Buscar

Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

Etiqueta

mejores novelas romanticas

PANDEMIA 1 – DIOS 0

maxresdefault

¿Dónde está ese Dios todopoderoso que por definición puede solucionar todo este desastre con un chasquido de dedos y que ni está ni se le espera? O a lo mejor, es que no quiere tanto a su creación como predica. Sin intención de cuestionar creencias ni herir sensibilidades, no es esa la intención, quiero compartir una reflexión a la que me lleva esa pregunta.

Para mí un dios no es esa cosa ante la que nos arrodillamos a pedirle que nos solucione los problemas. Más aún cuando a menudo se le olvidan nuestras plegarias. Para mí un dios es esa cosa que te da el poder para solucionar tus propias dificultades. Sentarnos y esperar a que nos arreglen nuestros desaguisados nos hace débiles, pasivos. En cambio, tener la resolución para enfrentarlos nos empodera. Y a menudo, actuar es mejor camino hacia la solución que quedarse de brazos cruzados.

Esta pandemia ha demostrado una vez más este pensamiento. Con las iglesias cerradas, conseguiremos salir de esta cuando todos actuemos en consecuencia. Con el personal sanitario como punta de lanza, los profesionales de la alimentación asegurando el abastecimiento, los políticos con sus (acertadas o no) decisiones, el personal de seguridad, de limpieza, cada uno quedándose en casa y todo aquel que aporta su pequeño granito de arena… Para mí, esos son los verdaderos dioses, todos aquellos que contribuyen a la solución del problema con sus actos y que me motivan a ser como ellos y a querer participar y enfrentar al caos.

Este pensamiento me lleva a compartir una poesía que, en esa dirección, habla de cómo una pareja puede aportarle a uno más beneficios que una divinidad, cambiándonos completamente el concepto de dios. Porque yo, sinceramente, creo más en esa persona con la que despierto cada día y que me motiva a comerme el mundo que en una creencia que gana cuando yo pierdo y soy débil.

Espero que os guste. Os dejo con los versos, no sin antes recordaros que sigo manteniendo mis libros de forma gratuita en formato Pay after show en mi página web. Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

POE01POE02POE03POE04

YULE – La Navidad antes de la Navidad

dqondvjxuaaheno

¿Sois muy de espíritu navideño o más tipo Grinch como yo? Respeto las creencias de cada uno, pero me sorprende que los agoreros seamos los que no queremos celebrar la Navidad, como si esta festividad hubiera existido desde siempre y lo normal sea pensar que estamos atados a ella per se. Pues no, hubo un tiempo en el que estas fiestas no eran más que celebraciones paganas que se moldearon para llevar a los bárbaros al cristianismo.

Pero como no se puede ir por ahí diciendo a la gente que está celebrando algo que en origen era pagano y que el cristianismo decidió un día convertir en su celebración religiosa por antonomasia por orden y voz de una autoridad eclesiástica y no de Dios, prefiero descargar mi frustración en un relato corto que dejo en manos de dos de mis personajes vikingos. Ya sabéis, la ambiciosa Kaysa y el supersticioso Niels forman un cóctel perfecto para representar esta idea. ¡Espero que os guste!

cenefa

UN YULE MUY CRISTIANO

Niels no podía dejar de reír, tirado en el suelo de tierra batida de su casa normanda en Caen. Aunque gran parte del mérito de aquella carcajada continua la tenía la cerveza ya casi agotada de su vaso de madera, Kaysa tenía mucho que ver con aquella diversión desmedida.

—Eso no va ahí… —le repitió el vikingo a la mujer, refiriéndose a unas figuritas de madera que supuestamente eran para adornar el pequeño pino que habían traído al hogar, y que Kaysa trataba de colgarse de los pezones.

—¿Acaso te gustan más en ese pedazo de hierba que aquí? —le preguntó ella, contoneando su pecho desnudo y haciendo que las figuritas cayeran al suelo, despertando otra estruendosa carcajada en Niels—. ¿Entonces por qué no nos olvidamos de adornar el árbol y nos centramos en otro tipo de celebración más íntima y carnal? —dijo ella abalanzándose sobre él, aprovechando que ya estaba tumbado bocarriba en el suelo para posicionarse encima.

—Kaysa, Kaysa… —afirmó él mientras la agarraba de los hombros para retener su ímpetu—. Deberíamos unirnos a los cánticos en las calles y al brindis con el resto de aldeanos…

—Oh, qué valor Niels, que me digas que prefieres unirte a los demás que seguir conmigo, sobre todo ahora que estoy sobre ti… —se quejó la mujer dedicándole una mirada pícara, esa que no tenía que fingir en exceso.

—No es eso, Kaysa… —afirmó él, y se notaba que era cierto por la parte que comenzaba a abultarse en su entrepierna—. Es que no debemos dejar de lado las tradiciones…

—¿Por qué? ¿Tanto te gustan las tradiciones? Inventemos una tú yo en este momento —sugirió ella deslizando su mano entre las calzas del hombre.

