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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

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mejores libros 2018

FELIZMENTE ENTREVISTADO EN BALADÍ

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Cuando digo que la verdadera recompensa de un escritor se encuentra en los pequeños detalles, me refiero a cosas como esta. No hay nada que me haga más feliz que el hecho de que alguien se moleste en interesarse por lo que hago. Si, además, se me permite participar en una entrevista para compartir una de mis pasiones, entonces mi libro se convierte en best seller automáticamente, para mí ya cotiza a ras de cielo por la felicidad que me genera.

Así que, os muestro con extrema alegría la entrevista en la que he participado para la revista Baladí. Podéis hacer clic aquí para acceder a ella y conocer cómo uní biología y letras. ¡Espero que os guste!

Y nada más por hoy.
¡Nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

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CÓMO LLEGUÉ A VENDER 100 LIBROS DIARIOS EN AMAZON

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Al fin puedo decir, como escritor, que he hecho el agosto. Ese mes ha sido el mejor en ventas desde que publiqué El sanador del tiempo. El primer sorprendido he sido yo al promediar unas 100 unidades vendidas diarias. Los que me seguís desde mis inicios sabéis que, para mí, eso es una barbaridad. ¿Qué he hecho para llegar a esas cifras?

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La respuesta: no lo sé. Y los gurúes que amasan cifras exponecialmente superiores a estas, tampoco. Los líderes en ventas que os digan que saben por qué están vendiendo tanto, mienten. Como el caso de Marc Reklau, que porque un día consiguió una cantidad desorbitada de descargas (en promoción gratuita, por cierto), creó un libro que se convirtió en best-seller diciendo cómo lo había conseguido pero que, paradójicamente, no sirvió para que ninguno de sus lectores triunfara. Eso sí, de los días anteriores y posteriores a esa magnífica descarga, no aporta pruebas.

Lo que quiero decir es que estas ventas explosivas son pasajeras y fortuitas. En septiembre no me fueron así ni de lejos, volvieron a aparecer muchos días en blanco. No me avergüenza reconocerlo ni voy a utilizarlo para convertirme en valedor de cosas que no sé. Sin embargo, habrá quien aproveche estos éxitos puntuales para deciros que sabe cómo vender permanentemente y vivir de esto. Puro oportunismo. Los autores noveles y/o desconocidos no somos capaces de mantener un nivel de ventas en el tiempo, hay que asumirlo. Es más, si lo hiciéramos, dejaríamos de ser noveles para convertirnos en autores consagrados. Así que, desconfiad de escritores desconocidos que os aseguren que saben cómo vender con éxito de manera continuada.

Lo que sí sé es que he hecho muchas cosas, y que algunas de ellas pueden haber funcionado, pero también estoy seguro de que hay quien hace las mismas y vende más o vende menos que yo. He tenido un golpe de suerte, merecido o no. Si tuviera que apostar por la opción ganadora, me quedaría con el boca a boca. Diría que mi libro ha llegado a manos de alguien con mucha influencia en un grupo en particular y lo ha recomendado y eso lo ha movilizado. No hay nada más poderoso que una recomendación ajena, siempre que esta tenga valor. De nada sirve que os metáis a grupos de escritores y lectores a promocionar vuestro libro si no tenéis un respeto ganado en él a través del tiempo y la sinceridad.

Lo que también sé es que me ha ayudado el formato digital (en papel no he notado cambios significativos), y que de entre los libros que tengo publicados (las estadísticas de Kindle no hacen distinción entre obras), el que ha conseguido esta detonación es El sanador del tiempo, en este momento nº 6 en viajes en el tiempo y que en dicho mes llegó a estar en el Top20 de ciencia ficción.

No sé qué más ha podido funcionar, ya me gustaría saberlo para volver a aplicarlo, pero lo que quiero transmitir con esta experiencia es dos cosas:

  1. No hay fórmula secreta para las ventas. Tú solo puedes lanzar tu obra al mundo con más o menos fuerza, pero que esta se extienda o no depende en gran medida de la suerte. No eres mejor escritor por tener ventas exitosas ni peor por no tenerlas. El factor suerte no tiene nada que ver con el talento. No creo que el libro fuera mejor hace varios meses que ahora. Promocionarlo con todas tus fuerzas no va a asegurar el éxito, pero lo que sí está claro es que si no haces algo, difícilmente se va a proyectar.
  2. No te rindas nunca. Los que me seguís durante años sabéis que he seguido insistiendo, que no he perdido los ánimos a pesar de la sequía, y que siempre he creído en lo que hago sin mirar cifras. Es cuestión de suerte, sí, pero mientras sigas al pie del cañón, más papeletas tendrás para triunfar. Tu golpe de suerte también llegará, y quiero que este post sirva para que avives la esperanza. A todos los que derrochamos pasión nos acaba llegando, de eso estoy seguro, aunque en mi caso haya tardado años.

