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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

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MI SEGUNDO PARTO LITERARIO

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Recién publicada la novela “En el nombre de Eva“, vuelvo a disfrutar de ese mágico momento para todo autor que es tener por primera vez su obra en sus manos, su ilusión materializada en forma de papel entintado. Podría decirse que se trata de un sueño cumplido; pero no.

Las reglas del juego han cambiado. Ahora que publicar es (relativamente) fácil y que se puede conseguir con cierta seguridad solo con paciencia y (mucho) esfuerzo, el sueño de todo escritor ha pasado a ser que su libro no se quede en el olvido, viendo como el tiempo desintegra sus páginas, cruel metáfora de un corazón que se hace añicos al ver aquello que ama pasar por el mundo sin pena ni gloria. Ahora publicar ya no es el objetivo: es el punto de partida.

Sé que ahora empieza una nueva aventura. Pese a la alegría que me inunda el logro de tener esta historia en mis manos, ahora comienza todo. Y estoy seguro de que el éxito de “En el nombre de Eva” dependerá de mi capacidad de contagiar mi ilusión, entusiasmo y pasión por esta historia. Hasta ahora, habéis sido vosotros los que me habéis animado a seguir, los que me habéis dado fuerzas para no rendirme hasta llegar al punto final, los que con vuestros comentarios me habéis hecho amar este proyecto a lo largo de las entradas que le he dedicado.

Ahora es mi turno de demostraros en qué se ha tornado tanta energía revulsiva que he recibido. Lo que tengo en las manos en la fotografía no es un simple libro, es el reflejo de un sueño, de vuestra participación, de todo lo que este blog representa. Espero saber haceros llegar esta ilusión que me inunda, tengo fe en ello.

Gracias por todo. Seguimos en contacto.
¡Nos vemos las instacaras por @icaro_jon!

 

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ESCUELAS CREATIVAS

El otro día tuve la suerte de pasar un ratito por OptimizArte, una escuela de desarrollo personal y creativo de reciente apertura. De ahí el extracto del vídeo que abre la entrada. Es para mí una doble alegría la apertura de este centro, me redobla el corazón por ello. Os cuento.

Por un lado está la vertiente familiar, los lazos que me unen son de esos que son imposibles de cortar. Pero por otro lado, se me sale la ilusión por los poros cada vez que veo que alguien apuesta por la creatividad y la humanidad. Falta mucho de eso en el sistema educativo y considero que la capacidad de crear y la de desarrollarnos como personas cívicas son los pilares de un mundo mejor.
No vamos a crecer como civilización si no mejoramos como personas. No vamos a saber solucionar problemas si no tenemos la capacidad de inventar las soluciones. No somos máquinas ni números, tal y como pretende clasificarnos el sistema educativo.

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Qué os voy a decir de cómo afecta el arte a mi felicidad, de cómo las letras y la música me guían al lugar en el que me siento feliz. Eso no me lo enseñaron en la escuela tradicional.

Hoy quería plasmar un suspiro aquí, ese que me sale cuando me rodeo de gente bondadosa y con inquietudes. Esas son las aptitudes que hay que regar. Bravo por los centros que trabajan por y para ello. Mis mayores deseos de prosperidad para OptimizArte. Si sois de la Vega Baja, no dudéis en pasar por allí. Y si no lo sois, también podéis contactar con la escuela que seguro que es el primer paso de un camino productivo y gratificante.

Nada más.
¡Que tengáis un artístico día!

Y TE LO LLEVAS GRATIS#1 – Sesión de coaching

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Seguimos celebrando la segunda edición de El sanador del tiempo con nuevas ideas. Primero fue la lectura conjunta, de la cual estoy disfrutando mucho y que aprovecho, como cada vez que puedo, para volver a dar las gracias a l@s participantes. Está siendo una lectura muy productiva, además de la felicidad que está generando en mi persona, siendo la acumulación de felicidad mí objetivo en la vida.