—Nada me gustaría más ahora mismo que crear una tradición que nos obligue a estar juntos y llevarla hasta la eternidad un año tras otro —comenzó a decir Niels con esa voz dulce que envolvía la fogosa iniciativa de la mujer.

—Pero…

—Pero tenemos que unirnos al resto de la aldea —repitió Niels, que no quería dejar de lado las costumbres.

—Ya lo haremos luego, haremos uso de los demás cuando nos hayamos agotado el uno al otro —dijo Kaysa, agilizando sus movimientos con la mano derecha y llevando la izquierda del normando a su propio pecho. Siempre era ella la que tenía que arrastrarle en la intimidad. A decir verdad, eso era algo que se extendía a cualquier ámbito de su relación.

—No, Kaysa, que nos conocemos —negó él retirando la mano y haciendo que ella parara—. Yo cederé a mi pasión por ti, porque soy totalmente vulnerable a ella, y para cuando la haya saciado, la celebración ahí fuera ya habrá terminado…

—¡Uf! ¡Así le quitas las ganas a cualquiera! —se quejó Kaysa, se quitó de encima de él y se tumbó a su lado, abrazándole y apoyando la cabeza en el fuerte torso del normando.

—Esta noche seré todo tuyo, te lo prometo… —se excusó Niels.

—Pero yo quiero que lo seas ahora, ¿dónde está ese Niels que todo me lo concede?

—Ahora es momento de venerar a los dioses…

—Sí, a los dioses. Esos que por lo visto tienen más importancia en tu vida que yo. Vale, lo entiendo. —Hasta la rebelde de Kaysa tenía que reconocer que por mucho que a veces los olvidara, no podía desafiarlos eternamente—. Pero hoy es Yule, ¡y también se celebra la fertilidad! —exclamó, y utilizando ese argumento como comodín, volvió a posicionarse encima de él para honrar sus creencias.

Volvió a estimular a Niels, pero esta vez no encontró respuesta. Él le evitó la mirada, y entonces ella le dio una fuerte bofetada como cada vez que esa actitud esquiva en él hacía que le ardieran las entrañas de ira.

—¿¿Qué te pasa, Niels??

—Uff… Es que esto que pretendemos hacer, los cristianos dicen que es pecaminoso…

—¿Otra vez con los cristianos? —se quejó Kaysa. En una transitiva Normandía en la que los seguidores de Cristo ya eran más numerosos que los que seguían las antiguas costumbres vikingas, Niels no podía hacer caso omiso a las dudas que se asentaban en su cabeza—. ¿Ahora es el dios cristiano el que te dice cuándo podemos darnos placer y cuándo no? ¿Desde cuándo hacerte mío hasta el punto de provocar que te derrames de felicidad en mi interior se puede considerar algo malo?

—¡¡No lo sé!! —replicó Niels, preso de sus dudas—. Pero eso es lo que dicen. ¿Y si tienen razón? ¿Y si ese Dios es más poderoso y nos castiga? Ellos celebran hoy el nacimiento de su señor. Convendría no ofenderles, no al menos hoy. Entiéndelo, Kaysa…

Pero Kaysa no lo entendió. Se levantó y se puso el pesado abrigo sobre su piel, negándole las vistas de su robusto y desnudo cuerpo a Niels.

—Pues por lo visto, sí que es poderoso ese Dios cristiano. Lo es al menos más que tus estúpidos pensamientos, que no sé en qué momento han preferido hacer más caso a las locuras ajenas que atender a la parte de mí que, quisiera creer, aún tienes dentro de esa cabezota.

Kaysa abandonó la casa dejando allí a un Niels confuso y lleno de incertidumbre. Sin apenas darse cuenta, se había visto sumergido en una batalla de dioses en la que él ni hacía ni deshacía, y mucho peor, había hecho que se olvidara de lo que de verdad le reclamaba su corazón: disfrutar de la presencia de Kaysa. Pero él, como mostraría en el futuro, no tenía la capacidad de obrar por sí mismo, obviando las creencias ajenas.

 

Si os ha gustado y queréis saber más de esta peculiar pareja y sus dificultades para ser felices, ya sabéis que podéis haceros con la novela “El último gato vikingo” de manera gratuita en www.jonicaro.com.

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

Porque nos lo merecemos – GRATIS “El último gato vikingo”

el ultimo gato vikingo

¿Eres más de instinto o de cabeza? ¿Eres de esas personas que le da muchas vueltas a las cosas como Niels? ¿O eres de los que van a por la vida con todo como Kaysa? Por fin, ya ha salido a la luz El último gato vikingo: una historia donde las circunstancias llevan a sus dos protagonistas a actitudes totalmente opuestas y a un reencuentro… ¿imposible? Bueno, ahí tienen mucho que decir dos lindos gatitos, que como en toda la serie Cats & Books, tienen mucho que decir.

