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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

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mejores novelas de ciencia ficcion

¿PODRÁS SUPERAR ESTE TEST DE LÓGICA?

TrivialCNOpts

Millones de gracias por la participación en el primer capítulo del librojuego interactivo de Caótico Neutral: el origen. Así da gusto, joder. Así que, con la energía que da la ilusión y el agradicimiento, hoy seguimos con un nuevo episodio. Os aviso, toca subir un poco el nivel que ayer era para calentar. ¡A ver quién resuelve la prueba de hoy!

Para los nuevos, Caótico Neutral: el origen es un librojuego en el que el lector es el protagonista. En cada capítulo se plantea un acertijo relacionado con la historia de manera que el objetivo es que la lectura sea divertida y tenga ese punto pícaro y competitivo. En http://www.jonicaro.com voy poniendo los enlaces de todos los capítulos, por lo que podéis seguirla desde el principio en cualquier momento (aunque los capítulos anteriores ya no puntúen).

Y sin más, ¡vamos a por el segundo episodio poniendo a prueba vuestra capacidad de lógica!

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ACERTIJO 2

LA LEY SUMERGIA

 

Efectivamente, la respuesta era “granate” y eso te lleva a ganar la ciudadanía de Sumergia. Los días antes de la marcha pasan fugaces, con un nerviosismo y una ilusión creciente que se antepone a la nostalgia de pensar en todo lo que dejas atrás en la Tierra.

Finalmente, llega el día y conforme la aeronave que te lleva a la ciudad flotante se aleja de la Tierra, miras hacia atrás y sonríes. “Adiós al sufrimiento”. Sabes que en Sumergia todo es idílico, no dejan de llegar buenas noticias de una ciudad creada para el bienestar y la paz.

Cuando por fin te aproximas a tu nuevo hogar, de lejos observas esa esfera grisácea que parece a lo lejos la ciudad flotante, apenas una roca gigantesca en medio del universo. Pero a medida que te acercas, empiezan a definirse las diferentes formas que se despliegan a lo largo y ancho de varias placas gigantescas que actúan a modo de niveles y subniveles. Primero ves los edificios metálicos con estructura de pirámide escalonada, y poco a poco se van definiendo los jardines y los lagos artificiales. Te sorprende la ausencia de montañas y formaciones rocosas, realmente es una ciudad flotante, y poco más. No puedes despegarte del cristal, disfrutando de tanta novedad.

De manera imperceptible, atraviesas la capa que retiene la falsa atmósfera de la ciudad gracias a la gravedad artificial de los generadores de densidad del centro de la ciudad. La aeronave se dirige al aparcamiento de un gran edificio rectangular con un enorme patio interior que te hace pensar en un hospital, aunque bastante distinto a los que conoces. Varios habitáculos se despegan y se conectan en otro punto del edificio, como si el edificio pudiera dividirse en piezas y recomponerse a su antojo para facilitar sus actividades internas.

Tras el aterrizaje, un hombre cuya ajustada esfera textil parece formar un uniforme policial por sus colores azulados sale a tu encuentro.

—Sumergia a tu disposición —te dice en lo que parece ser el saludo adoptado en aquella ciudad flotante—. Permita que te acompañe en tus primeros pasos aquí.

Más que un acompañante, sientes que se trata de un vigilante, a juzgar por la pistola de su cinto. Pero a pesar de la confusión, no tienes motivos para dudar, por lo que avanzas a su lado a lo largo de la plataforma de la terraza a través de la cual te introduces en el interior del enorme edificio.

Este resulta ser, por los letreros que vas observando, un laboratorio más que un hospital. Avanzas a través de los blancos pasillos, que tienen líneas de colores en las paredes para orientar al personal en función del departamento al que se dirija. Una de ellas parece apagarse de repente, como si la sección a la que señala hubiera terminado su sesión y quedara cerrada.

Sin decirte nada, el vigilante-acompañante te hace pasar a un habitáculo a merced de una joven que te sonríe, aunque el traje de protección que la aísla del exterior no te da lo que se dice mucha tranquilidad.

