no sientes que has terminado una historia, sino que has conocido a nuevas personas. Su impacto es tal que uno no olvida sus personajes más allá de su fin; uno espera poder encontrarse a sus protagonistas en el café de la esquina, tanto por su realismo como por el deseo de saber de ellos más allá de la trama.

Esa es la magia de Pintina Cuneo, una capaz de llevarte a unos protagonistas encantadores a través de sus páginas, y de no querer (ni poder) olvidarlos una vez cerrado el libro. Recomendado, sin duda. Sello esa opinión con la felicidad que me causa poder dedicarle unas palabras en mi blog.

Un saludo a tod@s, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

 

CÓMO VENDER MÁS LIBROS EN AMAZON (caso real y en directo) – Índice

fotoOs invito a entrar en casa y seguir en vivo 
el proceso de promoción de GÀTA

 

¿Cómo puedo vender más libros en Amazon? Muchos me hacéis esa pregunta a menudo. Incluso mi reflejo en el espejo me la hace a diario tirándose de los pelos. Aunque en ocasiones publico algunos trucos (lo hago cada vez que me emociono creyendo que he encontrado el mapa del tesoro), he decidido hacer de forma ordenada un listado de trucos que pueden ser más o menos útiles.

Y lo haré aprovechando que comienzo con la promoción de GÀTA, por lo que la aplicación de los consejos y de sus resulados serán retransmitidos en vivo y en directo, en una especie de reality en el que compartiré mis aventuras y desventuras. Me obligo así a no abandonar esta historia a la que le tengo muchas ganas y, de paso, servirá para realizar esta especie de experimento que espero que sea útil para todos y del que podáis sacar muy buenos apuntes para vuestros casos personales.

Ah, utilizaré esta entrada como índice para reunir los enlaces a los posts donde periódicamente publique las medidas promocionales adoptadas. ¡No la perdáis de vista!

  • AQUÍ IRÁ UNA LISTA CON LOS ENLACES A LOS TIPS PUBLICADOS A PARTIR DE AHORA (¡cuando los haya!)

Sirva como aviso que no soy ni una autoridad ni un gurú en esta temática, y que no creo que exista un modus operandi o protocolo certero. Es más, la época dorada en la que vendía a discreción (lo que vino a ser unos pocos y fugaces días que jamás se repitieron), la conseguí porque me habían acusado de plagiar Assassin’s Creed con El sanador del tiempo. Como veis, una medida ni premeditada ni calculada.

Yo comencé en esto de la publicación a través de la plataforma digital de La casa del libro, con una novela histórica titulada Leukante, bajo el seudónimo J.F. Kastro. ¿Habéis pasado vosotros ya por esa sensación de me voy a comer el mundo y después escuchar el viento correr al ver el registro de ventas? Pues eso, primer hostión. Todo queda dicho. Cada vez sois más los que sois conscientes de que vender libros es ultramegacomplicado antes de publicar, pero yo era parte de esa masa ilusa que creía que bastaba con tener un libro en el mercado, para, al menos, vender unas pocas unidades. Después me di cuenta de lo complicado que era incluso quitar el cero a las ventas mensuales…

Pero con esa mentalidad triunfadora de unas veces se gana, y otras se aprende, descubrí el universo Amazon. Y decidí volver a intentarlo con El sanador del tiempo. Para mí, eso no es un libro: es una escuela. Amazon es un mundo literario aparte y con esa historia me desvirgué en él. Para entonces, ya sabía y era consciente de que tenía que mover mi libro, pero no sabía cómo hacerlo. De cada cien cosas que intentaba, solo funcionaba una. Volqué en él el aprendizaje de varios libros de marketing, y no diré que estos son inútiles, pero sí que, de nuevo, solo el 1% de lo que hay escrito en ellos es eficaz. Mientras mi paciencia se desangraba, sobrevivía con la transfusión que eran esas gotitas de emoción que me proporcionaba no ya cada venta, sino el hecho de que algún desconocido leyera (y hasta disfrutara) de mi libro.

Después descubrí que en Amazon el éxito es inesperado, pero que tienes que remover cielo y tierra para que este tenga una posibilidad de llegar a él. Alcancé en dos ocasiones el Top10 en ciencia ficción, y se desvaneció en cuanto el tiempo me impidió seguir peleando por mi obra. Y descubrí también que las acciones más eficientes todavía no están escritas en ningún manual de marketing. Ahí es donde creo que puedo aportar algo con mi experiencia. No os diré cómo vender de manera matemática, pero sí os comentaré qué cosas me funcionaron no para que las repliquéis, sino para que sepáis cómo conectar con la inspiración que hará que funcionen las vuestras propias, pues para cada libro y cada autor todo es diferente. Y todas, absolutamente todas las acciones de éxito, se rodean de la emoción.

Pero antes de llegar a ese entendimiento, publiqué El corazón del aedo a través de Ediciones B. Pensé que con una editorial, con un equipo de expertos velando por mi obra, las cosas serían más fáciles. Y tuve que estar 40 días y 40 noches divagando por las sombras del mercado literario para descubrir una cosa: nadie va a cuidar mejor de tu libro mejor que tú. Y en ese sentido, la autoedición es una bendición.

Entonces, creyendo que había descubierto los hilos que manejaban la venta de libros, autopubliqué En el nombre de Eva. Desde el principio enfoqué esta novela con la intención de no perder ni un segundo en el 99% de cosas que había probado antes y no funcionaban, y concentrar ese esfuerzo temporal en el 1% que sí. Con ese reparto, tenía que forrarme sí o sí. Y es ahí donde tuve mi segunda gran revelación: no puedes crear un libro esbozado sobre un plan de ventas. No una novela, al menos. Eso, quizás, para los libros técnicos. ¿Por qué? Porque en el momento que las vías sobre las que avanza tu historia son un mísero aprendizaje comercial y no el propio corazón de su autor, el fracaso es absoluto. Por mucho que estés utilizando técnicas que te hayan funcionado anteriormente. Se vuelven vacías. Cada libro es un mundo y requiere sus propias acciones. Y de ahí, el progresivo abandono de esta novela. Tengo demasiadas heridas con ella respecto a mí mismo para poder encontrar el camino de vuelta a casa e imprimirle la energía necesaria.