Ya puedes hacerte con esta novela animalista que mezcla historia y romance y además lo puedes hacer GRATIS. ¿Por qué? Porque como digo en el título de la entrada, nos lo merecemos. Como dije en su momento, necesitaba desintoxicarme de la parte comercial de la escritura, tan necesaria como agotadora. Así que esta historia es mi tirita, mi ponerme a escribir sin pensar en otra cosa. Llevaba mucho tiempo dedicándole más tiempo a la promoción que a las teclas. Y necesitaba algo así.

Y creo que tú, como lector, también te lo mereces. El marketing literario no solo embauca la mente de los escritores, creo que también hace que se le pierda el respeto a los lectores. ¿Qué es lo que más se lee? ¿Dónde está mi potencial lector?¿Cómo atraerlo hacia mí? ¿Atraer? ¿En serio? ¿En qué momento un lector se convierte en una cifra de venta? Necesito alejarme un poco de esa atmósfera.

Esto es lo que hago, y esto es lo que tengo. Y quien quiera llegar a lo que hago por sí misma o sí mismo, será más que bienvenido o bienvenida, porque además esa es la única manera de asegurar que mi libro llegó a alguien porque tenía que llegar, sin más. Hecho de menos esos puentes donde dos personas conectan exclusivamente por una historia, sin intereses económicos de por medio.

Así que os invito a haceros con esta historia (y con Gàta, que también he optado por esta fórmula para la primera novela con la que comenzó Cats & Books). Para ello, solo tenéis que entrar en http://www.jonicaro.com y descargar el contenido. Si sois más de papel, lo tengo puesto en Amazon a precio mínimo de impresión, pero si queréis darle una oportunidad a la lectura digital, aquí os digo por qué y cómo hacerlo. Yo desde que leí la trilogía de El señor de los anillos en el móvil cuando caminaba para recoger a mi pareja a su trabajo, leo más en digital que en papel.

Y nada más, simplemente gracias por ser parte de esta nueva etapa en la que estoy más sentimental que nunca, así que os agradeceré con la sensibilidad a flor de piel que os acerquéis a este, mi mundo.

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

DEJO AMAZON – SÍ, DE VERDAD

FRACA

Pero ¿qué dices, Jon? ¿En serio dejas Amazon? ¿Tú que tanto has dicho que es el paraíso de los escritores? Pues tras mucho meditarlo, aunque las decisiones por mucho que se piensen al final se escogen por un golpe de corazón, creo que en el punto literario en el que estoy, tengo que salir de ese, insisto, paraíso para los escritores.

Sí, he dado charlas y he hecho ponencias sobre los beneficios de autopublicar en Amazon, y mantengo cada una de las ventajas. Si alguien me pregunta ahora mismo qué camino escoger para publicar, lo seguiré recomendando. Mi dilema moral viene después, una vez el libro está publicado. ¿Se vende en Amazon? Sí, si sabes cómo hacerlo. Si no, tendrás un cero en los reportes; aún hay gente que cree que por poner el libro se vende solo.

En Amazon tienes ventas si estás constantemente informado, si te sabes posicionar en la guerra de las palabras clave, si haces las coaliciones necesarias con la mafia de las reseñas, si copias a los grandes y renuevas las acciones de marketing digital constantemente porque lo que funciona hoy, mañana ya no sirve. Bueno, se vende lo justo, no es que uno se haga rico. ¿Da para vivir de escribir? Con libros técnicos, puede. Con novelas, está jodido. Para que os hagáis una idea, haciendo las cosas muy bien se puede vivir de manera muy humilde. Pero lo cierto es que yo solo hubo un mes que superé el salario mínimo y fue porque se extendió el bulo de que El sanador del tiempo era una copia de Assassin’s Creed. Ya ves, una medida de promoción que ni salió de mí ni fue premeditada.

Lo que quiero decir es que vender libros en Amazon supone un gran esfuerzo. Y ojo, que a los escritores a vocación no nos gana nadie, ya tenemos el callo hecho. Los meses que más tiempo he podido meter a la promoción he conseguido llevar algún que otro libro al Top10 de su género, algo que se esfuma en cuanto no sigues presionando como un animal. Y yo, por vender mi libro, haría eso y más: pero cuidado, por vender mi libro.

Pero la guerra de guerillas para vender a través de Amazon hace que actúes como si vendieras cualquier otra cosa. Las técnicas de marketing digital literario no son muy distintas a las de vender un reloj. Y lo siento, pero mis personajes no son un objeto para mí. Lo peor de todo esto es que este proceso envenena, es una droga, te vicia a estar a la última porque en cuanto te despistas estás fuera. Y yo tengo que salir de ahí.

