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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

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muerte

SOBRE VIVIR

akasen

Las visitas a los cementerios me sientan mal. Me da por filosofar. Materializa un pensamiento que siempre está ahí pero que parece que no va con nosotros, que es el de saber que un día también estaremos ahí. Así que la entrada de hoy va a tener un poco más de corazón de lo normal. Y de estómago.

A menudo tratamos de buscarle un sentido a la muerte, sobre todo para mitigar el dolor. Y lo cierto es que, en mi opinión, los más cercanos a encontrárselo son los seguidores del nihilismo. No lo tiene. En el peor de los casos (catolicismo, se entiende), anula además el sentido de la vida: la vida solo sirve para ganarse la eternidad tras palmarla.

Y eso, sí que me toca los huevos. Porque yo soy un defensor a ultranza del sentido de la vida. Me da mucha pena ver el final de una vida que no ha hecho más que sobrevivir, que intentar llegar a fin de mes sin haber conseguido algo único. Ojo, que tal y como está la vida, el simple hecho de llegar a fin de mes ya me parece un hito, pero me parece muy triste el concepto de acomodarse. El de, “como ya tengo mi sueldo asegurado, hago del sofá mi trono para el poco tiempo libre que esta esclavitud llamada capitalismo me deja”.

¡Haz algo! El sentido de la muerte no es otro que darle sentido a la vida. Cuando el doctor de turno me diga “te estás muriendo”, quiero saber que he exprimido cada gota de mi tiempo de vida. Busca tu esencia, llévala al límite. Los escritores buscamos dejar huella escribiendo y triunfando con nuestros escritos. Los músicos, con su música. Los deportistas, con sus trofeos… Me da igual. Lo que sea. Pero busca algo que te haga arder el estómago y ve a muerte con ello, hasta donde llegues. Un paso, o mil, da igual. Pero, como diría mi frase del día de hoy, ¡dale duro!

Ya está. Ahí dejo la filosofada del día. Me apetecía compartir este pensamiento, de la misma manera que me encantaría leer vuestros pensamientos. No soy nadie para dar lecciones sobre vivir, pero sea como sea, no os limitéis a sobrevivir.

¡Saludos vivos!

 

CIELO E INFIERNO

akascie

Lamento mi ausencia. Y por un lamento, ha sido mi ausencia. Me ha tocado de cerca eso que nadie quiere y que siempre llega. Mi madrina está en el sitio en el que cada uno cree que están los que se van para no volver.

Así pues, aprovecho para hacer un breve comentario sobre la muerte en la literatura. Siempre he considerado la muerte como un recurso gratuito para el drama facilón. Muy fácil de usar y con un efecto potente en el lector. Y eso vende, gusta. Lo odio. Lo odio porque es un tema que encoge el corazón con un simple roce. Hace poco hablaba del deber moralizante de los escritores. Cambiemos el sentido. Una de las cosas por las que me gusta la literatura histórica es porque se aprende cómo se ha tratado este tema a lo largo del tiempo. Mi pasaje favorito corresponde a la cultura tracia, en la que se celebraba la muerte como el fin del sufrimiento, se festejaba la marcha de un ser querido (a cambio, se lloraba en los nacimientos). El dolor, en ocasiones, es cultural. Así pues, desde esa herramienta llamada cultura, hago un llamamiento a los escritores para evitar el drama gratuito y potenciar los puntos de vista menos amargos de un tema tan natural como es la muerte.

Un tristefeliz saludo a todos.

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