Recientemente he publicado GÀTA, porque en mi amor a los gatitos he encontrado esa chispa que me hacía falta para seguir avanzando por este camino literario desde la emoción. A pesar de que todavía no he comenzado (casi) a promocionarla como merece por falta de tiempo, los primeros resultados son prometedores. Puede que se deban al reflujo de todo lo que ya llevo a mis espaldas, pero prefiero pensar que simplemente son nuevos vientos favorables para este nuevo proyecto que prefiero abordar desde cero. Ilusión no me falta, ideas tampoco. Os las iré comentando una a una para que seáis partícipes en esta especie de manual de marketing en vivo. Espero que a alguien pueda serle útil.

Un saludo, ¡y vamos allá!
¡Nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

CÓMO PUBLICAR TU LIBRO – Propósitos de Año Nuevo

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2019 está devorando mi tiempo de tal manera que parece anacrónico que ahora venga a hablaros de propósitos de Año Nuevo.  Pero puesto que estos tienden a abandonarse al poco de ser propuestos, sirva este desajuste temporal para animaros a retomarlos. En concreto, si uno de ellos tiene que ver con publicar un libro.

Tanto si es por la ilusión de plasmar una historia en papel impreso como si es uno de esos proyectos que uno tiene que hacer a lo largo de su vida, si este año te has propuesto publicar un libro, mi objetivo con esta entrada es aclararte un poco las opciones que tienes para conseguirlo. Que, por fortuna, cada vez son más. ¡Vamos allá!

VÍA EDITORIAL
Publicar a través de una editorial es (incomprensiblemente) la primera opción que a la mayoría se le viene a la mente cuando quiere publicar. Para algunos, incluso la única. Con la esperanza de ser aceptados, enviáis vuestro manuscrito a discreción para, en la mayoría de los casos, recibir la respuesta más frecuente: ninguna o, con suerte, un «gracias pero no nos interesa».

Es difícil conseguir una valoración positiva por parte de una editorial, pero no imposible. Si quieres conseguirlo, te recomiendo que sigas estos consejos:

· Busca una línea editorial acorde al género de tu obra. Es decir, que publiquen libros similares.

· Infórmate si reciben manuscritos o publican solo a través de concursos. Para una editorial es de muy  mal gusto recibir un texto si no están abiertos a ellos.

· Por todos los dioses, ¡acompaña tu obra con una propuesta editorial! Esto es un documento en el que hables de ti como autor (échate todas las flores posibles, sobre todo si eres novel), de tu obra, pero SOBRE TODO de las opciones comerciales de esta. Cuéntales por qué crees que va a vender y qué contactos tienes disponibles para ofrecérsela (seguidores de tu blog, redes sociales…). Recuerda que a la editorial le da igual lo tan buena que sea tu historia, solo quiere saber si va a tener salida comercial. Así que, ¡céntrate en ello! Una buena propuesta editorial es el 90% del éxito de la respuesta de la editora.

Pero, sobre todo, pregúntate si te interesa publicar a través de una editora. Lo único por lo cual yo me lo plantearía es por su capacidad comercial, por su maquinaria de venta. Aunque, lo cierto, es que a día de hoy las editoriales no hacen NADA para vender tu libro. Vas a tener que currártelo tú, por tu cuenta. Eso sí, a cambio de que se queden ellos el 95 % de los beneficios. Yo publiqué El corazón del aedo con la esperanza de que me ayudaran en ese aspecto y a la vista están los deplorables resultados: cero reseñas, menos ventas.

VÍA COEDITORIAL
Si no consigues que te acepte una editorial, siempre hay coeditoriales que te publican a cambio de un generoso pago. Te corrigen, editan e imprimen el libro (algunas incluso lo distribuyen) a través de un presupuesto. Y te va a costar un pastón. Yo lo tomaría como una última opción, sinceramente.

Y mucho cuidado con las coeditoriales encubiertas. Estas son las que te responden positivamente cuando les envías un manuscrito pero después te dicen que tienes que poner dinero para el proceso de edición. No son más que coeditoriales para las cuales no eres un autor, sino un cliente. Las reconocerás porque te responden muy rápido, en cuestión de días. Ojito al circulito rojo y compañía.

VÍA AGENTE EDITORIAL
¿Todavía existen los agentes editoriales? No, en serio, ¿conocéis alguno? No te haré perder el tiempo en este aspecto: en estos tiempos donde internet elimina los intermediarios, no pongas un eslabón más en una cadena de buitres, que bastante escasas son las regalías que nos llevamos como autores como para tener que compartirlas.

AUTOPUBLICACIÓN
He aquí el gran hito literario del siglo XXI: permitir a los autores publicar por sí mismos a coste cero. Hoy en día puedes publicar tu libro sin intervención ajena y nadie te lo pone tan fácil como el KDP de Amazon (ahora, por cierto, en español). Te permite publicar tu libro gratuitamente, tanto en papel como en digital, te paga un porcentaje de las ventas de hasta un 70%, te deja decidir el precio, puedes sacar reediciones cuando quieras, no tienes que pagar ningún stock inicial y encima ellos te distribuyen y envían a casi todo el territorio del planeta. ¿Alguien da más? No. Absolutamente no.

¿Y realmente interesa? Yo comencé autopublicando El sanador del tiempo, y los resultados en comparación a mi primera aventura editorial son inigualables. Extremadamente superiores tanto en ventas como en posicionamiento (Top 10 en ciencia ficción en varias ocasiones). ¿Por qué? Porque por un 70 % de los beneficios yo sí me muevo y me promociono. Por un 4 % que me da la editorial, no. Y como muestra de ello, mi última y más reciente publicación, GÀTA, también la he autopublicado en Amazon, porque ahí es el lugar en el que veo que mis gotitas de ilusión se transforman en resultados.

Claro que no es oro todo lo que reluce… Autopublicar con Amazon tiene también sus inconvenientes, que te voy a comentar junto a cómo desactivarlos:

· La corrección corre de tu parte. Tus lectores te perdonarán alguna falta esporádica, pero una lluvia de errores gramaticales puede llevarte a la ruina. También te diré que últimamente hasta las editoriales prescinden de los correctores para ahorrar gastos (o para achicar agua en su inevitable naufragio), y veo muchas publicaciones editoriales atestadas de errores. En cualquier caso, te aconsejo que dediques tiempo a mejorar tu escritura o que contrates un corrector profesional.