Ahora mismo necesito un cambio. En este panorama, me dedico más a promocionar que a escribir. Y me siento más comercial que escritor. Lo sé, el capitalismo es así. Pero me niego, o al menos quiero negarme. “El último gato vikingo”, novela que publicaré el 30 de noviembre, la lanzaré gratuitamente. Necesito ser leído porque sí, porque a alguien simplemente le interese y le apetezca, y poder disfrutar de esa historia mientras escribo otras, sin estar atento a un gráfico de ventas. Creo que esa será la deriva que tome de aquí en adelante, crear contenido gratuito que pueda monetizar porque el lector considera que vale la pena y quiera valorarlo y no por técnicas de venta.

PRgato

Solo me queda un cabo que atar. Los precios del libro en papel que da Amazon no los da ninguna imprenta, porque salir con mi libro a la calle y disfrutar del contacto humano es algo que no quiero perder. En tal caso, puede que sí utilice la plataforma para el formato papel, pero el digital ni en broma. Estoy valorando imprentas POD que ofrecen condiciones similares, aquí os pido vuestra ayuda: si conocéis alguna de confianza, hacédmelo saber, por favor.

Y nada, creo que con estas líneas cierro y abro una nueva etapa en este convulso camino que es el de escribir. Espero también que con esta liberación pueda tener más tiempo que dedicar al blog, al cual tengo bastante abandonado.

Así que, imagino que nos veremos por aquí más a menudo.
Nada más por hoy. ¡Nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

¿DE VERDAD ES NECESARIO DESENTERRAR A FRANCO? – Nerea dice…

Sin título

¿De verdad es necesario desenterrar a Franco? Entiendo que los familiares de las víctimas de la guerra no quieran que en un lugar destinado a la concordia esté presente precisamente el causante de ella. Es comprensible. Incluso me parece cuanto menos curioso que la familia del dictador recurra esta sentencia apelando a unos derechos que él precisamente arrebató a los españoles.

Pero si nos referimos a la necesidad de evolucionar como sociedad, ¿es necesario tanto revuelo y tanto resentimiento? Lo hicimos mal en el pasado, sí. Eso está claro. Pero eso no se puede cambiar. Hay que aprender de la historia para que algo así no vuelva a suceder, no devolver a la vida aquello que jamás debió suceder. No creo que desenterrar el pasado sea lo mejor para avanzar. La forma más correcta de demostrar que hemos aprendido de esta desgracia que tuvieron que sufrir los que nos precedieron, habría sido precisamente llegar a un acuerdo de gobierno que demuestre que, a pesar de las diferencias, estamos juntos en esto de sacar un país adelante. Eso habría sido una lección más práctica que volver a abrir las heridas.

Pero como siempre, dejo esta opinión en los personajes de GATA en este relato breve. Creo que ellos se explican mejor que yo.

separador

Néstor cogió el cuchillo y se dispuso a cortar aquellas flores que con tanto recelo había cuidado. Amaba hasta la última hierba de aquel jardín y no era para menos. Que su señor, Megacles, le hubiera contratado para mantenerlo, le había sacado de las peligrosas calles de Atenas y le había permitido disfrutar de una vida más o menos acomodada lejos de la pobreza.

—¡¡No!! —grito alguien de repente y Néstor dio un respingo, estuvo a punto de cortarse con el filo de bronce.

Se giró para comprobar que la propietaria de aquel grito había sido el otro motivo por el cual agradecía poder ocuparse de aquel jardín: Nerea, la hija de su señor. Cada vez que la veía, sentía que lo que florecía era su corazón. Tenerla allí, tan cerca, hacía que le temblaran hasta las manos, y tuvo que guardar el cuchillo por temor a no tener la precisión necesaria para hacer un corte sin dañarse.

—¡No la cortes! —le dijo la muchacha señalando la flor y acercándose a él. Cada paso que daba la joven encontraba su eco en un latido del jardinero. Ella, casi todo el tiempo recluida en el gineceo, apenas tenía contacto con él, que sentía su presencia en las escasas oportunidades que tenían para hablar como un regalo de los dioses.

—Tengo que hacerlo —explicó el chico esquivándole la mirada conforme se acercaba, tal era la influencia que tenía en él—. Me lo ha ordenado tu padre.

—¡Pero es que es preciosa! —dijo ella acercándose para oler aquella colorida violeta.

—Tu padre me lo ha ordenado —siguió justificándose Néstor. Si por él fuera, cumpliría el deseo de aquella muchacha y la dejaría allí. De hecho, no tardaría en comprobar que era capaz de hacer cualquier cosa por complacer sus anhelos.

—¡Utiliza otras flores! Esas son… mis favoritas —le dijo señalando las violetas y añadiendo una sonrisa que firmaba sus palabras.

—No hay otras que las puedan sustituir. Todavía no es el tiempo de las flores. Las violetas crecen antes porque fueron regadas con la sangre de Atis cuando se cortó los… —Néstor se calló de repente, sus mejillas enrojecieron. Pensó que no procedía contarle a la muchacha la leyenda en la que el amante de la diosa Cibeles se mutilaba los genitales permitiendo que las violetas florecieran antes de la primavera.