 

Es verdad todo lo que decís. Es muy difícil vender y veo mucho desánimo en los autores. Hay mucho esfuerzo no recompensado. Pero la respuesta no es apagar las luces. Cuantas más estrellas brillen en tu cielo, más fácil será que la persona indicada las vea. Yo seguiré peleando por otro golpe de suerte como este, como siempre.

Un saludo. ¡Nos vemos las instacaras por @icaro_jon!

 

 

MI NUESTRA HISTORIA – No leas; decide

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Ahí voy con otra iniciativa literaria con la que pretendo que mi próximo libro sea menos mío y más de todos nosotros. Mi próxima historia será abierta: iré publicando cada capítulo y al final de él propondré una votación para que vosotros decidáis el devenir de la narración. El objetivo, que dejéis de ser espectadores literarios para convertiros en protagonistas, permitiendo una mayor interacción y empatía con los personajes.

Para ello, retomo el género histórico. De ahí que a esta iniciativa la llame Mi nuestra historia, además de porque la historia vaya a ser nuestra al ser participativa (si es que yo cuando hilo…). Tratará sobre Prisco, un comerciante de vino cuyo destino pondrá a prueba el amor que siente por su esposa Sentia y su hija Naevia en pleno Imperio romano.

PROMO

Lo suyo es que participéis a través de la aplicación móvil de Android, que para eso me la he currado. Ahí estará todo bien organizado y además os llegará una notificación cuando se cuelgue cada nuevo capítulo y cuando estén los resultados de las votaciones. Podéis encontrarla en Play Store si buscáis “Jon Ícaro”. Además ahí también estaréis al tanto de mis movimientos y podéis chatear conmigo y todas esas cosas molonas que permite la APP.

Aunque, para los que no soláis usar aplicaciones y en honor a la fidelidad que os debo, también iré colgando aquí los capítulos y el enlace a las votaciones al final. Así que, no me enrollo más y aquí os dejo el primero. Espero que os guste y os animéis. A ver cómo me cuidáis al pobre de Prisco en esta primera situación complicada. ¡Un saludo!

 

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“Los granos de uva revientan bajo los pies de la niña, que ríe al sentir la fruta destrozarse entre sus pequeños dedos. Dentro de la pileta, pisotea repetidamente mientras siente las caricias del zumo sobre su piel. Su felicidad se refleja en su padre. Frente a ella y con los brazos cruzados sobre un pecho henchido de alegría, Aulo Naevio Prisco observa a su hija disfrutar del proceso de pisado.

—¿Lo ves? —dice una voz femenina a sus espaldas abrazándolo desde atrás. A Prisco no le hace falta girar la cabeza para saber que se trata de su esposa Sentia. Sabe que no hay otros brazos en todo el Imperio romano que tengan la capacidad de elevarle al cielo como los que ahora mismo rodean su torso—. No ha sido mala idea cambiar el prensado por el pisado para fabricar el vino. Ella es feliz, y eso es suficiente.

La sonrisa que comparten hija y padres sigue contagiándose de un rostro a otro. Y, sí, lo cierto es que lo que pierden en denarios, lo recuperan en felicidad.

—Además, ya sabes que la uva pisada tiene propiedades curativas que no posee el vino obtenido a través de la prensa —continúa Sentia intentando animar a su preocupado esposo.

—Tampoco tiene su calidad —se lamenta Prisco—. Solo los enfermos se preocupan por la curación del vino. Y esos no trabajan, y por lo tanto no tienen dinero para pagarlo…

—Tranquilo, Aulo. Todo va a ir bien…

El hombre se gira. No puede evitar sentir a su esposa tan cerca y no verla. La aprieta contra sí. Sus labios se funden en un cálido beso que hace que florezca el corazón de ambos.

—Tengo que prepararme para la reunión con el edil.

Sentia afirma con un movimiento vertical de su cabeza. Sabe que Prisco está nervioso por ese encuentro. El futuro de la familia depende de él.

—Yo me encargo de Naevia —dice ella, y deja que su esposo se marche al interior del hogar para prepararse.

Prisco se dirige a su habitación. Se lava el cuerpo con algo de agua lamentando no disponer de una lavatrina para asearse en condiciones. Se echa aceite por un cuerpo que, pese a no estar muy desarrollado, dispone de la musculatura propia de un trabajador de la vendimia. Se pone la túnica e intenta ajustarla a la cintura con la cuerda, pero el nerviosismo le impide completar el nudo.

—¿Te ayudo? —pregunta Sentia, que acaba de incorporarse a la estancia.

—¿Y Naevia?

—Está con tu madre, que intenta quitarle las manchas de uva de los pies. Cuanto más frota, más se ríe nuestra hija, y así es imposible.