· La edición también es cosa tuya. La plataforma KDP te lo pone bastante fácil (y repito, ahora en español), con plantillas de Word con la maquetación hecha y con amplios tutoriales y asistencia. Aun así, reconozco que puede ser bastante liosa para los usuarios que no sean muy diestros con la informática. En ese caso, siempre puedes preguntar a la comunidad para que te eche una mano con tus dudas. Y para lo que necesites, aquí tienes a un servidor.

· El diseño de las portadas, de nuevo, será tarea tuya. Recuerda que en Fiverr hay profesionales que las diseñan por 5 €. ¡Solo tienes que tener cuidado con el tamaño de las portadas y que la calidad sea de 300 ppp para que ni se pixele ni cambien los colores al imprimir!

Lo sé, lo reconozco… Lleva mucho trabajo autopublicar, requiere algo de aprendizaje y paciencia. Pero vale la pena. Cada vez que me preguntan, yo siempre recomiendo la autoedición a través de Amazon. Si en el fondo, los escritores ya tenemos el callo hecho del trabajo duro de redactar cientos de páginas para nuestras historias, un poco de burocracia no nos va a detener, y de verdad que merece la pena viendo los beneficios que proporciona KDP.

En fin, espero haberos ayudado un poco en esta ardua y a veces confusa tarea de publicar un libro y os animo a cumplir vuestro sueño de materializar ese deseo en papel. Cualquier duda que tengáis, estoy a vuestra disposición.

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

En el nombre de Eva – GRATIS 8, 9 y 10 de marzo

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¿Dónde está mi tiempo? ¿¿Qué lugar del mundo absorbe esos segundos que me faltan?? Sí, lo sé, llevo mucho sin aparecer por aquí, ¡pero no hablemos de mí! Hoy es vuestro día, el día de la mujer trabajadora, y ya sabéis que cuando se habla de igualdad y de derechos sociales, hago chas y aparezco a tu lado.

Y ahí va mi pequeño granito de arena al reconocimiento femenino: hoy y todo el fin de semana estará disponible DE MANERA GRATUITA “La rebelión de Eva en Kindle Amazon.

Como sabéis, es una novela breve de ciencia ficción en la que se descubre que el primer ser humano del mundo fue una mujer y no un hombre (cosa que, por otro lado, como biólogo, no considero tan de ciencia ficción). Un equipo científico se dedica a clonar a esta primera mujer y… ¡bum! El mundo patas arriba por las consecuencias de esta rebelación.

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No os cuento más, que es cortita, ligera, se lee en un plis y estoy seguro de que os va a gustar. Así que, si os apetece haceros con ella, podéis pedir vuestro ejemplar gratuitamente aquí.

Nada más por hoy. Bueno, sí, que prometo pasarme por aquí más a menudo, de verdad.

Un saludo, nos vemos las instacaras por @icaro_jon y ¡feliz día de la mujer trabajadora!

PLAGIO DE ASSASSIN’S CREED – No hay bien que por mal no venga

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Bueno, pues ya sé a qué se debió el boom de las ventas de septiembre. Me gustaría decir que fue debido a la calidad de El sanador del tiempo, a su cautivador argumento, a su excelsa prosa… Pero no: resulta que se me acusa de plagio de Assassin’s Creed. Y ese, y no otro, ha sido el motivo por el cual la curiosidad se ha acabado transformando en ventas. Que hablen de ti; aunque sea mal, pero que hablen.

Conste que ya hice una entrada hace mucho sobre este tema. Alguno que otro me comentó las similitudes entre mi historia y la de la Ubisoft y, si bien no me pareció que tuvieran semejanzas más allá de las propias que con cualquier otra novela basada en viajes en el tiempo, me sentí halagado. No he jugado a esta saga de videojuegos, aunque la tengo en lista de espera. Por supuesto que me atrae, es algo que he dicho muchas veces, y si lo que he hecho se parece a algo que ha tenido tanto éxito, a mí me reconforta. Pero, sinceramente, no he visto nexo de unión que alcanzara el nivel de acusación de plagio, y de hecho, ha sido la salida de Assassin’s Creed: Oddyssey, la que ha levantado este revuelo. Mientras que la saga de Ubisoft siempre se ha enfocado en épocas medievales y postmedievales, la Antigua Grecia es uno de los escenarios que contempla El sanador del tiempo.

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Ahora bien, lo que quería reflejar aquí eran las implicaciones personales. En lo general no me afectan, he recibido comentarios de todos los tipos: no se parece en nada, es una copia, no es para tanto, es una mierda, a mí me ha gustado más que las otras… De todas aprendo y las agradezco, y todas ellas las integro para madurar. Comprendo la mayoría de ellas, pero no erosionan lo suficiente para cambiar de opinión.

Lo que sí me duele es que se acuse mi falta de creatividad. Eso no lo tolero. Hasta el punto de que, aunque me encuentro preparando una continuación, no me importa dejarla a medias, no me apetece seguir. Si no se me revuelve el estómago cuando me pongo a escribir, para mí esto no tiene sentido, y no me faltan ideas originales en mi libretita de ilusiones por escribir otras cosas que me hagan desbordar pasión. Esa libreta que me acompaña a todos lados y que sabe bien cómo se fraguan mis pensamientos, cómo un chispazo momentáneo madura y se transforma en historia. No es una cesión, ni un abandono. Es simplemente lo que hago siempre: tirar de lo que me enciende por dentro. Yo soy de los que creen en la casualidad, y puede que todo este revuelo sirva para hacer caso a alguna de esas ideas que tengo pendientes y que a menudo piden que las agarre y las cosa a mi corazón a golpe de palabras.

Rumio un poco todo esto, lo pienso, y, en breve, os cuento por dónde irán mis próximos pasos.
Un saludo, gracias por aguantarme. Siempre. ¡Nos vemos las instacaras por @icaro_jon!

LOS LIBROS NO VALEN NADA

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Literalmente, el valor de los libros está por los suelos. Rozan el cero absoluto y no es broma:  hay incluso que promocionar los días de descargas gratuitas para que nuestros libros se difundan y conseguir una pequeña visibilidad que nos permita luego vender nuestro libro al, oh, magnánimo precio de 0,99 euros si quieres ser competitivo. El siguiente paso será pagar para ser leído.