—Se cortó los… —repitió Nerea animándole a continuar ante su silencio.

—Eh, nada, lo que quería decir es que son las mejores flores de las que disponemos en este momento y no hay otras que puedan sustituirlas.

—¿Y si son las mejores por qué vas a cortarlas? —preguntó ella en un alarde de lógica con un gesto pensativo que vaciaba el corazón de Néstor. Bueno, cualquier otro gesto hubiese servido para ello, su pecho se alteraba cada vez que miraba el rostro de aquella muchacha.

—Tu padre quiere ofrendarlas para adornar el monumento a Teágenes de Tebas. —Nerea torció el gesto ante aquel nombre que no reconocía. De nuevo otra forma de expresión más de la muchacha que impactaba en el pecho del jardinero—. Fue uno de los generales de Queronea —aclaró—. Murió en la batalla contra Filipo y tu padre quiere honrarle.

Nerea se sentó en uno de los bancos de piedra del jardín. Sabía que necesitaba una lección de historia para comprender eso. Tocó con la palma de su mano al lado de ella para invitar a Néstor a sentarse también. El joven obedeció, guardando las distancias.

—¿Y quién es ese Teógenes?

—Teágenes —corrigió Néstor—. Luchó contra los macedonios.

—Ah, sí, los que ahora nos mandan —recordó Nerea. La sarta de improperios que su padre Megacles escupía contra el dominio macedonio a diario le había hecho tener bien clara esa parte.

—Bueno, yo diría más bien con los que cooperamos. —Al menos esa era la versión que los atenienses tenían para no aceptar del todo su derrota. Según ellos, obedecían a Filipo porque así lo querían, cuando la realidad era que la batalla de Queronea había dejado bien claro que el rey macedonio había dejado de ser un pastor salvaje y tenía el poder suficiente para someterles—. Les vamos a ayudar a acabar con la tiranía persa. Juntos, macedonios y griegos, podemos conseguirlo.

—Entonces, ¿por qué rendir homenaje a aquel que intentó separarnos? —preguntó la chica. Néstor se preguntó si de verdad era simple curiosidad lo que sentía la joven o trataba de ponerle a prueba con sus enrevesadas preguntas que, ciertamente, iban cargadas de lógica. Sea cual fuera la intención, ambas complacían al jardinero, que disfrutaba de aquella conversación.

—Bueno, ya conoces a tu padre. Perdió a muchos amigos en esa batalla y es una forma de recordarlos. Se le amarga la voz cuando habla de esos macedonios…

—¿Y qué? —dijo Nerea con una naturalidad pasmosa—. ¿La culpa la tiene esa flor? ¿Por eso tiene que arrancarla?

—Es su forma de mostrar sus respetos —terció Néstor, con temor en la voz por si enfadaba a la chica al replicarle—. A él al menos le sirve para sentirse bien.

—Pues muy bien —espetó ella, cruzándose de brazos como la joven caprichosa que era—. Córtala, y que se pudra bajo una estatua que no tiene la capacidad de verla ni olerla. Aquí esta flor tiene más sentido. Imagina que uno de los esclavos la ve y se la regala a una de las concubinas que gracias a ese gesto se enamora de él. ¡Anda que no sería esa una forma mejor de aprovechar esa flor!

Néstor tembló al pensar en la posibilidad de que ellos pudieran ser los protagonistas de esa imaginativa historia.

—Ya, si te entiendo. Pero esto es lo que quiere tu padre —insistió Néstor—. Quizás habría que comprender sus sentimientos, a él le duele recordar aquella derrota y necesita de alguna manera rememorarla.

—¡Pues yo no lo entiendo! —se quejó Nerea, aumentando un grado su enfado—. Si tanto le duele, ¿por qué prolongar esa agonía? ¿No dices que ahora nos llevamos bien con los macedonios? ¿Por qué volver atrás? ¿Acaso quiere eternizar esos recuerdos que tanto dolor le causan? ¡Pues es muy tonto eso que hace!

—¡No es tan fácil, Nerea! —Néstor no sabía cómo explicarle la situación, lo difícil que era sanar las heridas causadas con el filo del orgullo. Cuando el odio llevaba hasta el punto de matarse en un campo de batalla, era muy difícil hacerlo desaparecer sin más—. Son asuntos de políticos, muy complicados.

—Ah, ya, y yo soy tan tonta que no puedo entenderlo…

—No quería decir eso… —aclaró Néstor, que se moría por decirle que la entendía, que alababa incluso la pureza de sus pensamientos, pero se debía a su señor. No quería que este le reprendiera por adoctrinar a su hija permitiéndole pensamientos que él consideraba inapropiados.

—Ahora estamos junto a los griegos —continuó la joven, intentando argumentar esa opinión que según el jardinero era estúpida—. Y dices que tenemos la oportunidad de unirnos para librarnos de los persas. ¿No será mejor concentrarnos en lo que podemos conseguir juntos que perder el tiempo en lo que en el pasado nos separó?