—No te preocupes —te dice, al parecer leyendo tus pensamientos. Aunque lo cierto es que debe estar acostumbrada a tal confusión inicial en los recién llegados—. Es un análisis protocolario —dice mientras carga una pistola inyectiva y te invita a sentarte—. Sumergia es una ciudad libre de enfermedades infecciosas. Nuestro aislamiento nos permite librarnos de todo agente infeccioso de la Tierra, y eso es gracias a que analizamos a los nuevos integrantes con dedicación para asegurarnos de que no traen consigo estos molestos visitantes. —Se ríe como si hubiera hecho un chiste y sigue con su tarea—. Por eso te han traído directamente al laboratorio antes de poder dejarte pasear por nuestras calles. Pero pronto tendrás acceso a la ciudad.

Eso suena lógico. La única forma de mantenerse alejados de los patógenos es vigilar que los recién llegados no los traigan consigo. Así pues, dejas que utilice su pistola sobre tu brazo. Debido a la anestesia potenciada incorporada en la aguja, ni siquiera notas el pinchazo. El cargador de la pistola comienza a llenarse con ese líquido rojo que es tu sangre. La propia herramienta se encarga de cerrar la perforación, por lo que tu piel vuelve a estar intacta en menos de dos segundos.

Después, la joven te invita a acceder a una nueva sala. En esta, un hombre te espera tras un escritorio. Te invita a sentarte frente a él y accedes.

—Buenos días —te dice mientras presta atención a la mesa de su escritorio que hace las veces de pantalla táctil—. Voy a hacerte un pequeño test. Necesito confirmar que tienes un nivel apto de lógica para habitar en Sumergia. No, no me mires así… No es que aquí seamos discriminatorios ni que busquemos la raza aria, pero sí necesitamos un nivel medio de inteligencia para mantener la paz que nos caracteriza. Las leyes en Sumergia se basan en suposiciones lógicas, de manera que se excluyen las ideologías y pensamientos subjetivos. Solo así se puede conseguir un orden común, el de la lógica. Llámalo lógicocracia —dice, y sonríe ante esa invención mientras tú te preguntas si él habrá superado ese test de inteligencia—. El caso es que tienes que superar un pequeño test de lógica para asegurar que tienes la capacidad necesaria para comprender y aceptar las leyes y asegurar así una comunidad pacífica y sin conflictos.

El hombre te mira y ves cómo sus iris adquieren un color amarillento. No habías visto a nadie que se hubiera tratado con EMOLOUR, un fármaco que hace que los ojos cambien de color en función de la situación emocional de la persona. Al parecer, está entusiasmado de hacerte ese test.

Por la pantalla comienzan a desplegarse letras ordenadas en filas y columnas:

 

ABCDE
DAECB
CDBEA
¿¿¿¿¿

 

Es evidente que lo que tienes que hacer es rellenar la última fila, al menos tu inteligencia sí te llega para deducir eso. Pero completarla correctamente, eso es algo más complicado…

En la pantalla, aparece un teclado táctil invitándote a escribir las letras que faltan. Exprimes tus neuronas para dar con la solución. No has llegado a Sumergia para que te expulsen de buenas a primeras.

Acercas tu dedo al teclado táctil y marcas las letras que crees correctas.

 

Haz clic aquí y escribe la secuencia correcta en mayúsculas y sin espacios cuando se te pida la contraseña

 

¿COLOR DE 7 LETRAS QUE EMPIEZA POR G?

CNOportada

¿Color de siete letras y que empieza por “G”? Si sabes la respuesta, puede que tú seas el elegido o la elegida. Esa será la primera de las preguntas a las que tendrás que enfrentarte para completar la historia de CAÓTICO NEUTRAL: El origen.

Tras el éxito del trivial de El último gato vikingo, damos un paso más allá y convertimos las preguntas en una historia para crear un librojuego interactivo. Esta aventura inmersiva nos servirá, además, para recuperar la saga Caótico Neutral.

Esta iniciativa viene como reflexión de la entrada anterior, en la que asumía que era responsabilidad de los escritores hacer más contenido original y entretenido, de manera que estimule y anime a la lectura. A ver si hay suerte y con estos retos interactivos la historia se hace más atractiva.

Si hay participación y prospera, iré publicando aquí los sucesivos capítulos. Sin más, os dejo el primero en vuestras manos para ver si sois capaces de descifrar el primer (y sencillo) enigma. Al final, tenéis un enlace que os llevará a una página para que podáis firmar como participantes exitosos. ¡Vamos allá!