Ojo, que no es una queja. A mí no es que me afecte en gran medida. Yo seguiré escribiendo igual, sencillamente porque la única ley que me rige en este mundo es la de mi ilusión. Es más, si consigue ahuyentar a los que exclusivamente buscan un fin económico en esto de juntar letras, menos oportunistas a mi alrededor.

Pero sirva este panorama como una triste apreciación de cómo funciona el mundo. Antes se vendía, y las pocas editoriales que había sacaban su tajada. Pero llegó la autoedición y los libros digitales, que permitió incorporarse al mercado a todo el que quisiera y el pastel se repartió en porciones tan minúsculas que nadie gana para vivir de ello.

Porque así es como funciona la economía mundial. A las grandes empresas no les interesa que florezcan negocios similares a su alrededor.  De ahí que sea tan difícil abrir un negocio y que las condiciones de los autónomos sean tan abusivas, para que no crezcas y te lleves una porción lo suficientemente significativa del pastel económico. Y los gobiernos, que lo saben, apoyan a la gran empresa para mantener el equilibrio (o mejor dicho, desequilibrio). No les interesa tu libertad y tus oportunidades, porque arruinaría a todos. Aunque en cada candidatura te prometerán que lucharán por ella y por la igualdad.

Pero no nos desviemos. Nadie ha evitado que eso ocurra en el sector literario (salvo los gigantes de la promoción que tienen la oportunidad de colgar su best seller en la sección de novedades para vendértelo a 18€). El comercio de los libros en general ha hecho crac y la mayoría de ellos tienen que ofrecerse al irrisorio precio de 0,99 € en Amazon para obtener alguna venta. Es el precio de la igualdad, que en absoluto criticaré porque yo me sirvo de ella. Simplemente, es lo que hay.

Repito: no es una queja. De hecho, la intención de esta entrada no es lloriquear y pedir que todos nos alcemos en furia solicitando el respeto que merecemos como autores, que obliguemos a todos a saber las horas de esfuerzo que dedicamos para sacar a la luz nuestras obras. Todo lo contrario. Lo que pretendo transmitir es que esto es así, y hay que aceptarlo para empezar a actuar en consecuencia. Antes publicar era un éxito, pero ahora sacar un libro al mercado no tiene valor alguno. ¿Qué puedes hacer como autor?

Precisamente eso: darle valor a tu libro. Lo tiene, y lo sabes. El simple hecho de ser algo creado por ti ya lo diferencia de los demás, ahora solo tienes que tratar de mostrar por qué es tan único. Por ejemplo: un punto clave para mí fue cambiar la forma de vender El sanador del tiempo. Antes lo vendía diciendo que es una novela que mezcla ciencia ficción e historia basada en curar enfermedades mediante viajes en el tiempo. Ahora ya no hablo de lo que va, por muy interesante (o no) que pueda ser el tema. Ahora digo que es una novela que mezcla ciencia ficción e historia y que es muy ligera, no hay ninguna novela similar que cuente la historia de forma tan amena, de hecho le acaba gustando hasta a gente que no está acostumbrada a leer. Por un euro que vale, seguro que te merece la pena. No es mentira. No encontrarás una novela de género histórico que sea tan rápida en su narración (para bien o para mal). Es su signo distintivo. En sus 300 páginas, atraviesas la historia más significativa del Antiguo Egipto, Grecia y Mesopotamia. Todo eso con una trama intermedia de intereses que va enlazando los episodios históricos.

En fin, que hoy en día está muy jodido eso de ser escritor. Pero he aprendido que quejarse y lamentarse, como en todos los aspectos de esta vida, no sirve de mucho. Mejor asumirlo y utilizar todo nuestro talento para revertir la situación. Ánimo. Nadie dijo que los sueños fueran fáciles. Las dificultades solo son la forma que tiene el mundo de preguntarnos cuánto queremos lo que deseamos, que diría Risto.

¡Nada más por hoy!
Nos vemos las instacaras en @icaro_jon.

 

EL PRIMER PASO DE TU FUTURO LIBRO

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Se va el verano y comienza la nueva temporada. Septiembre llega con nuevas actividades y la pena de decir adiós a las vacaciones se mitiga con la reanudación de eventos literarios que me dan la vida. Compartir mi pasión por la literatura es para mí el verdadero paraíso estival.

Y el primero llega mañana mismo. Este sábado 8 de septiembre participaré en una charla sobre el panorama literario actual, dirigida a todos aquellos que quieran publicar. No veáis cómo ha cambiado este tema y la de oportunidades que hay ahora, así que espero poder animar a los presentes a lanzarse con sus obras.

Además, habrá una sesión de coaching grupal y se analizará vuestros proyectos para que podáis encauzarlos y salgáis motivados y con las herramientas y directrices necesarias para abordarlo.

Será en San Isidro, en la provincia de Alicante, y el evento será gratuito, aunque sí que hay que confirmar asistencia porque el aforo es limitado. Podéis contactar con el centro Optimizarte en el teléfono 690 195 849, o me lo decís por aquí y yo lo comunico.

Me encantaría veros por allí si tenéis la cercanía y la oportunidad.
Nada más por hoy, me voy que tengo que preparar los últimos retoques de la charla.
¡Nos vemos las instacaras por @icaro_jon!

 

 

MI NUESTRA HISTORIA #8 – ¿Familia o principios?

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Nueva cara para nuestra novela interactiva; incluso la web se ha puesto de gala para la ocasión. De ahí lo que he tardado en añadir este nuevo capítulo. Seguramente la imagen de portada no os recuerde a ningún personaje (todavía), pero tanto la estética como el título tiene mucho que ver con el futuro desarrollo, que girará en torno a una idea que me ha surgido con vuestra participación y comentarios.

Pero, a lo que vamos. Por fin seguimos con MI NUESTRA HISTORIA. ¡Esto no para! Recordad que en el último capítulo, Barbato quería disfrutar sexualmente de Caridda y vosotros decidisteis si Prisco debía interceder o no a favor de la mujer britana.

Para los nuevos: MI NUESTRA HISTORIA es una serie de novelas histórico-románticas en las que al final de cada capítulo se abre una votación para que podáis participar y ser parte del argumento. En la página web hay un resumen rápido actualizado por si queréis poneros al día en un par de minutos, aunque también he colgado los capítulos por si queréis formar parte de esta iniciativa en todo su esplendor. También podéis seguir la iniciativa a través de la APP Jon Ícaro, donde está todo bien organizado y donde seréis avisados cada nuevo capítulo.