—Si, eso sería lo ideal, pero…

—Mira, Néstor —interrumpió Nerea, lanzada como estaba—. Si yo algún día me enfado contigo, me gustaría que pudiéramos arreglarlo y que no estuviéramos todo el día recordándonos el uno al otro lo que nos hizo enfadar.

—Yo nunca me enfadaría contigo, Nerea… —afirmó Néstor, convencido.

—Ya, porque tú me quieres —afirmó ella en sentido fraternal, sin saber que él lo hubiera ampliado a todos sus significados—. Entonces ya lo entiendo, el problema aquí es que la gente no se quiere. Si todos se apreciaran como lo hacemos nosotros, se acabarían todos los problemas —apuntilló Nerea.

—En eso estoy de acuerdo. —Sentado en el banco, Néstor intentó estirar el dedo del brazo que apoyaba en la piedra para que acariciara el de la joven. Se arrepintió de aquel intento porque sabía que tenían el contacto prohibido.

—Ya, pero de momento me quedo sin flor en el jardín —concluyó la joven—. De verdad que me da rabia. Juntos, seguro que a griegos y macedonios nos iría mejor, y hasta podríamos conseguir la gloria.

—Sí, podría ser… —afirmó Néstor dando por finalizada la conversación, sin saber que unos años después, Alejandro Magno validaría aquella hipótesis.

————————

Y hasta aquí esta reflexión, si queréis conocer más de estos personajes y disfrutar de su historia original, podéis hacerlo en la novela Gàta. Si os hacéis con ella, ¡espero que la disfrutéis!

lgata2

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

 

 

¿ROMANTICISMO O ESTUPIDEZ? La delgada línea roja del amor

gata

 

¿Sobredosis de romanticismo o exceso de estupidez? Ya no quedan hombres como los de antes… ¡Pues por algo será! Me encanta esta declaración de Néstor a Nerea en GÀTA.  A la muchacha se le antoja que le traigan un gato de Egipto y él, cual pagafantas empedernido, dice que sí, que por supuesto. Y a patearse medio mundo para encontrar al bicho.

Por un lado, pienso que eso es lo mínimo que se debería sentir para estar con alguien. Tío, si no vas a hacer lo imposible por ella, déjala. Pero por otro lado, ¿sale a cuenta tanto sacrificio? ¿Acaso no es más que el resultado de un concepto romántico del amor inculcado por la sociedad?

lgata2

A Néstor, esta decisión, le cambia la vida. No os diré si para bien o para mal. Al fin y al cabo, ellos solo son los aparentes protagonistas de esta historia en la que, el que manda, maúlla y ronronea. ¡Ais! Por esos peludos sí que derribaba yo todas las barreras del romanticismo. Y tú, ¿eres de la antigua escuela o piensas que el amor pegadizo es cosa de otro siglo?

Un saludo, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

HOY POR TI, MAÑANA POR EL LINCE

¿Quieres ayudar al lince ibérico y llevarte un libro GRATIS? Pues solo tienes que estampar tu firma solidaria en la iniciativa de “Ni un lince más atropellado” que lleva a cabo WWF España para que se regulen los puntos negros en los que, escandalosamente, se repiten una y otra vez los mortales atropellos de esta bella especie en extinción sin que a nadie parezca preocuparle.

Yo, a cambio, te regalo un ejemplar digital de la novela GÀTA. Como dije, uno de los objetivos de esta historia era aportar mi pequeño granito de arena al mundo felino con pequeñas acciones, y si regalar mi libro sirve para que te animes a firmar este proyecto, pues felices los cuatro: el lince que acabas de salvar, el gran grupo que es WWF, tú por llevarte un libro gratis y yo porque gracias a ti esta historia animalista sirve para lago más que para pasar un buen rato.

No te pido nada más a cambio. Es más, te demuestro mi fe en ti poniendo aquí directamente el enlace de descarga de la novela, tanto en PDF como en EPUB, para que escojas tu formato preferido:

DESCARGA EN EPUB // DESCARGA EN PDF

lgata2

Pero además, si envías una captura de la confirmación de tu firma a jonicaroescritor@gmail.com, entrarás en el sorteo de un ejemplar firmado de GÀTA en papel (solo envíos nacionales) que haré a final de mes. Sé que una firma no es gran cosa, pero el amor implícito que llevará por haberte agradecido que formes parte de esta iniciativa es enorme, te lo aseguro.

Y nada más por hoy, ¡nos vemos las instacaras en @icaro_jon!

SI ES QUE VAN PROVOCANDO…

zeus-380x240

¡Si es que van provocando! Se reavivan las ascuas del machismo inherente en San Fermín y yo me descuajaringo cuando salen esas imágenes de jóvenes descubriéndose el pecho en la plaza y oigo a mi alrededor “si es que se lo buscan”, o cosas parecidas, por no hablar de la estrechez mental que incluso justifica con esa imagen aberraciones varias.