Prisco sonríe imaginando la situación. Pensar en su hija es el mejor bálsamo posible para su estado nervioso.

—Yo te ayudo —dice Sentia acercándose a él.

Agarra la cuerda que el hombre tiene en la cintura, pero no para hacer un nudo, sino para retirarla. Le quita la túnica a su esposo y trata de hacer lo mismo con el subligar. Prisco la agarra del brazo antes de que le quite la ropa interior.

—Tranquilo, Aulo —dice ella—. He utilizado una bola de lana para no quedarme embarazada.

—No es eso, Sentia… —Prisco agacha la cabeza—. Creo… que no voy a poder.

La mujer entiende. Está demasiado nervioso para conseguir una erección.

—Perdón, Aulo. Solo pretendía que te relajaras para que fueras a esa reunión más tranquilo.

—Lo sé, lo sé. Y te lo agradezco.

—Tranquilo. Todo va a ir bien, mi amor —asegura Sentia mientras lo ayuda a volver a ponerse la túnica y, por encima de esta, la toga púrpura.

Prisco besa de nuevo a su mujer. Primero en la frente, después en esa nariz respingona tan característica que tiene y finalmente en los labios. Acaricia su mejilla de piel tostada, algo más oscura de lo que suele gustar a los patricios romanos, pero que a él le encanta.

—Vuelvo en un rato.

Se despiden con un fuerte abrazo y Prisco sale de su casa recitando mentalmente las palabras que intentará transmitir al edil. Camina a través de la calzada que lo aleja de las viñas y lo acerca al núcleo del municipio. Avanza por las calles evitando la tabernae, aunque piensa que un buen trago no le iría nada mal. Esquiva a los mendigos, siendo lo más dificultoso evitar el olor que desprenden. Sabe que, si las negociaciones no van bien, probablemente acabe como ellos. Y a él no le importa tener que sobrevivir en tal lamentable estado, pero su esposa y su hija… No. No soportaría verlas así.

Finalmente, llega a la casa del edil, golpea la puerta y no tardan en abrirle.

—Tengo una reunión con el edil del pueblo —dice, intentando sonar lo más amable que puede.

El sirviente asiente y lo invita a entrar. Es guiado a través de la domus y atraviesa un imponente atrio. Siente la mirada inquisitoria de las estatuas de los antiguos gobernantes. Finalmente, llega al tablinum del hogar: el despacho del edil. Se adentra temeroso a la estancia. Dentro, Sexto Menenio Labeo, le espera sentado en una silla curul, presumiblemente de imitación para ensalzar su posición política, pero que aun así intimida a Prisco.

—¡Mi querido Prisco! —saluda el edil e invita al hombre a sentarse—. Yo mismo he probado tu buen vino. Exquisito, he de decir. Al menos antes de que tuvieras que deshacerte de tu magnífica prensa.

Prisco se inclina ligeramente antes de sentarse en el lugar que el edil le ha ofrecido. Sus tripas se remueven ante aquel ataque. Ya le habían advertido de que intentaría sacar a la luz sus debilidades para aprovecharlas.

—Fue una pena, edil —confirma Prisco—. Pero mantenerla costaba más denarios de los que conseguía por ese buen vino.

—Ay, el comercio… —El edil resopla. Disfruta más organizando fiestas que encargándose de las tareas comerciales—. Parece mentira que Roma sea tan próspera.

—Eso mismo es lo que pienso que dificulta el comercio —se atreve a intuir Prisco—. Ahora todos tienen la oportunidad de comerciar y nos perjudicamos unos a otros.

—Por eso tenemos que exportar y buscar compradores en otros lugares. —Prisco sabe lo que el edil quiere decir. Por eso está ahí—. Los dacios no son tan exquisitos. Compran cualquier vino. Seguro que te darán unas buenas monedas por el tuyo, aunque no haya sido fabricado por el prensado.

—Tal es mi deseo —dice Prisco—. Quiero formar parte de la misión comercial que viajará a Dacia.

—Y yo quiero que lo seas. Quiero lo mejor para todos los hombres de este municipio.

—¿Entonces podré ir? —pregunta Prisco entusiasmado. Participar en ese viaje asegurará su economía. Al menos un año más. Él no puede viajar solo a Dacia, no sin la escolta que lo proteja de los asaltantes y que no puede pagar.

—Bueno, ya sabes que hay unas condiciones que…

—Lo sé, lo sé —interrumpe Prisco—. Tengo todos los permisos. Me he encargado de ello.

—¿Y el pago necesario para participar? —pregunta Labeo arqueando una ceja. Sabe que Prisco no tiene los suficientes denarios para abordarlo.

—Lo haré cuando regrese. He hecho cálculos. Revisados por muchos de los sabios del municipio. Ganaré lo suficiente para pagar los impuestos una vez vuelva…

—Ay, Prisco, Prisco… —El edil se acaricia su propia barriga, prominente como la de casi todos los hombres de poder que no pasan hambre—. Pero no puedo permitirte participar si no cumples las condiciones. ¿Qué ejemplo daría yo?

