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Jon Ícaro

Blog del escritor Jon Ícaro

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LA MAGIA DE ROWLING CON SUS TILDES

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No soy yo muy quisquilloso con la ortografía. Pienso que la función del lenguaje es la comunicación y no hacer que uno pierda los nervios por una letra mal escrita. Pero ayer iba yo paseando por la Fnac cuando me encontré con algo digno de bloguear. En la portada de Animales Fantásticos de J.K. Rowling aparece la palabra “guion” con tilde, palabra que no lleva según la RAE.

guion

Todos conocéis mi poco aprecio por J.K. Rowling. Sé que me gano el desprecio de las masas diciendo que no me gusta, cosa que no me conviene, pero os prometí sinceridad máxima desde la primera entrada de este blog. Sin embargo, no es mi intención con esta entrada hacer leña del árbol caído en mi cruzada antipotteriana.

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Si escribo esta entrada es precisamente por el motivo contrario, para decir que no pasa nada. Hasta a los grandes se les cruza algún error ortográfico. De hecho, todavía no he leído algún libro (que no pase de las diez ediciones, claro), que no incluya ninguno. En “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” encontraba un par por capítulo, y eso no ha impedido que se convierta en un clásico de referencia. No pasa nada, no nos volvamos locos. Es cierto que depurar un manuscrito conlleva mucho trabajo y paciencia, pero hay cosas que simplemente se escapan. El escritor ha de ser consciente y no enloquecer por ello y el lector ha de asumirlo y ser paciente. Así lo creo yo.

Nada más. ¡Un saludo y ánimos para empezar la semana!

P.D.: igual es que han hecho un truco de magia para que apareciera esa tilde (tenía que decirlo).

P.D.2: si bien no soy seguidor de Harry Potter, con Animales Fantásticos sí que disfruté en el cine.

MAGIA IMPLÍCITA

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Hoy no me voy a andar por las ramas para unir la frase moña del día con el tema literario a abordar. Si hablamos de magia, a todos nos viene un nombre a la cabeza: Harry Potter. Personalmente, no me gusta el universo Harry Potter (lo sé, voy a acumular odio por esta declaración, pero yo prefiero una verdad respetuosa a una mentira populista). No me gusta porque el recurso de un adolescente elegido para salavar el mundo es tan inverosímil como saturante (Los juegos del hambre, Divergente, El corredor del laberinto…). Sí me gustó en cambio el enfoque de Animales fantásticos, algo más maduro y serio, siguiendo en el ámbito juvenil pero con más consistencia.

Pero volvamos a Harry, en particular a su última novela. A mí, la idea de hacer una obra de teatro basada en la saga literaria me parece buena, nunca dedicaré palabras malas a innovar (me guste el resutado o no). Lo que sí me ha demostrado es algo que siempre critico, y es la falta de criterio que otorga el fanatismo. Pondré dos claros ejemplos:

  • “La última novela de Harry Potter no es de J.K. Rowling“: a favor de los pro-Harry, diré que este comentario tan recurrido demuestra la falta de documentación a la hora de criticar algo. Para empezar, la última novela de Harry Potter no es una novela. Es una adaptación teatral de John Tiffany y Jack Thorne de una historia que sí es de J. K. Rowling.
  • “El último libro de Harry Potter mantiene la línea de los anteriores”: lo siento, pero no, y esta vez es punto para los anti-Harry. Que te guste tanto o más que los anteriores porque te encanta todo ese universo tiene sentido, pero que no asumas que es un cambio drástico del estilo es un exceso de fanatismo. Pasamos de la novela al teatro, luego las descripciones de los personajes no pueden ser iguales, el relato tampoco. El motivo del cambio, no lo sé, ni quiero dar credibilidad a los que dicen que es una manera más de dar vida a la gallina de los huevos de oro que es la saga. Prefiero apostar por la necesidad de hacer algo nuevo. Porque sí, los autores a veces necesitamos esos giros para no caer en la monotonía. Eso no significa que nos vendamos.

Y aquí finalizo este debate interno. Que para ser domingo y no querer andarme por las ramas, me estoy extendiendo. Ya conocéis el peligro de ponerme frente a un teclado, más aún cuando llevaba casi una semana sin publicar una entrada.

Y os echaba mucho de menos.

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