Pero, para no retrasar más la continuación de la historia, aquí abajo os dejo el octavo capítulo con su correspondiente votación. ¡Espero que os guste!

 

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—¡No! —grita Prisco convirtiendo su caja pectoral en un aspersor de asertividad—. No vas a hacer uso de Caridda para tu entretenimiento, Barbato.

El joven defiende a la mujer britana, que sonríe por dentro al sentir el interés de Prisco por su bienestar.

—¿No voy a disfrutar de Caridda? —replica el veterano—. ¿Y eso por decisión de quién? ¿De tus huevos que se acaban de hinchar acaso? Porque no creo que estés en condiciones de decidir en ese aspecto.

—No, no estoy en condiciones. Eso es cierto —asume Prisco, que sabe que el mapa y las armas están en posesión de Barbato—. Tú eres el único que puede decidirlo, y por eso mismo serás tú el que decida renunciar a tales intenciones. —Barbato tuerce el gesto ante esas declaraciones, no ve la necesidad de prescindir del sexo con una mujer bárbara, de las cuales sabe por experiencia que son bastante salvajes en la intimidad—. La guerra nos ha sumergido ya en demasiadas situaciones desagradables en contra de nuestra voluntad y posibilidades. No añadamos más por decisión nuestra, por los dioses…

Caridda disfruta del enfrentamiento verbal, está encantada con la defensa que Prisco hace de ella. Le agrada, sobre todo, el uso que el romano hace de las palabras. Si fuera un hombre de su tribu, ya se habría lanzado a golpear a Barbato. Es el autocontrol la parte que Caridda admira del joven.

—En algo tienes razón —expone Barbato—. Mucha mierda nos hemos tenido que tragar estos últimos tiempos. En tu caso, casi en sentido real. Por eso mismo considero que hay que endulzar esos agrios sucesos con momentos más… placenteros.

Sin previo aviso, Prisco se lanza contra Barbato para sorpresa de todos. Se abalanza sobre él antes de que pueda sacar las armas de la bolsa. El veterano cae con el joven sobre él, que le da un rodillazo en la entrepierna. El dolor se le sube al estómago como una bola de fuego, pero lo enrabieta, le da fuerzas para lanzarle un puñetazo en la mejilla a Prisco. Dos. Después lo empuja para quitárselo de encima. Barbato se levanta con dificultad. Prisco también, y extiende la palma de su mano pidiendo el fin del enfrentamiento.

—¿Se puede saber qué haces? —pregunta Barbato, enfurecido y sin comprender por qué Prisco ha iniciado la lucha y ahora pide el fin de esta—. ¡Hijo de una ramera!

—Evitar la pelea, o alargarla al menos hasta el punto en el que uno de los dos tenga que arrepentirse —afirma Prisco, guardando las distancias—. Me parece que ya no hay motivo de discusión.

Prisco señala a la entrepierna de Barbato y este comprende al fin. Con el dolor que le ha causado con el rodillazo, duda de que pueda hacer uso de su miembro viril. Caridda se ríe. Aunque la mujer se había decepcionado ligeramente por el uso de la violencia de Prisco, entiende que lo ha hecho utilizando la cabeza.

—Y ahora —continúa Prisco—, si lo consideras oportuno, podemos seguir avanzando en lugar de exponernos peligrosamente a guerreros y bandidos en el camino.

—Esto no va a quedar así, te lo aseguro —afirma Barbato, que accede a la opción de continuar el camino. A pesar de su actitud sobria, las palabras de Prisco sobre la nula necesidad de generar nuevas complicaciones han calado en él.

Una vez calmados los ánimos, Prisco aprovecha la cercanía al río Danubio para lavarse y refrescar su alma tras los ardientes acontecimientos. Se arrodilla frente a la serpiente acuática y ve su rostro reflejado en las claras aguas. No se reconoce. La barba comienza a invadir un rostro acostumbrado a no pasar más de dos días sin recibir la navaja de un tonsor. Sus facciones, antes más amables, parecen empezar a adaptarse a la dureza de los recientes días pasados y venideros. Incluso su mirada parece no ser la misma.

Tras el aseo, el grupo continúa su camino a través de cañaverales y carrizales que parecen no tener fin. Bosques de sauces y fresnos los acompañan en varios segmentos de su viaje. La pequeña Naevia ralentiza el avance y la bolsa del pan y el queso cada vez pesa menos. Pero, por fin, tras día y medio de camino utilizando el río como referencia, llegan a un lugar marcado en el mapa con el símbolo que identifica una ciudad.

—Cuidado con los putos dacios —advierte Barbato. Las jornadas de viaje parecen haber aliviado las tensiones del grupo—. Uno nunca se puede fiar de los bárbaros.

Caridda no se da por aludida, se siente orgullosa de su condición y las palabras de Barbato apenas laceran su corazón.

Se aproximan a una de las oberturas de la empalizada de madera que rodea la localidad, custodiada por dos guerreros que les piden sus armas si quieren entrar. Barbato se niega, pero Prisco intercede, le explica la necesidad de desarmarse y el veterano finalmente, tras escupir al suelo y maldecir al joven por dejarlo indefenso, entrega la bolsa con las espadas a los vigilantes. Si muero sin posibilidad de defenderme, te buscaré en el inframundo para rajarte los huevos, es la advertencia de Barbato a Prisco.

Acceden al interior de la villa donde se convierten en el foco de las miradas de bárbaros entregados a sus tareas cotidianas. Por suerte, sus túnicas de lana y los mantos de lino que adquirieron en el campamento bárbaro son similares a los ropajes locales y no les provocan mayores complicaciones para integrarse. Se dirigen allí donde la bebida afloja las lenguas y es más fácil obtener información. Entran en lo que parece una especie de taberna, muy distinta a las tabernae romanas. Prisco y Barbato piden algo de beber mientras Caridda ronda por el local haciendo preguntas a unos y otros haciendo uso de su conocimiento de la lengua dacia.

—Es vino tracio —asegura Barbato tras dar un gran trago a su jarra—. Es más espeso y aromático que el aguado vino romano. Pruébalo, Prisco. Los tracios creen que el vino hace que los dioses entren en su cuerpo y sustituyan el alma, por eso beben este vino tan fuerte, para sentir a sus falsos dioses cuanto antes.