Y hablando de objetivos (¡cómo hilo!), os presento una nueva colaboración cruzada que voy a llevar a cabo con Eugecoach. Quien compre el libro de El sanador del tiempo (tanto en formato físico, 8.82 €, como en formato digital, 2.81 €), obtendrá una consulta gratuita de coaching (valorada en 25 €, que puede ser presencial en Alicante u online a través de Skype). Si tenéis un sueño y no sabéis cómo alcanzarlo, o si no lo tenéis y andáis un poco perdidos por este difícil camino que es la vida, os interesa echar un rato con esta profesional. Para aprovecharos de esta promoción, solo tenéis que mandarme un correo con la foto de la adquisición a juanpacheco85@gmail.com, y yo os pongo en contacto con la coach.

¿Por qué una colaboración con coaching? Bueno, si yo hubiera pensado que no tengo tiempo o que iba a ser muy difícil, o vete a saber qué otras posibles excusas, ahora mismo no estaría viviendo la aventura de publicar un libro. Además, ya sabéis que en muchas de mis entradas siempre hablo de no rendirse, de que la vida va de correr para perseguir sueños y no de correr para huir de los miedos. Muchos decís que no todo es tan fácil y os doy la razón. Pero que algo sea difícil no significa que no sea posible, significa que hay que esforzarse más por ello. Todo lo que sea orientarnos en el camino o motivarnos y empujarnos para alcanzarlo, comulga con mis ideas, y por tanto considero que es un honor esta colaboración.

Pues eso. Espero que esta sea la primera colaboración de muchas. Si con diversos contenidos puedo aumentar el valor añadido de la literatura, hoy en día por debajo de patrones aceptables, será para mí un placer intentarlo.

¡Un motivador abrazo a tod@s!

VIDEOJUEGOS SÍ, VIDEOJUEGOS NO

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Soy un jugón. Lo confieso con la mano en alto. Yo fui diana de niño de frases comote vas a quedar ciego con la maquinita” o “-Niño, apaga eso ya. -Mamá, solo cinco minutos más“. Fui víctima también de ese entretenimiento asocializador.

Los videojuegos son vistos por los padres como una herramienta del Diablo, como una droga infernal e irresistible que condena a sus pobres chicos. En parte, lo entiendo. Las dos principales preocupaciones paternales son la gran cantidad de tiempo que los niños pierden con los videojuegos y el aislamiento social al que los somete.

Lo del factor asocial lo puedo entender. No lo considero un problema en sí, pero sí que es cierto que las habilidades sociales hay que adquirirlas cuanto antes y entrenarlas, porque después son necesarias para conseguir y ejercer bien un determinado trabajo o para defender una pasión y hacer viable cualquier proyecto que nos salga del corazón. Paradójicamente, con los juegos online, ahora los muchachos pueden conocer gente de lugares que jamás pisarán. Aquí entraría el debate de si es necesario el contacto directo para crear una verdadera amistad, pero no es el objetivo de esta entrada.

Yo daré un apunte personal: a mis mejores amigos los suelto tener lejos y a causa de eso he aprendido a no convertir el contacto en una necesidad. Los amo sin necesidad de tenerlos al lado. Y todo lo que sea quitar una necesidad lo considero bueno, siempre que el hecho de no necesitarlo no impida valorarlo, sino todo lo contrario.

En cuanto al tiempo que pierden jugando… considero que el problema no es el exceso de ocio, sino la falta de motivación y esfuerzo. Si no pierden el tiempo con los videojuegos, lo harán con cualquier otra cosa. O peor, no haciendo nada. La ausencia de cosas divertidas no va a hacer que estudien más. Yo siempre fui un buen estudiante. Gasté más horas en videojuegos, seguramente, que todos mis compañeros de estudios. Y acabé el instituto con una media de sobresaliente y acabé la carrera de Biología.

Y por encima de todo, el motivo por el que hago esta entrada. A los videojuegos les debo mi pasión por la historia. Yo mamé de clásicos como Age of empires (al que fui finalmente infiel con Empire Earth), juegos de estrategia histórica con una gran documentación detrás. Evidentemente, no son manuales históricos, pero sí hicieron de gancho para que yo quisiera, por imperativo propio y no de un sistema educativo, estudiar historia como un poseso.