Pero no seré yo el que opine al respecto, que corro el riesgo de quedarme sin teclado. Lo dejo en manos de Ascanio, el hercúleo guerrero de la novela de Gàta. Como ya hice en otra ocasión, utilizo a mis personajes en forma de relato breve para dar mi opinión sobre temas tan espinosos. Dejo implícito en las siguientes líneas el pensamiento de que al final al provocación no está en el exterior, sino en la cabeza de cada uno, y no en la de abajo precisamente, y que no hay justificación más allá de la que uno quiera inventarse. ¡Espero que os guste! Se ubica tras la llegada de los griegos de la mano de Alejandro Magno a Egipto:

 

egypt

—Mira eso —dijo Ascanio, con los ojos desencajados y hasta el último pelo de su profunda barba blanca tieso por la excitación.

Pero Néstor no podía mirar nada, ocupado como estaba en salir del Nilo tras haber caído a sus aguas de manera miserable. Habían visto a esos egipcios deslizarse sobre la superficie del río en aquellas pequeñas barcas de papiro y habían intentado imitarlos. El nefasto resultado de aquel intento era evidente, a juzgar por sus cuerpos empapados.

—Algún día… igualaré tu habilidad… con la natación, por los dioses —afirmó Néstor con la respiración entrecortada tras alcanzar la orilla, algo que su amigo ya había conseguido minutos antes gracias a su portentoso físico—. Diría que tengo ante mí al mismísimo Poseidón cuando te veo nadar, Ascanio.

—Mira eso —repitió Ascanio, que parecía más interesado en otra cosa.

Néstor se quitó su túnica blanca y la escurrió. Entonces siguió la dirección que indicaba el dedo de su musculoso compañero. Este señalaba a una egipcia que segaba el trigo de las prolíficas tierras a la vera del Nilo. Llevaba el pecho descubierto, motivo de la fijación de Ascanio.

—Es tradición aquí que vistan así —informó Néstor, con el agua todavía cayendo desde su raída barba y su ondulada melena castaña—. Así que no te emociones.

Néstor golpeó con su túnica mojada a modo de látigo en el esculpido abdomen de Ascanio para intentar sacarlo de aquel embrujo. Volvió a vestirse de nuevo y sintió el horroroso calor egipcio un segundo después.

—No me importa el por qué de su desnudez, si este es por tradición o por ley —dijo Ascanio, incapaz de retirar la mirada de la egipcia—. Más bien me interesa el para qué visten así.

—Uy, mi gran Ascanio… —dijo Néstor, que ya sabía hacia dónde se dirigían los pensamientos de su enorme amigo—. ¿La deseas? —preguntó, aunque por sí mismo pueo descubrir que era innecesario del todo hacerle esa cuestión a juzgar por el abultamiento en la parte del bajo vientre de su túnica de lino—. Y yo que creía que la única pasión que agitaba tus pensamientos era la lucha…

—Ella me sonríe —se justificó Ascanio, escudándose bajo el estiramiento de labios que continuamente le dedicaba la egipcia al saberse observada.

—A todos nos sonríen —expuso Néstor, intentando disminuir la euforia de Ascanio—. Nosotros, los griegos, les hemos liberado de la esclavitud persa. Se sienten seguros a nuestro lado y ofrecerán todo a su alcance por mantenernos cerca. O peor, se sienten agradecidos. Así que esa sonrisa… —Néstor se dio unos segundos para pensar cómo exponer su teoría de que era inmoral aprovecharse sexualmente de esa chica sin bajar la autoestima de su compañero—. Esa sonrisa no la dibuja desde su corazón, Ascanio. Y tanto si es por necesidad como si lo es por gratitud, creo que no eres de los que se jactan de abrir piernas ajenas solo para saldar deudas.

Era cierto. El enorme Ascanio, que físicamente era como una montaña, era todo dulzura en su interior. Pero lo cierto es que los años de campaña, alejados del calor de una mujer, pesaban y convertían las tripas en el director de su cabeza.

—¿Y si buscan diversión? —se preguntó Ascanio, que continuaba buscando un motivo que le obligara a aprovechar la situación—. Pienso que, si tan destapadas van, es por algo. Puede que estos dioses raros que adoran les ordenen saciar hombres y, en tal caso, mi resistencia no haga otra cosa que enojarlos. No quisiera yo faltarles al respeto.

Néstor se rio ante esa opción. Se imaginó a ese dios egipcio con cabeza de águila picoteándole el hígado a Ascanio cada día como si de Prometeo se tratase por no haber satisfecho sexualmente a una de sus súbditas.

—Ascanio, ¿te estás oyendo? Me pregunto si tanto sol no habrá frito tu cabeza esa enorme que tienes, y que a veces me pregunto si gustas de utilizar.