—Ya… —dice Prisco a desgana. Está más atento a Caridda y a los posibles avances en su búsqueda de información.

La mujer, tras unos minutos, se acerca a ellos.

—Ese hombre de allí. —Señala a un viejo escuálido con anillos en sus dedos—. Dice que hay un esclavista que conoce todo el comercio de esclavos de Dacia. No hay mercancía que no haya pasado por sus manos, o que se haya vendido sin su conocimiento.

—¿Y sabe dónde está mi mujer? —Prisco se exalta, la jarra vibra en sus manos temblorosas.

—Es muy posible. Pero vive en la capital, Sarmizegetusa. —Antes de que Prisco muestre tristeza, Caridda continúa con una buena noticia—. Pero tiene hombres en todos los rincones del reino. Aquí mismo hay uno de ellos.

—¿Y a qué esperamos para hablar con él? —apremia Prisco, cogiendo a su hija en brazos, preparado para salir en su búsqueda.

Atraviesan la ciudad siguiendo las indicaciones de Caridda, que a su vez obedece las señas que el hombre de los anillos le ha ofrecido. Golpean la puerta de madera de un hogar que se abre rápidamente. El ayudante del mercader de esclavos les permite el paso y tras un duelo de palabras amistosas, saca una serie de papeles ilustrados.

—Estoy aquí para vender la mercancía de mi señor —aclara el hombre mientras despliega los pergaminos sobre una mesa—. Utilizo estos dibujos para mostrarla. Tenemos un gran dibujante y es más fácil y rápido de transportar que los propios esclavos. —Continúa sacando documentos. Prisco los mira detenidamente, pero no encuentra el retrato de Sentia en ninguno de ellos—. Si estáis interesados en alguno de estos esclavos, he de decir que no son baratos.

Entonces, la mirada de Prisco se clava en uno de los papeles. Son sus ojos los que ven el dibujo, pero es su corazón el que lo identifica. La larga y lisa melena, la nariz puntiaguda, la piel más oscurecida que el color del pergamino, los pechos pequeños pero redondos…

—¡¡Es Sentia!! —grita señalando el pergamino que lleva el dibujo de su esposa. A pesar de que la recreación no es exacta, está seguro de que es ella—. ¡Es mi esposa!

Por fin, un golpe de suerte. Prisco sabe que los dioses son benévolos, al fin y al cabo, y se siente tremendamente afortunado y feliz por haber tenido una pista de Sentia tan rápido. La fortuna lo acompaña.

—¿Dónde está? ¿¿Dónde está mi mujer??

Prisco agarra del cuello al comerciante y esta vez es Barbato el que instaura la cordura separándolos.

—¡No vas a conseguir nada matándolo! —grita el veterano reteniendo a un Prisco esquivo, que lucha por zafarse de él.

—¡Es mi esposa! Es… —Finalmente, Prisco razona. Su rabia se desvanece y deja de forcejear. Barbato lo suelta—. Es mi esposa —dice, acercándose al vendedor de esclavos y mostrando una súplica en su rostro humedecido—. ¿Dónde puedo encontrarla? ¿Está viva?

—Al menos cuando yo salí de la capital, lo estaba —confirma el hombre y Prisco siente un estallido de colores en su corazón—. De otra manera, no tendría sentido que hubiera traído su dibujo. ¿Para qué iba a vender una esclava muerta? Así que, viva debe de seguir en la capital.

—¡Llévame junto a ella! —suplica Prisco, arrodillándose. A Caridda, esa sumisión a la que no está acostumbrada la enternece.

El vendedor se rasca la barbilla. Piensa. Finalmente, toma una decisión.

—Dentro de dos días partiré de nuevo hacia la capital. Os dejaré acompañarme. —Prisco sonríe, pero el hombre trata de sacar provecho de esa compañía—. Aunque lo haréis como guardianes. Se os ve hombres fuertes. A él al menos.  —Señala a Barbato—. Incluso la mujer muestra buena musculatura. Si hacéis que mi viaje a Sarmizegetusa sea seguro, entonces te llevaré junto a tu esposa.

Prisco accede sin dudarlo. Ya se imagina junto a su esposa. Por acariciar su piel haría cualquier cosa.

—¿Y de quién hemos de protegerte? —pregunta Barbato, que no está dispuesto a jugarse el pellejo a cualquier precio.

—De los romanos —afirma el vendedor—. Domiciano ya ha traído sus legiones y no es raro encontrarse con fuerzas romanas que buscan controlar los caminos para asegurar el envío de suministros.

—¿Lucharemos contra los romanos? —pregunta Prisco, sintiendo el corazón dividido. Sin haberlo pretendido, acceder a las peticiones del vendedor supondría cambiar de bando.

—¿Algún problema? —pregunta el comerciante de esclavos.

¿Algún problema? ¡Por supuesto que lo hay! Le está pidiendo que se enfrente a los soldados que pretenden dar su merecido castigo a los dacios, a hombres cuyo objetivo es acabar con aquellos que un día, como a él, asaltaron y robaron sus esposas. Quiere que clave la espada en defensores del honor, en paisanos suyos que solo defienden los intereses de los pobres ciudadanos romanos. ¿En qué lo convierte eso? ¿En un frío y simple mercenario? ¿En un guerrero desalmado y sin capacidad de decisión?

Sabe que ha tenido mucha suerte encontrando a ese mercenario, que seguir junto a él hará que en pocos días esté junto a su esposa. Pero, ¿a qué precio? ¿Debe de permanecer a su lado, aunque eso suponga tener que matar romanos a los que considera, no solo inocentes, sino defensores del honor y salvadores de los que como él han sufrido tanto?

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MI NUESTRA HISTORIA #7 – Tú decides

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Seguimos con la historia de Prisco tras un breve parón, y lo hacemos con un extra de salsa rosa. Nos adentramos en el terreno romántico de la novela y de vosotros depende que se siembre el germen de posibles líos amorosos, o no. En la última votación, por unanimidad además, decidisteis que Prisco se fiara de Caridda y que se fuera con la mujer alejándose del grupo bárbaro. He aquí la continuación.

Para los nuevos, como siempre: entre todos estamos creando esta novela histórica-romántica. En cada capítulo, se abre una votación para que decidáis el curso de la historia. Si os queréis unir a esta iniciativa, os dejo aquí los enlaces a los capítulos anteriores, o un breve resumen por si queréis poneros al día rápidamente.