Historia siempre ha sido mi asignatura más odiada. En cambio ahora, devoro libros y revistas históricas. La chispa que encendió ese fuego fueron los videojuegos. Consiguieron algo que ni el sistema educativo ni los profesores pudieron conseguir (ojo, que profesores los he tenido muy buenos y a un profesor de Historia que a la vez fue mi tutor dos años le tengo un cariño especial).

Y voy más allá, y ahora sí que cobra sentido esta entrada en este blog. Sin esa pasión no habría nacido El sanador del tiempo. El gusto por escribir textos históricos o de fantasía (este último aspecto se lo debo a Zelda: ocarina of time) se lo debo a los videojuegos. A partir de ellos me enganché a los libros, y los libros hicieron que me sintiera vivo escribiendo. Les debo una de mis mayores pasiones en la vida. Porque, señoras y señores, ciegamente creo que el problema de esta vida es la escasez de pasiones, con permiso del aspecto económico. Uno puede tener de todo y sentirse vacío si no tiene una pasión que le atrape y le haga dedicar todo lo que uno tiene por dentro.

Así que, ciñéndonos al título de la entrada, la respuesta es ni sí ni no. Como en todo. La respuesta es, y la extiendo a todos los ámbitos de la vida: en una medida y calidad adecuada. No todos los videojuegos son malos, pero tampoco todos son buenos. Todo depende de las consecuencias que manifiesten en cada persona. En mi caso, les debo mucho. Aún se lo sigo debiendo, por supuesto.

Y nada más. Ya sabéis que cuando tiendo a personalizar las entradas me extiendo en demasía. Gracias por estar ahí, por acompañarme a este café en el que me permitís charlar un rato con vosotros. Ahora me gustaría escucharos en los comentarios.

¡Un abrazo!

 

ENTREVISTA PARA PSYCOACH

Ayer dije que no era capaz de ponerme serio mostrando las tomas falsas de una entrevista que, paradójicamente, hoy sí me pongo firme para mostraros. Porque vale, sí hay una cosa que es capaz de centrarme y hacer que me tome las cosas con extrema importancia: hablar de cumplir sueños.

Pongo arriba la entrevista que me hicieron para el canal de Psycoach. Psycoach es un proyecto que fusiona psicología y coaching, enfocando todas sus herramientas a la consecución de objetivos.

¿Qué voy a decir que no haya dicho ya de la importancia de dejarse la piel, la cabeza y el corazón por aquello que queremos? Pues eso, que mejor me callo y os dejo con el vídeo, agradeciendo a Psycoach esta oportunidad de charlar sobre un tema que me apasiona y que hace que le salgan alas a mi corazón.

¡Un motivador abrazo a todos!

CORRER CON SENTIDO#2

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Hace justo tres meses, desde aquel palizón para despedir a mi tía, que dije que no volvería a correr si no era con sentido. Y vaya si he cumplido mi palabra. Porque lo que se dice correr… no he corrido.

Así que, entre la necesidad y la pasión, ayer decidí que era el momento de revertir la tendencia. Me propuse un reto adecuado a mi pasividad, unos 10 km (sí, sé que es poco, que es lo que utilizaba para un simple entreno básico estando en buena forma física), que en mi actual estado físico ya es todo un hito. Al final fueron 12 km, pero en esto de correr con sentido, los números son lo de menos.

Me propuse como objetivo la Universidad de Alicante, donde me licencié en Biología y donde invertí 6 años (y pico) de mi vida. Dicen que la etapa universitaria es la mejor en la vida de una persona. Yo no diría tanto, pero sí que es cierto  que aproveché la carrera para sumergirme en los recuerdos de aquellos maravillosos años, para dejar que el paso por aquellos edificios me diera un baño de nostalgia. Así pues, corrí con la intención de volver mentalmente a aquella etapa de mi vida.

Y recordé los malditos exámenes. En serio, aún tengo pesadillas con ellos. Aún hay días que en mis sueños no me da tiempo a completar preguntas que no me sé porque no me las he estudiado. Hoy en día, como profesor, aún los sufro cuando mis alumnos se enfrentan a ellos. Y los sufro también porque pienso que los exámenes deberían estar fuera de un sistema educativo eficiente, su único objetivo es calificar a las personas en función de cuánto tiempo son capaces de someterse a las ordenanzas de un superior.