—¡Néstor! ¡Y tú qué sabes! —se quejó el grandullón—. Es más, pienso que las calenturas de estas tierras, abrasadoras como son, se deben a sus ardientes costumbres. Los calores no son más que una muestra de esta cultura —dijo, señalando de nuevo a ese pecho descubierto, que él consideraba un acto de seducción y una prueba a su favor.

—Lo único que se está calentando aquí es tu cabeza —opinó Néstor, llevando su dedo a la frente de su amigo, teniendo que alzar el brazo debido a su altura—. Vámonos, Ascanio, antes de que hagas algo de lo que sé, vas a arrepentirte.

—¡Tú no piensas así porque tienes el rabo anulado! —estalló Ascanio, harto de no ser tomado en serio—. Tú a esa Nerea esperas día y noche, aunque no la encuentres. Y solo ella es dueña de tus pasiones y por eso en ninguna otra te fijas. Y eso te ha hecho perder la hombría. Y por Zeus que te lo respeto, pero no excuses tu falta de virilidad anulando la de los demás, Néstor.

—Sí, yo busco a Nerea, cierto, pero no más que tú una excusa para ensartar a esa egipcia sin tener que, una vez vaciados tus huevos, pensar por qué lo que sientes realmente hueco es el corazón. Hazlo si quieres, Ascanio. Pero sé un hombre, y no por abusar de esa muchacha, sino por darme la razón de que al final no son las señales de fuera las que te obligan a ello, sino la forma en la que tú las organizas para que parezcan una extensión de lo que sientes ahí —afirmó Néstor señalando la entrepierna de su compañero.

El jardinero había recorrido ya mucha distancia para comprender cómo las personas siempre encontraban una justificación para dejarse seducir por las pasiones. Curiosamente, el respeto que hacía que las piernas se abrieran a causa de una sonrisa sincera, rara vez lo había presenciado.

Sabía que, al final, todo estaba en la cabeza de los que miraban, y que la provocación no era más que el escudo tras el que escondían las justificaciones que, con la mente fría, resultaban no serlo tanto.

 

Espero que os haya gustado. Si queréis saber más de los personajes, aunque el bueno de Ascanio no salga muy bien parado en este relato, podéis haceros con Gàta.

Ah, y recordad que sigo reclutando gente para la lectura conjunta y online de El último gato vikingo.
Nada más por hoy. ¡Nos vemos las instacaras por @icaro_jon!

 

 

NECESITO VUESTROS LÁTIGOS – Se buscan lectores preZERO

PRgato

Ya tengo el tiempo. Y las ganas. Por fin se ha descorchado la pasión en mis venas, y vuelvo a tenerlo todo a favor para reventar las teclas con ilusión y ponerme manos a la obra con una nueva novela de Cats & Books. Solo me falta una cosa: vosotros.

Ha sido ponerme manos a la obra y sentir una arritmia que no he tardado en comprender: a mis sístoles exaltadas por abordar un nuevo proyecto le faltaban vuestras diástoles en esa conjunción que tan bien funcionaron con GÀTA. Para entonces hicimos una lectura virtual a medida que se iba desarrollando la novela, enviándoos un capítulo cada dos o tres días.

lgata2

Vuestro aporte me ayudó a mejorar el texto pero sobre todo, a sentir la calidez de vuestra presencia, y os juro que no hay mejor combustible para avanzar en las páginas. Saber que hay alguien ahí detrás con inmediatez, no varios meses una vez se ha terminado la historia y ya te sientes algo despegado de ella, eleva la felicidad de escribir hasta el infinito.

Por eso quiero repetir con esta segunda historia que lanzaré bajo el sello de Cats & Books; como sabéis, una serie en la que los gatos tienen un papel destacado en distintas épocas de la historia. En este caso, viajamos a la Normandía vikinga. O a su fin. En KÖTTR: el último gato vikingo, Niels, nuestro protagonista, alejado de la vida guerrera y reconvertido en criador de gatos para ofrecerlos como buen augurio de los futuros matrimonios, se verá obligado a volver al muro de escudos para proteger a su colonia felina, sin saber que esta le devolverá aquello que la vida le había arrancado de su interior.

Hasta ahí puedo decir. Los que queráis ser parte de esta lectura, solo tenéis que decírmelo escribiendo a jonicaroescritor@gmail.com. Yo os daré acceso al apartado de la web con los capítulos conformen vayan publicándose, que serán cada dos o tres días, y no os llevará más de 10 minutos ya que como bien sabéis, prefiero que sean cortos. Podremos comentarlos y disfrutar del hecho de estar leyendo una misma cosa a la vez y al mismo ritmo. Espero que entre todos disfrutemos tanto o más de la experiencia de este tipo de lectura conjunta y a la vez cero, y yo tendré que buscar un nuevo pozo de la gratitud para agradeceros como es debido que hayáis formado parte de ella, porque me vacío cada vez que sois parte de todo esto.

Nada más por hoy, ¡nos vemos las instacaras por @icaro_jon!

Blog de WordPress.com.

Subir ↑