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ACERTIJO 1

EL CONCURSO

 

Los nervios hacen que se te acelere el corazón y que tu respiración se agite. Es normal, estás en la final del concurso “Viaje a Sumergia”, ante la última pregunta. Si aciertas, habrás ganado y te llevarás un importante premio: podrás vivir en Sumergia, la primera ciudad flotante de la historia de la humanidad.

La simple idea de tener ese privilegio te provoca la excitación que sientes ahora. ¿Quién no querría vivir en la primera ciudad espacial fuera de la Tierra? ¿Acaso existe mayor aventura? Por no hablar de las buenas noticias que llegan desde allí y que hacen que Sumergia parezca un verdadero paraíso. Dirías que es tu sueño vivir allí, pero es que realmente es el sueño de cualquier persona.

El polímero de tu traje detecta tu nerviosismo e inyecta en tu piel a través de microagujas una dosis de acetilcolina para activar tu sistema parasimpático. Sientes la relajación de manera inmediata. Tu pulso se calma, respiras más lentamente y con más profundidad. Pero sacudes la cabeza, no quieres que esa sensación te adormezca hasta el punto de no poder pensar bien en la pregunta que están a punto de lanzarte.

Los acordes de “Alma en llamas”, el hit del momento, llegan a su fin. El grupo de moda ha sido invitado para interpretar su canción más famosa justo en el momento antes de la pregunta final. Aún puedes oler el humo inexistente y sentir el calor de la canción, ya que las ondas sonoras de sus instrumentos interfieren con tu cerebro para generarte esas sensaciones y darle más realismo al tema musical.

—¡Bien, bien, bien! —comienza a decir Jack Jauman, el presentador del momento, tras la actuación. Su tupé con triple tirabuzón se mueve al ritmo de sus agitados movimientos—. Después de esta gran actuación, seguimos con el concurso que… ¡puede estar llegando a su final! —grita señalándote—. Si nuestro concursante acierta esta última pregunta, ¡se acabó! Así que, ¡vamos a por ello!

Una esfera en mitad del escenario comienza a girar. Segundos después, explota, y de entre el humo aparece el holograma que representa a la azafata del concurso.

—La pregunta siguiente será una… —comienza a decir la representación holográfica con gestos seductores— ¡tripista!

—¡Tripista! —repite el presentador. Ya sabes qué tipo de prueba es. Es sencilla. Te darán tres pistas para acertar una palabra. No se te da mal ese tipo de pruebas. Tu nerviosismo aumenta al pensar que puedes ganar ese viaje, lo ves más cerca que nunca—. La primera de las pistas es… ¡que se trata de un color! —continúa Jack—. La segunda dice que… ¡tiene siete letras! Y la última y que te puede llevar al triunfo —te dice guiñándote un ojo—, ¡es que empieza por la letra “G”! ¡¡Tiempo!!

Un color que empieza por la letra G y que tiene siete letras. Tienes diez segundos para pensar. La cuenta atrás acaba, el silencio se hace a tu alrededor. Es tu momento. Si aciertas, te llevas ese anhelado viaje a Sumergia.

—Y bien… —te dice el presentador. Tu corazón ya no puede latir más deprisa. Has gastado todas las inyecciones relajantes de tu traje—. ¿Conoces la respuesta? Se trata del color…

Haz clic aquí y escribe la respuesta (en mayúsculas) cuando se te pida la contraseña

VUELVO A AMAZON – SÍ, DE VERDAD

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“Buuuh, Jon, eres un vendido… Hace tres meses decías que dejabas Amazon y ahora vuelves con el rabo entre las piernas…”. Sí, es cierto. Asumo las consecuencias de mi lengua traicionera, dirigida por una mente un tanto inestable. Podéis lapidarme con argumentos que no puedo discutir. Pero ¿queréis saber a que se debe este cambio de opinión repentino y traicionero? Tiene una explicación, lo prometo.