Recordé también los jueves de barrio, de acabar la noche en el puerto y de quedarse a dormir en un piso de estudiantes. Todo un pack que era un mundo en sí, sobre todo para un chaval introvertido que la fiesta nunca ha sido su principal motivación.

Recordé las tardes interminables de prácticas y el odioso autobús. Como venía de un pueblo de la Vega Baja, a menudo cogía el autobús a las 6:45 de la madrugada y llegaba a mi casa a las 21:30 de la noche. Así, varios días seguidos. Dormía 3 horas para tener algo de vida fuera de los estudios. Es la etapa de mi vida de mayor agotamiento. Los trabajos para mañana, estudiar exámenes el día anterior…

Recordé también mi vida post-adolescente, yo aún sumergido en plena adolescencia. Mis historias como un chaval aún con fe ciega en el romanticismo frente a mujeres ya escaldadas de fracasos amorosos fantasiosos. El choque de trenes de una mentalidad quinceañera contra mentes que ya cosían la palabra amor con la dirección acabar estudios->trabajo estable->casarme. Aún a día de hoy, pienso que la vida es enfrentar este caos llamado existencia con las balas que tienes para el día. Que programar el futuro no sirve más que para olvidarte de disfrutar el presente y que, oye, ¡la felicidad está fuera de la zona de confort!

Recordé también las amistades, inquebrantables, y todos los tipos de personajes que llegué a conocer. Sinceramente, es aquí y solo aquí donde la palabra universidad coge su verdadero sentido, porque te encuentras con personas increíblemente peculiares. Y confirmo, no hay nada más enriquecedor que las diferencias bien compartidas y entendidas.

De la parte física no hay mucho que decir más allá del típico cansancio tras un largo período de inactividad. 12km sufridos, más aún por el calor de esta primavera adelantada, con demasiada pausa. Porque por mucho que pensara “dale duro, que estudiar era más sufrido y aprovar un examen más difícil que seguir corriendo un poco más“, el cuerpo no daba para más. Agradecer, si acaso, que no apareciera ningún dolor muscular o articular más allá de una rodilla izquierda a la que le gusta llamar la atención.

Así que hasta aquí el “Correr con sentido” de hoy. Pronto, otra crónica de una carrera con sentido, que vendrá con muchísimo amor. Espero que no vuelva a ser dentro de tres meses.

¡Un abrazo con sentido!

YA ESTOY HACIENDO LO QUE QUIERO HACER

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Cada vez estoy más convencido de que la felicidad es más cuestión de ilusión que de recompensa. El corazón responde mejor a lo que haces para obtener cosas que al hecho de obtenerlas en sí. La satisfacción suelta amarras cuando te acercas a un objetivo y se evapora cuando cruzas la meta.

¿A qué viene esta reflexión? ¿Qué golpe te has dado hoy en la cabeza, Jon, para hablar así? Bueno, hace unos días recibí una valoración editorial positiva, de la que hablaré más adelante (esta vez seré más cauto, para que no me estalle la emoción en las narices de nuevo). Al comentarlo con mi familia y tras la orgullosa felicitación maternal, mi madre decía “ojalá tuviera más dinero para apoyarte en lo que quieres hacer“. Se refería, con esa entrega que solo las madres tienen, a mi sueño de vivir de escribir.

Sí. Es cierto. Poder invertir dinero en algo te da más recursos para conseguir resultados, y en este caso, me liberaría de tener que ganarme el pan por otro lado pudiendo dedicarle más tiempo a la escritura. Pero de aquella frase me quedo con la reacción inmediata de mi instinto, de mi corazón, que cambiando su ritmo cardíaco, como si me hablara en Morse, me decía “tú ya estás haciendo lo que quieres hacer“.

Y es cierto, tengo el jodido privilegio de estar viviendo mi sueño. Es verdad que ya me gustaría dedicarle las 8 horas diarias que toda profesión requiere para salir adelante y tener más medios a mi alcance que explotar. Es cierto que hay mucho más por hacer, por profundizar… Pero no veo de qué manera todo eso me va a hacer más feliz. La emoción de pelear en este mundo ya la tengo. Ese chispazo inicial que revoluciona cuerpo y mente ya lo siento cada día.