CAPÍTULO 1  // CAPÍTULO 2 // CAPÍTULO 3 //  CAPÍTULO 4 // CAPÍTULO 5 // CAPÍTULO 6
Resumen: Prisco es un comerciante de vino romano que ve su vida truncada cuando los dacios invaden su villa y secuestran a su mujer. Para recuperarla, Prisco se adentra en territorio enemigo junto a un grupo de bárbaros britanos auxiliares. Unirse al grupo le cuesta no pocas humillaciones y el alejamiento con su propia hija. En él, conoce a una mujer bárbara le propone alejarse del grupo y buscar a su esposa por sus propios medios, a lo que él accede. Junto a Caridda, que conoce el lenguaje dacio, se dispone a separarse de los britanos para probar mejor suerte por su cuenta.

 

c7

Cuando la noche hace ya varias horas que ha desplegado su oscuro telón y el campamento britano duerme, Prisco se dirige al lugar acordado: el punto de vigilancia noroeste. Allí, tal como esperaba, hace guardia Barbato. Él le permitirá salir junto a Caridda para probar suerte lejos del grupo.

—¿No ha venido aún? —pregunta Prisco refiriéndose a la mujer y el vigilante romano da un respingo, sorprendido por su sigilo.

—Todavía no —responde Barbato. Observa una mueca de preocupación en Prisco ante esa respuesta—. Pero no te preocupes. Los bárbaros no hacen buen uso del latín, pero cuando lo utilizan no es precisamente para mentir. Ellos consiguen lo que quieren a golpes, no mediante el uso confuso de la lengua. De hecho, creo que esa mujer desea usar la lengua contigo en otros menesteres, si me entiendes.

Prisco niega con la cabeza ante la obscenidad de su compañero. Tiene otras preocupaciones de las que hacerse cargo.

—¿Y si se ha arrepentido? ¿Y si su esposo la ha descubierto abandonado el lecho?

—Tranquilo, Prisco. Estará buscando el momento oportuno. Tiene que traer a tu chiquilla, lo cual le dificulta las cosas.

Por eso está tan preocupado Prisco. Si descubren el plan de fuga de Caridda, la vida de la mujer podría correr peligro, y ella es el único apoyo que tiene su niña dentro de la barbarie que están viviendo.

—Mira, por ahí viene —afirma Barbato finalmente señalando a la oscuridad del campamento.

—¿Seguro que es ella? —pregunta Prisco, que entrecierra los ojos para intentar ver mejor.

—Por supuesto, ¿acaso no ves la sombra de sus enormes…? —Barbato se lleva las manos al pecho y hace un gesto soez.

Efectivamente, se trata de Caridda, que por fin llega hasta ellos.

—No he podido venir antes —dice la mujer y mira a la niña que tiene en sus brazos como justificación—. Estaba esperando que Naevia durmiera profundamente.

—No pasa nada. Dámela, yo la llevo —ofrece Prisco.

—No —niega Caridda—. Si se despierta en tus brazos podría gritar asustada y alertar a los demás vigilantes. Y no pongas esa cara, Prisco, pronto recuperarás la confianza de tu niña y querrá estar contigo. Pero aún no. Yo la llevaré. No te preocupes, tengo fuertes brazos para cargar con ella.

Caridda luce la musculatura propia de una mujer guerrera.

—Está bien. Pues nos vamos. Amigo, gracias por dejarnos salir.

—Eso es. Nos vamos —repite Barbato—. Los tres.

Caridda y Prisco se miran, sorprendidos por la decisión en último momento del romano.

—No, eso no era lo que habíamos hablado —dice Prisco.

—Ya. Es que vigilar es tan aburrido que a uno le da por pensar, y he decidido que lo más conveniente para mí es marcharme con vosotros. Una traductora en territorio dacio abre muchas opciones para mí, todas ellas suculentas.

—No, Barbato —vuelve a negar Prisco.

—Pues podemos estar toda la noche aquí discutiendo sobre este tema hasta que alguien os descubra, o marcharnos ya y hablar de esto más adelante.

Prisco da un bufido. Caridda alza los hombros. Finalmente, aceptan la compañía de Barbato como un mal menor y comienzan a caminar, alejándose rápidamente del campamento de los auxiliares. El ritmo disminuye conforme el fuego de las antorchas se hace cada vez menos visible, pero el grupo no llega a detenerse. En cuanto Urel descubra que su esposa lo ha abandonado, saben que tendrán perseguidores.

Tras unos minutos, los movimientos propios de la huida terminan por despertar a Naevia. La pequeña de ocho años abre los ojos, desorientada, y en su rostro se refleja el miedo y la confusión.

—Tranquila, Naevia —se apresura a decir Caridda antes de que la niña comience a gritar. La mujer jadea, cansada de cargar con ella. La deja en el suelo unos instantes—. Tienes que estar callada. Estamos jugando a escondernos y nos van a encontrar si gritas. ¿De acuerdo? Tenemos que seguir corriendo en silencio si queremos ganar.

Naevia no es estúpida, sabe perfectamente que está en peligro. Lo que no entiende es de quién tiene que huir ni qué puede pasarle, pero sí es consciente de que hacer caso a Caridda la mantendrá a salvo. Asiente y la mujer vuelve a cogerla con visible esfuerzo.

—Yo la llevaré a partir de ahora —dice Prisco. Sabe que Caridda tiene los brazos agotados.

La niña mira a su padre y vuelve a mostrar preocupación en su rostro. Eso le duele en el alma a Prisco.

—Naevia, hija mía, Caridda está cansada. Tienes que venir conmigo.

La pequeña tarda se echa hacia atrás, aunque unos segundos más tarde se acerca a su padre.

—Me das miedo —dice Naevia al llegar junto a Prisco—¸pero creo que eres como el lobo.

—¿El lobo? —pregunta su padre confundido.

—El de la historia de Caridda. Me contó un cuento que empezaba con un lobo mordiendo a un conejo, y al principio me asusté. Pero después resulta que lo hacía para darle de comer a sus bebés… Me asustó lo que le hiciste a aquel hombre, pero Caridda dice que, como en la historia, solo querías cuidarme.

Naevia se deja coger entonces y Prisco la abraza fuertemente. No puede evitar llorar de emoción. Volver a tener a su niña entre sus brazos es para él uno de los pocos motivos por los cuales vale la pena estar vivo. Ahora solo falta encontrar a su mujer para añadirla al abrazo y completar la felicidad.