—Pero, ¡necesito viajar! —suplica Prisco. No tiene otra alternativa para conseguir dinero. Ha pensado en otras opciones, pero sabe que no son viables.

—Podría darte permiso, sí, pero eso supondría hacer algo excepcional por ti. —Una sonrisa perniciosa comienza a dibujarse en el mofletudo rostro del edil—. Entonces, tú tendrías que hacer algo excepcional por mí.

—¡Lo que sea! —afirma Prisco, desesperado.

—Se comenta que tienes la esposa más bella del municipio… —A Prisco se le revuelven las tripas. Siente un calor repentino que le invade el cuerpo. Cree saber lo que Labeo va a decir. Ruega mentalmente a Júpiter que no sea lo que está pensando—. Una noche con ella a cambio de dejarte participar en la ruta comercial a Dacia sería algo apropiado.

Algo estalla dentro de Prisco. Siente una bola ardiente salir de su estómago y ascender por su garganta. Quiere vomitar. Se traga la angustia e intenta calmar su corazón, que se niega desbocado. Le duele el pecho solo de pensar en otro hombre disfrutando de su mujer. Pero, si lo piensa bien… No le espera un futuro mejor a Sentia si no consigue vender el vino. La ruina la obligaría a prostituirse. A acostarse con hombres mucho peores que el edil. También sabe que, si se niega, Labeo, despechado, hará todo lo posible para arruinarle la vida. Corazón y cabeza comienzan una batalla digna de los mismísimos dioses romanos. Siente la sangre bombardear sus sienes, incapaz de tomar una decisión.

—¿Qué me dices? —insiste el edil presionando a un confuso Prisco—. No tengo todo el día. Sois muchos los que queréis participar en este evento comercial. Y pocas las plazas libres. Dime, Prisco. ¿Qué decides?

Prisco se ahoga en un mar de dudas. No sabe qué decir. No sabe qué es lo mejor para su esposa. Solo será una noche… ¿Debería permitir al edil disfrutar de su esposa una sola noche para asegurar su supervivencia o debería negarse y condenarla a la pobreza absoluta y a la mendicidad?”

¡Votación finalizada! Puedes seguir leyendo el capítulo siguiente para ver si tu opinión coincide con la de la mayoría de los votantes. ¡Y no olvides votar en el último capítulo actual cuando llegues a él!

10 y 11 de JULIO – Descarga gratuita EN EL NOMBRE DE EVA

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Ya tardaba en hacer esto. Una de las tantas cosas maravillosas que tiene publicar con Kindle es que te permite poner tu libro de manera gratuita unos días limitados. Así he descubierto yo grandes autores y así he podido disfrutar de increíbles historias sin coste alguno. Y creo que es el momento de intentar devolver parte del cariño que he recibido por parte de esta iniciativa haciendo uso de ella y poniendo gratis a vuestra disposición la novela de “En el nombre de Eva“.

Se podrá adquirir gratis en la tienda Kindle de Amazon el martes 10 y el miércoles 11 de julio. Si teníais pensado echarle un ojo, es el momento. Y si ahora no tenéis tiempo pero pensáis disfrutarla en un futuro, aprovechad y descargarla aunque la dejéis aplazada en vuestra biblioteca Kindle, ya que así la tendréis ya guardada sin rascaros el bolsillo.

Deciros que el simple hecho de descargarla a mí me ayuda mucho. Al parecer, si estos días gratuitos la novela se mueve, Amazon entiende que es interesante y la tiene más en cuenta. Tecnicismos aparte y hablando desde el corazón, las descargas gratuitas de estos días a mí me suponen una tremenda alegría y me suben la moral. No hay nada peor para un escritor que el hecho de que los lectores no quieran tu novela ni gratis. Así que, por cada descarga en lo que dura esta promoción, ahí va un TREMENDO AGRADECIMIENTO por mi parte. De corazón.

Si os hacéis con ella, espero que la disfrutéis. Es una novela corta, ligera y directa que se lee en un par de horas, perfecta para llevar a la playa con el Kindle. Mientras el sol se encarga de broncear vuestra piel, espero que la historia os ayude también a coger color por dentro con la propuesta cívica de su metáfora. Me vengo arriba cada vez que alguien entiende el trasfondo y se da cuenta de que todos somos Eva.

Nada más por hoy. Muchas gracias por pasar por aquí como siempre, y otro puñado más de agradecimientos si hoy en concreto os pasáis por aquí.
¡Nos vemos las instacaras en @icaro_jon! Que, por cierto, si hoy os metéis a mi Instagram, podréis ver el booktrailer de la novela. ¡Abrazos!

 

 

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