Y, apuntando ahora a la frase que abre la entrada, eso es lo importante. Ese fuego cardíaco que sientes cuando quieres conseguir algo. Ese sentimiento está al principio y, por el bien de la felicidad propia, tiene que mantenerse hasta el final. Eso no cambia por mucho que cambie tu sueño. Porque si lo hace, ya no es tu sueño, y puede que un día te encuentres consiguiendo lo que esperabas, pero sin hacer lo que un día pensaste que querías hacer.

Gracias por soportar otro de mis arrebatos de ilusión.
Me despediría diciendo que seais felices, pero tras esta reflexión, mejor diré: sed ilusivos.

Un fuerte abrazo.

SOBRE VIVIR

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Las visitas a los cementerios me sientan mal. Me da por filosofar. Materializa un pensamiento que siempre está ahí pero que parece que no va con nosotros, que es el de saber que un día también estaremos ahí. Así que la entrada de hoy va a tener un poco más de corazón de lo normal. Y de estómago.

A menudo tratamos de buscarle un sentido a la muerte, sobre todo para mitigar el dolor. Y lo cierto es que, en mi opinión, los más cercanos a encontrárselo son los seguidores del nihilismo. No lo tiene. En el peor de los casos (catolicismo, se entiende), anula además el sentido de la vida: la vida solo sirve para ganarse la eternidad tras palmarla.

Y eso, sí que me toca los huevos. Porque yo soy un defensor a ultranza del sentido de la vida. Me da mucha pena ver el final de una vida que no ha hecho más que sobrevivir, que intentar llegar a fin de mes sin haber conseguido algo único. Ojo, que tal y como está la vida, el simple hecho de llegar a fin de mes ya me parece un hito, pero me parece muy triste el concepto de acomodarse. El de, “como ya tengo mi sueldo asegurado, hago del sofá mi trono para el poco tiempo libre que esta esclavitud llamada capitalismo me deja”.

¡Haz algo! El sentido de la muerte no es otro que darle sentido a la vida. Cuando el doctor de turno me diga “te estás muriendo”, quiero saber que he exprimido cada gota de mi tiempo de vida. Busca tu esencia, llévala al límite. Los escritores buscamos dejar huella escribiendo y triunfando con nuestros escritos. Los músicos, con su música. Los deportistas, con sus trofeos… Me da igual. Lo que sea. Pero busca algo que te haga arder el estómago y ve a muerte con ello, hasta donde llegues. Un paso, o mil, da igual. Pero, como diría mi frase del día de hoy, ¡dale duro!

Ya está. Ahí dejo la filosofada del día. Me apetecía compartir este pensamiento, de la misma manera que me encantaría leer vuestros pensamientos. No soy nadie para dar lecciones sobre vivir, pero sea como sea, no os limitéis a sobrevivir.

¡Saludos vivos!

 

LAVADO DE CARA

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¡Ring, ring! Suena el despertador bloguero (¿los despertadores hacen ring? ¿Con qué sonido mitigáis vosotros las ganas de matar propias del recién despertar?). En la última entrada me vine abajo (impropio de mí) y, aunque agradezco hasta el infinito vuestros ánimos (son la mantita que arropa frente a la nieve que está cayendo ahora en Alicante, ¡nieve en Alicante!), toca ponerse en pie, lavarse la cara y seguir la marcha.

El otro día hice una sesión de fotos en el Castillo de Santa Bárbara que he utilizado para darle un lavado de cara a la Web (pronto vendrá el del bog) en el plano físico y como inicio de una nueva etapa en el lado mental. Vamos, que me he hecho un auto-Cámbiame (por cierto, ¿qué opináis sobre ese programa de televisión? Yo tengo sentimientos encontrados).

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Así que nada, os preaviso que en los días venideros habrá movimiento. Arriba esos corazones, que el movimiento se demuestra andando.

Un enorme abrazo, un segundo más largo de lo normal en señal de agradecimiento por vuestras palabras de ánimo.

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