—Siempre lloras —dice Caridda acercándose a Prisco y retirando las lágrimas de sus mejillas con los dedos—. Como los niños de mi pueblo. Los guerreros nunca derraman lágrimas. Así que tú eres… como un niño grande.

—Gracias Caridda —dice Prisco a pesar de la extraña comparación—. Muchas gracias por todo lo que haces por Naevia, que en extensión me llega a mí reflejado.

Los dos adultos se sonríen. La gratitud estira los labios de Prisco. Los de Caridda, algún sentimiento más.

—Perdonadme si interrumpo este tierno momento —dice Barbato—, pero todavía estamos demasiado cerca del campamento.

El grupo continúa caminando toda la noche sin sobresalto alguno. O les han estado buscando en direcciones erróneas, o los bárbaros han estimado que no pueden permitirse la pérdida de tiempo que supondría ir a su encuentro. Han descansado lo justo para rellenar de aire sus pulmones y dar algún bocado que les evita desmayarse durante la huida. Los primeros rayos de sol muestran sus evidentes caras de cansancio.

—Nuevo día, nueva vida —dice Barbato tras bostezar.

—¿Y qué planes hay en ese renacimiento tuyo? —pregunta Prisco, que todavía no se fía del romano.

—Los que me quiera ofrecer la diosa Fortuna —afirma el hombre palmeando un estómago que la edad y el tiempo sin combatir comienzan a redondear—. No he pensado qué voy a hacer a partir de ahora, pero sé que, si vais a tratar con esclavistas para buscar a tu esposa, igual puedo descubrir un nuevo oficio que me dé más monedas y mujeres que la guerra. Estoy cansado de combatir para un emperador que premia a los hijos de los patricios a causa de castigar a sus veteranos de guerra.

—Pues yo creo que no es buena idea esa de confiar el futuro de uno a la diosa Fortuna —dice Prisco con una sonrisa de resignación, recordando su mala suerte. Mira de reojo a Caridda, que vuelve junto a ellos tras haber acompañado a Naevia a orinar cerca de unos arbustos de enebro.

—Pues yo creo que sí lo es. Disfrutaré de lo que cada día tenga a bien ofrecerme. Y te lo voy a demostrar ahora mismo —expone Barbato configurando una sonrisa maliciosa que preocupa a Prisco. El romano saca de su bolsa de piel un pergamino enrollado. Estira la piel adelgazada—. ¿Sabéis lo que es esto?

—Un mapa de Dacia —responde Prisco al ver el dibujo desplegado.

—De mi esposo —añade Caridda al reconocerlo—. De mi antiguo esposo, quiero decir.

—Os equivocáis —dice Barbato—. Los dos. No es un mapa. Es nuestra única opción de sobrevivir. Sin él, tardaríamos más tiempo en encontrar una aldea que el que aguantaríamos vivos con los alimentos que disponemos.

Está en lo cierto. La desorientación, tras haber caminado toda la noche a oscuras, es total.

—Pues más vale que lo guardes bien entonces —ordena Prisco.

—Eso haré, ya lo creo. Lo guardaré bajo mi subligar o en la mismísima raja de mi culo si es necesario. Tan valioso es este documento. Por supuesto, lo compartiré con tan destacada compañía como sois vosotros. Y a cambio, solo espero algo de agradecimiento. De cariño, si me entendéis.

Barbato mira lascivamente a Caridda, detiene su vista en los pechos de la mujer. Prisco comprende la situación. Están siendo chantajeados. Quiere intimar con ella a cambio de compartir el mapa.

—¿Hace falta más explicaciones? —insiste Barbato—. Lo digo por vuestro silencio.

El chantajista hace un movimiento de cadera que evidencia sus deseos. Prisco aprieta los puños, hay algo que lo enfurece más allá de ser manipulado. Le molesta pensar en Barbato sobre el cuerpo desnudo de Caridda.

—¿Y qué me impide sacar la espada y cortarte la mano para quedarme así con el mapa? —pregunta Prisco y él mismo se extraña por su violenta iniciativa. Se da cuenta por primera vez de que ya no es el mismo que salió de Moesia, aquel que hubiera dado prioridad a la vía diplomática. Se está transformando en otra persona.

Barbato mira entonces a la pequeña Naevia y Prisco suspira. Está recuperando la confianza de su hija y derramar sangre ajena delante de ella de nuevo sería dar un paso atrás enorme. Además, Barbato mueve su bolsa y un ruido metálico recuerda a Prisco quién tiene las armas. Las estaba cargando él todas para que Prisco pudiera cargar con su hija.

—Somos compañeros —dice Prisco, ahora sí obligado a luchar con la palabra—. No puedes aprovecharte así de nosotros. De ella, en concreto.

—¿Aprovecharme? Pero ¿qué daño nos va a hacer entregarnos a los brazos del placer? Ambos disfrutaremos, de la misma manera que todos saldremos beneficiados con el uso del mapa. Si seguro que ella también lo está deseando…

No. No lo está deseando. De hecho, Caridda habría utilizado su puño de guerrera para partirle la nariz a Barbato al haber propuesto acostarse con ella. Pero quiere saber cómo reacciona Prisco. Necesita saber si él tampoco desea que algo así ocurra. Le parece una buena forma de averiguar si el joven siente lo mismo que ella. Por eso, decide seguir con la situación, dejarla en manos de ese joven tierno por el que suspira.

—Lo haré —afirma Caridda—. No por gusto ni por voluntad propia. Pero si es por el bien del grupo, acepto tal sumisión. Accederé a los placeres de este bellaco.

La mujer mira a Prisco esperando su reacción. Se le encoge el corazón. Quiere que el joven evite el encuentro, que demuestre que tiene algún interés por ella, del tipo que sea. Pero Prisco se queda pensativo. Sabe que lo mejor para todos es que ese encuentro sexual ocurra para seguir manteniendo el favor de Barbato. Sin el mapa están realmente perdidos y encontrar una aldea dependería exclusivamente de la suerte que parece no acompañarle. Piensa que no le conviene dejar la supervivencia en las manos de la diosa Fortuna. ¿Qué debe hacer?

Y ahora, vuestro turno. ¿Qué queréis que haga Prisco respecto a Caridda?

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