El motivo principal por el cual decidí abordar la serie Cats & Books, y hacerlo de forma gratuita, era recuperarme del desgaste. Solo quería publicar sin preocuparme de la promoción que, reconozco, me tenía agotado. Ser más escritor y menos comercial. Pensaba, iluso de mí, que así mi obra también estaría más accesible a la gente y eso me llevaría a tener más feedback e interacción con los lectores, que al final es el alimento vital de todo escritor. Pero… la venda ya cayó, ouhouh.

La sorpresa reveladora me llegó al comprobar que tenía más alcance poniendo mis libros de pago que ofreciéndolos gratuitamente. ¿Pero qué…? Tenía antes más ventas que ahora descargas gratuitas. Y en un intento de comprender esta lógica tan invertida en mi mente, llegué a varias conclusiones que me han llevado a mi nueva situación actual:

1. Lo gratis no se valora: así de claro. Por lo visto, la gente piensa que si un libro es gratis, es porque no vale nada. Y no me veo en la necesidad de proclamar que he publicado con Ediciones B ni que he ganado un par de concursos para hacerme valer, porque pienso que ni las editoriales ni los organizadores son quiénes para generar valor. Pero por lo visto es así. Si ofreces algo gratis, la gente no lo valora. Y si tu libro no tiene valor para la gente, pues no les interesa.

2. Tienes que promocionar tu libro sí o sí: es la parte que menos nos gusta a los escritores, pero es necesaria. Hay que generar interés, nos guste o no. Ver que llego a más gente poniendo precio a mis libros que regalándolos me hace concluir que, si generas el interés necesario, tus lectores se harán con el libro aunque tengan que pagar por ello. Si no generas interés, pues no lo querrán ni gratis. Duro pero cierto.

3. Hay que centrarse: para volver a reencontrarme salí de mi mundo y creé una serie nueva, Cats & Books, porque los gatos son mi perdición y escribir sobre ellos sabía que me ayudaría a recuperar la ilusión. Esto supone empezar de cero. Precisamente, traté de liberarme del yugo de la promoción con un producto desconocido y que, paradójicamente, requería de toda la promoción del mundo.

La conclusión final es que hay que venderse, dar valor y promover para llegar a más gente y que nuestra obra sea más leída, que al final es lo que nos da la vida más allá de lo monetario. La estrategia de escritura gratuita no ayuda, ni siquiera para disfrutar de esa parte menos económica y más emocional. Pero bueno, al menos estos tres meses de liberación promocional me han servido para descansar de esa vertiente tan tóxica. Y eso, junto a la verdad revelada, me obliga a dejar de ser un llorón y volver a las andadas más fuerte que nunca.

Así pues, en cuanto renueve la web, volveré a la carga con más productos libros y ganas de vender reencontrarme con vosotros a través de las palabras.

Gracias por estar ahí y aguantar mis pataletas literarias.
Un abrazo, ¡y nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

LAS PERSONAS TRAS LOS LIBROS

junio

El sanador del tiempo sigue dándome coletazos de alegría. Con él me desvirgué en esto de la literatura. Una experiencia dolorosa y placentera, como son las buenas primeras veces. Pienso en el camino recorrido y sé que cambiaría muchas cosas si hubiera tenido los conocimientos y la experiencia que le debo. Pero no llego a partirme el cuello al mirar atrás, porque son tantas las cosas buenas que me ha dado, que no tengo otra opción que amarlo y agradecer todas y cada unas de las cosas que me han dado sus páginas.

Que me siguen dando.

Esta fusión de ciencia ficción y novela histórica ha sido seleccionada como una de las lecturas de junio del blog Contra la inercia. Y yo, más afortunado y agradecido no me puedo sentir. Son estas cosas las que hacen que mi corazón se sienta más poderoso y bombee unos mililitros más de sangre por segundo.

No por el libro en sí. Por lo que hay detrás. Estoy yo, que he derramado tanta ilusión y esfuerzo en crearlo. Y está el lector, que va a dedicar parte de su tiempo a darle una oportunidad. Y entre nosotros, dos personas que dejan de ser dos completos desconocidos gracias a un poco de tinta mal puesta. Espero, de corazón, que la historia esté a la altura, con sus más y sus menos, y sea del gusto del lector. Gracias por la confianza.

Nada más por hoy.
¡Nos vemos las instacaras por @icaro_jon! Si me sigues, escríbeme. Me hará ilusión saber de ti.

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